jueves, 4 de junio de 2009

Paco Ortega

Concierto celebrado el martes 2 de junio de 2009 de las 21:00 horas. En el Teatro Lara. Madrid

No resulta sencillo ver sobre un escenario a Paco Ortega. Lo digo por el tiempo que deja pasar entre gira y gira, no por otra cosa. Por ejemplo, desde la última vez que se había subido a unas tablas madrileñas van ocho años.

Rodeado de familiares y amigos presentó su nuevo disco «El éxito de todos mis fracasos», en el que versiona y musicaliza diez poemas de Ángel González. Entre el público estaba la mujer del poeta, Susana Rivera, que había cruzado «el charco» expresamente para el concierto. Cuenta Paco Ortega que, cuando tenía listas las canciones basadas en los poemas, pensó en grabar un CD y enviárselo a Ángel González para que las escuchase y le diese su opinión -y sus bendiciones sin las que no habría sacado el disco-. Sin embargo, otro pensamiento le vino a la cabeza, así que cogió la guitarra y se fue de viaje hasta la casa del poeta. Allí, en su cocina, tocó cada una de las canciones, en un concierto para un único espectador.

El espectáculo comenzó con un pequeño problema, pues se fue la electrónica de los equipos tras la primera canción, que se solucionó con rapidez y sin llegar a deslucir la actuación. Sonaron algunas de sus canciones más emblemática como «Sobreviviré», «Tú me camelas», «Calaíto» y «Haciendo eses», bien acompañado por sus coros.

El núcleo central lo reservó para las nuevas canciones del disco. Se trata de una aventura diferente de Paco Ortega, cargada de fuerza, intimidad y alejada de la rumba. Abrió con «Son las gaviotas» un buen ejemplo de este giro, al que siguieron «Por aquí pasa un río», «Muerte en el olvido», «Adiós, hasta otra vez o nunca», «Eso era amor» y «Canción amiga».

Para cerrar las canciones sobre los poemas de Ángel González, le acompañó Jesús Márquez, un joven cantautor onubense que forma parte de los descubrimientos de Paco Ortega y al que ha lanzado recientemente un disco a través de su compañía discográfica: El pescador de estrellas. Ambos desbordaron vitalidad y contagiaron alegría cantando «Final conocido» y «Autorretrato de los 60 años». Esta última levantó al público de sus butacas para dar palmas, moverse y corear la letra. Se trata de una canción pegadiza con la que también cerró los bises del concierto, no sin antes anunciar otro proyecto en el que se ha embarcado: encargarse de la programación musical del Lara para este verano, con la promesa de organizar 120 conciertos en este teatro. Suerte.



A modo anecdótico: La novedad de la incorporación al grupo como guitarrista flamenco de David Tavares, ya que el que habitualmente acompaña a Ortega sufrió un percance. Tavares, de origen brasileño, no ha tenido mucho tiempo para preparar el repertorio, apenas cuatro días.

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Cartel de la obra Paco Ortega (voz)
Javier Sánchez (guitarra eléctrica)
David Tavares (guitarra flamenca)
Manuel de Lucena (batería)
J. Ramón Abella (bajo)
Yolanda Portillo (coros y palmas)
Noemí Humanes (coros y palmas)
Gabriel de la Tomasa (coros y palmas)
Jesús Márquez (voz invitada)

miércoles, 3 de junio de 2009

Pedro Guerra

Concierto celebrado el lunes 1 de junio de 2009 en la sala Galileo Galilei de Madrid

Pedro Guerra se siente cómodo en la sala Galileo Galilei, tanto como si estuviera entre las paredes de su casa y con su gente. Se subió al escenario solo, acompañado de su guitarra, para ofrecer un concierto íntimo, entrañable, cargado de musicalidad y de orígenes.

También mostró nuevamente que no todo en él es música y poesía al enseñar su condición solidaria, pues el concierto se organizó a beneficio de la Fundación Bocalán y la Residencia gerontológica AMMA Pozuelo. Esa inquietud de ciudadano comprometido con su sociedad le llevó en el 2000 a crear la Fundación contamíname orientada al mestizaje cultural, pero que constantemente apoya y aborda proyectos sociales y de recuperación histórica.

