lunes, 6 de mayo de 2013

Cine mudo con ritmo para inaugurar la Muestra de Cine y Trabajo

El Ateneo Cultural 1º de Mayo de CC.OO. organiza la XI Muestra de Cine y Trabajo


Lunes 6 de mayo de 2013. Auditorio Marcelino Camacho. Madrid

Cartel de la XI Muestra de Cine y Trabajo
Cartel de la XI Muestra de Cine y Trabajo
La Cultura no es neutral, retransmite la forma de pensar de quien la origina. Toda creación es dependiente de su autor y su pensamiento, sin lograr escapar del sistema sociopolítico y económico del que forma parte. El Capitalismo ha impuesto un cine dominante con el que representar el mundo y con el que crear sus mitos. Frente a ese esquema es necesario oponer el nuestro, el de un cine obrero, de clase, de izquierdas. Por eso resulta tan necesario e importante la Muestra de Cine y Trabajo que organiza cada año el Ateneo Cultural 1º de Mayo de CC.OO. Se encarga de organizarla Manuela Temporelli y la presenta con muy pocas palabras. Recuerda a los presentes las películas que se proyectarán los próximos días: Las nieves del Kilimanjaro y Almanya (martes 7), Made in L.A. y El capital (miércoles 8), Entre maestros (jueves 9) y Searching for sugar man (viernes 10). También señala que habrá una pequeña muestra de cortometrajes el viernes y un concierto de homenaje a las bandas sonoras del Quinteto Lumieres el jueves. Dice que viendo los títulos parece que han apostado por un cine comercial, pero cree que de todas formas merece la pena verlo, pues son obras de autores que arriesgan.

Cuando toma la palabra Jaime Cedrún, Secretario General de las CCOO de Madrid, lo hace pare decir que ésta es una Muestra querida por el sindicato y lo es por sus objetivos y por el sentido que tiene juntar el trabajo con la expresión cinematográfica. Recuerda luego, que aún en estos tiempos de crisis, el trabajo en sí es la principal riqueza que tiene el país. Hay que ensalzar el trabajo y ponerlo en valor. Cedrún exclama que las historias de la gente que trabaja son bellas. Luego añade que el cine sirve para visibilizar la realidad que ocurre en las fábricas y las empresas, dando a conocer el mundo del trabajo y las vivencias de las personas que trabajan. Sirve, por tanto, como instrumento de expresión para combatir aquellas condiciones de trabajo que son indignas denunciando las atrocidades que se comenten en el entorno laboral. Este cine pegado a lo laboral nos muestra distintas realidades según los países.

No quiere dejar pasar su intervención sin acordarse de las 6.202.700 personas en paro que hay en nuestro país, condenados durante más tiempo aún a esta situación, pues el propio Rajoy reconoce que nuestra economía aún tardará unos años en reactivarse y mejorar. No duda Cedrún en señalar este momento como el más delicado de la democracia española, pues a esas personas sin trabajo les espera un futuro de exclusión.

Jaime Cedrún presentando la XI Muestra de Cine y Trabajo (Foto: Toni Gutiérrez)
Jaime Cedrún presentando la XI Muestra de Cine y Trabajo (Foto: Toni Gutiérrez)
También la crisis se extiende al cine. El Secretario General de las CCOO de Madrid denuncia que, desde que gobierna el Partido Popular, se ha extendido una caza del trabajador de la industria cinematográfica como una venganza premeditada fruto de una decisión política. Se han suprimido las ayudas al sector, que eran 89 millones, un poquito menos de lo que destina la Comunidad de Madrid a subvencionar los colegios privados. Si la situación del cine es difícil, la subida del IVA ha terminado destrozando su comercialización. Avisa Cedrún que los recortes se están llevando también por delante las enseñanzas musicales, que o bien desaparecerán o se encarecerán. El PP quiere que la educación sea para quien tenga dinero para pagarla, haciéndola imposible para las familias más desfavorecidas y con rentas más bajas.

Las dos películas que se proyectan en la inauguración son de 1922, la época los felices años veinte. Frente a eso tiempos Cedrún coloca nuestro presente con la Reforma Laboral; pero aún así quiere despedirse con optimismo, con una cita de Chaplin en El Gran Dictador: «Al alma del hombre le han sido dadas alas, y está volando hacia el arco iris y la luz de la esperanza». Manuela Temporelli vuelve al estrado para presentar estas dos películas mudas, El herrero (Buster Keaton) y Día de paga (Charles Chaplin), que van a estar acompañadas al piano con música en vivo interpretada y compuesta por Irene Albar. Es un homenaje a la música, y nos recuerda que entonces el cine era mudo, pero no arrítmico.

Después, Albar se dirige al piano que está al pie del escenario y coloca sus dedos sobre las teclas. Las luces se apagan, la pantalla se ilumina con los títulos de crédito de la proyección y la música va deslizándose pegada a las imágenes, formando un todo único e indisoluble. Un ambiente como mágico va surgiendo en el Auditorio Marcelino Camacho.

Carteles de las películas Día de paga, de Charles Chaplin, y El herrero, de Buster Keaton
Carteles de las películas Día de paga, de Charles Chaplin y El herrero, de Buster Keaton
Se proyecta primero El herrero y en ella vemos a un joven Keaton que va de despropósito en despropósito, como el novato que empieza a trabajar, con ilusión, pero sin efectividad. Tras ella se proyecta la película de Chaplin, Día de paga, que tiene una mayor profundidad. Se puede ver en la cinta una cierta crítica al sistema de producción, con capataces injustos que mandan y obreros que obedecen por un salario. El esfuerzo del trabajo se ve recompensado con la paga, pero el sobre no está completo, no tiene dentro las horas extras, algo se le queda siempre al obrero por el camino. De nada vale protestar, solo para que «desaparezca» más dinero aún. Quien quiera mirar dentro encontrará una propuesta de socializar, o repartir, o distribuir con justicia, como ocurre accidentalmente con el almuerzo.

Pero Día de paga es una película con intención y sabe ir un paso más allá para hablarnos de la alienación del trabajador que ha dejado de ser persona y se ha convertido en mano de obra representable como un equivalente económico. Un obrero es solo la cantidad de dinero que el empresario paga por él y lo que éste puede comprar después con ese dinero. No nos engañemos esa cantidad nunca irá más allá de lo que valen unas pequeñas diversiones, algo de ocio que nos sirva para separar un día laboral del siguiente y unas copas con las que olvidar todo el cansancio.

