jueves, 22 de noviembre de 2012

El cine de nuestros miedos

Jueves 22 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

Mejor no hablar de ciertas cosas, 88 y Nije ti zivot pjesma Havaja / Family meals, acomodados del mundo y también un poco insatisfechos

Ya ha quedado atrás mucho FICXixón y antes de que nos demos cuenta habrá echado su telón. Es un buen momento para ofrecer una opinión general de esta edición. Cuando uno asiste a un festival sabe que verá muchas películas, que las habrá infumables, pero que considerará que mereció la pena pasar por ellas si encuentra una sola que le parezca una verdadera joya. Son esas escasas películas las que dan la medida de todo festival. Colarlas entre la selección elegida es tarea, y obligación, de los buenos programadores del festival. Suele ser un asunto de intuición –llamamos intuición a pasarse muchas horas viendo películas– y una cuestión de asumir cierto riesgo a la hora de escoger. Este año los programadores del FICXixón se han movido por un espacio intermedio, de menos riesgo, con películas que se dejan ver con facilidad y con muy pocas de esas que citaba como infumables –que también forman parte de toda programación que se precie–. El cine arriesgado es lo que tiene, que unas veces se acierta y otras no, pero ¡qué sería de un festival sin nada de cine malo! Yo aún busco esa perla escondida y que este año no he sabido encontrar. Faltan dos días, todavía hay tiempo.

Javier Andrade, director de la película Mejor no hablar de ciertas cosas, durante la rueda de prensa de presentación
Javier Andrade, director de la película Mejor no hablar de ciertas cosas, durante la rueda de prensa de presentación
Sección oficial. Mejor no hablar de ciertas cosas. Por los méritos de su familia

Confiesa Javier Andrade que los directores filman lo que conocen para poder hablar con autoridad. Así que para su primera película de ficción optó por un estrato que entiende bien y del que conoce sus leyes. Dos son las ideas principales que quiso abordar con Mejor no hablar de ciertas cosas: el príncipe que no quiere ser rey y el destino del que no se puede escapar. En el fondo lo que ha querido es hablar de lo difícil que es vivir. Para ello ha contado la historia de dos hermanos de una familia acomodada, con sus vicios y su vida, que un día roban una figura de un caballo de porcelana de la casa familiar y eso lo cambia todo, les lleva por un camino con pendiente de descenso.

Este año en Ecuador se han hecho siete películas, el mayor número de su historia. La sociedad está viviendo un proceso de cambio a través del cine. Antes iban a las salas a ver españoles, argentinos, norteamericanos… pero no tenían la costumbre de verse a sí mismos. Del sabor local que tiene su película dice que no le quita universalidad porque se planteó contar un cuento que interesase en cualquier lugar. Se ha visto obligado a mezclar actores profesionales con otros que no lo son. Explica que se debió a que quería hacer una película en la región ecuatoriana de Manabí (la primera que se hace en esa zona) y que necesitaba que los actores fueran de allí. Eso limitaba, y no les fue posible cubrir dos de los tres papeles principales. En ninguno de los intérpretes vistos aparecía la esencia que buscaban, así que tuvieron que mirar hacia otros lugares. Cuando vieron a las dos personas que terminarían haciendo estos papeles la decisión fue instantánea y funcionó; la frescura de los no profesionales motivo a los profesionales porque las dos partes se necesitaban.

Comenta Andrade que en un momento de su vida estaba muy politizado, entendió como funcionaba la política de su país y además tenía perspectiva pues se encontraba lejos. Le preocupó en qué tipo de personas dejamos la capacidad de tomar decisiones que nos afectan a todos. Habla de la clase pudiente en Ecuador, pero también en Suiza o en España o en cualquier lugar. Hay gente de esas clases que vale mucho, pero también otros que tienen un perfil elevado por los méritos de su familia y no por los suyos. A Javier Andrade le aterroriza que esos últimos puedan llegar al poder. Personas cargadas de vicios y sin valía que deciden el futuro de todos. Al director le pareció interesante contarlo en la película, pero decidió saltárselo y colocarlo al final, como una especie de epílogo, una manera de decir algo. Opina que las películas no deben tener mensaje, pero sí mostrar una postura personal del director que explique su opinión.

La música es parte fundamental de la película, explica su director que es una forma de expresión y con ella trataba de externalizar la vida interior de los personajes. Andrade fue músico mucho tiempo, pero ahora le interesa más hablar en lenguaje cinematográfico, explorarlo y contar las historias a través de él.

En mi opinión es una película interesante, en la que hay una cierta acción y deja verse en ella un propósito. En realidad hay dos hermanos que deben salir del cascarón para ser las personas que quieren ser porque el futuro ya está llegando. Dudan y van de un lado a otro, en cierta manera sometidos por sus vicios y protegidos por la figura poderosa del padre. Frente a ellos un mundo cuadrado donde cada cual juega el papel que le corresponde. Los demás tienen posturas tajantes ante la vida, sus principios y su sentido. La película juega entre esos dos bordes y se recrea en quienes les ven a los dos hermanos como niños consentidos, con más suerte que la propia y sin asumir la menor responsabilidad de sus actos. Frente a esa visión, también encontramos la propia de los hermanos que sufren incapaces de gobernar la vida que han decidido. Lo malo es que la mayoría de los otros no ha podido elegir la vida que les gustaría. Pero al final, cuando la película acaba, cada cosa está en su sitio, ocupando el lugar que le corresponde, como si ya hubiese terminado el proceso de maduración. En ese sentido nos habla de un inmovilismo social, de un clasismo que decide gobiernos locales y de un saber perdonar a los de la propia clase. Da lo mismo cuántas veces hayan elegido el camino equivocado.

Me gusta especialmente el giro último, el que señala el camino final del desastre y ese tomar las riendas definitivo.

Cartel de la película 88 de Jordi Mollà
Cartel de la película 88 de Jordi Mollà
Sección oficial. 88. Sin escapatoria.