El concierto se abrió con una buena noticia, Pedro Guerra anunció que en septiembre verá la luz su nuevo disco. Se trata de un trabajo de versiones propias sobre temas universales: boleros, tangos, copla... Canciones todas ellas que dijo tenían que ver con sus raíces musicales.

Habló para introducir algunas de sus canciones. Lo hizo con naturalidad, ya perdida la timidez. Usó la nostalgia para admirarse de cómo ha pasado el tiempo desde que se vino a Madrid, y de qué inexplicable manera han variado sus preocupaciones desde entonces. Ahora le rodean las naturales con los hijos, lo que le dio pie a interpretar «Lara», dedicada a su hija mayor, y más adelante, para finalizar el concierto, «Cuando Pedro llegó», compuesta para su hijo pequeño. Las dos forman parte de su último disco «Vidas», sin duda al que más acudió para cantar y tocar los temas «5.000 años», «El pescador» o «Se enamoró de un río»

No sé olvidó de canciones más antiguas como «Siete puertas» y «Debajo del puente». Pero sin duda las más esperadas y aplaudidas fueron «Deseo», «Daniela», «Contamíname» y «El marido de la peluquera», composiciones por las que no pasan los años, que siguen sonando con la misma frescura del primer día, transmitiendo la misma fuerza.

Me he dejado para el final las sorpresas. Tocó algunas canciones de lo que será su propio disco. Dos boleros como «Alma mía» y «Esta tarde vi llover», el tango «Chiquilín de Bachín» y la copla «Te lo juro yo». Son canciones que, con trabajo, se ha llevado a su terreno para aumentar el brillo que ya de por sí traían. Excepcional su versión de la copla de Miguel de Molina, género al que reconoció haber tenido lejos hasta hace muy poco tiempo.

A modo de pequeño anecdotario: Otros muchos artistas han cantado canciones de Pedro Guerra. De las primeras fueron Ana Belén que grabó «Nadie sabe» y Paloma San Basilio con el tema «Las gafas de Lennon». Después lo hizo Cómplices con «El marido de la peluquera». Llegaron más tarde Víctor Manuel y Ana Belén con «Contamíname». Todo esto antes de que apareciera su primer disco «Golosinas».



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martes, 2 de junio de 2009

Maná maná

Función del sábado 30 de mayo de 2009 de las 19:00 horas. En el Teatro Lara. Madrid

«Maná maná (el regreso)» supone la recuperación del texto de «Maná maná (una crónica de parias)». Se trata de la misma compañía y el mismo elenco que la mantuvo en cartel durante cinco años tras su estreno en 1996. ¿Por qué la recuperan ahora? Responden que el texto está vigente dado que las mismas situaciones han vuelto a adueñarse de la realidad. Cada década tiene su crisis, inventada, manipulada, articulada desde las más altas esferas del poder económico y político. Porque siempre, década tras década, generación tras generación veremos pasar a los pobres por nuestras calles.

Este contenido social del que ellos hablan es lo que me motivo a acudir, sin embargo parte del mensaje se esconde demasiado dentro de lo absurdo, o lo grotesco, o lo esperpéntico, del texto. Sobre el escenario tres grandes artistas empeñados en un realismo que duela, pero al que adormecen con pequeñas humoradas. Creo que en esto tiene que ver mucho su idiosincrasia andaluza que es incapaz de desechar un buen chiste aunque no resulte oportuno al momento y que yo, norteño por geografía y carácter, no logro compartir casi nunca.

La obra arranca con un preámbulo de la pobreza, con los tres personajes en el interior de un contenedor. Le sigue el monólogo de Lombri (Pepe Quero) en el que describe su historia y aventuras. Sin duda se corresponde con el mejor texto de toda la representación y una buena premonición para el resto que no llega a cumplirse. A partir de aquí, y a pesar de las soberbias interpretaciones, todo cae en pro de un realismo mal entendido que se traga las reflexiones con sentido por ir tras el instinto. Amparados en el dramatismo logran ir un paso más allá de «Callejeros» acercando la miseria, a modo de espejo en el que la sociedad pueda ver reflejado lo que construye y genera en sus márgenes.

