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miércoles, 8 de octubre de 2014

Cine por Alimentos

La Plataforma de Nuevos Realizadores y la Red de Solidaridad Popular de Centro y Arganzuela colaboran durante el 23 FCM-PNR

Cine por Alimentos
Cine por Alimentos
A finales de semana comienza el Festival de Cine de Madrid - Plataforma de Nuevos Realizadores. Será su edición número 23. Pasito a paso, a base de constancia, sin rendirse y con esfuerzo y mucho trabajo, ahí siguen las gentes de la Plataforma peleando por el certamen cinematográfico más antiguo de la capital. Veremos cine en diversos formatos y tamaños, que nos hará disfrutar. Y también habrá un espacio para la solidaridad: el 23FCM-PNR y la Red de Solidaridad Popular de Centro y Arganzuela organizan un punto de recogida de alimentos en la sede principal del Festival, la Sala Berlanga.

Durante todas las sesiones del 23º Festival de Cine de Madrid - PNR que se celebren en la citada Sala Berlanga, el público asistente podrá participar en esta iniciativa. Se puede colaborar con alimentos no perecederos, productos de limpieza e higiene, metrobuses, etc. Todos los productos que se recojan serán distribuidos a través de la Despensa Solidaria de la RSP Centro-Arganzuela, que trabaja con familias en situación de necesidad alimentaria especialmente agravada por la situación de crisis y recortes. La manera que defiende la RSP para combatir es uniéndonos, siendo solidarios y empoderando a las capas populares de nuestra sociedad. El proyecto de la RSP transgrede el modelo de beneficiencia, caridad o asistencia. Es un modelo de organización vecinal, solidaria y horizontal donde las familias y personas que reciben estos alimentos se integran en la propia red de trabajo que hace posible la recogida y distribución de los mismos.


Cortinilla del 23 FCM-PNR
La PNR explica que ha promovido esta actividad dentro de su festival porque defiende este trabajo colectivo como único medio para asegurar el procomún. En su área, el espacio equivalente lo conforma el cine contemporáneo e independiente, el que no llega a las salas ni a las televisiones, el que se crea sólo con la intención de transmitir. Con ese objetivo organiza y celebra el FCM-PNR.

En la Sala Berlanga de Madrid, del 11 al 18 de octubre, tenemos cine para todos y de entrada gratuita. Y quienes vengan al cine podrán ayudar a llenar esa Despensa Solidaria.

Un instante de la charla De víctimas de la crisis a protagonistas del cambio. (Foto: Toni Gutiérrez)
Folleto explicativo de la Despensa Solidaria de la RSP Centro y Arganzuela

La República Cultural
Red de Solidaridad Popular
Rebelion.org

sábado, 20 de septiembre de 2014

RSP: Convertir a las víctimas de la crisis en protagonistas del cambio

Algunas experiencias solidarias

Sábado 20 de septiembre de 2014. Fiesta del PCE. San Fernando de Henares. Madrid

Pepo, Comisión de Metodología de la RSP Estatal. (Foto: Toni Gutiérrez)
Pepo, Comisión de Metodología de la RSP Estatal. (Foto: Toni Gutiérrez)
La Red de Solidaridad Popular (RSP) es la historia de una construcción colectiva de identidad, un proyecto solidario que busca convertirnos a las víctimas de la crisis en protagonistas del cambio. Cuenta Pepo, de la comisión metodológica de la RSP estatal, que se han venido este año a la Fiesta del PCE para explicar en una charla cómo trabajan los nodos locales y cuál ha sido la evolución ideológica y metodológica de la red en este tiempo. El proyecto arrancó impulsado por un grupo de activistas de la izquierda, preocupados por combatir la situación de emergencia que había surgido tras la estafa de la crisis y decididos a vivir su idea de la solidaridad como un instrumento de lucha para crear poder popular. No se trata de un modelo asistencialista, enfocado a las personas más marginadas, sino de entender que receptores de la solidaridad y activistas forman parte de una misma identidad.

¿Cómo hacer esa transformación de víctimas a protagonistas? Explica Pepo que para construir esa alternativa donde la gente fuese la verdadera protagonista del cambio se arrancó con mucha intuición y metodología, buscando modelos en América Latina de educación popular y mirando hacia los movimientos sociales españoles (PAH, mareas…) que se pusieron a luchar contra la ofensiva neoliberal que estaba desmantelando el estado del bienestar. En esos inicios se encontró una pequeña barrera, la separación entre activistas y receptores de solidaridad. La decisión fue mirar, reflexionar y enfrentar esa barrera, para lo que se elaboró el Cuaderno metodológico: De víctimas de la crisis a protagonistas del cambio. Trabajando en el cuaderno se constató que todos y todas formamos parte del mismo proyecto sin diferencias, que estamos en el mismo barco porque toda la clase trabajadora es víctima de la crisis, atenta contra nosotros y nosotras. La RSP debe ser el instrumento que nos va a permitir enfrentarnos a la situación. Pepo añade que la RSP es una red de redes, articulada con otros Movimientos Sociales y que lucha contra este sistema devorador neoliberal construyendo un sujeto social. Se hacen dos trabajos en paralelo, por un lado se dan respuestas a las emergencias que ocurren diariamente y por otro se está creando una nueva sociedad que sea una alternativa diferente a la que impone el sistema capitalista. Para ello se trabaja desde la retaguardia, para permitir que las personas se puedan implicar en las luchas. Hay una estrategia de transformación social que se desarrolla a través de proyectos solidarios (despensas de alimentos, medicamentos, material escolar, acompañamiento sanitario, pobreza energética…), de campañas de denuncia (Renta Básica, marchas de la dignidad, tratado libre comercio con EE.UU., ley de seguridad ciudadana…), de propuestas de desobediencia civil (apoyo en desahucios…) y defesa jurídica (cobertura en movilizaciones, formación en derechos, litigios estratégicos…).

