viernes, 22 de julio de 2011

Naïry Nahapétian matando a un ayatolá

Una de las autoras que más interés esta despertando esta Semana Negra es la iraní Naïry Nahapétian


Viernes 22 de julio de 2011. Tren Negro. Madrid - Castilla y León - Asturias


Paco Ignacio Taibo II presenta a Naïry Nahapétian en el tren negro
Paco Ignacio Taibo II presenta a Naïry Nahapétian en el tren negro
Cualquier lugar es bueno para hablar de literatura, sobre todo si estamos en la Semana Negra. En la cafetería del tren negro, Taibo invita a la prensa a conocer a la escritora iraní Naïry Nahapétian. Cuenta Taibo que las novelas de género, ahora, llegan de muchos sitios. Cada vida se escribe con anécdotas. ¿Quién mató al ayotolá Kanuni?, el libro de Naïry Nahapétian revisa el estado de la sociedad de Teherán y toca el mundo de los ayatolás. El pensamiento religioso cerrado está muy presente en sus páginas.

Cuando Nahapétian toma la palabra lo hace en inglés. Escribir es una expresión de libertad, en las novelas puedes vivir lo que no has hecho en la vida real. En su caso siempre quiso matar a un ayatolá, saber que se sentiría al hacerlo. Confiesa que su vida cambió con la llegada al poder de los ayatolás, pero ella se fue enseguida, así que imagina el sufrimiento de los que se quedaron. Ella quería hablar de la dictadura corrupta que establecieron, analizarla.

Este libro será el primero de una serie. En todos ellos participará un personaje que es un periodista franco-iraní, pero también habrá una protagonista femenina. En la primera ha sido una feminista e islamista de Teherán, un personaje tradicionalista, creyente en el Islam, que piensa que puede la religión puede imprimir una fuerza revolucionaria. A pesar de su religiosidad, se opone a los clérigos que están en el poder pues ve en ellos corrupción. Nahapétian quería incluir esta mujer para reflejar la cultura iraní y extraer un punto de vista, muy diferente al suyo propio, ya que con veinte años fuera de su país su perspectiva se ha occidentalizado. Está escrita en francés, la lengua que utiliza a diario, pues no podría hacerlo en parsi. Sin embargo si que ha intentado mantener la musicalidad de esa lengua, sonidos que ha querido reflejar en la novela.

La novela negra permite hablar de muchas cosas que de otra forma no se podría hacer. Contar como los poderes religiosos se ha convertido en mafia, como muchas mujeres se ven abocadas a la prostitución y cómo la drogadicción está en alza. Son todos aspectos de los que sólo se pueden tratar en una novela negra.

Melinda Gebbie y Naïry Nahapétian charlando durante la comida en Mieres
Melinda Gebbie y Naïry Nahapétian charlando durante la comida en Mieres
Abandonó su país con nueve años y durante quince años no le fue posible volver, pues tras la revolución no resultaba sencillo. Después, justo cuando empezaba su trabajo como periodista, empezó una cierta apertura que le permitió visitar su país varias veces para escribir diferentes artículos, que ahora han sido la base para escribir su ficción. Tras publicar esta primera novela, la situación se fue deteriorando, así que ha decidido no arriesgarse y no volver. Para documentarse recurre a sus recuerdos y luego los contrasta usando Internet. No cree que le pase nada si regresa. No es un régimen totalitario, pero sí autoritario, pues persisten espacios de libertad, y también con una represión arbitraria. Nahapétian siente que por tener doble nacionalidad se la sigue de cerca.