Viendo esas dos películas me puse a pensar en lo fácil que resulta ahora rodar, los avances técnicos han democratizado el cine. Y sin embargo no pude evitar una mirada nostálgica, hacia la forma sencilla de construir las historias, al humor tierno de entonces y a la mirada inocente con la que se enfrentaban a los problemas. Le fui dando vueltas a cómo con ingenio iban sacando adelante cada escena y me quedé tan embobado como entregado. Me sorprendía con cada efecto especial. Me reía con las historias. Sin duda ha sido un acierto inaugurar la XI Muestra de Cine y Trabajo así.

lunes, 22 de abril de 2013

El cine más social toma el Festival de Málaga

En la Sección Oficial se presentan Diamantes negros, de Miguel Alcantud, e Hijo de Caín, de Jesús Monllaó


Sábado 20 de abril de 2013. En el Festival de Málaga Cine Español. Málaga

Alassane Diakite, Miguel Alcantud, Guillermo Toledo y Carlo D’Ursi durante la rueda de prensa de Diamantes Negros (Foto: Toni Gutiérrez)
Alassane Diakite, Miguel Alcantud, Guillermo Toledo y Carlo D’Ursi durante la rueda de prensa de Diamantes Negros (Foto: Toni Gutiérrez)
Si el día pasado dominaba la etiqueta comercial en el Festival de Málaga Cine Español, en esta jornada se da un giro y se presentan algunas de las películas más sociales de esta edición. Diamantes Negros compite en la Sección Oficial y sin duda es una película valiente que dará motivos para hablar de ella. Trata de la explotación de niños procedentes de África para jugar al fútbol en las ligas europeas. Costa de Marfil, Nigeria, Camerún, Senegal, Mali… se han convertido en países cantera con diamantes en bruto para el fútbol que Europa quiere expoliar, igual que lleva haciendo siempre con las materias primas de África. La película la dirige Miguel Alcantud, un hombre polifacético que inventó el formato de Microteatro, que ha dirigido capítulos de grandes series en televisión y también varias películas.

Se puede hacer cine de calidad y comprometido. Diamantes Negros es una buena película que produce dolor y vergüenza de formar parte de un primer mundo donde hay personas que viven de explotar a otras personas. Realmente estamos hablando de tráfico de niños. Son chicos de 14 o 15 años, sin formar y sin recursos, a los que un ojeador, cómplice de una red, les promete un futuro maravilloso. Se les engaña con falsas promesas. Para traerles a Europa se les cobra un dinero a sus familias que supone cargarles con una deuda que hipoteca sus vidas y por tanto una obligación del muchacho para rescatar o compensar ese gran esfuerzo familiar. Cuando llegan algunos sirven, pero a los otros, los que no les valen, la mayoría, los dejan tirados en la calle de una ciudad europea que no conocen y donde tienen que empezar a intentar ganarse la vida siendo aún niños. Si vuelven a casa se convierten en parias, esos desagradecidos que rompen el sueño de los demás, y así, hayan regresado o se hayan quedado, su vida se termina convirtiendo en silencio y vergüenza.

Aunque es una película contenida en la interpretación, desborda los sentimientos del espectador por la intensidad emocional que va despertando. Si algo destaca en el trabajo de Diamantes Negros es la empatía que surge hacia los dos muchachos malineses a través de cuya peripecia se nos cuenta toda la historia. Hay en ellos, en lo que les pasa, una angustia que nos obliga a enfrentarnos a la injusto, que nos pide hacer algo para que las cosas no sigan siendo iguales. Estupendo es también el trabajo de los actores profesionales que intervienen en la película: Carlos Bardem, Willy Toledo, Carlo D’Ursi, Santiago Molero y Ana Risueño, entre otros.

Miguel Alcantud durante la rueda de prensa de Diamantes Negros (Foto: Toni Gutiérrez)
Miguel Alcantud durante la rueda de prensa de Diamantes Negros (Foto: Toni Gutiérrez)
Miguel Alcantud tuvo noticia de este tipo de explotación por la documentación que generó Picking Players. También estuvo trabajando de cooperante en Mali y comprobó que se trataba de una problemática real. Después se fue a Noruega para entrevistarse con un abogado experto en el tema. Completó su información hablando con chicos, con jugadores africanos y sobre todo con un ex-futbolista camerunés que ha fundado una ONG para tratar de ayudar a todos estos muchachos en Francia. Confiesa el director que esta historia la han contado desde la verdad e implicándose. Viajaron a Mali y allí trataron de insertarse en la vida del país, viendo a esos jóvenes muchachos que sueñan con llegar a ser una gran estrella del fútbol. Con lo que vieron y les contaron, fueron reescribiendo el guion. Es un drama muy documentado en el que todo lo que ocurre le ha pasado a alguien que el director ha conocido. No han tratado de hacer una crónica periodística, por eso no han elegido el formato de documental y se han decantado por una película que ficciona la realidad metiendo el dedo en la llaga porque piensan que así es posible que llegue a más público y puedan hacer más ruido. Tampoco se han querido ir a las situaciones más dramáticas, se han quedado en retratar el caso medio. Lo que pide Alcantud es que cada uno saque sus conclusiones.

Alassane Diakite es un futbolista malinés que actúa en la película aunque su personaje no juega al fútbol. En la rueda de prensa explica que ha vivido el 95% de las diferentes situaciones que presenta la película. Cuando le piden que cuente su historia explica que en Mali gusta mucho el fútbol y que la liga española es de las que más se ve. Para la mayoría de los niños su sueño es venir a España a jugar. Su tío le llevó a un equipo de Mali. El presidente del club conocía a alguien que decía ser un representante de jugadores al que le interesaba Diakite para un equipo europeo. En dos meses le consiguió un visado para Francia. Ese hombre le mentía cada día. Alassane descubrió que detrás de la mentira no había nada más. Eran los equipos pequeños los que le querían, pero pagan poco y tuvo que buscarse la vida. Tenía un primo en Madrid, así que se vino de ilegal; jugó un torneo de emigrantes y empezó otra etapa. No la explica, pero se ve su dolor. Confiesa que lo pasó mal, que no ha robado, pero que ha tenido situaciones muy difíciles. Por suerte no le ha faltado un equipo. Ahora sigue jugando al fútbol, su club es el CD Canillas.