Pepo reconoce que en la RSP se da mucha importancia a la metodología porque es lo que permite ser coherentes con el ideario y aplicarlo a la práctica. Hay un proceso de concienciación a través del que convertirnos en sujetos del cambio. Es necesaria la integración de los receptores de solidaridad activamente en las asambleas, su participación en todas las actividades y en la toma de decisiones. Si no se consigue esto la RSP no tiene sentido. Se trata de autoformase y crear conocimiento colectivo. El objetivo de la comisión metodológica es elaborar materiales que permitan compartir esta manera de trabajar creando estructuras horizontales y herramientas que permitan empoderarse a la ciudadanía. Estamos aprendiendo a apoyarnos mutuamente porque nos toca organizarnos para defender nuestros derechos en una lucha unitaria con todos los movimientos sociales.

Mercedes, de la Plataforma Hoy por Ti - Red Solidaria de Fuenlabrada. (Foto: Toni Gutiérrez)
Mercedes, de la Plataforma Hoy por Ti - Red Solidaria de Fuenlabrada. (Foto: Toni Gutiérrez)
Mercedes forma parte de la Plataforma Hoy por Ti - Red Solidaria de Fuenlabrada, el nodo de la RSP de esta localidad madrileña en el que ya participan 200 familias. Explica que varios vecinos y vecinas se juntaron y vieron que no podían quedarse de brazos cruzados mientras la gente trabajadora se derrumbaba con la crisis. Decidieron ponerse a trabajar mano con mano. Primero con una despensa alimentaria. Recogen alimentos y los reparten. Se sorprendieron con la respuesta solidaria de su pueblo; algo que ha seguido ocurriendo con cada nuevo proyecto: los talleres de alfabetización, los grupos de apoyo escolar, apoyo a los trabajadores de Coca-Cola, las marchas de la dignidad, las mareas, los repartos de juguetes… Con cada proyecto van aprendiendo. Reconoce que lo más difícil es hacer participar en las asambleas a la gente que recibe alimentos, especialmente a quienes no hablan castellano. Pero que justamente eso es lo importante, lograr que se sientan parte de la RSP, que comprendan que es suya. Esa es la manera de defenderse, de ayudarse mutuamente, de formar parte de una red de redes.

Toni es el coordinador de la RSP de Valencia. Se constituyeron hace un año y en ese corto espacio les ha dado tiempo a desarrollar muchos proyectos con su trabajo. Comenzaron con una despensa para atender a 16 familias que recibían una bolsa de alimentos semanal. En la preparación de cada una de esas bolsas intervienen nutricionistas que tienen en cuenta las necesidades de cada unidad familiar y sus características particulares, como puedan ser sus intolerancias alimenticias. Ahora el reparto se ha extendido a 60 familias. También tienen un huerto que cultivan y con el que logran ser autosuficientes en el abastecimiento de verduras para la propia despensa. En sus llamadas de solidaridad piden aquello que necesitan, no lo que sobra. Reciben muchas aportaciones particulares, pero también de empresas y cooperativas. Están poniendo en pie una cooperativa agrícola multiservicios. En educación, dan clases de apoyo escolar con varios profesores voluntarios. Con el inicio del curso han iniciado la campaña ningún niño sin estudiar para la que han abierto una cuenta solidaria cuyo dinero se usa para comprar libros que entregan a las familias con la condición de que los devuelvan a la red al final del curso para que puedan reutilizarse por otras familias. Ahora han empezado otra campaña: ningún niño sin diccionario. En sanidad tienen un grupo de acompañamiento con el que ayudar a las personas excluidas por el decreto-ley promulgado por nuestro gobierno. Esos son los proyectos continuos, pero también han hecho alguno puntual, como la ayuda a Palestina que ya han enviado.

Toni, de la RSP de Valencia. (Foto: Toni Gutiérrez)
Toni, de la RSP de Valencia. (Foto: Toni Gutiérrez)
La satisfacción de Toni es la integración de todas esas personas en los proyectos, su agradecimiento por estar implicadas en la red. Tiene claro que la RSP será lo que la gente que la forma quiera. Eso es lo que están haciendo. Lee una carta que han escrito dos de las mujeres de la RSP. Tienen cuarenta y tantos, con hijos, arrastrando algún problema de salud en la familia, con trabajos muy precarios o ni siquiera eso y ambas con una ejecución hipotecaria en marcha. Cuentan que debido a la situación de precariedad han decidido decir basta. La culpa no es suya. Han decidido ser activistas, participar en la RSP. Ahora tienen dignidad y estima. Llevan 45 semanas ininterrumpidas ayudándose, entre personas que lo han perdido todo y que también lo han dado todo. Se han convertido en una gran familia. Todos juntos son uno, son red, son pueblo.

Lolo participa en la RSP de Jinámar (Canarias). Cuenta que trataron de crear un movimiento contra el paro y la precariedad, pero que asistieron pocas personas. Estaban cerca las navidades y se propusieron hacer una recogida de alimentos y regalos para los niños. En lugar de una recogida puntal por qué no crear una RSP, pensaron. Arrancaron con 26 personas. Hicieron un cartel con 24 productos necesarios pero que sin embargo no daban los bancos de alimentos y organizaron una fiesta para recogerlos. Una vez hecho el reparto, con los excedentes decidieron crear una despensa. Ahora tienen 450 personas inscritas y participando de los proyectos. Sus asambleas son de 200 personas. Las hacen cada miércoles. Las ayudas se incrementan porque quienes dan ven que lo que entregan va destinado a la gente. En MercaLasPalmas les han abierto sus puertas. Todos los viernes, un grupo de la RSP va allí para recibir los excedentes. Otro grupo se encarga después de seleccionar lo recibido. El tercer grupo lo reparte. Van rotando en los puestos cada semana y todas las personas participan en el proceso. Hay repartos de productos perecederos cada semana y mensuales de no perecederos. Para implicar a la gente tienen un sistema sencillo por prioridades: primero los que participan, después los que asisten a las asambleas y finalmente el resto. Esa es la cultura que practican. Reconocen que al principio había asistencialismo, y que aún sigue habiendo algún caso, pero que el proceso favorece la participación.