Las repúblicas islámicas siempre se muestran muy atentas a la información sobre sus países, pues quieren controlar la imagen que sobre ellos se da, pero lo cierto es las cosas son diferentes a como se muestran, no es cierto que todas las mujeres vistan de negro. En Irán hay veinticinco millones de personas con acceso a Internet, las mujeres pueden estudiar en la universidad, aunque luego les resulta casi imposible encontrar un trabajo. Su opinión es que el problema de su país es el petróleo, si no lo hubiese, hace ya años que tendrían democracia. Lo justifica diciendo que el régimen utiliza el dinero del petróleo en beneficio de su propio poder. Del movimiento verde añade que son millones las personas que se han unido a las marchas. Irán es un país moderno en muchos sentidos, pero a la vez con demasiadas leyes absurdas.

Sobre la siguiente novela, que ya está escribiendo, dice que también será una novela de género que comienza con el asesinato de una serie de mujeres cantantes. Es la historia de un asesino en serie fundamentalista. En su país, las mujeres tienen prohibido cantar en público siempre que haya hombres delante.

El tren de los escritores se pone en marcha

Los autores de la Semana Negra viajan a Gijón en el tren negro


Viernes 22 de julio de 2011. Tren Negro. Madrid - Castilla y León - Asturias


Los autores viajan en el tren negro leyendo el A Quemarropa
Los autores viajan en el tren negro leyendo el A Quemarropa
Subirse al tren negro y partir hacia Gijón. Los autores rozan el deseo con los dedos, restan solo unos centenares de kilómetros, ya no es nada después de haber esperado un año. Además se viaja entre amigos y en el fondo el festival arrancó en el momento que pusieron el pie en el vagón. Después de los abrazos empieza pronto el bullicio. Se hablan de muchas cosas, algunas mundanas como los vecinos que todos tenemos; los suicidios llegan después. Se hace un alto para hablar de seguros, fontanería, Mad Men, sexo, tecnología, tortillas de patatas… y así hasta el infinito. No hay un tema del que no tengan opinión. También hay tiempo para charlas profesionales, hablar de tal periodista que hace suele hacer muy buenas críticas de las primeras obras, de ese editor puntilloso que ayuda a construir el estilo, que se preocupa del libro desde el principio y trabaja codo a codo en el escritor.

No está Yampi en este viaje y se le echa de menos, se incorporará en unos días. A falta de su guitarra y su voz rasgada, algunos se atreven a cantar, y entonces salen enseguida las primeras notas de Asturias. Alguien se atreve a dormir, aún es temprano y queda mucho desgaste de la noche de ayer. Otros repasan el primer A Quemarropa, el periódico de la Semana Negra. Al aire de las conversaciones va pasando el paisaje castellano al otro lado de las ventanas.

Para los sedientos hay Pepsi, Kas y algo de agua. Para los fumadores se habla de ir al vagón de cabeza. Otros vicios sólo se contemplan de palabra. Avanza la mañana entre charlas, se afianzan amistades y se comparte la vida como filosofía. A las once la primera rueda de prensa. Luego habrá más. Sin darnos cuenta hemos llegado a Mieres, la parada para comer. En la estación nos recibe el alcalde, Aníbal Vázquez, que obtuvo mayoría absoluta en las últimas elecciones con las listas de IU. También esperan dos músicos vestidos con el traje típico, uno que toca la gaita y otro el tambor. Al son que marca la comitiva les sigue por la ciudad. El de la gaita lleva rastas largas que se escapan de la montera picona. Lo comentamos, más por curiosidad y admiración que por otra cosa. Picamos entre charlas y hablamos. Algún «culín» de sidra, no es la mejor y está algo «vieja» pero ayuda a pasar la comida.

De Mieres a Gijón queda una hora más. No paramos en Oviedo, las autoridades autonómicas no reciben este año a la comitiva. Se charla sobre la continuidad, es un tema recurrente que está en la cabeza de la mayoría. Nadie duda de que la Semana Negra seguirá adelante. Se habla del recinto ferial de Gijón y de Avilés, por hacer conjeturas.