Alcantud denuncia el desinterés de los medios y cuenta que se dirigió a Marca para pedirles documentación sobre el tema. Le respondieron que no tenían ninguna. Les dijo entonces que al terminar la película les daría la documentación que fuera generando. Le respondieron que no les interesaba. Alcantud intentó hablar con los grandes clubes, pero le cerraron las puertas. Sólo el Atlético Madrid les dejó el estadio para que rodaran una escena. Explica Willy Toledo que Diamantes Negros es también un retrato de cómo funcionan los equipos de fútbol y el mercadeo de jugadores, y que todo ese inframundo es bastante desconocido. Él mismo, antes de rodar la película no tenía ni idea. Añade que en España hay tres instituciones intocables: iglesia, monarquía y clubs de fútbol. Alcantud apunta en ese sentido al señalar que no hay, ni ha habido, ningún proceso judicial sobre este tema.

María Molins, Jesús Monllaó, José Coronado y David Solans durante la rueda de prensa de Hijo de Caín (Foto: Toni Gutiérrez)
María Molins, Jesús Monllaó, José Coronado y David Solans durante la rueda de prensa de Hijo de Caín (Foto: Toni Gutiérrez)
Hijo de Caín es la segunda de las películas de Sección Oficial que se presenta en este día. Se trata de un thriller psicológico donde el protagonista es un niño lleno de maldad al que su familia quiere curar. Sabe sacar de sus casillas a los que le rodean, pero también consigue llegar al corazón del espectador. Se podría decir que es una historia de poder y sobre todo de manipulaciones que se ha montado sobre dos elementos fundamentales: la psicología y el ajedrez. A través de ellos y utilizando a los personajes como figuras del tablero, se desarrolla una historia con grandes dosis de suspense. Se nota que Hijo de Caín es una película muy trabajada que consigue resultado. La verdad es que me gustó, pues me atrapó con su juego desde el primer momento y no me soltó hasta la escena final. No se puede pedir más a una película de suspense.

Jesús Monllaó describe su película como un viaje al interior de una familia al borde del colapso. Si el cine es hacer realidad un sueño, a veces toca tener pesadillas. Hijo de Caín es una de esas últimas, un largometraje para sufrir el dolor de los personajes. Está basado en la novela Querido Caín del psicólogo Ignacio García-Valiño y nos habla de una sociedad profundamente enferma que provoca enfermedad. Nuestros jóvenes se enfrentan a un mundo que rechazan, donde se ejerce el poder por el poder cada día. Una sociedad tan compleja requiere que prestemos gran atención a nuestros niños. Debemos hacerlo desde la política, la escuela… Conseguir que los valores de nuestra sociedad sean distintos. Preguntado sobre la hipocresía que se muestra en la película con respecto a las entidades filantrópicas, Monllaó se muestra generoso y dice que hay de todo: advenedizos, corruptos y buena gente. El único lugar en el que no ocurre esa hipocresía es aquel en el que hay diálogo. En nuestra sociedad no se habla del dinero y sin embargo hacemos esfuerzos ímprobos por conseguirlo. En la película no hay una crítica hacia esas entidades filantrópicas, simplemente muestra este status quo que tienen esas organizaciones. Lo que sí se ve en Hijo de Caín es quién tiene el poder. El dinero es solo un componente del poder. Poder es saber los puntos débiles de los demás para sacar ventaja. En la película todos los personajes creen conocer esas debilidades de los demás. En ese sentido, el ajedrez es una metáfora del andamiaje de esta sociedad. La medicina moderna, añade Monllaó, tiene una tendencia exagerada hacia la biologización. Se vende medicamentos para cada síntoma o síndrome. Pero no todo es explicable desde un punto de vista médico, hay personas que no sienten nada ante el dolor ajeno. Etiquetarlo como una enfermedad es una simple excusa porque somos incapaces de creer que hay gente así.

Explica también el director que la película muestra la realidad sociológica de Cataluña donde le bilingüismo es así, si te presentan a alguien en castellano te va a costar hablar con él en catalán y al revés también. Lo que demuestra Monllaó durante la rueda de prensa es una pasión absoluta. Él no hace cine industrialmente, por eso llevaba tiempo buscando una oportunidad para dirigir su ópera prima. Le ha llegado con esta historia de García-Valiño por la que ha sentido que tenía que dejarse la piel. No ha seguido ninguna estrategia, solo creer ciegamente en la película y en la gente con la que la ha hecho. Agradece especialmente a José Coronado que quisiera participar en ella.

Dice David Solans, el niño protagonista, que para desarrollar su personaje se inspiró en un Anibal Lécter de pequeño. María Molins reconoce que sufre y aguanta su papel porque es madre de corazón, por eso sabe que su personaje está ciego con respecto a su hijo y entiende que se comporta como una leona que protege a su hijo. Finalmente José Coronado define a los personajes como creíbles y destaca sobre todo la capacidad de la película para encontrar el ritmo con el que ir enseñando el lado oscuro del niño y de todos los demás personajes. De Jesús Monllaó dice que es un contagiador y que, como ama esta profesión, es fácil que saque lo mejor de cada uno.

La actriz Ingrid Rubio durante la rueda de prensa de La Estrella (Foto: Toni Gutiérrez)
La actriz Ingrid Rubio durante la rueda de prensa de La Estrella (Foto: Toni Gutiérrez)
Una de las nuevas secciones de este año en el Festival es Málaga Premiere, un espacio para estrenar algunas de las películas españolas que en breve comenzarán su recorrido por salas comerciales. La Estrella es una de ellas. Se trata de una película cargada de esperanza a pesar de la amargura que nos hace vivir. El largometraje tiene muchas virtudes, pero sin duda es la fuerza que Ingrid Rubio imprime al personaje de Estrella la que llena la pantalla. Se trata de una mujer que es alegría, ganas de vivir y un deseo tremendo de ayudar siempre para que todos a su alrededor lleguen a ser felices. Sin embargo, y sin saberlo, ella no lo es. Ha ido cediendo a la vida acomodada que le propone su novio. Ese cuestionamiento que enfrenta la película sobre el modelo de éxito que culturalmente se ha impuesto en nuestra sociedad como única manera para llegar a ser felices es uno de sus pilares. Es fácil caer en ese modelo, dejarnos arrastrar porque no resulta simple decir que no en el momento adecuado. Así se van quebrando nuestras relaciones. El mensaje en este aspecto la película es claro: hay que decir que no cuando no se quiere. Si Estrella es la luz, su amiga Trini, a la que interpreta Carmen Machi, es la sombra: esa otra capa en la película que la tiñe con la amargura de la que hablaba antes y que nos lleva a una historia sobre malos tratos.