Jordi Mollà ha traído su película al FICXixón. Es uno de los tres largometrajes españoles que compiten en la sección oficial. A mí 88 me parece una cinta angustiosa, tanto en el contenido como en sus formas, y también bastante inconexa. Dos parejas que pueden ser la misma, o no, pasan por la habitación número 88 del mismo hotel con seis años de diferencia, una habitación para experiencias extremas. Lo que allí viven tiene pocas explicaciones. Pero lo cierto es que tras alojarse en ella la vida cotidiana de pareja les termina pareciendo aburrida y rutinaria. Los que fueron antes aún tienen vivos recuerdos de entonces que les siguen aterrando. Lo cierto es que no pudieron restablecerse de aquello. Su vida acomodada ahora renquea.

Reconozco, eso sí, que es una apuesta más estética que racional. Gran parte transcurre en un pasillo de acceso a las habitaciones del hotel que sabe recordar a la película El resplandor y que sin que llegue a salir, uno se imagina al niño Danny Torrance pedaleando a toda velocidad en su triciclo.

Más que angustia, los dos sádicos, el gordo y el flaco del miedo, lo que hacen es producir algo de risa floja. No asustan por duros que se muestren. Y el teléfono, de timbrazos como chirridos, que no para de sonar. No es que quiera ser críptico, es que eso es todo lo que pude sacar en limpio de las imágenes de la película. Me fui de la sala pensando que no había entendido nada.

Dana Budisavljevic durante el encuentro con el público tras la proyección de su película Nije ti zivot pjesma Havaja / Family meals
Dana Budisavljevic durante el encuentro con el público tras la proyección de su película Nije ti zivot pjesma Havaja / Family meals
Llendes. Nije ti zivot pjesma Havaja / Family meals. Recuperando el diálogo familiar en las comidas

La tertulia feminista Les Comadres lleva 15 años participando en el Festival Internacional de Cine de Gijón. Comenta Nacho Carballo, director de esta edición, que fue una buena idea del anterior director, José Luis Cienfuegos. Dicen la mujeres que la idea surgió porque había muy pocas detrás de las cámaras, dirigiendo. Comenzaron con unas jornadas de cortometrajes hechos por mujeres: «pantallas para un debate». Reivindican la lucha por la igualdad en derechos de hombres y mujeres. Hoy lo han hecho trayendo aquí esta película valiente y con mucha fuerza, de las que saca el alma al exterior.

Los documentales se están convirtiendo en un valor seguro en esta edición. Nije ti zivot pjesma Havaja / Family meals es a ratos comedia y a ratos drama. La directora y protagonista establece una pauta de diálogo con su familia que les va acercando, primero individualmente y luego todos juntos, para recorrer todo aquello que les duele y de lo que no suelen hablar. Es un hermoso proceso de intentar entenderse los unos a los otros, conocer las decisiones que les marcaron como familia y por qué se tomaron. Es especialmente bella la transparencia con la que se cuenta la película, desde lo más adentro y a corazón abierto. Igual de sorprendente resulta el hecho de que sea la más absoluta sencillez la que desencadena momentos tan intensos y emotivos. No hay artificios ni secretos. Es la realidad de una familia que se entiende hablando y que haciéndolo descubre lo mucho que se quieren.

Tras la proyección hubo un encuentro-debate entre la directora croata Dana Budisavljevic y el público. Dice que se ha quedado a la proyección entre el público pues tenía mucha curiosidad por conocer la reacción de los espectadores hacia su película. Nije ti zivot pjesma Havaja / Family meals es un trabajo muy personal que nos muestra a la propia directora y a su familia. Especialmente le interesa saber la opinión que su madre, una mujer visceral de un carácter muy mediterráneo, que su madre despierta. Añade que admira a su madre porque es una mujer excepcionalmente valiente, pero que eso lo descubrió haciendo la película. Su madre es economista, habla tres idiomas y ha viajado mucho por todo el mundo. Dice que se negaba a aparecer en la película y Budisavljevic esperó a que se jubilara para proponérselo de nuevo. Dice que de la familia es la que más relación tiene con la realidad, pues su padre es arquitecto, su hermano intérprete y ella está con esto del cine.

Al principio quería hacer una película desde el punto de vista de la víctima, pero al rodarla fue saliendo del círculo. Las heridas se traspasan de una generación a otra y se entra en una espiral viciosa en la que nos vamos haciendo daño. Con la película, el puzzle familiar encajó de repente. Habla después de las mujeres y esa especie de culpabilidad con la que cargan por cada decisión que toman. No sabe de dónde les viene, si de la Iglesia, de la Educación… Pero de lo que está segura es que las mujeres serían más felices sin esa carga. Cuando estudiaba cine las directoras croatas escaseaban, hasta hace dos años en su país solo había un largometraje hecho por una mujer. Así que se formó sin referencias femeninas.

A la directora no le gusta que no se hable en las familias y sabe que las conversaciones importantes se han ido perdiendo, que lo que queda es hablar del tiempo, la salud, la política y otros pocos temas circunstanciales más. Los años pasaban y ella veía que las preguntas fundamentales estaban sin resolver. Eligió hacerlo durante las comidas, pues al haberse independizado eran éstas el único momento que pasaba con la familia. En ese sentido Nije ti zivot pjesma Havaja / Family meals es una película difícil pues aparte de comer y hablar no tiene otros elementos para construirla. Explica que no hay un guion pactado, que las conversaciones fueron surgiendo.

Esas charlas le han servido de mucho, han funcionado como una especie de terapia y han servido para recuperar el diálogo familiar. A nivel personal, al mostrar su homosexualidad de una forma abierta ha conseguido la libertad que ansiaba y además las reacciones del entorno familiar han sido buenísimas.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El cine enfocado a contar lo personal

Miércoles 21 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

California Solo, Djeca / Children of Sarajevo y DOS. Una historia de amor, al revés..., viajes interiores

Hay una cosa que echo mucho de menos en esta edición del FICXixón. Quizá lo que más. Es algo que los primeros días criticas, dices incluso que te parece fea, pero que con el paso de la proyecciones le vas cogiendo cariño y al final, cuando el festival ha avanzado y empiezas a ver que ya no queda tanto cine por ver como el que ya llevas visto, miras ya con profunda nostalgia. Hablo de la cortinilla del festival, esos pocos segundos que resumen la imagen de una edición y que se proyecte previamente a las películas.