Al poner el pie en Gijón, a Taibo le asaltan las cámaras. Le piden unas declaraciones, le hacen preguntas. Después, ya lejos de las luces un tierno beso con Paloma, su mujer, para borrar el cansancio del viaje. Unos pasos más adelante, la banda de música espera a la comitiva. Como no hay música de literatura recurren a las piezas cinematográficas. El aire que respiramos ya es el de la Semana Negra.

jueves, 21 de julio de 2011

Arranca la república de los escritores

La Casa América acoge un año más el prólogo de la Semana Negra


Jueves 21 de julio de 2011. Casa América. Madrid


Autores de la Semana Negra en el prólogo de esta edición en Casa América
Autores de la Semana Negra en el prólogo de esta edición en Casa América
La Semana Negra de Gijón arranca oficialmente en Madrid, con la primera tertulia de los escritores invitados. Han llegado desde muchos puntos, de España, de Europa, de América e incluso de Irán. Es oírles hablar y ya se recuperan los sonidos de siempre. Rompe el fuego Juanmi Aguilera. Dice que la Semana Negra es una república de escritores donde se mezclan autores de diferentes géneros.

Los escritores están sueltos, como en una reserva natural, donde conviven libros y olor a fritanga. Tienen la oportunidad de mostrar que los autores son gente normal como dice Susana Vallejo y también les permite ser durante diez días, como cuenta Rafa Marín, ser lo que quieren ser más que lo que son.

Coinciden casi todos contando en cómo esta conjunción de escritores crea sinergias, un punto de encuentro mágico en el mundo donde compartir historias, mesa. Casi ninguno imagina ya su vida sin la Semana Negra, son una gran familia que comparte ese espacio donde se crea la literatura, donde está viva, ese lugar de alegría y juventud recuperada. Es también un momento donde autores y lectores se encuentran y establecen un contacto directo, un festival que inventó una forma diferente de relacionarse quién escribe con quien es su lector, más allá de las que establece el mercado. Los escritores destacan que el ambiente que se crea les hace sentirse arropados, en su casa. Prima la humanidad, el compañerismo y el amor, encontrarse con autores a los que se admira y hablar con ellos en confianza. No en vano, la literatura empieza con la vida.

Autores de la Semana Negra en el prólogo de esta edición en Casa América
Autores de la Semana Negra en el prólogo de esta edición en Casa América
Casi nadie entiende la oposición de la Universidad de Oviedo a su celebración en el formato actual, de festival popular y horizontal. No sé si les duele esa lucha emprendida por la Semana Negra desde su primera edición por la dignidad de la literatura de género y la riqueza cultural que termina, tras cada edición, revertida en la sociedad que la acoge. Gracias a la Semana Negra se han escrito centenares de libros. La huella que deja en la literatura negra es universal, un referente. Por poner un ejemplo, dicen los argentinos que en su país muchos saben señalar dónde queda Gijón por la Semana Negra.

Naïry Nahapétian, la escritora iraní, explica que ya le habían hablado de la Semana Negra antes de haber sido invitada. Supone que aquí será la primera vez que van a hablar de una novela policiaca en Irán, una sociedad muy diferente, la única teocrácia,. Una sociedad extraña y llena de peculiaridades. Sin embargo, se da cuenta de que es una novela que también habla de otras sociedades donde hay conservadores que intentan evitar que la gente se exprese y otros que, por el contrario, lo que buscan es dar voz a esas mismas personas.

Zarate hace una comparación ingeniosa de su profesión: «escribir es como contar chistes por la radio», no sabes el efecto que hace en quien los escucha. Esta es la oportunidad de observar las reacciones, algo que agradece quien ha dedicado su vida a contar sus historias y las de los que viven a su lado.

Naïry Nahapétian en los jardines de Casa América
Naïry Nahapétian en los jardines de Casa América
Hay autores que vienen por primera vez y los hay que llevan ya muchas ediciones. Fritz Glocker, escritor y librero mexicano, ha acudido a las veinte últimas ediciones, le resulta imposible faltar. Kike Ferrari es de los nuevos, y dice sentirse entre estos autores como medio de colado y destaca la generosidad de tantos compañeros. Lo cierto es que el que va una vez a la Semana Negra quiere volver siempre.