La película es una adaptación de la novela del mismo título de Belén Carmona. Dice Alberto Aranda, su director, que película y libro son hermanos mellizos. Leyó la novela hace 6 años y le apasionó el personaje de Estrella, lleno de luz, vitalidad y con un deseo de que todos a su alrededor fueran felices, aun siendo ella infeliz sin saberlo. Para tener la voz femenina que la película necesitaba, le propuso la idea a la autora que se sumó al proyecto y ambos decidieron partir de cero, jugar a otro registro pero que bailara la misma coreografía. Belén Carmona, que define su libro como una rumba-novela, habla de la presencia del flamenco en la película como una herramienta de crecimiento personal porque el flamenco es valentía.

Ingrid Rubio señala que La Estrella sirve para prevenir lo que hoy en día está ocurriendo, y lo hace dando una esperanza, diciendo que es posible levantarse y empezar de nuevo. Le pide a las mujeres que no se pasen por encima y que se escuchen. Destaca que es una película luminosa. Carmen Machi supo en cuanto leyó el guion que Estrella debía ser Ingrid Rubio porque ella es pura verdad y pura vida, como el personaje. Machi también habla de su papel, explica que cuando aparece no vemos las raíces del problema, solo una mujer que atraviesa una depresión por la mala vida que le ha tocado vivir. Añade que el cine sirve para mucho, con él se pueden despertar conciencias, apuntar con el dedo, avisar antes de que nos sorprendamos por algo que no esperamos y nos llevemos las manos a la cabeza. Marc Clotet también explica su personaje, el de un hombre que quiere unas cosas y al final no acaba valorando lo que de verdad quería. En realidad es un egoísta que piensa más en su felicidad y no consigue entender a Estrella.

domingo, 21 de abril de 2013

El Festival de Málaga premia la trayectoria profesional de José Coronado

Casting, de Jorge Naranjo, la película que ha despertado más simpatías


Domingo 21 de abril de 2013. Festival de Málaga Cine Español. Málaga

José Coronado (Foto: Toni Gutiérrez)
José Coronado (Foto: Toni Gutiérrez)
Si ayer, en el Festival de Málaga Cine Español, la protagonista fue Isabel Coixet, hoy le toca el turno a José Coronado a quien el Festival entrega el Premio Malaga Sur 2013 por su trayectoria profesional. Coronado recuerda en la rueda de prensa que no nació con vocación de actor, que simplemente, cuando tenía 30 años, una amiga le propuso ir a clases de interpretación para desestresarse. Luego le acompañó la suerte, añade, algo muy importante en esta profesión. Habla también de Paco Rabal como referente, de Enrique Urbizu y de Santos Trinidad, el personaje que interpretó en No habrá paz para los malvados y que le hizo pasar del registro de galán al del tipo duro. A la situación que estamos atravesando la califica de crítica para todo el mundo, pero especialmente en el sector del cine español que está siendo uno de los más castigados. Comenta que los compañeros que siguen teniendo la suerte de trabajar en esto se han recortado el sueldo a la mitad. «Es una lástima que se esté hurtando el deleite de la cultura al ciudadano de a pie», dice Coronado y tiene toda la razón. Al recoger el premio en la gala de la noche, Coronado dobla la rodilla en el suelo, con agradecimiento y emoción, dando las gracias por el honor y también por tener un trabajo que además de darle satisfacciones le gusta.

Hoy se presentan dos películas en la Sección Oficial a concurso. Casting, de Jorge Naranjo, es la primera de ellas. Sin duda se trata de una apuesta firme del festival por un cine fresco que están haciendo los nuevos directores. Me gusta por cercana y porque sabe a verdad. Con pocas pretensiones, desde lo cotidiano, habla de personas corrientes enfrentadas a sus conflictos y obligadas a tomar sus decisiones. Las hay valientes, cobardes, pero todas están hechas un lío y necesitan que las demás les den ese empujón que las lleve a tirar de sí mismas. Es extrañamente positiva, a pesar de que casi todo lo que les ocurre a sus personajes no sea bueno. Y esa es su magia, esa mezcla hermosa de vitalidad y corazón, esa petición a que aparquemos la competitividad malsana de nuestra sociedad, a que nos paremos un instante a observar unas vidas que no tienen nada de especiales pero que nos pueden enseñar algo de nosotros mismos, a que nos interesemos por cómo es eso de pertenecer a una generación de actores y actrices jóvenes en busca de un papel.

Casting es una película coral que bien podría terminar siendo catalogada como el manifiesto de una generación de actores y actrices que sobreviven. Hacen cortos, no cobran un duro y siguen yendo a castings que les destrozan porque les obligan a enfrentarse una y otra vez con esa parte de sí mismos que no les gusta. Saben que ese es el camino impuesto al que deben doblegarse para llegar a triunfar un día. No les agrada, pero lo admiten y participan un poco a regañadientes porque ellos no pueden cambiar las reglas. Y en ese ambiente, ellos son capaces de encontrar humanidad, de formar un grupo, de preocuparse los unos por los otros más allá de las rivalidades porque saben que después, cuando salen de la prueba, cada cual tiene una vida como la de todos, cargada de problemas, penurias y desventuras.

Me gusta, no puedo negarlo, porque está rodada en el Madrid por el que camino cada día: Lavapiés, Rastro, Atocha, Embajadores, Tirso de Molina, Tabacalera, La escalera de Jacob… Esas calles, esos espacios forman mi barrio y de verdad es tan luminoso y bonito como lo muestra Jorge Naranjo en la película. Me gusta también porque como espectador me lo he pasado bien viéndola y porque encuentro en ella una cierta esperanza que a mí me vale.