Lolo, de la RSP de Jinámar. (Foto: Toni Gutiérrez)
Lolo, de la RSP de Jinámar. (Foto: Toni Gutiérrez)
Hay derechos vitales como el agua, el techo y los alimentos que nos están faltando. El objetivo prioritario de la RSP es luchar por nuestros derechos como ciudadanos. Lo hacen fomentando la solidaridad de igual a igual. Lolo explica que la gente siente vergüenza de su pobreza, pero va siendo hora de que esa vergüenza la sientan los responsables de garantizar nuestros derechos. Han participado parando desahucios, han ocupado sucursales de los bancos que desahucian y se han manifestado ante la Dirección General de la Vivienda protestando contra la empresa privada que gestiona las viviendas sociales. Su lucha les ha servido para cambiar el procedimiento de comunicación de desahucios y que se tengan en cuenta los motivos justificados de impagos de tal forma que se ha llegado a un acuerdo para no desahuciar a ninguna familia que demuestre no disponer de recursos suficientes para hacer frente a las deudas derivadas de su vivienda y que muestren su voluntad de solucionar las mismas.

Lolo añade que están participando en impulsar otras RSP en Canarias. En la de Jinámar han creado un área de mujer porque son conscientes de la doble y triple explotación que sufre la mujer, compañías de teatro con actores en paro, clases de informática, rastrillos, acuerdos con empresas y economatos para el suministro de alimentos… La RSP se ha convertido en un punto de convivencia.

Lanza una crítica política: hay que implicarse si queremos cambiar el modelo, no bastan los discursos; para crear poder popular se necesitan movimientos sociales más fuertes y un compromiso militante para estar pegados a los que sufren. Para lograr su participación es necesario fomentar el diálogo, responsabilizarles en la actividad de la RSP y convertirles en actores de dicho cambio. Para cambiar las estructuras de poder hace falta tiempo y organización porque es un proceso largo. Lolo añade que hay que atender primero las necesidades más amplias y que cuando se llega a la gente hace falta continuidad con el trabajo.

La RSP quiere realizar un documental en el que reflejar las distintas experiencias de los nodos locales para que sean una ventana por la cual más gente se asome y conozca el proyecto. Para financiarlo se ha recurrido al crowdfundig solidario a través de la plataforma goteo.

Un instante de la charla De víctimas de la crisis a protagonistas del cambio. (Foto: Toni Gutiérrez)
Un instante de la charla De víctimas de la crisis a protagonistas del cambio. (Foto: Toni Gutiérrez)

Mundo Obrero
Rebelion.org
Red de Solidaridad Popular

domingo, 6 de abril de 2014

El Real Decreto-Ley 16/2012 esconde un cambio de modelo sanitario

Abordando el eje de Sanidad Universal en la Red de Solidaridad Popular de Centro y Arganzuela

Cartel del Taller de grupos de acompañamiento
Cartel del Taller de grupos de acompañamiento
El Real Decreto-Ley 16/2012 nos afecta a todos y todas porque viene a romper el modelo de Sanidad que teníamos. De pronto, la sanidad deja de ser universal por lo que ya no está garantizada para toda la población. Surgen las excepciones, las personas que dejan de tener derechos sanitarios y son, por tanto, excluidas de la sanidad. El Real Decreto-Ley 16/2012 convierte la sanidad en un beneficio para unas ciertas personas que tendrán garantizado el acceso a algunas prestaciones básicas. Es un modelo de aseguramiento, es decir, que obtenemos derechos bajo nuestra condición de asegurados, derechos que perdemos cuando dejamos de estar en esa situación. En realidad es como si hubiéramos suscrito un seguro con la Seguridad Social que se encuentre ligado a nuestra cotización, asociado de esta manera a un asunto económico.

¿Por qué teníamos un modelo sanitario universal en España? Porque la atención médica está recogida como un derecho humano básico. A la sanidad, que pagamos a través de los impuestos (directos e indirectos), contribuye toda la ciudadanía, incluidos los inmigrantes sin papeles a los que se ha convertido en el chivo expiatorio de «un gasto sanitario que no se sostiene». Bajo esa premisa infundada de que tenemos una sanidad por encima de nuestras posibilidades se sustenta el cambio de modelo que esconde el Real Decreto-Ley 16/2012. A través de él se han aprobado recortes en la cartera de servicios sanitarios del Estado y se ha asentado una idea que justifica la exclusión sanitaria. Ha dejado fuera a inmigrantes sin papeles, personas que no cotizan (desempleadas que no cobran ninguna prestación o subsidio) y que salen del país más de 90 días y a quienes tienen ingresos mensuales superiores a los 100.000€, un límite lejano para que no nos preocupemos ahora por él pero que abre la vía a futuras exclusiones por razones económicas si comienza a ir variando. Ahora es la Administración la que tiene que reconocer el derecho y eso supone exclusiones e incertidumbre.