Cierra Taibo diciendo que esto no ha sido más que un prólogo. Arrancan diez días de Semana Negra donde se van a regalar muchos libros, donde habrá más autores, más libros y más atracciones de feria. Se niega, a pesar de las presiones, a abandonar la idea de que esto es una gran fiesta. Es uno de los reductos del pensamiento crítico. Ante las presiones propone una nueva edición donde ser más listos, más simpáticos y mostrarse más sonrientes que nunca. Ese Taibo mola, vamos a hacerle una ola.

miércoles, 20 de julio de 2011

Ti:me al tiempo, tomárselo con humor

La compañía Ron Lalá estrena su nuevo espectáculo bajo su fórmula que combina humor, música y teatro


Domingo 17 de julio de 2011. Teatro Alfil. Madrid

Cartel de la obra de teatro Time al tiempo
Cartel de la obra de teatro Ti:me al tiempo
Antes de ir a ver Ti:me al tiempo, la nueva función de Ron Lalá, estaba seguro de que el título tenía que ver con eso de «darle tiempo al tiempo» pero medio en inglés. Nunca pensé que el juego de palabras fuese otro y que sirviera para pedirnos sin disimulos «timar al tiempo» de la misma forma que él nos tima a nosotros. La sociedad nos hace sentir que nos falta tiempo para la cantidad de actividades que tenemos que hacer a diario. ¿Cuál es la solución: sacarlo de donde no lo hay o utilizarlo mejor, de una manera más racional que nos permita elegir aquello que nos pueda hacer más felices? ¿Dejarnos engañar o ser nosotros los tramposos? No hay respuestas, ¿o sí?

Ti:me al tiempo se articula entorno a diferentes formas de percibir el concepto del tiempo en cualquier de sus escalas, con excepción de la climatológica. Tiempos hay muchos: cotidiano, dimensional, por venir, secular, verbal, cósmico, ancestral, el que corre corrió o correrá... Sí, algo de filosofía hay en la obra, pero por debajo, como pretexto, asentándola. Luego viene una capa importante de humor crítico, un sentido inteligente con el que pisan el escenario los cinco actores de la compañía. Después, no ponerse límites a la hora de contar sus historias. Siguen fieles a un estilo propio, a sus receta de mezclar el humor con el teatro y la música. Sus obras resultan siempre originales, frescas, pues con cada una de ellas logran superarse de nuevo.

El frenesí de las historias, la forma de contarlas con ironía, de elaborarlas sobre un sólido texto y de montarlas con muchísima agilidad son el punto fuerte de la obra. Los chicos de Ron Lalá se divierten sobre el escenario, hacen lo que les gusta, y ese buen humor se transmite al público que no para de reír en la función. La parodia es su fuerte y en ella no dejan títere con cabeza. El espectador se ve representado en muchos de los personajes con los que comparte demasiadas características y es la carcajada que produce verse a sí mismo desde fuera, y un tanto caricaturizado, la catarsis deseada, la que permite salir de la función con una sensación agradable, de tiempo ganado.