El director Jorge Naranjo durante la rueda de prensa de Casting (Foto: Toni Gutiérrez)
El director Jorge Naranjo durante la rueda de prensa de Casting (Foto: Toni Gutiérrez)
La rueda de prensa comienza con una novedad, Fernando Méndez-Leite, encargado habitual de presentarlas, esta vez se sienta a la izquierda de la mesa. Jorge Naranjo, cargado de energía, dice que Casting es su primera película y la define como del tipo chico conoce a chica, pero «tuneado». Añade a continuación que en realidad se trata de un encuentro de chicas y chicos consigo mismos. Cada personaje, cada persona, porque en cierta manera se interpretan a sí mismos, se encuentra con algo propio que no quiere ver. Les dicen algo y tienen que aceptarlo porque es verdad. Y todo eso adornado con el juego con el que va cruzando las historias, esa especie de pequeños regalos que se han ido haciendo durante el rodaje. Quienes están interpretando a los personajes se desnudan emocionalmente, tanto que los personajes llevan su propio nombre. La película está ligada a lo que son. Casting requería inmediatez: escribir y rodar seguido, sin tiempo que demorar porque de otra forma no se hubiera podido hacer. Confiesa Naranjo que el guion ha sido muy orgánico, se ha ido construyendo a medida que iba conociendo a los actores; muchos de ellos eran amigos, a otros los conoció a través de un videobook, de hablar con ellos… Han estado muy unidos, formando una pequeña bola que les lleva todos juntos a la vez.

Esther Rivas, la actriz protagonista, explica que la película es muy coral, de actores y actrices que salen en cortometrajes pero a los que no conoce nadie. Han llegado a esta película sin nada y todo lo que tienen lo muestran en ella. Casting exagera sus vidas, pero sin embargo Rivas siente que es real, sincera y que no hay engaños. Jorge Naranjo confiesa que todo el mérito es de los actores que han puesto su cara y su alma. Después se acuerda del Notodo FilmFest, dice que es un festival que ha hecho algo maravilloso, les ha permitido a muchas personas aprender a hacer cortometrajes y que estos se vean. Añade que sin el Notodo seguramente no estarían aquí. Javier López, el actor protagonista, cuenta que todo empezó como un corto y que no recuerda cuando Jorge dijo que era una peli.

Jorge Naranjo habla de que han tenido un modelo de producción distinto al habitual, pero que eso les ha ocurrido a muchas otras películas que han ido abriendo caminos. Cada cual tiene el suyo. Dice que no se ha planteado nada, que para la película ha utilizado la misma filosofía que cuando hace cortos, pero con más días de rodaje. Reconoce que ha sido un inconsciente, pero que tuvo suerte. La distribución ya vendrá luego porque Casting va haciendo su camino, va pidiendo cosas y al final va a sobrevivir. Torsten Gauger, el productor, explica que es una peli pequeña. No hay televisión, ni preventas, ni ayudas, así que la única manera de conseguir el dinero era ir al banco y pedirlo.

Daniel Calparsoro, Adriana Ugarte y Álex González durante la rueda de prensa de Combustión (Foto: Toni Gutiérrez)
Daniel Calparsoro, Adriana Ugarte y Álex González durante la rueda de prensa de Combustión (Foto: Toni Gutiérrez)
La otra película de Sección Oficial que se estrena hoy es Combustión, y lo hace con un enorme despliegue por parte de Atresmedia. Me parece una película de evasión, un tanto vacía y dirigida a gente muy joven, buscando marcar en ellos un estilo de vida fuera de su alcance. En estos momentos de crisis atroz nos muestra un mundo de coches deportivos de alta gama, robos, carreras ilegales, dinero a espuertas, acciones sin responsabilidad y amores pasionales en forma de triángulo. Juega sobre esa línea que separa la legalidad con esa libertad que entiende la derecha española como un derecho a que nadie, ni siquiera el estado, nos puede decir qué podemos hacer y qué no. Viendo la película uno recuerda a Aznar soltando aquello de «las copas de vino que yo tengo o no tengo que beber déjame que las beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás». Me molesta ese cine irresponsable con nuestra sociedad, y creo que frente a ese tipo de cine, de distracción si se le quiere llamar así, también estamos obligados a hacer una lectura política. Puede que haya un tiempo para vivir el momento a tope, no digo que no, pero tratar de hacer de eso el único modelo de vida me parece un despropósito a cuestionar.

Pocas veces he visto tanto desinterés en una rueda de prensa. Al equipo se le recibe con bastante frialdad y son pocas las preguntas que se les hicieron. Considera Daniel Calparsoro, su director, una grata sorpresa estar en la sección oficial de Málaga. De la película dice que se trata de una historia de amor pasional, donde Mikel (Álex González) lo deja todo por un amor, Ari (Adriana Ugarte) se queda atrapada en su propia trampa y a Navas (Alberto Ammann) se le escapa el amor porque no lo ha cuidado. Cuenta que llegó al proyecto porque le atrajo su elemento lúdico de «carpe diem» y que lo que ha buscado es conseguir un fuerte subidón en el espectador al terminar de verla. Su trabajo ha sido sobre todo mantener el mismo tono en toda la cinta. Calparsoro defiende que la película no es machista porque el personaje que interpreta Adriana Ugarte toma sus propias decisiones; cuando ella no quiere hacer algo, no lo hace, y nadie la obliga. No ve nada vejatorio en ese papel. Añade Ugarte sobre su personaje que no tiene la sensación de que la hayan utilizado. Ella no es un objeto de la historia de amor, al contrario, todo está equilibrado entre los tres, pero que no se trata de un romance al uso.

El último debate que se abre es sobre la etiqueta de comercial que la película lleva. Calparsoro dice que si comercial es conectar con el público, que entonces Combustión sea comercial. Adriana Ugarte habla de las etiquetas explicando que entendemos por comercial el cine frívolo y lúdico y dejamos para la etiqueta de autor aquello que es dramático y profundo y que por tanto no aspira a tener una buena taquilla. Si es así, que a algo le pongan la pegatina de comercial resulta un horror. Pero esta película pretende llegar a todo el mundo para demostrar que lo divertido no es frívolo, que lo comercial no está vacío. Tras la encendida defensa de Ugarte, su compañero Álex González expresa su deseo de que el cine comercial goce de una gran salud, porque necesitamos que el público joven venga, que se reconcilie y aprenda a ver cine español.