Desde la Red de Solidaridad Popular (RSP) defendemos un modelo de sanidad universal y ese principio forma parte de nuestros ejes de actuación para desarrollar proyectos con los vecinos y vecinas de nuestros barrios. En la RSP de Centro y Arganzuela hemos pedido a Yo Sí Sanidad Universal que viniera a contarnos sus experiencias. Son un grupo de personas que están por la sanidad universal y que quieren batallar para acabar con el decreto. Tienen una asamblea general con distintas comisiones: comunicación, desobediencia, jurídica (con intención de promover un caso ejemplar) y de registros de casos de incumplimiento o de exclusión. Además, como elemento central de su campaña, han formado grupos de acompañamiento a personas excluidas para conseguir que sean atendidas en centros de salud como nos atenderían a cualquiera y dentro de las mismas normas. No es una campaña asistencial, es de apoyo mutuo. No se basa en la desobediencia, sino que sigue las directrices marcadas en el Real Decreto, porque no se trata de generar un sistema sanitario paralelo sino de que solo exista un modelo de asistencia sanitaria y sea universal. Estamos hablando de asegurar este derecho básico con la misma calidad para toda la población y sin exclusiones.

Participantes en el Taller de grupos de acompañamiento. (Foto: Toni Gutiérrez)
Participantes en el Taller de grupos de acompañamiento. (Foto: Toni Gutiérrez)
En la charla se desmontaron mitos, como el del turismo sanitario de otras personas europeas que venían a hacer uso de nuestra sanidad. Siempre han existido mecanismos para garantizar esos pagos por los servicios sanitarios del país de origen de esas personas, sino se cobraban era por un déficit burocrático de nuestra Administración que no realizaba el trámite. O ese otro mito que dice que son los inmigrantes sin papeles los que colapsaban nuestra sanidad, cuando las estadísticas dicen justo lo contrario, pues en general son personas jóvenes y sanas quienes se aventuran a llegar de forma ilegal a nuestro país para poder ganarse una vida que en los suyos no es posible. En realidad, en el decreto subyace un sesgo racista a la hora de ejecutar la exclusión de una parte de nuestra población. El decreto ha generado una opinión pública que tenemos que enfrentar. Lo cierto es que muchas personas excluidas y otras muchas que creen estarlo han dejado de ir al médico. Ese es el verdadero efecto del decreto, su carga de profundidad.

Para ello es importante la información. Lo primero es saber que el decreto no se aplica para una serie de casos: diagnósticos anteriores al 31 de agosto de 2012, mujeres embarazadas, menores de edad, solicitantes de asilo, víctimas de trata de blancas, enfermedades mentales, enfermedades de declaración obligatoria (Relación de todas las enfermedades que son de declaración obligatoria en la Comunidad de Madrid) y urgencias hasta el alta. La Organización Mundial de la Salud señala que una urgencia se da cuando a juicio del interesado no puede esperar, es decir no es algo que pueda juzgar ni un administrativo ni un sanitario.

Lo segundo es conocer que para ser atendido es necesario que se produzca un alta en el servicio sanitario. La tarjeta sanitaria nos permite el acceso, pero hay dos figuras más para aquellas personas a las que se ha excluido de nuestra sanidad. La primera es el Transeúnte General y que genera un alta para la atención de un único día (momentánea). Pero este tipo de alta no garantiza la continuidad asistencial, es decir la normalidad sanitaria. Por eso lo que se busca en el acompañamiento es que estas personas excluidas sean dadas de alta como Transeúntes Sin Permiso de Residencia (TIR). El alta como TIR es por un año y da derecho a esa continuidad asistencial necesaria (historial clínico, solicitud de citas médicas, derivaciones a especialistas y asignación de médico de atención primaria). El TIR no te da una tarjeta sanitaria, ni acceso a los medicamentos, pero solventa obstáculos para atenciones posteriores y acerca a la normalidad sanitaria.

Estos grupos de acompañamiento realizan un gran trabajo. Se enfrentan a mucha desinformación, porque el decreto a supuesto caos y una realidad que plantea muchas dudas sobre quién tiene derecho a una asistencia médica y quién no. Conseguir el objetivo de que las personas a las que acompañan sean atendidas por nuestro sistema sanitario es a veces una lucha que supone muchos planteamientos estratégicos, una gran labor previa por vías informales, a aprender constantemente y a poner alguna que otra reclamación cuando un centro se niega a cumplir lo que marca la ley. Nos hablan de su nivel de éxito: un 100%. No siempre lo han conseguido en la primera visita, pero al final siempre han logrado resolverlo.

jueves, 27 de marzo de 2014

Luchando por un abono social para el transporte público en Madrid

El Consorcio Regional de Transportes de Madrid dice no al abono social

Campaña ¡Abono Social Ya! de la Plataforma Madrid en Transporte Público
Campaña ¡Abono Social Ya! de la
Plataforma Madrid en Transporte Público
Hace un mes participamos como Red de Solidaridad Popular (RSP) de Centro y Arganzuela en un acto reivindicativo con la Plataforma Madrid en Transporte Público solicitando al Consorcio Regional de Transportes de Madrid la puesta en marcha de un abono gratuito de carácter social para personas desempleadas o sin recursos.

Hoy nos ha llegado la respuesta de este organismo. Resulta decepcionante observar como las políticas neoliberales campan por sus anchas, como nos van robando el lenguaje y de que forma ningunean a las personas colocándolas siempre por debajo de las cifras.

Sin embargo de todo se aprende, por ejemplo nos permite conocer que los datos que manejan cuantifican en 750.000 las personas a las que debería extenderse dicho abono en nuestra provincia, cifra de la que se excluyen a las menores de 18 años y a las mayores de 65 por considerar que ya tienen abonos "suficientemente" bonificados para ellas. El coste del abono social lo calculan en cien millones.

Queda patente en la redacción de su respuesta el concepto que tienen de de que el servicio de Transporte ya está "suficientemente subvencionado" por provenir el 50% de su presupuesto de las Administraciones Públicas (mil millones), olvidándose que ese dinero público sale de nuestros impuestos y por tanto de nuestros bolsillos, que no es gratis, que ya lo hemos pagado.

Son los tiempos, la coyuntura de crisis, quienes hacen inviable el abono social por insostenible, dicen.