Daniel Rovalher «Boli», Álvaro Tato, Miguel Magdalena «Perilla de la Villa», Íñigo Echevarría y Juan Cañas en una escena de la obra Time al tiempo
Daniel Rovalher «Boli», Álvaro Tato, Miguel Magdalena «Perilla de la Villa», Íñigo Echevarría y Juan Cañas en una escena de la obra Ti:me al tiempo
Con respecto al espectáculo, arranca con fuerza y mucho ritmo, al estilo de una «big band», con tambores guitarras y también con una fina capa de ironía en la letra. Es el tema de presentación, el momento de marcar las intenciones. Luego vienen varios números de una excelente reflexión irónica, que hablan de lo insaciable que es el ser humano con la necesidad -o deseo según se mire- infinita de tiempo, algo que sin duda convertiría a un banco que traficase con esa mercancía en un negocio muy rentable. ¿A quién no le preocupa el tiempo? Cambiamos horas por dinero en el mercado laboral y entramos así en un círculo que nos mantiene tiranizados. El trabajo exige las mejores de nuestras horas, por eso fija nuestros horarios productivos. Nos deja el resto, pero también nos «ayuda» a que no pensemos demasiado ni nos agobiemos dándole vueltas sobre en qué ocuparlo, pone a nuestro alcance demasiados objetos y aparatitos con los que gastarlo. Y la tortilla se da la vuelta, gastamos nuestro dinero, el que nos hemos ganado con nuestro trabajo, para comprar el tiempo que necesitamos y en ese ciclo lo que perdemos es nuestra salud. Convertidos en un ser humano siempre al borde del estrés, que es capaz de irse hasta la India para salvarse y descubrir allí el sinsentido en que su vida se ha transformado.

Un número imaginativo es la historia de la flor y la mariposa, que nos habla con dulzura de los tiempos efímeros, con nostalgia, desde una memoria del corto plazo, de un solo día, de lo eterno e intenso de un solo instante. Hay mucha intención de contarnos cuentos con un lenguaje diferente, con otro estética, así ocurre con otro de los números que en tres tiempos, a tres ritmos, nos cuenta el mismo cuento. Revisamos en él la influencia del presente, el pasado y el futuro, los puntos divergentes de vista que cada uno de ellos ofrece. Algo sobre lo que se volverá a incidir en otro de los números con base musical de hip-hop. Genial esa plataforma para la modernización de los musicales.

El tiempo, cuando queda poco, nos pide ser sintéticos. Tal vez así les haya surgido la idea para el sketch del condenado a muerte, a quien según se va acercando la hora le bastan menos palabras para hablarnos.

No todo van a ser ataques, también el tiempo se defiende, no quiere seguir siendo una excusa, y así surge un número estupendo, el que podíamos llamar el monólogo a varias voces de «no es mi problema». Con un lenguaje directo, entre el público y mirándole cara a cara.

Al final, tal vez la mejor de las parodias, la que profundiza en las raíces del flamenco para que podamos asistir a los primeros cantes de la humanidad, allá por el tiempo de las cavernas. Vemos su evolución a lo largo de la historia. Nuca falta el flamenco en los espectáculos de Ron Lalá, pues Miguel Magdalena «Perilla de la Villa», miembro de la compañía, es todo un estudioso de la relación que existe entre el flamenco y la armonía moderna, dos de sus mayores pasiones.

Los cinco actores se lucen en conjunto y con sus números, preparados a la medida de cada uno. Ninguno desentona y todos juntos logran que Ti:me al tiempo sea una obra redonda en la que se ríe desde el minuto cero al noventa.

A modo de pequeño anecdotario: Ron Lalá lleva bastante tiempo sobre los escenarios, pero tienen un pasado previo de café teatro donde dieron sus primeros pasos: en el 2002 montaron su espectáculo Si dentro de un limón metes un gorrión el limón vuela. De aquella época se mantiene la acidez de su humor y la idea del logotipo de la compañía. No es ésta la única curiosidad que me parece reseñable. Revisando la notas sobre los actores de Ron Lalá me encontré con que la mayoría de ellos, además de formarse en interpretación y música, habían pasado por la universidad. Juan Cañas es licenciado en Pedagogía, Íñigo Echevarría estudió Económicas, Miguel Magdalena «Perilla de la Villa» es licenciado en Filosofía y Álvaro Tato es licenciado en Filología Hispánica. Sólo Daniel Rovalher «Boli» lo tenía claro desde el principio y sus estudios siempre han estado relacionados con su profesión (Interpretación, Música, Teatro y Teatro de Calle).

domingo, 17 de julio de 2011

La Semana Negra de Gijón 2011 calienta motores

La feria de literatura negra más importante de las celebradas en España va ya por su vigesimocuarta edición


Cartel de la Semana Negra 2011 realizado por el dibujante Miguel Anxo Prado
Cartel de la Semana Negra 2011 realizado por el dibujante Miguel Anxo Prado
Gijón acogerá un año más la Semana Negra de 2011 que se celebrará del 22 al 31 de julio. El jueves 21 tendrá lugar en la Casa de América en Madrid, la presentación oficial, y al día siguiente, a primera hora, el tren negro partirá de Chamartín con destino Gijón llevando dentro un nutrido grupo de sus participantes. Allí tendrán lugar las primeras ruedas de prensa.