Marshall Lewy, director de la película California Solo, durante la rueda de prensa de presentación
Marshall Lewy, director de la película California Solo, durante la rueda de prensa de presentación
Sección oficial. California Solo. Rock de malditos

Suena Robert Carlyle en todas las quinielas para llevarse el premio de interpretación masculina por su papel en California Solo, una película que en palabras de Marshall Lewy, su director, está orquestada en torno al personaje. Cuenta en la rueda de prensa que el punto de partida fue su interés por aunar en una película varias ideas que tenía rondándole la cabeza: música, mostrar la parte de la ciudad de Los Ángeles que no se suele ver y tocar el tema de la inmigración. El personaje que interpreta Carlyle, un tipo encantador que a su vez puede explotar un cariz más oscuro y agresivo que podría llegar hasta la violencia como una corriente subterránea, le permitió escribir el guion. Confiesa que desde el principio pensó en éste actor para el personaje, e incluso era su voz la que escuchaba al ir escribiéndolo.

Cuenta su director que el motor de la película es un viaje exterior para recorrer el camino inverso de la inmigración que se produce tras una deportación. Ese camino por parte del personaje hacia la aceptación de la situación en la que se encuentra y su redención final no se recorrería sin esa amenaza exterior que es la que rompe la burbuja que se había fabricado el protagonista. Sin esa resistencia del personaje y ese viaje real no existiría la película pues no habría ningún viaje interior en el personaje que mostrar. El protagonista decide irse voluntariamente antes de que empiece el proceso judicial que terminaría deportándole. Es el reflejo de la política de inmigración de los Estados Unidos un tanto farragosa, aplicada de forma desigual y que produce casos sangrantes y dolorosos.

Preguntado sobre el cine independiente en su país explica que empezamos a ver actores más conocidos en este tipo de películas, algo que achaca a dos motivos. El primero es puramente creativo y se produce porque esos actores están cansados de las superproducciones de los grandes estudios y quieren interpretar personas de carne y hueso. El segundo tiene que ver con lo económico y el negocio, porque aunque tienen presupuestos más bajos estamos hablando de showbusiness. Para la industria cinematográfica una película independiente y de poco presupuesto también necesita de un gancho, una cara conocida, que permita completar su financiación.

En mi opinión es una película que se deja ver, sencilla, emotiva y con un guion bien escrito. De acentos y matices, que suenan secos como sonaría un escocés temperamental en mitad de Los Ángeles. Ese quizá sea su mayor encanto. El otro podría ser la forma con la que está tratado el tema de la inmigración saliendo de los tópicos. Bien lo resume uno de los personajes: «con la granja llena de trabajadores mexicanos, tenía que ser un escocés el que tuviera problemas con inmigración».

La música tiene un gran peso. El rock es algo de malditos, de condenados a morir jóvenes y vivir deprisa, de inconformistas, de corazones rotos en mil pedazos y de hombres que nunca quisieron. Los que sobreviven cayeron por una pendiente y apenas si pasados unos años han podido levantar la cabeza. Nuestro protagonista es un ser derrotado que ahora vive de su trabajo en una granja y que tiene un programa sobre las muertes trágicas de las estrellas de la música que se emite en una radio de internet. Pronto entrevemos que hay una historia oscura detrás que no quiere contar y un motivo para no querer regresar a su país.

Cartel de la película Djeca / Children of Sarajevo de Aida Begic
Cartel de la película Djeca / Children of Sarajevo de Aida Begic
Sección oficial. Djeca / Children of Sarajevo. Batallas perdidas

Me aburren esas películas que no quieren contar nada, que simplemente se apoyan en una oportunidad política para existir. Me disgusta el cine que lo único que me provoca es pereza. Djeca / Children of Sarajevo es de esas, de las hiperrealistas, de las de cámara espía que se cuela en los hogares con la promesa de contarnos una realidad social y que sin embargo se queda a medio camino, conformándose con mostrar la cotidianidad de una vida y confundiendo una cosa con la otra. Que la película se plantee como principal cuestión el porqué ha decidido su protagonista cubrirse el pelo, algo que ni ella misma sabe responder, lo dice todo.

La guerra es un decorado que sigue allí, que se cruza con sus sonidos en las vidas de los personajes, que se puede ver en los agujeros de bala en sus fachadas... Sus secuelas son tangibles a nivel exterior y también dentro de las personas, con un interior amedrentado y arrastrando un enorme peso psicológico. Pero eso también es secundario para Aida Begic, aunque haya usado a los niños (djeca es una palabra croata que significa niños) como símbolos de las víctimas de una guerra como título y como reclamo. Esa promesa de cine social no cumplido es la que me duele.

Cartel de la película DOS. Una historia de amor, al revés... de Stathis Athanasiou
Cartel de la película DOS. Una historia de amor, al revés... de Stathis Athanasiou
Rellumes. DOS. Una historia de amor, al revés.... Conexiones emocionales

Antes de empezar la proyección, Stathis Athanasiou, el director de DOS. Una historia de amor, al revés..., en un perfecto castellano nos dice que no es una película en la que tengamos que querer saber, sino de las que hay que sentir porque tiene que ver con nuestras emociones y, aunque no son totalmente iguales las de españoles y griegos, sí que están hechas con la misma base.

DOS. Una historia de amor, al revés... es una película rodada en dos idiomas que confluyen: griego y castellano. A ratos la cinta resulta interesante y es especialmente bella en su apuesta estética y visual, elementos que nos indican una gran visión cinematográfica de su director.