Otra de sus constantes en la obra es la participación del público, con el que buscan interactuar en varias ocasiones, unas veces directamente y otras como simple recurso para cambiar el punto de atención o azuzar la conciencia.

Recurso, y una buena sorpresa a la vez, es la música que acompaña a la obra y sobre todo la que interpreta en directo el elenco.



A modo anecdótico: Al final de la representación, los actores esperan a la puerta al público para repartir su periódico gratuito «El contenedor».

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Cartel de la obraReparto: Pepe Quero, Maite Sandoval y Paco Tous
Compañía: Los Ulen
Autores: Los Ulen
Producción: Fran Figueroa
Dirección: Juan Carlos Sánchez y Los Ulen
Técnicos: Bis Producciones
 Escenografía: Antonio Estrada
Iluminación: José M. Brenes
Vestuario: Virginia Serna
Ayudante vestuario: Cristina Arrebola
Música original: Luis Navarro
Espacio Sonoro: Santiago Martínez
Música en directo: Los Ulen
Realización escenografía: Miguel Jurado y Alex Richter
Prótesis: José Mª López
Diseño gráfico: Antonio Estrada
Fotografía: Luis Castilla
Infografía: Txetxu Rubio
Vídeo: Producciones audiovisuales SAGEBELL
Administración: Ana Franco

lunes, 1 de junio de 2009

Nocturna. La primera novela de Guillermo del Toro

Acto celebrado el lunes 1 de junio de 2009 en el anfiteatro de Casa América, Madrid

Este primero de junio se ha presentado la novela «Nocturna» escrita por Guillermo del Toro y Chuck Hogan que publica la editorial Suma de Letras. Lo primero que puede sorprender es que se ven pocas caras del mundo literario y muchas del cinematográfico, especialmente actrices. Lo segundo el grosor del libro, ya que contiene 550 páginas.

Guillermo del Toro no ha podido asistir porque se encuentra preparando su adaptación de «El hobbit» en Nueva Zelanda, pero a través de un vídeo en inglés y subtitulado al castellano -no en vano hoy coincide la presentación del libro en todo el mundo- explica esta novela. La primera noticia es que se trata de una trilogía de la que también tiene terminada la segunda entrega -de título Oscura y que saldrá a la luz a principios del 2010-. Desvela que el lector se encontrará con una novela de vampiros, pero no de los románticos, sino de los que dan mucho miedo porque carecen de toda humanidad. Yendo un paso más allá, habla del interés por mostrar la sensación de pánico que nos produce cuando se rompe la seguridad de los sitios que consideramos tranquilos, aquellos en los que esperamos que nunca nos pase nada malo. Decide escribir la novela con precisión milimétrica, como si de una investigación científica y policial se tratase.

El resto de la mesa va aportando su punto de vista, nos hablan de cómo es el director, de la necesidad que tiene de estar siempre tomando notas en su cuaderno que también llena de dibujos para representar su mundo y sobre todo de su generosidad. Se trata de una presentación en la que Pablo Álvarez va introduciendo lentamente información sobre la novela y preparando las intervenciones del resto de la mesa. Cuenta que Guillermo es muy aficionado a los libros clásicos de vampiros y que éste era un tema que hace tiempo quería plasmar en una saga. Dice que hace quince años que comenzó a escribirlo y que al querer profundizar en todos los temas que toca -astrología, ciencia, segunda guerra mundial...- se dio cuenta de que él solo no podía con todo, así que buscó en Chuck Hogan la persona que le pudiera ayudar a documentarse, así como darle forma y estructura a la novela. Le eligió por ser un escritor de best-sellers que nunca había escrito novelas de terror. Su participación se alargará durante toda la trilogía de la que cada novela tiene su propio desenlace; en realidad cada escena de la novela tiene su propio final.

Irene Visedo aporta su visión como lectora de la novela, de la que dice sentirse fascinada, especialmente por la forma que tiene el autor de plasmar su propio mundo de fantasmas. Subraya que es un libro lleno de historias, contadas en clave de thriller, y en el que todos los personajes tienen su propia historia.