Sin duda algo tiene la Semana Negra de Gijón que engancha. Todo autor, periodista y público que pasa por ella vuelve año tras año, de tal forma que al terminar una edición se empieza a contar los días que faltan para la siguiente. Una semana de diez días intensa, agotadora y necesaria, donde todo se comparte. Es la filosofía de su director Paco Ignacio Taibo II, una feria abierta a todos, participativa, de pura mezcla. Dice Taibo: «Somos convictos y confesos partidarios de un festival literario que incluye la fiesta popular. Nunca renunciaremos, a esta fusión que ha sido distintiva de un modelo que hoy se imita en muchas partes del mundo».

La Semana Negra es un festival que se lleva celebrando en la preciosa ciudad de Gijón, una población abierta y modelo de compromiso con sus ciudadanos, veintitrés años. La parcela elegida por el Ayuntamiento se encuentra cercana a los terrenos de la Universidad, una decisión que no ha estado exenta de polémica. El rector, Vicente Gotor, no quiere la parte lúdica en las proximidades de los centros educativos y ha puesto, como viene siendo habitual durante los últimos años, sus pegas para evitar que se celebre. Ha pleiteado de nuevo, lo que ha terminado desplazando un par de semanas las fechas habituales. No contento con el resultado, Gotor ha vallando el recinto universitario. No es este el único problema, este año el gobierno municipal ha cambiado de color tras las últimas elecciones. Circunstancias estas dos que han hecho temer por la continuidad de la Semana Negra en Gijón de las futuras ediciones. Ha surgido un grupo de apoyo en facebook a la Semana Negra que aglutina a muchos de los escritores que en ella participan y a todo el que se siente semanero. La marea pasó y la Semana Negra está en marcha, con la misma fuerza de siempre, aunque se hayan sembrado algunas dudas para el futuro.

Su director no quiere ahondar en las problemáticas surgidas, prefiere hablar de la edición de este año. La Semana Negra presentará varios ejes temáticos. El primero de ellos será la manera en que la literatura de terror ha impregnado los géneros habituales del festival: policíaco, histórico, fantasía y ciencia ficción. El segundo de los ejes será la notable vitalidad del género policíaco, que se refleja en la edición en todo el mundo hispanohablante de decenas de nuevos títulos cada año. El tercero tratará de explicar el mestizaje genérico que ha enriquecido la perspectiva de la literatura de acción.

Logotipo de la Semana Negra
Logotipo de la Semana Negra
En lo literario, este año contará con la presencia de Ramsey Campbell, escritor británico que lleva más de cincuenta años viendo publicadas sus novelas de terror. Destaca en esta edición la presencia femenina, contando con un gran grupo de autoras consagradas como Carmen Posadas, Rosa Regás, Maruja Torres, Rosa Montero y Almudena Grandes. También estarán presentes Naïry Nahapétian, James Thompson, Gisbert Haefs, Ian Watson, Manuel Rivas y José Carlos Somoza.