Dentro de la sección ZonaZine se presenta Esto no es una cita. Guillermo Fernández Groizard, su director, ha construido la película uniendo cuatro de sus piezas de microteatro. Se trata de una comedia romántica al estilo de las que nos llegan de Estados Unidos. De ese que cruza a un hombre algo gordito, que cuida poco su imagen, pero que tiene muchos valores como la simpatía, con una mujer, muy mona ella, con escasas luces y a la que los hombres que le gustan le hacen sufrir. Un tipo de cine que a mi no me gusta y que para definirlo en unas pocas pinceladas bastaría con escribir sencillo, elemental, pequeño, de risa fácil, predecible e intrascendental. La película de Groizard cumple con los estereotipos. No digo que todo el cine deba ser sesudo, pero tampoco las llamadas comedias comerciales deban ser tan despreocupadas. Esto no es una cita es una película del montón, floja y que no creo que sea capaz de recordar la semana que viene. De lo que sí estoy seguro es de que va a tener es una buena promoción, como así demostraron llenando el pase de prensa de amigos incondicionales que hicieron de la sala de proyección una fiesta.

sábado, 20 de abril de 2013

Isabel Coixet inaugura el 16 Festival de Málaga Cine Español

Ayer no termina nunca no ha tenido una acogida unánime


Sábado 20 de abril de 2013. En el Festival de Málaga Cine Español. Málaga

Últimos retoques en los cines Albeniz antes del primer pase de prensa (Foto: Toni Gutiérrez)
Últimos retoques en los cines Albeniz antes del primer pase de prensa (Foto: Toni Gutiérrez)
La magia de regresar a un festival de cine es que cada año es distinto, pero sin embargo perviven una serie de elementos iguales que te hacen volver a sentir como en casa. Son esas pequeñas cosas que equivalen a ponerse las zapatillas para sentirse cómodo. Vivimos malos tiempos en lo económico que nos están devastando también en lo cultural. Y eso se nota. A la programación de este año del Festival de Málaga Cine Español no han llegado tantos grandes títulos como en otras ocasiones y elegir se hace más complicado que otros años.

Hoy es un día grande, Isabel Coixet presenta a concurso en la Sección Ofical su película Ayer no termina nunca con la que se inaugura esta edición. Es una apuesta arriesgada por parte de una directora consagrada que sigue exponiéndose con cada uno de sus trabajos. Escuchándola hablar lo que me encuentro es a una mujer tímida que siente verdadera pasión por contar historias. No sé qué hubiera sido de ella si no se hubiera cruzado el cine en su camino. Coixet es ingeniosa, pero no le gusta tener que enfrentarse ante los medios y eso se le nota. La película ya se ha proyectado y habla por sí sola, así que no entiende esa necesidad de contarla en rueda de prensa. No ve la hora en la que se termine todo esto. Solo le interesa rodar, el resto del tiempo parece que siente que lo pierde.

Ayer no termina nunca es una película rara, de esas de las que es mejor no contar nada. El espectador debe enfrentarse a la historia sin conocer lo más mínimo de su argumento, estar limpio de cualquier prejuicio para que se siente y se deje llevar, encerrado en la magia de la sala y cara a cara enfrentado a los personajes. Ver cine es cruzar una puerta que te lleva a otro lugar, un sitio donde puede ocurrir casi de todo.

A mí no me gusta Ayer no termina nunca. Me resulta un tanto claustrofóbica y eso que hay escenas en espacios abiertos. Son las conversaciones entre los dos protagonistas, Candela Peña y Javier Cámara, lo que me encierra en el interior de su historia y lo hace sin dejarme aire, ni escapatoria. El zigzag de su charla se mueve dando coletazos para sacar lo profundo, la esencia que esconde un ser humano roto por su propia tragedia. Pero esa extracción requiere su tiempo, su parsimonia y ese lento proceso para que afloren las verdades. Coixet apuesta porque toda la historia transcurra en tiempo real, salvo tres o cuatro pequeñas elipses temporales, y con largas secuencias que permitan expresarse a los personajes descargando todo el peso que llevan dentro.

Isabel Coixet durante la rueda de prensa de Ayer no termina nunca (Foto: Toni Gutiérrez)
Isabel Coixet durante la rueda de prensa de Ayer no termina nunca (Foto: Toni Gutiérrez)
La posición de la cámara y el encuadre en algunos momentos me va dejando dudas, pues no sé cuál es ese lugar de confidente desde el que se nos cuenta la historia de un hombre y una mujer frente a frente y solos, fuera de su entorno. Coixet juega más a ofrecernos una mirada cinematográfica nueva en cada toma, apoyándose en lo estético pero sin querer remarcar el contenido con la forma, como imitando los movimientos que ella misma haría como espectadora en el sofá de su casa. Tengo una sensación de juego, de estar frente a una película sin terminar nunca de entrar en ella, que no se me va. Eso es lo que no me gusta. Por el contrario, me agrada que Coixet no haya huido de dar su punto de vista sobre la crisis, de mostrarla dentro de su película de una forma cotidiana, pero tal vez la coloca en un plano un tanto literalizado y la muestra desde un futuro apocalíptico. La crisis ha producido consecuencias en los personajes, forma parte de su esencia, y sin embargo no termino de verla integrada en la historia, como si crisis y personas estuvieran en planos separados. Hay otro juego más: frente a lo que los personajes dicen aparece lo que callan, lo que no se han dicho. Es cierto que enriquece y describe mejor que otra técnica el pensamiento oculto y los sentimientos silenciados, pero vuelve a mostrar la historia sobre otros dos planos separados abriendo demasiadas posibilidades.

Para ir terminando con mi opinión señalar un único punto más: la interpretación de Candela Peña y Javier Cámara me ha parecido brillante. Dan vida a unos personajes profundamente dolidos, que quieren cerrar en paz una etapa de su vida. Se han hecho daño y necesitan revolver en su interior y entender esas explicaciones del otro que les permita a cada cual seguir su vida desde ese punto. No es fácil sostener una película así y los dos lo consiguen.