No hay duda de que se trata de una novela ampliamente documentada y muy cinematográfica en su escritura, de la que en un futuro indeterminado espera el propio autor llevarla al cine.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Entrega premio Alfaguara 2009

Acto celebrado el martes 26 de mayo de 2009 en el salón de actos del Grupo Santillana, Madrid

Ayer se entregó el premio Alfaguara de novela 2009 al escritor Andrés Neuman por su novela «El viajero del siglo». El premio se había otorgado con anterioridad, el 23 de marzo de 2009 por el jurado presidido por Luis Goytisolo e integrado por Ana Clavel, Carlos Franz, Juan González, Julio Ortega y Gonzalo Suárez. El acto comenzó con retraso en una sala que se quedó pequeña ante el gentío congregado. La espera provocó el bullicio que se veía entretenido por las muchas caras conocidas que llegaban. Mayoritarios los rostros del mundo literario y del cine, aunque también acudieron presentadores de televisión y mujeres de la política: la ministra de cultura Ángeles González-Sinde, la ex-ministra Carmen Alborch o Inés Sabanés.

Abrió el fuego Ignacio Polanco para citar la dotación del premio con 175.000 dólares, acompañados de una escultura de Martín Chirino y la publicación simultánea en España y los países de latinoamérica de la novela ganadora.

Tomó la palabra Luis Goytisolo, como presidente del jurado (en la mesa le acompañaban otros tres miembros: Carlos Franz, Gonzalo Suárez y Juan González). Contaba que mientras leía la obra se preguntaba quién podía ser el autor, tanto por lo que narraba -muy decimonónico y stendhaliano en el ámbito de una Alemania muy pequeña y dividida que ahora resulta difícil de imaginar- cómo por la forma de escribirlo utilizando elementos narrativos muy actuales, propios de nuestro siglo.

Acto seguido Ignacio Polanco entregó el premio a Andrés Neuman y el autor se acercó al atril para leer la conferencia que tenía preparada para la ocasión y que tituló «Ficticios, sincronizados y extraterrestres».

Lo leyó con la voz clara de ese argentino que es, pero que lleva muchos años en España, el que no ha perdido todo el acento de allí, pero que no utiliza sus giros sino los de aquí. La suya es una voz que arropa, lo que le permitió dotar a la conferencia de un aire de confesión perfecto. Habló de los motivos secretos que le llevaron a escribir la novela, de la música de Schubert, del violín de su madre que se calló un día, de los parones en la escritura de la novela, de cuando la retomó con la idea de dedicársela a su madre, de los personajes que son el taller del alma, de la ficción que es la otra mitad de la realidad, de sus investigaciones para documentarse, de cómo era Alemania en 1827, de aquella Europa conservadora en la época de la «Restauración», de qué manera se van transformando los sentimientos con el transcurso del tiempo y la historia, de la forma en que poder escribir una novela futurista del pasado para hacer pensar el siglo XIX desde nuestro presente...

Cerró el acto Ignacio Polanco declarando abierta la convocatoria al premio del año 2010 e invitando a los presentes a tomar una copa para celebrar con Andrés Neuman el galardón. Se abrió la puerta que daba al jardín, separado por unos arbustos de la M-30, incapaces de paliar el ruido de los coches que sólo se atenúa con el murmullo de las conversaciones. Sirvieron los canapés y las bebidas. El vino tinto era un «Riscal» de uva Tempranillo y denominación «Vinos de la tierra de Castilla y León».

Afuera estaban los trabajadores de Crisol para los que el grupo Prisa ha preparado un ERE que le permita cerrar las tiendas y despedirlos. Se trata de 67 trabajadores pertenecientes a la empresa más pequeña del grupo, un negocio que no resulta rentable, aunque bien no genera pérdidas. La propuesta ofrece una indemnización de 25 días por año trabajado, algunas recolocaciones con merma en las condiciones laborales y prejubilaciones con un 70% del salario. Los trabajadores de Crisol apenas hicieron ruido, se mantuvieron al otro lado con la triste presencia de quien pierde su trabajo por motivos ajenos y sin saber cómo va a solucionar su vida. Los empleados de Crisol luchan con dignidad por sus derechos. Curioso el contraste entre los de dentro y los de fuera; tan próximos físicamente y tan alejados a la vez.