La película arranca con el fin de una relación de pareja y va transcurriendo hasta terminar con lo que fue el principio de otra pareja. Está pensada en dos niveles diferentes a los que se suma un plano un tanto transversal. El primero de los niveles corresponde con la relación de la pareja griega, es la historia del destino, la mitológica, o si preferimos la más intelectual, poética o literaria, donde la palabra es quien describe. Frente a ella la otra historia, la de la pareja española que es más llana, más directa y en la que es el gesto quien se levanta por encima de la palabra para narrar. En esta parte vemos más claras las decisiones y sus efectos. El plano transversal que cruza la película se corresponde con unas pocas escenas de un rodaje que protagoniza uno de los personajes. Lo cierto es que esa parte se convierte en lo más confuso, lo que emborrona y lo que quiere fijar la parte sensorial de la película.

Ambas relaciones son pasado y en el presente, aunque está extinguido, han dejado ciertas brasas que quemaban al principio pero que ahora se han asimilado y vuelven a suponer momentos de felicidad. Son relaciones estancadas, agotadas en sí mismas para uno de los miembros de cada pareja y un camino que de seguir conduciría hacia la frustración. Ambas relaciones están contadas por el peso de lo que sienten los hombres, más que por el de las mujeres, que se limitan a guardar silencio conteniendo un mar que se desbordaría. Los cuatro son náufragos en busca de su tabla de salvación.

Tras la proyección se realizó un encuentro con el público en el que participaron Stathis Athanasiou y el actor David Fernández Fabu. Confiesa el director que por motivos económicos construyeron la Barcelona interior en Atenas porque resultaba más barato llevar allí a los actores españoles. Preguntado sobre el origen de la película, dice Athanasiou que no se trató de una idea, sino que fue algo intelectual; en griego las palabras «fin» y «perfecto» tienen la misma raíz y se dice que cuando algo termina es perfecto, en el sentido de que contiene toda la información. Al finalizar una relación ya lo sabes todo y te puede llegar un momento de iluminación en que te das cuenta de lo que contenía. Entonces los momentos que tienes en la cabeza cobran más significado y vas saltando de uno a otro porque están conectados emocionalmente. La memoria no es lineal, funciona de la misma manera que los sueños, cuando los cuentas no tienen sentido, pero sí cuando están ocurriendo. Hace un tiempo el director tuvo una sensación en su vida de que todo se había conectado y todo tenía sentido. De ella le surgió la necesidad de comunicar esa sensación al público y con ella la película.

martes, 20 de noviembre de 2012

La 50 edición del FICXixon cruza su ecuador

Martes 20 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

Hemel, God Bless America y O Som ao redor / Neighbouring Sounds, cine que llega de Holanda, Estados Unidos y Brasil

Los martes son días puentes en cualquier festival, propicios a los experimentos. Y es así porque la programación baja: ya ha pasado la selección más importante del primer fin de semana, la que da el pulso de la edición, y se está preparando la pólvora que queda para la traca final del segundo fin de semana, la munición que quiere impresionar. Raro es encontrar una ganadora o favorita cuyo primer pase en un festival haya sido en martes. Un día para fiascos.

Cartel de la película Hemel de Sacha Polak
Cartel de la película Hemel de Sacha Polak
Rellumes. Hemel. Nada más que promiscuidad

Hemel es una joven promiscua. Quizá lo sea por estar hecha un lío por dentro o quizá no y simplemente se enfrente a las cosas corrientes de su edad. Es hermosa, caprichosa, no le suele resultar difícil conquistar a los hombres y todo en su vida está lleno de sexo que unas veces le resulta más placentero y otras menos, pero eso no se lo plantea. Una especie de lolita que sin embargo va cargándose de frustración y de fragilidad.

Hemel viene a significar cielo y tal vez esa sea la metáfora que Sacha Polak quiere esconder en su película: un cuerpo como paraíso prometido, ese cielo donde van todos los beatos buenos, pero que aquí se reparte entre los malos. Hemel siente que no es feliz. Vive su vida, pero por el rabillo del ojo vigila la de su padre. Esa relación paterno-filial chirría, pues es por un lado el punto de comparación entre los comportamientos de ambos y por otro nos muestra a una protagonista celosa con las parejas que su padre va teniendo, como si sufriera un complejo psicológico de Electra que no trabaja bien para narrar la historia, pues es una forma de descargar la conciencia, de otorgar cierto permiso a la irresponsabilidad.

Como película es aburrida, por ser demasiado introvertida, repetitiva y porque pasados los diez primeros minutos deja de resultar interesante. Hemel se llevó el premio de la prensa especializada (FIPRESCI) en Berlín. La película es holandesa, pero nos toca un poco, pues hay producción española y algunas escenas se rodaron en Andalucía. Esas imágenes españolas terminan siendo algo inconexo y parecen más un pegote que una parte de la historia que se está narrando.

Cartel de la película God Bless America de Bobcat Goldthwai t
Cartel de la película God Bless America de Bobcat Goldthwait
Géneros Mutantes. God Bless America. Una película moral de soluciones inmorales

Cuando alguien ve God Bless America la primera palabra que le vendrá a la cabeza es «irreverente». A veces un arma y un tiro entre ceja y ceja parecen la mejor solución a la hora de arreglar este mundo, esa es su irreverencia parodiar las películas de asesinos en serie, francotiradores veloces y matanzas en universidades.

Que el mismo día pierdas el trabajo y te diagnostiquen un tumor cerebral podía parecer lo peor que le puede ocurrir a alguien. Pero en realidad no es así, lo peor es aguantar tanta estupidez en la televisión, lo peor es que nos reímos del débil, lo peor es que no sabemos señalar con el dedo en un mapa dónde está Nueva Zelanda, lo peor son las tertulias fachas de Intereconomía, lo peor es que no hay un periodismo crítico que nos informe, lo peor es que elegimos el entretenimiento zafio a diario, lo pero es que no somos personas sino consumidores, lo peor es que nos hemos convertido en una sociedad sin educación ni inteligencia…

Los protagonistas de God Bless America son un cincuentón divorciado y una joven de instituto que se siente rara entre sus compañeros porque no es tan tonta como ellos. Juntos van a poner remedio a esta sociedad de hoy en día. Van a matar a todo aquel que se lo merezca. No es una solución moral y sin embargo la película está cargada de razones morales para hacerlo. Me gusta su cinismo, pero sobre todo lo que me encanta son sus discursos, esa argumentación seria y rotunda que explica en qué se ha convertido esta sociedad occidental y cómo ha sido el camino que le ha llevado allí. Ese contraste entre lo disparatado de la decisión tomada por los protagonistas y la razón de su sentido común perfectamente crítico y sensato es lo que mantiene la coherencia y hacen que esta parodia sea una buena película.