Coixet dice que que la película tiene tres patas, y cuando comienza a enumerarlas le salen cuatro. La primera es la obra de teatro de Lot Vekemans titulada Antes te gustaba la lluvia y cuya adaptación es la base de Ayer no termina nunca. Para contar la segunda Coixet explica que que la película está dedicada a Cristina y Jaime, una pareja que tuvo una gran pérdida en su vida y de quienes la directora recibió testimonio de todo el proceso que siguieron para volver a salir a flote. Reconoce que su historia es una lección de vida de la que que ha aprendido. La tercera de las patas es lo que vivimos cada día en esta sociedad y este mundo, inmersos en una crisis económica feroz de la que Coixet no ha querido evadirse. Señala que le ha costado hablar de las cosas que tenía cerca pero que quería plasmar el paisaje político y social de ahora con las contradicciones que estamos viviendo y mostrar su propia perplejidad ante la situación. Es un manifiesto de su confusión. Finalmente como cuarto elemento citó a los actores, Candela Peña y Javier Cámara, sin los que no podría haber hecho esta película.

Dice que Ayer no termina nunca es una historia de amor, mucho más que en las anteriores, y que acaba como tenía que acabar. Luego habla de otro elemento importante: el hecho de traer el pasado con respecto al presente, poniéndolo en el ahora y el aquí. Hay mucho texto en la película, pues los silencios han estado presentes en los personajes desde hace bastante tiempo, y cuando se reencuentran necesitan muchas palabras, todas las que fueron pensando durante esos cinco años en los que no se han visto. La directora reconoce que ella misma no tiene la capacidad para sobreponerse al dolor, es cobardica, pero usa las películas como un exorcismo poniendo a sus personajes en lo peor para ver que es lo que pasa. Tal vez sea sadismo.

Candela Peña durante la rueda de prensa de Ayer no termina nunca (Foto: Toni Gutiérrez)
Candela Peña durante la rueda de prensa de Ayer no termina nunca (Foto: Toni Gutiérrez)
Confiesa Candela Peña que para ella este papel ha sido un regalo. Reconoce que los actores son herramientas de trabajo que el director utiliza para contar su cine. Dice que ahora ve a Coixet satisfecha porque la película se acerca a lo que soñó. Así que todo está bien. Se siente otra actriz gracias a este personaje porque ha llegado a un sitio donde nunca antes había llegado.

El productor, Adolfo Blanco, dice que lo de AltaFilms es triste porque defiende un cine diferente y sus salas son un referente. Significa mucho y seríamos insensatos si no estuviéramos profundamente preocupados. Quiere hablar del problema de fondo que tenemos en nuestro cine y para ello explica que antes de que surgiera la piratería o tuvieramos la subida del IVA, ya sabían que había menos espectadores en las salas. Hay una generación que se está perdiendo, que no va al cine. Y eso, señala, tiene que ver con la educación. Sin duda hay una correlación entre los bajos índices en la educación y esa deserción de las pantallas. Nada hace tanta afición al cine como ver buenas películas. El espacio en las televisiones para el cine es mínimo, y si no se programan, no estaremos fomentando esa afición. Hay que ir a la raíz del problema e inyectar el gusanillo del cine a los jóvenes, porque esta generación en ningún sondeo va a poner el cine entre sus aficiones. Blanco expresa su deseo para que las buenas películas españolas tengan las misma oportunidades que otras no tan buenas pero con mayor gasto en promoción.

Coixet dice que ella seguirá contando historias como sea. Cuando pasea por su barrio y ve las luces encendidas en las casas, las mira y piensa en cuantas historias hay aún por contar, seguro que una por cada lucecita.

Pero lo mejor de la rueda de prensa es escuchar a Candela. Le preguntan por el Goya y responde que prefiere que no le den nada, que le den trabajo. Recuerda una entrevista que le hicieron posteriormente para una revista. Le mandaron las preguntas por correo electrónico para que las contestara ella misma. Se ve sentada en su cocina, con sus tres Goyas a los que ha puesto pestañas postizas, sin un duro, bebiendo leche de la marca DIA y haciendo el trabajo del periodista. Sabe que ella no tiene el perfil ni el dinero de las chicas que salen en esa revista. No hay espacio para el talento, así que hubiera preferido tener menos y que le hubieran dado el premio Max Factor a la cara más bonita porque viviría más tranquila y le iría bien haciendo campañas publicitarias. Reconoce que vive en un mundo que no sabe cual es, sin poder decir mucho porque le dan palos. Pensaba que había libertad de expresión, pero la verdad es que se respeta poco a quien piensa diferente. Confiaba en la bondad de los desconocidos. Pero ya no, ahora no es tan naif y ve venir a los carroñeros. Se hace preguntas. Piensa en la PAH, las preferentes y solo espera que pase este gobierno y que llegue otro que crea en la cultura. Si le preguntan como se ve dentro de cinco años responde que peleando por todo esto; con nosotros no van a poder. Dice que su profesión es sagrada y la respeta como nada en el mundo. Por ella seguirá peleando, por trabajar y que le paguen mejor.

Cartel de la película documental Silvio Rodríguez Ojalá
Cartel de la película documental Silvio Rodríguez Ojalá de Nico García
Dentro de la sección de Documentales del Festival de Málaga Cine Español se presenta a concurso Silvio Rodríguez Ojalá de Nico García. Un buen trabajo que emociona mientras nos va acercando la inmensa persona que hay detrás del cantautor Silvio Rodríguez. El documental está construido a un tiempo con devoción y con una hermosa mirada limpia. Silvio es ese cantante al que cada vez que toca una de sus canciones se le aplaude al menos dos veces. La primera cuando suenan los primeros acordes y el público, con esa pequeña pista, reconoce el tema. La segunda, cuando la canción se acaba para agradecérsela. No hay muchos artistas de los que se pueda decir eso, ni tampoco que logren en el público el embeleso con el que se le escucha a él.

Silvio aprendió a tocar la guitarra a escondidas mientras hacía el servicio militar. De esa época aparecen en el documental muchas imágenes. Es entonces un jovencito con flequillo infatigable que no para de componer y que va encontrando su lugar y su propia voz. Él, junto con Pablo Milanés y Noel Nicola, formaron ese movimiento cultural y musical que fue la Nueva Trova Cubana. Pero el documental no quiere irse siempre hacia atrás, así que abunda en el presente, pues Silvio, después de 45 años de carrera, sigue en activo. Su estudio, Ojalá, mantiene el compromiso con la cultura y desde él sigue apoyando nuevos talentos cubanos. Él mismo sigue subiéndose a los escenarios y actuando. Ahora anda inmerso en otra de sus iniciativas, es la Gira por los barrios, una serie de pequeños conciertos que el cantautor va realizando por los barrios más desfavorecidos de Cuba porque la cultura también tiene una obligación con ellos.