Entre los 145 invitados que la organización ha confirmado a día de hoy encontramos otros muchos nombres: Angus Donald, Mark Keating, José Luis Zárate, Hiber Conteris, Kike Ferrari, Héctor de Mauleón, Jason Goodwin, Cristina Sánchez Andrade, Ricardo Menéndez Salmón, Fernando Marías, Fernando Iwasaki, Steve Redwood, Luis García Montero, Benjamín Prado, Andreu Martín, Juan Madrid y Olga Rodríguez. Los incondicionales de siempre, Jerónimo Tristante, Ernesto Mallo, Ángel de la Calle, Elia Barceló, Cristina Macía, Fermín Goñi, Juanmi Aguilera, Raúl Argemí, Juan Ramón Biedma, Eduardo Monteverde, Fritz Glockner, Alejandro Gallo y Alfonso Mateo-Sagasta, también serán fieles a esta cita anual.

Se contará además con otros ilustres invitados como Joaquín Sabina, que participará en la velada poética, la editora de literatura infantil Laura Gallego, Francesco Forgione, político italiano que fuera ex coordinador de la comisión parlamentaria antimafia, y el escritor y ex presidente de la Junta de Andalucía Rafael Escuredo.

Del mundo del cómic y de la novela gráfica estarán presentes numerosos autores entre los que destacan D’Israeli, Edmond Baudoin, Troubs y Pepe Gálvez. Además, la exposición central de la Semana Negra estará dedicada a la famosa serie «Valentina», obra del genial dibujante italiano Guido Crepax. La exposición constará de 40 páginas originales que recorren los 34 años de historia del personaje. Se trata de una muestra que se exhibe por primera vez en España y a la que acudirá Caterina Crepax, la hija del autor.

Rufo, la mascota con la que se premia a los ganadores
Rufo, la mascota con la que se premiará a los ganadores
No hay Semana Negra sin cartel, el de este año ha sido realizado por el dibujante Miguel Anxo Prado. Ni tampoco sin esculturas de Rufo, esa pequeña y genial mascota que sirve de estatuilla a los premios literarios de la Semana Negra. Unos premios que se dan entre compañeros y que no tienen dotación económica. Están distribuidos por categorías: El premio Celsius a la mejor obra de ciencia ficción, fantasía o terror; El premio Espartaco a la mejor novela histórica; El premio Memorial Silverio Cañada a la mejor primera novela; El premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción sobre tema criminal y el codiciado Premio Dasiell Hammett a la mejor novela negra, galardón al que este año optan Juan Ramón Biedma, Willy Uribe, Manuel Rivas, José Carlos Somoza, Hiber Conteris, Juan Bolea y Ricardo Piglia. La Semana Negra también participa de otros dos certámenes literarios, uno de poesía y otro de relato policíaco, abiertos a la participación del público.

El programa de la Semana Negra 2011 nos propone tertulias literarias y muchas y variadas presentaciones de libros por parte de sus autores. Además contará con el homenaje a los fundadores de la Semana Juan Cueto y Tini Álvarez Areces. Tampoco se olvida de lo social, el miércoles 27 a las 23 horas, dentro del recinto se va a celebrar una asamblea del movimiento 15M en la que también participaran los escritores e invitados que estén interesados. En palabras de Taibo, se trata de promover un debate de ideas y ofrecer el punto de vista de los autores, así como la visión del movimiento sobre los temas de la cultura.

En esta edición se ha incrementado el número de librerías y también de atracciones de feria, no en vano la parcela de este año es mayor. De los conciertos decir que serán más asturianos que nunca. Tocarán Los Berrones, Stormy Monday, cuya música oirán los astronautas de la estación espacial y Pauline en la playa, entre otros.

Mientras escribo esta nota, acuden a mi cabeza decenas de estampas que he vivido durante anteriores Semanas Negras, veo las carpas llenas, el A Quemarropa entre las manos, la charla amable con los escritores, las canciones de Yampi, al incansable Taibo de un lado para otro, la frase «esto es la Semana Negra de Gijón y sigue», el humo de la comida en los chiringuitos, las aglomeraciones para recoger el libro Pepsi y los bajos del hotel Don Manuel, centro de operaciones y lugar donde por las mañanas se ofrecen las ruedas de prensa. ¡Qué ganas de que empiece de nuevo!