Cartel de la película O Som ao redor / Neighbouring Sounds de Kleber Mendonça Filho
Cartel de la película O Som ao redor / Neighbouring Sounds de Kleber Mendonça Filho
Rellumes. O Som ao redor / Neighbouring Sounds. Necesitados de seguridad

Kleber Mendonça Filho nos retrata un barrio en Recife (Brasil), un microcosmos extrapolable a muchos otros sitios, para tejer sobre él una serie de relaciones humanas que conforman una sociedad en la que el miedo está latente (perros guardianes, servicios de seguridad, vigilancia…). Arranca con buen pulso cinematográfico y consigue atraer el interés del espectador en los primeros minutos. Queremos saber más, que nos siga contando para ver a dónde llegamos.

Hay muchas historias interesantes entre las paredes de esas viviendas, en las que se podría profundizar y de las que al espectador le gustaría saber más, pero cada una de ellas no progresa y la película se queda en un querer transmitir una sensación más que en lanzar un mensaje o dar una explicación. A su director le basta con generar una instantánea en la que podamos respirar el aire de un barrio. No hay una figura sino un desdibujo. Las cosas pasan y ya está, unas veces se explican y otras no. Y sin embargo esa concepción en la película es una estafa, pues juega con reglas convencionales para crear un giro final inesperado. Es decir sí hay una historia que se quiere que conozcamos, algo que ocurrió en un pasado y que se queda en el aire al no explicarse, otro runrún más para el miedo.

La película fue premio FIPRESCI en Rotterdam.

domingo, 18 de noviembre de 2012

El cine se construye con paciencia

Lunes 19 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

Shadow dancer, Manhattan by numbers, Müll im Garten Eden / Polluting Paradise, 21x12 y Haute tension, puntos opuestos en la diversidad del cine

Arrancaron hoy varias actividades que van a desarrollarse durante el resto de la semana. Por la mañana, en el Acuario de Gijón se iniciaron las jornadas de escrituras de guion patrocinadas por el sindicato de guionistas ALMA. Por la tarde y en el patio del Antiguo Instituto se estrenaron las tertulias cinéfilas con Fernando Marías, una novedad de esta edición en la que el escritor modera una tertulia a la que invita a un escritor y a un cineasta. Hoy esos papeles les correspondían a Cristina Fallarás y a Tristán Ulloa y el tema que debatieron fue el Sexo en pantalla y en papel. Resultó un placer escucharles pues los tres son excelentes maestros en el uso de la palabra y en saber contarnos historias. Al cine y a la literatura vamos a que nos narren historias, a escuchar embelesados lo que fue o lo que pudo haber sido. Especialmente entretenido fue escucharles relatar la primera punción sexual que recordaban haber tenido relacionada con el libro y la pantalla.

No es la única novedad de esta edición, también se ha incorporado una sección nueva con jurado y premio. Se trata de AnimaFICX donde participan trece películas, doce de ellas en competición.

Cartel de la película Shadow dancer de James Marsh
Cartel de la película Shadow dancer de James Marsh
Sección oficial. Shadow dancer. Agentes del MI5, terroristas del IRA y topos

James Marsh nos propone una historia sobre el IRA y el MI5, una narración fría de espías que trabajan con la cabeza porque saben que si interviene el corazón y los sentimientos entonces perderían. La película juega a intentar sorprender al espectador, a darle una vuelta y llevarle a un terreno que no espera. Pero los personajes se terminan comportando como los arquetipos que son, las máscaras que esconden cualquier atisbo de un gesto.

Hay una cosa que me gusta especialmente de Shadow dancer y que creo que es su mayor valor. Se trata de la sensación de cansancio que muestran los familiares más cercanos de los terroristas. No es suficiente la simpatía a una causa para mantenerse en la misma postura inquebrantable de apoyo, para no cambiar la mirada con cada una de sus acciones que en el fondo ya no se comparten. Es la sangre que les une la que aún les sostiene, pero están a punto de romperse, de no poder más después de sentirse mutilados por dentro de tanto silencio. Ese peso de la familia, lo que se acepta por obligación, es lo que produce los remordimientos y cuando aparecen se descubre lo que ya no tiene sentido.

No hay buenos ni malos, ni tampoco juicios de valor porque no existe en toda la película un solo plano que intente hablarnos del asunto acercándose desde una perspectiva política. Ya no hay honor en ninguno de los bandos, toda ideología se perdió por el camino y solo queda una guerra sucia que causa muertos. La venganza se restringe a un ámbito más reducido, el familiar. Las cuestiones morales sobre las que la película se pregunta son exclusivamente personales, por lo que el entramado terrorista y policial es simplemente una disculpa para colocar a los personajes en una situación. No hay intención por tanto de profundizar en lo que no es otra cosa que un decorado para la película.

Al salir de la sala me crucé con una conversación típica sobre dos interpretaciones diferentes para el final de la película. Era algo habitual en el Festival que este año no abunda tanto y que ya empezaba a echar de menos.

Amir Naderi en la rueda de prensa
Amir Naderi en la rueda de prensa
Amir Naderi. Manhattan by numbers. Un capitalismo atroz

Amir Naderi es el tipo más feliz de este festival. Le apasiona el cine. Está contento de que le hayan invitado y de que se ofrezca una retrospectiva sobre su cine. Acude a cada pase de sus películas y se queda a verlas entre el público pues dice que hace demasiado tiempo que no ve sus viejas películas proyectadas en una pantalla grande. Disfruta como un niño. Cada una de las proyecciones se la dedica a Luis Buñuel. Naderi nació en Irán y allí rodó nueve películas. Fue un niño de la calle, de los que sufrieron un país en guerra. Escapó, más por ambición personal que por temas políticos confiesa, y no ha podido regresar a su patria. En Nueva York hizo seis películas, y también una en las Vegas. La última la ha rodado en Japón, donde ahora vive y trabaja. A los japoneses les imparte un seminario sobre cine japonés, a los italianos de cine italiano y a los estadounidenses de western y de cine de género. El mundo no tiene fronteras, es un lugar perfecto para correr. Lo recorre enseñando y a la vez absorbiendo otras culturas, bebiendo de la calle. Es un hombre inquieto, un «sobreviviente» que aprende por su cuenta y de una manera muy rápida. De la misma forma que aprendió el alfabeto. Cuando empezó en la escuela hizo dos cursos en año y medio. Así es él, su forma de vivir es la misma que la de rodar películas.