No hay duda de que nos toca seguir trabajando y luchando para que el abono social sea una realidad.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Convivir, repartir, participar...

La Despensa Solidaria de la Red de Solidaridad Popular de Centro - Arganzuela

La Despensa Solidaria tras una recogida de alimentos y productos de primera necesidad. (Foto: RSP Centro - Arganzuela)
La Despensa Solidaria tras una recogida de alimentos y productos de primera necesidad. (Foto: RSP Centro - Arganzuela)
Apenas si hemos cumplido cuatro meses en la Red de Solidaridad Popular (RSP) de Centro y Arganzuela; sin embargo a mí me parece como si llevásemos ya toda una vida trabajando con la gente del barrio. En realidad, los proyectos solidarios y sociales enseñan mucho y rápido; por eso se dice que son enriquecedores. Convivir, repartir, participar... son verbos que dejan de tener un significado teórico y grandilocuente para convertirse en acciones necesarias, diarias y cotidianas. Habituarse a practicar la convivencia, el reparto, la participación… da un nuevo sentido a la realidad y un punto de vista en el que el esfuerzo y lo colectivo recuperan todo su valor. El paro, la pobreza, el hambre, los desahucios, la corrupción, la desatención médica, la «werticalización» de la educación, la manipulación informativa, la persecución al inmigrante, el fanatismo religioso de la jerarquía eclesiástica que convierte en ley su concepto moral, el expolio de lo público, la desigualdad fiscal, la caza y culpabilización del activista, la deshumanización de la sociedad… no son problemas individuales sino sociales, de esa misma sociedad que tan mal hemos construido y que camina hacia la exclusión de una tercera parte de su población. Todos estos asuntos son una decisión a sabiendas, el resultado de las políticas neoliberales que vienen aplicando nuestros gobernantes con ahínco desde hace ya bastantes años. Si se continúa con las mismas políticas, la riqueza y el beneficio de los poderosos aumentará a costa de que desaparezca del todo el escaso estado del bienestar que nos queda. Pero la solución no está en las manos de los gobernantes, sino en las nuestras. Se trata de que las capas populares de nuestra sociedad, esas que la crisis ha hundido porque las personas han dejado de ser importantes para un sistema que solo piensa en números económicos, puedan empoderarse y comenzar a organizarse para girar la situación. Ese camino de retomar el poder es un largo proceso a través del que recuperar la dignidad primero y luchar después por rescatar lo perdido, asegurarlo y avanzar en nuevos derechos y deberes.

La RSP trabaja a nivel de barrio o pequeña población como una agrupación de vecinos y vecinas. Nos constituimos en una asamblea que se encarga de dirigir y enfocar los proyectos a desarrollar. Formamos un nodo independiente pero unido a una Red. No somos invasivos, lo primero que hacemos es acercarnos a los movimientos sociales que ya están trabajando y participar con ellos en aquellos proyectos que comparten nuestro enfoque: proyectos superadores de esta realidad, con una óptica de izquierdas y solidarios. No admitimos asistencialismo porque huimos de la caridad y buscamos modelos horizontales que sigan el lema «yo doy, yo recibo». Si no los hay y el barrio los necesita, entonces los arrancamos. Así ha ocurrido con la Despensa Solidaria. Sorprende, pero nuestro barrio pasa hambre; paliarlo es una obligación de quienes vivimos en él.

A grandes rasgos, el trabajo de una Despensa Solidaria se divide en dos tareas: llenar la despensa y vaciarla. La primera es una labor más fácil de organizar. Basta con establecer un calendario y la participación de al menos ocho personas voluntarias para esa recogida. Nuestra decisión ha sido recoger alimentos los sábados. El primero de cada mes lo hacemos en la Plaza de Lavapiés, el segundo en el Pasillo Verde (Vallejo Nájera, 48), el tercero en el Mercado de Barceló y el cuarto en el Mercado de Santa María de la Cabeza. A las 11 de la mañana llegamos y montamos el puesto: una mesa en la que colgamos un cartel o una camiseta de la RSP y sobre la que colocamos una serie de productos que pueden servir de ejemplo. Los voluntarios reparten folletos y explican el proyecto; por estrategia se hace con aquellas personas que van a entrar al mercado para que puedan, al hacer sus compras, acordarse de nosotros y a la salida entregarnos algo, lo que puedan. Lo que vamos recibiendo lo vamos colocando en cajas por productos para facilitar el inventario. Hacia las dos y media recogemos. Nos los llevamos al local y lo colocamos en las estanterías.

Primeras horas de una de las recogidas en el Mercado de Barceló. (Foto: RSP Centro - Arganzuela)
Primeras horas de una de las recogidas en el Mercado de Barceló. (Foto: RSP Centro - Arganzuela)
La RSP comenzó a recoger alimentos en diciembre de 2013 y la primera recogida se entregó directamente a dos proyectos solidarios de nuestro barrio: La Alacena de Arganzuela y Barrio Solidario. Luego entendimos que debíamos organizar nosotros también los repartos.

La Despensa Solidaria no se limita a convertirse en un almacén de comida y productos de primera necesidad, no es una especie de supermercado donde los productos están a precio cero para quienes lo necesitan. Requiere una implicación solidaria de quienes los recogen, es decir su propia participación dentro de los proyectos de la RSP. Estamos trabajando en la manera de establecer prioridades para trabajar con diferentes colectivos. En nuestro primer reparto entregamos tonelada y media de alimentos y productos de primera necesidad a 62 familias entre las que se encontraban un grupo de mujeres maltratadas, desahuciados que colaboran con la PAH, las familias que han recuperado el edificio de La Manuela y otros colectivos en situación de exclusión.