De él dice Nacho Carballo, director de esta edición, que le apasionan las imágenes morales, esas que colocan al espectador ante la realidad social. Recoge historias de la calle, de la pobreza y la indigencia, lo que los norteamericanos no quieren ver. Un director honesto que no se vendió al capitalismo.

Dice el propio Naderi que sus películas tienen un cariz político, aunque él no sea una persona reivindicativa. Lo político en el cine envejece y los regímenes cambian. Lo que quiere es hacer un cine con imágenes evocadoras, que llegue al corazón del espectador y que tenga un toque humano. Le gustan las películas que quieren comunicar algo. Su cine no es comercial, al contrario es básicamente personal. Dice que sus películas les gustan sobre todo a otros cineastas. Cada película le lleva mucho tiempo porque se deja mucho de sí mismo en ellas, están hechas desde su experiencia vital. Las seleccionadas para esta retrospectiva repasan veinte o veinticinco años de su carrera y aún se acuerda de como era entonces, en cada uno de aquellos rodajes. El cine te da oportunidades para vivir las historias que hay en él.

Antes de ver Manhattan by numbers agradece al público que haya venido al pase. Dice que no es una película entretenida, ni tiene mucho argumento, ni nos echaremos unas risas, pero para él representa lo que es Manhattan y lo que allí vivió. Muchas de las localizaciones ya no existen. La película surge de todos los paseos que se daba por allí, yendo siempre de un lado para otro, cuando vivía como un indigente durmiendo en los túneles del metro. Dramatizó su experiencia y la metió dentro de la película. Así que cuando se puso a rodar la tenía totalmente interiorizada.

La película nos muestra muchas vidas horribles. Su protagonista es un periodista al que han despedido hace tiempo y que no encuentra ningún trabajo. No paga su alquiler y el casero le ha dado un ultimátum, si mañana no paga lo que debe le desahucia. Buscando dinero se acuerda de un amigo que quizá le pueda ayudar y que parece haber desaparecido. Ese peregrinar es una excusa para ir encontrándose con un Manhattan feo y duro, con una población sometida, explotada y conducida hacia los estercoleros del sistema. Es una crítica directa a un capitalismo feroz que oprime a la clase trabajadora, usándola y decidiendo su propia vida. Un capitalismo que se va deshaciendo de lo que le sobra, que ha olvidado a las personas y que solo piensa en el beneficio. Algo que ahora también estamos viviendo también en España. Aunque no pase nada como aviso su autor, le encuentro algo especial a la película, un susurro que me habla, coincidencias y una cercanía que no me esperaba.

Cuando las luces se encienden se escucha a Naderi decir en voz alta «Thank you» y se levanta, se coloca en pie en el pasillo y asiente con la cabeza a cada espectador que pasa a su lado con una sonrisa o una palmada o «gracias por tu cine».

Cartel de la película Müll im Garten Eden / Polluting Paradise de Fatih Akin
Cartel de la película Müll im Garten Eden / Polluting Paradise de Fatih Akin
Rellumes. Müll im Garten Eden / Polluting Paradise. Vertederos que matan.

Fatih Akin es un gran director. Sabe lo que quiere contar y tiene muy claro de qué forma hacerlo. Müll im Garten Eden / Polluting Paradise es un excelente documental de mensaje rotundo y construido con una buena historia, con paciencia y elaborando un guion perfecto que vaya llevando al espectador por un viaje inquietante. Cuando uno decida ir a ver un documental sobre un vertedero, supone lo que le van a contar, y en cierta medida ya tiene en la cabeza toda una historia. No hay vertederos seguros, sin filtraciones y que no produzcan una degradación ambiental del entorno que les rodea. Contaminan allí donde se colocan, envenenan la vida de la población y destruyen la sociedad a cambio de un progreso falso. Debemos tomar conciencia del peligro de un vertedero a las puertas de nuestras casas, pero más aún debemos ser conscientes de que obligatoriamente tendremos que hacer algo con nuestras basuras pues no es sostenible el modelo actual. El primer paso debería ser reducir la cantidad que producimos, pues no resulta un volumen tolerable con la naturaleza.

Akin no da lecciones, enciende su cámara y graba. Le basta enfocar a un animal muerto, un conjunto de residuos médicos, el color del agua, la espuma de su canalización para entender el nivel de contaminación. Basta una mujeres tapándose la nariz para saber lo mal que huele. Basta la mirada de un anciano o la impotencia de un alcalde ante los muros de la burocracia. La destrucción de un paraíso nos la cuenta su director con las imágenes, con un pedir explicaciones de los vecinos, y también con el argumentar estúpido que escuchamos de quienes mandan y defienden lo indefendible más allá de lo sensato. Le da el tiempo que cada toma necesita, sin precipitarse y así el espectador va construyendo con las imágenes el mensaje. Lo cotidiano de las vidas se ve alterado y comienza un camino sin retorno. No hay futuro ni para ese pueblo ni para sus habitantes. Van a ser dos generaciones perdidas, la de los que ya se fueron y la de los que también se tendrán que ir. Un vertedero no trae progreso, ni puestos de trabajo, lo que sí hace es reducir las inversiones, pues nadie en su sano juicio quiere ir a vivir o crear un puesto de trabajo allí.

Somos responsables de las malas decisiones que tomamos. No estamos por encima de la naturaleza, al contrario somos inquilinos en ella y no sus propietarios.