Podríamos estar orgullosos de este primer paso, pero en realidad no hay satisfacción que valga más allá de unos minutos, pues el reto sigue pendiente. Nada ha cambiado por paliar las necesidades de unas pocas personas un par de días. Simplemente sabemos cuál es el camino a seguir, ahora nos toca recorrerlo juntos.

sábado, 19 de octubre de 2013

La Red de Solidaridad Popular se afianza

La red celebra su primer Encuentro Estatal

Sábado 19 de octubre de 2013. La casa + grande. Rivas-Vaciamadrid. Madrid

Informándose sobre las experiencias locales de los nodos. (Foto: Toni Gutiérrez)
Compartiendo experiencias locales de los nodos durante el plenario. (Foto: Toni Gutiérrez)
Que las Redes de Solidaridad Popular se han extendido por todo el territorio del estado español es una realidad. Se han creado y han crecido de forma rápida acuciadas por la urgencia de una situación social de emergencia en la que el peligro de exclusión de una gran parte de nuestra población es evidente. El Estado no responde y los modelos asistenciales y voluntariosos basados en la caridad y la beneficencia no van más allá de una solución transitoria que desgasta la dignidad de las personas que se acercan a pedir ayuda. La respuesta a esta tragedia no puede ser otra que una solidaridad participativa, organizada y transformadora de la sociedad hacia un modelo en el que el ser humano sea su centro. Por ese motivo se ha realizado el primer Encuentro Estatal de la Red de Solidaridad Popular (RSP).

El aire estaba cargado de expectativas porque la idea ha cuajado y se afianza. Lo que era un proyecto de unos pocos alcanza a todo el estado porque la inquietud es general y las ganas de dar soluciones, de solventar los problemas, de participar y de enfrentarse a las políticas neoliberales que están llevando a la ciudadanía camino de la ruina han unido a muchas personas en los distintos territorios y que se dieron cita en Rivas para construir el camino de la solidaridad. El encuentro ha servido para mostrar que el proyecto de solidaridad popular es una realidad. La RSP, explica Luis Díaz desde la coordinadora estatal, «es un instrumento de lucha contra las políticas neoliberales. Se sitúa en los ámbitos locales para dar respuesta inmediata a las necesidades y con el objetivo de transformar la sociedad. Eso es lo que nos une, ahora toca ver cómo lo vamos a hacer. Esa respuesta ha de dárnosla la metodología, que es un proceso global de aprendizaje colectivo y de puesta en común de las distintas experiencias locales. Buscamos la participación efectiva de las personas más afectadas e implicarlas en un modelo auto-organizativo: yo doy, yo recibo. No vamos a hacer caridad. Lo que haremos es trabajar con las personas, con su conciencia, para que perciban la realidad y entienda por qué estamos así. Somos un actor más en los territorios. Llegamos, vemos las necesidades que hay, las analizamos, tomamos decisiones y nos ponemos a trabajar tejiendo redes con los movimientos sociales. El éxito estará en ser capaces de organizar nuestro trabajo en los barrios y en nuestras capacidades para analizar la realidad, sabiendo que ese análisis no es cerrado y se modifica con el aprendizaje».

Luis Díaz presentando la metodología de la RSP. (Foto: José M. Domínguez García)
Luis Díaz presentando la metodología de la RSP. (Foto: José M. Domínguez García)
Hasta este Encuentro se han acercado las RSP de Cartagena, Fuenlabrada (Plataforma Hoy por ti), Barcelona, Rivas, Parla, Valencia, Cantabria, Granada, Zaragoza y las de los barrios madrileños de Retiro, Puente de Vallekas, RSP Madrid Tetuán y Centro–Arganzuela. En el Encuentro participaron además asociaciones y movimientos sociales como la plataforma por un Nuevo Modelo Energético, la asociación Amándala, los Yayoflautas, la asociación Rivas-Sahel, el Mercado Social, la asociación Libre de Abogados, Ecologistas en acción, Campamento Dignidad y la federación estatal de asociaciones de Inmigrantes y Refugiados en España. También mostraron su apoyo diferentes cargos públicos y representantes de organizaciones políticas como el alcalde de San Fernando de Henares, el concejal de Educación, Juventud e Infancia, Participación Ciudadana y Cooperación de Rivas, la Unión de Juventudes Comunistas de España, Izquierda Unida, Izquierda Anticapitalista y el Partido Comunista de España.

La primera parte de la mañana estuvo dedicada a la presentación de los distintos nodos locales y al saludo del resto de organizaciones. Quedó clara la estructura horizontal de cada uno de estos nodos y de toda la red en su conjunto. Los problemas acuciantes de una población desorientada por la crisis, los enfrenta cada una de las RSP locales por un principio de trabajo en cercanía. Se observó que no se trata de problemas aislados, el acceso a los alimentos, el paro, la pobreza, la falta de recursos aparece cuando se mira hacia cualquier territorio del estado español. La unión de los nodos, la creación de sinergias y espacios de colaboración es el principal objetivo de este Encuentro. Para ello se compartieron experiencias que tienen que ver con lo cotidiano. Sirvió para poner en común los distintos proyectos solidarios dentro de los programas de soberanía alimentaria, de ayuda sanitaria, de apoyo jurídico y de apoyo a la educación pública emprendidos por cada nodo viendo que se coincide en los proyectos, en el análisis de la realidad, en indicar a la crisis de valores del sistema capitalista como la causa de la situación, en la necesidad de construir otra economía sostenible y de empoderar a las personas mediante su propia organización, con dignidad y para que se conviertan en una fuerza socio-política de proyección popular.

Los talleres. Tejiendo redes. (Foto: Francisco Lavado)
Participación en los talleres. Tejiendo redes. (Foto: Francisco Lavado)
Sira Rego, impulsora del proyecto, explica que «las RSP defienden lo público, una red de servicios universales que garanticen un estado social. Pero que cuando el propio Estado se desentiende, es la ciudadanía quien debe procurarse dichos servicios. Por eso, la idea ha sido articular algo a nivel estatal que permita dar respuesta a las necesidades urgentes, basado en la solidaridad, donde haya transferencia de saberes y con un modelo auto-organizativo de “yo doy, yo recibo” que nos haga protagonistas del cambio. Esta perspectiva global nos hace entender que seremos más fuertes si somos red porque habremos construido contrapoder». Pepo Rubio, impulsor del proyecto, destacó que «hay que trabajar en un modelo organizativo que nos represente a todos». Ismael González, coordinador del proyecto, señaló que «se trata de un proyecto para cubrir la retaguardia de las clases populares y trabajadoras y que puedan seguir su lucha».

Después, la periodista Olga Rodríguez fue la encargada de leer la Carta de Principios que suscriben las redes para integrarse en la RSP. Lo hizo agradeciendo como ciudadana el hecho de que la fundación de las distintas RSP haya venido a romper el pensamiento único dominante.

La parte central de la mañana se dedicó a entrar con mayor detalle a compartir las experiencias de cuatro de los nodos más activos: Cartagena, Cantabria, Valencia y Fuenlabrada. En las palabras de los ponentes se veía la ilusión y la satisfacción que produce desarrollar proyectos motivadores de transformación social. Recogidas de alimentos, despensas solidarias, huertos, recogida de material escolar… los programas se repiten porque las necesidades y los problemas –acceso a la alimentación, desempleo y precariedad- también lo hacen. Comparten ideas, métodos, la forma asamblearia de toma de decisiones, la colaboración con otros movimientos sociales, la convergencia, el apoyo mutuo que se da en las relaciones de cercanía. Escucharles hablar motiva y da esperanza. La represión de los tiempos que vendrá va a ser dura pero la sociedad más combativa se está preparando para hacer girar la situación.

La RSP compartiendo la paella popular. (Foto: Francisco Lavado)
La RSP compartiendo la paella popular. (Foto: Francisco Lavado)
Los lazos fraternales entre las personas que impulsan las diferentes redes siguieron afianzándose en la comida, una paella popular sobre mesas corridas, al sol de un mediodía de principios de otoño que calienta sin molestar. Surgen conversaciones que fluyen entre risas, contactos, puntos de unión y maneras de entender la solidaridad. Luego un café y vuelta al plenario para una tarde de talleres desde los que organizar la red a nivel estatal, tratar las experiencias locales y la metodología y conocer la RSP para aquellos que se están acercando por primera vez. Tras los talleres las conclusiones y la perspectiva del trabajo incesante que será necesario desarrollar en los siguientes meses.

Cayó la noche, llegó la lluvia y sobre el escenario, Rojo Cancionero cerró una noche entrañable de la mejor manera. Sus canciones, coreadas por el público, encendieron la chispa de unos valores de la izquierda que se vuelven a levantar porque se antoja que son más necesarios que nunca. La solidaridad imparable ya no camina sola porque se está compartiendo por nuestros pueblos, barrios y ciudades.

sábado, 28 de septiembre de 2013

La RSP, una oportunidad para levantar la cabeza con dignidad y tomar el control

La Red de Solidaridad Popular está tejiendo redes en todo el estado español

Logo de la Red de Solidaridad Popular
Logo de la Red de Solidaridad Popular
Ayer tuve la ocasión de hablar de la Red de Solidaridad Popular (RSP) con otras personas que queremos arrancar la RSP de Madrid-Centro. En nuestro diálogo se fueron cruzando las palabras claves, tomando conciencia cada cual del profundo significado que hay detrás de ellas. Hablamos de solidaridad, autoorganizarse contra la precariedad, poner en valor a las personas, paliar el sufrimiento de quienes peor lo pasan, mirar desde la izquierda, defendernos en esta situación de emergencia, señalar a los culpables, formar red, sumar, ni caridad ni beneficencia, participación, dar y recibir, primar lo colectivo, situarse frente al capitalismo, crear conciencia, organizarnos como respuesta ante la crisis…

Pero debajo de todas esas palabras hay algo más que le da sentido y convierte el proyecto de la RSP en una necesidad. Quizá sea el sentimiento colectivo a flor de piel que fluye debajo y que está surgiendo imparable. La crisis nos ha dejado en un estado de shock lamentable, haciendo que las personas se sientan rotas, abatidas, torpes, adormecidas, desilusionadas, enfermas e incapaces de tomar decisiones. Pero ha llegado el momento de quebrar esa situación y darnos cuenta de qué camino hemos seguido para llegar hasta la deplorable situación que nos domina. Nos han engañado y estafado. La crisis no ha sido inevitable como se empeñan en hacernos creer. Tampoco ha sido casual, sino que ha venido como resultado de las políticas neoliberales que han aplicado quienes nos gobiernan y que han sido dictadas para favorecer unos intereses determinados. Unas políticas que crean exclusión social, que nos condenan y que matan para enriquecer a los más ricos. Pero eso se va a acabar, la RSP es ese despertar enrabietado en el que nos quitamos la venda de los ojos y decidimos levantar la cabeza con dignidad y tomar el control porque sabemos que en una sociedad organizada y solidaria la humanidad de las personas debe ser siempre lo primero, en cualquier circunstancia.

Quienes estábamos en esa reunión, nos hemos encontrado con que teníamos prisa por arrancar, por hacer actividades reales, por poner freno a la situación injusta que ha establecido el neoliberalismo donde la economía ha dejado a las personas al margen, por ser ya un bálsamo desde el que poder intentar revertirlo todo. Nuestra sociedad se encuentra demasiado mal como para esperar a que un gobierno ajeno a su ciudadanía mire hacia ella. Nos toca obligarles. La RSP lo hará.