Carátula de la película 21x12 de Moisés Álvarez
Carátula de la película 21x12 de Moisés Álvarez
Esbilla Asturiana. 21x12. Las deudas pendientes con quienes murieron defendiendo la legitimidad de la República

Veintiuno por doce es el tamaño que tiene la fosa común de Oviedo. 21x12 es un documental asturiano de la Memoria Histórica que nos habla de los represaliados de la Guerra Civil y el franquismo. Nos habla de víctimas y verdugos, estos últimos sin la menor piedad a pesar de ser católicos practicantes de misa diaria y comunión. «Matar con justicia no es pecado» explica un sacerdote cuando un niño le pregunta si fusilar lo es.

Si el primer objetivo del documental es el recuerdo de lo que sucedió, el segundo es avisar del peligro de la extrema derecha en toda Europa.

El documental de Moisés Álvarez nos habla de aquellos años a través de los testimonios de quienes lo sufrieron, de sus familiares, de un historiador que va pintándonos el contexto y de los libros educativos que editaba el régimen para la correcta formación de sus ciudadanos. Al trabajo le falta quizá un poco más de profundidad y algo menos de Iglesia.

Cartel de la película Haute tension de Alexandre Aja
Cartel de la película Haute tension de Alexandre Aja
Crueldad francesa. Haute tension. Un asesino anda suelto.

Haute tensión, arranca con dos truenos que suenan como dos disparos. A partir de ahí se convierte en una película angustiosa, de un terror físico que termina siendo producto de una psicología enferma. Destaca por su guion, no en vano ganó en Sitges, que está lleno de giros y sorpresas, que sabe contenerse o incrementar su poder con la fuerza de la música. Un guion que no deja respiro al espectador y que está excelentemente interpretado por los actores de la película y especialmente por las dos actrices protagonistas.

Hay sangre pero no abunda casi nunca en exceso. En realidad pocas cosas son exageradas en ella y solo se aparta la mirada de la pantalla, por lo desagradable, un par de veces. Es cierto que juega con elementos tópicos del género: maizal, asesino callado, jóvenes atractivas, motosierra, furgoneta antigua, casa en mitad del campo, personajes que nada más verles sabemos que van a morir… Y sin embargo el director, Alexandre Aja, sabe darles otro sentido, una dimensión paralela en la que tienen la misma utilidad pero con diferente intensidad. Si no fuera por algunas concesiones para enmarcar dentro del gore, podría ser una película inquietante de miedo.

Imaginación, filosofía y sangre

Domingo 18 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

La venta del paraíso, El efecto K. El montador de Stalin y Frontière(s), tres películas que construyen una realidad diferente

Valla del FICXixón en el paseo de la playa de San Lorenzo, frente a la Escalerona
Valla del FICXixón en el paseo de la playa de San Lorenzo, frente a la Escalerona
Hoy hacía un día muy bonito en Gijón, orvallaba, es cierto, pero el verde de aquí que tanto se disfruta no sale de ningún pincel, sino de la lluvia que cae. El cielo tenía esos tonos grises del norte y el mar sonaba ligero, como arrullando. Algunos paraguas en el paseo, pero eran muchas más las personas que caminaban rápido mientras se les mojaba la cara. Alguien se acoda en la barandilla y mira hacia el horizonte. Los perros corren por la arena. Un intrépido se queda en bañador y corre hacia el agua. A ocho grados oigo que alguien dice que está la temperatura del agua, no sé si exageran. La vida no cambia, aquí no se deja de hacer nada porque no haya sol.

Hay una cierta polémica este año en el Festival con cinco películas que patrocina la Embajada de Israel en España. El colectivo de apoyo a la causa palestina BDS (Boicot + Desinversiones + Sanciones) de Asturias ha reclamado por carta al concejal de Cultura, Carlos Rubiera, y al director del Festival de Cine de Gijón, Nacho Carballo, la retirada de esas cinco películas en apoyo al boicot Académico y Cultural a Israel motivado por las graves violaciones del Derecho Internacional y de los Derechos Humanos que el gobierno de ese país viene realizando desde hace más de 60 años contra el pueblo palestino. Por dicho motivo y coincidiendo con la proyección de la primera de estas películas en el teatro Jovellanos se ha realizado a sus puertas una concentración para denunciar los ataques israelíes a Gaza y la presencia de Israel en el FICXixon de este año.

William Miller, Emilio R. Barrachina y Carlos Iglesias antes de comenzar la rueda de prensa de presentación de su película La venta del paraíso
William Miller, Emilio R. Barrachina y Carlos Iglesias antes de comenzar la rueda de prensa de presentación de su película La venta del paraíso
Sección oficial. La venta del paraíso. Una parábola de nuestro presente

La cinta de Emilio Barrachina es una película valiente, especialmente por atreverse a hacer una obra llena de códigos e impregnada de un realismo mágico bien aplicado sobre la realidad de España. Con un afilado humor va desnudando la crisis que vivimos, inventando soluciones irreverentes y sobre todo sabiendo darles una dimensión humana, solidaria, ética y legítima. La cultura, el arte y sobre todo la ironía son las salidas de los inteligentes. No deja títere con cabeza: una religión fustigadora, unos bancos usureros y unos empleadores malsanos. Todo resulta repulsivo. De esa «normalidad» se salva la pensión Iberia cargada de personajes perdidos que sin embargo tienden la mano a los demás. Por ella pasan y viven personas que mantienen principios y valores. Cada una arrastra una historia diferente, pero que todas ellas nos estremecen. Son sus confesiones, esos momentos íntimos que explican por qué una vida se tuerce, momentos que llegan al corazón.

Además de la pensión, sus personajes y la crisis hay otros dos elementos fundamentales: la palabra y la música. La palabra que bebe de la literatura y una música que explica los estados del alma y que hace converger clásica, copla, heavy…

La venta del paraíso es una divertida parábola sobre nosotros mismos, un derroche de imaginación y una parodia de un país que se hunde, donde todos vamos camino de convertirnos en desarraigados. Todo ello convierte a La venta del paraíso en una película necesaria, revolucionaria a su manera.