Bienvenidos a la solidaridad.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Organizando la solidaridad de forma activa, política y colectiva

Se presenta la Red de Solidaridad Popularidad en la Fiesta del PCE

Sábado 21 de septiembre de 2013. Fiesta del PCE. San Fernando de Henares. Madrid

Nelson Restrepo, Enrique Santiago, Ismael González e Isabel Crespo presentando la Red de Solidaridad Popular (Foto: Toni Gutiérrez)
Nelson Restrepo, Enrique Santiago, Ismael González e Isabel Crespo presentando la Red de Solidaridad Popular (Foto: Toni Gutiérrez)
¿Cuál es la realidad de nuestro país?, se pregunta Ismael González, coordinador estatal de la Red de Solidaridad Popular (RSP). Se responde con números: un 27% de paro, un 57% de paro juvenil y más de diez millones de personas viviendo en el umbral de la pobreza. Son números que constatan la situación de emergencia social que vivimos. La RSP es un proyecto que surge para organizar la solidaridad de forma colectiva, proponiendo una auto-organización que empodere a la clase trabajadora.

Enrique Santiago explica que se trata de un proyecto necesario, impulsado por IU, para coordinar iniciativas que hagan solidaridad, no caridad. Pero no es una organización de IU, sino que está abierta a que participen otros grupos de la izquierda alternativa, porque, en tiempos de crisis, es una obligación poner todas las herramientas posibles para paliar el sufrimiento. Pero también lo es construir activismo político, organización social y confrontación del conflicto social.

Esta situación de precariedad no se ha dado por casualidad. Tiene responsables: las políticas neoliberales que han desmantelado el estado social. A esta exclusión generalizada que propone la derecha, la izquierda debe enfrentarse. Para que esta confrontación de clases pueda darse, primero hay que garantizar las necesidades básicas, como hizo el Socorro Rojo.

Los colectivos que más sufren la crisis son precisamente los menos organizados. La RSP está trabajando en la línea de que sean las personas que están en situación precaria las que se organicen y forzando a que los recursos públicos se utilicen de otra forma, al servicio de los ciudadanos. No basta con cubrir las condiciones mínimas de dignidad, sino que hay que explicar por qué se ha llegado a esta situación, organizando la resistencia contra esas políticas y siendo un germen de poder popular que construya un estado alternativo socialista.

Nelson Restrepo explicando la Plataforma Hoy por ti – Red de Solidaridad de Fuenlabrada (Foto: Francisco Lavado)
Nelson Restrepo explicando la experiencia de la Plataforma Hoy por ti. Red de Solidaridad de Fuenlabrada (Foto: Francisco Lavado)
Santiago señala que hay multitud de iniciativas solidarias que se han organizado en los barrios para dar soluciones a sus vecinos, pero ninguna tiene un planteamiento global. Esa visión es lo que aporta la RSP, la voluntad de conectar con estas iniciativas para cooperar y garantizar una mayor capacidad.

La televisión pública ha convertido la beneficencia en un espectáculo. Si la RSP se consolida será el mayor problema para el PP, Cáritas o la derecha católica, cuya idea es la de dar una ayuda puntual a cambio de conformismo con la situación de precariedad.

Nelson Restrepo, de la Plataforma Hoy por ti – Red de Solidaridad de Fuenlabrada, explica las contradicciones sociales, económicas, políticas y culturales de Fuenlabrada. La situación insostenible ha llevado a que unos cuantos colectivos de la localidad se hayan declarado en solidaridad permanente, confrontarse para sobrellevar la crisis y organizarse como respuesta.

No son una franquicia de Cáritas, ni del PP. Quieren un nuevo país, un mundo diferente a éste. Se han constituido en una asamblea de participación ciudadana y democrática que se conecta con los grupos de trabajo. Se autogestionan y autofinancian para ser independientes. Apoyan a los vecinos facilitándoles los medios para que puedan continuar la lucha de confrontación a las políticas de recortes. Toman las calles de forma organizada. Están peleando porque no quieren que se recorten derechos. La tarea es ardua y compleja, pero han elegido el camino de la resistencia popular para enfrentarse al capitalismo del PP y de los explotadores, convirtiéndose en los luchadores que quieren ser, multiplicando la respuesta colectiva… Llevan siete meses y han conseguido avanzar. Cada dos semanas logran llevar una bolsa de alimentos a más de 150 familias de la localidad. Los que entran siguen porque creen en el proyecto, y por eso se comprometen a participar en los grupos de trabajo, encuentran a su lado a personas que les entienden, que les dan la oportunidad que el régimen les niega.

Isabel Crespo explicando la experiencia de la Red de Solidaridad Popular de Cantabria (Foto: Toni Gutiérrez)
Isabel Crespo explicando la experiencia de la Red de Solidaridad Popular de Cantabria (Foto: Toni Gutiérrez)
Isabel Crespo, de la RSP de Cantabria, explica que no arrancaron por los demás, sino por sí mismos. Han puesto en marcha dos proyectos: una despensa solidaria y un huerto. La necesidad primera a cubrir es la de alimentarse. Vieron que a quienes podían ayudar no eran socialistas, así que tuvieron que adaptar el lenguaje hacia uno más blanco, sin sustrato rojo. Tienen claro que el criterio es el de la colaboración, así que todo el que entra debe participar. De esta forma ponen en valor a las personas. Las normas se fijan por consenso y todo se hace por la vía experimental del ensayo y el error. El resultado es que las personas se van autogestionando, empoderando y creando conciencia política.

Funcionan con una entrevista inicial que les sirve para adaptarse a las personas y también para adecuar su perfil al trabajo que van a desarrollar en la Red. Cultivan las relaciones cotidianas de confianza día a día. Los alimentos de la despensa los suministran los vecinos. También tienen bonos de cestas solidarias a 5€ para las verduras del huerto.

Así es la solidaridad que practica la RSP.