Emilio R. Barrachina explica en la rueda de prensa que la película transciende a la anécdota del viaje de una inmigrante extranjera que llega a nuestro país buscando un empleo bien remunerado, un imposible. La situación permite al director jugar a vernos a nosotros mismos desde fuera. A eso ha añadido el elemento esperpéntico. En 2005 Barrachina escribió su novela La venta del paraíso. Entonces ya se veía venir la explosión de la burbuja, dice. El año pasado decidieron convertirla en película, así que ajustaron los matices a la situación actual. Utilizaron la Obertura 1812 de Tchaikovsky para marcar la estructura del guion que sigue la misma cadencia y el mismo ritmo que la pieza musical. Tchaikovsky introducía músicas populares en sus composiciones, de la misma forma Barrachina incorpora a la película escenas que rememoran a Berlanga, Buñuel, Gonzalo Suárez… Todo en La venta del paraíso funciona para el momento final en el que se interpretan 15 minutos de la Obertura con alguna variante, como la sustitución de la Marsellesa por el Himno de Riego. Esa pieza sirve de banda sonora a lo que ocurre fuera y al pasado de la protagonista.

De la pensión en la que se desarrolla la película, explica que es como si fuera un personaje más. Es un lugar cercano a lo real pero con un halo diferente y mágico. En el fondo sirve para contar cómo tiene la protagonista amueblada su cabeza, una interiorización de los códigos de la película. Ella lo ve todo normal –ni siquiera le sorprende la cama con un árbol en el centro– y esa forma de asumirlo hace que el espectador también vaya viendo lo más sorprendente dentro de la normalidad.

El director reconoce que la cinta puede tener varias lecturas. Le preguntan si es una película revolucionaria y dice que no, más allá de los diálogos con mala uva y del empleo de un código no habitual en nuestro cine. Los personajes, en palabras de su director, no son muy lúcidos y se definen más acertadamente con el papel de antihéroes. Todos ellos son personas sencillas, con alguna carencia que hacen tonterías. Barrachina añade que a todos se nos está quedando también cara de tontos ante la realidad y a lo mejor terminamos como los personajes: rompiendo escaparates de algún banco.

Al director le acompañan en la rueda de prensa los actores William Miller y Carlos Iglesias que hablan sobre lo que supuso su trabajo en la película y que de forma encararon sus personajes.

Cartel de la película El efecto K. El montador de Stalin de Xavier Gens
Cartel de la película El efecto K. El montador de Stalin de Valentí Figueres
Rellumes. El efecto K. El montador de Stalin. La historia de la manipulación

El efecto K. El montador de Stalin es la primera película de ficción de Valentí Figueres, un autor que ha realizado varios documentales. El suyo es un lenguaje propio y un cine cargado de preguntas, de los que nos piden que no nos dejemos engañar por lo que vemos, que nos lo cuestionemos todo. La película nos cuenta la historia de Maxime Stransky, un hombre extraño que nos va contando su historia a través de sus filmaciones caseras. Se trata de hacerse preguntas sobre la manipulación. Hay en toda ella una especie de enfrentamiento entre el cine ojo (la cámara es el ojo que observa la realidad) y el cine dedo (es el montador el que construye con las imágenes seleccionadas una historia).

Los adjetivos que me vienen a la cabeza para describirla son poética y reflexiva, pero hay algo en ella que no termina de convencerme. Le doy vueltas y eso que me chirría es el hecho de estar contada con voz en off, es decir, no confiando en que las imágenes se expliquen solas y dando un mayor peso a la conclusión de la reflexión, es decir, la voz.

Cuenta Figueres que la película trata de los que fueron devorados por su sueño. De alguna manera se puede considerar una roadmovie de la Historia que recorre un siglo XX que engendró sueños felices y pesadillas atroces. Es también un viaje a la utopía y a la creación colectiva de una nueva sociedad. El mundo y su significado se construyen por quien lo mira, pero el mensaje lo lanza quien monta la película. Añade que le gusta definir la película como una obra de ficción realizada con fragmentos de la realidad.

Está rodada como fuera de campo, jugando a acercar y separar a la vez para así tratar de hablar de cómo se construye la memoria y el olvido. Para ello se usa tanto la verdad como el engaño y es necesaria la mirada crítica del espectador para poder diferenciar la una de lo otro. El experimento cinematográfico de Kulechov (efecto K) nos habla de la imagen y su valor, de cómo unas imágenes contaminan el significado de otras, de la memoria y la verdad. La misma teoría acabará por convertirse en un experimento social, un efecto K social.

Aunque Stransky es un personaje de ficción, sí que existió en la realidad Maxime Strauss y es el punto de partida. Los guionistas cogieron a ese personaje real y eligieron torcer su vida que fueron construyendo sobre anécdotas de otros personajes que sí fueron verdad. Figueres reconoce que viene del mundo de la filosofía y que su propósito fue cogiendo elementos de la verdad y la falsedad construir una gramática.

Cartel de la película Frontière(s) de Xavier Gens
Cartel de la película Frontière(s) de Xavier Gens
Crueldad francesa. Frontière(s). La pureza de la sangre que crea monstruos

Una de las secciones de este festival que más está llamando la atención es la llamada Crueldad francesa que Leticia Dolera describió en la gala de inauguración como cine de terror francés a lo bestia. Es el gore que hacen nuestros vecinos. Uno de sus principales y más admirados exponentes es el director Xavier Gens, autor de Frontière(s), una película de 2007 que arranca con los disturbios en las calles de París.

En mi opinión la película tiene dos partes bien definidas y totalmente separadas. La una coincide con la realidad donde la extrema derecha es candidata a hacerse con ciertas cotas de poder en Francia, un mundo al que nadie querría venir si le preguntasen antes de nacer. La segunda es la parte gore, de sangre fácil, crímenes y dolor. Y sin embargo ambas partes se tocan y esta última parte es quizá un efecto de la primera. Debemos cuidar este mundo si no queremos acabar asesinados en una casa del terror.