Silvio llama a las cosas por su nombre, sin rehuir nunca de dar su opinión. Eso hace tan interesante escucharle hablar, tanto como oírle cantar. Esas dos virtudes las sabe combinar Nico García en el documental. Las canciones suenan completas, como una banda sonora que va subiendo y bajando de volumen según la intensidad de lo que explica, dejándoles su tiempo verdadero para que se expresen por sí mismas. Las palabras nos describen un tiempo y una ideas revolucionarias. La Cuba que aparece, con sus limitaciones, pero con esa alegría contagiosa de los cubanos, es la que encuentra cualquier visitante que busque algo más que el sol de la playa.

La proyección de esta sesión es doble, así que haciendo acompañamiento a Silvio Rodríguez Ojalá, se presenta Habana Flou (Calle Real 70), de Juan Carlos de la Rubia, un documental que no se sostiene por resultar maniqueo y sectario pues manifiesta una intención clara de sacar de contexto las opiniones de una generación de músicos underground cubanos dedicados al hip hop, buscando dar una imagen determinada, la que apoya el grupo PRISA, de la situación social y política de la isla.

En la Sección de Territorio Latinoamericano se puede ver la película peruana Casa dentro de la directora Joanna Lombardi Pollarolo, hija del reputado director de cine Francisco Lombardi. Es un film lento que nos muestra la convivencia familiar en una casa de una anciana acomodada; cada cual en su sitio y con cada puerta cerrada con su llave. Con el paso de los años se ha distanciado de sus hijas y en lo afectivo es su perra la que ocupa toda su atención. Ni siquiera una bisnieta puede hacerle competencia al animal. Si me preguntan si pasó algo en la película, diré que no. Joanna Lombardi ya lo advirtió antes de comenzar, no es una película fácil ni superdivertida. Lo que es es un retrato de un mundo pequeño, una mirada distante pero con cierta ternura hacia una clase envejecida y adinerada que mantiene en la rutina su vida.

martes, 16 de abril de 2013

«Hablar de inmigración es hacerlo de desigualdad y abuso»

En el libro Invisibles, Juan Diego Botto desanda el camino para volver a la verdad que se ocultó tras la ficción de Un trozo invisible de este mundo


Martes 16 de abril de 2013. Teatro Español. Madrid

Melani Olivares, Montxo Armendáriz, Juan Diego Botto y Pablo Rodríguez el Pampa presentando el libro Invisibles (Foto: Toni Gutiérrez)
Melani Olivares, Montxo Armendáriz, Juan Diego Botto y Pablo Rodríguez el Pampa presentando el libro Invisibles (Foto: Toni Gutiérrez)
Contó Santos López que asistió a la representación de la obra de teatro Un trozo invisible de este mundo de Juan Diego Botto y que salió entusiasmado. Más tarde, como editor, se preguntó si Botto no tendría otras historias latentes que se pudieran llevar a un libro, así que se lo preguntó directamente. Invisibles es ese resultado, una especie de «cocina» de la obra teatral que incluye los textos (un 40% del libro) y esa otra realidad que los sustentan. A Juan Diego Botto, aparte del editor, le acompañaban Montxo Armendáriz, Pablo Rodríguez el Pampa y Melani Olivares.

El director navarro aprovechó su intervención para explicar que cuando se lee un libro cada cual saca diferentes conclusiones porque se analiza desde distintos puntos de vista. Armendáriz ha encontrado tres lecturas posibles. En la primera fue navegando por el trayecto de Juan Diego Botto por el exilio, desde la desaparición de su padre hasta el presente. Un segundo nivel se correspondería con la catarsis personal de Botto con respecto a lo que ha sido su existencia, algo que el director destaca por la generosidad con la que el autor que se ha desnudado a través de un texto personal, cargado y duro. La última de las lecturas tendría que ver con la propia obra de teatro y supone un complemento que explica la génesis y el desarrollo del texto dramático.

Montxo Armendáriz presentando el libro de Juan Diego Botto (Foto: Toni Gutiérrez)
Montxo Armendáriz presentando el libro de Juan Diego Botto (Foto: Toni Gutiérrez)
Armendáriz defendió la tesis de que la inspiración, en realidad, no existe; lo que hay es que trabajar todos los días. Esa es la verdadera base del trabajo creativo. Señala que Juan Diego Botto ha dedicado gran parte de su tiempo a visitar ONGs y hablar con personas para preparar los monólogos que componen la pieza teatral. En toda obra creativa, tras esa fase de documentación, llega la hora de ponerse a escribir, es decir organizar los materiales, todos esos datos que el autor ha ido almacenando, y aplicarles un punto de vista. Es ahí cuando se produce el salto cualitativo, lo que determina que lo escrito sea mejor o peor que otro texto que habla de lo mismo. No hay obras creativas neutrales, todas son absolutamente políticas. Lo son las que muestran una realidad social y también las que la esconden. Incluso aquello que se cataloga como de entretenimiento está haciendo una lectura del mundo y nos dice lo que está bien y lo que está mal. Para terminar, Armendáriz destacó la gran honradez de Invisibles.

Pablo Rodríguez, el Pampa, pertenece a la Red de apoyo Ferrocarril Clandestino. Contó de Invisibles que es un libro que nos invita a indagar dentro del mundo de la inmigración. Para la Administración los inmigrantes son sólo números, pero en el libro encontramos las personas que hay tras esas cifras, como ocurre con Samba Martine, la mujer congoleña que falleció en diciembre de 2011 mientras se encontraba prisionera en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche. Samba representa a los desplazados de Colombia por las empresas transnacionales o de Sri Lanka por los intereses hoteleros a la hora de aprovechar la costa tras el tsunami. También en Samba vemos a la población de Níger, donde la explotación de su petróleo está haciendo que haya constantes tragedias del mismo tipo que la del Prestige. Representa a las mujeres y niños que son traídos a Europa para la explotación sexual y laboral; a los «piratas» somalíes a los que expoliamos sus mares por el interés de nuestras grandes compañías pesqueras; a los futuros hombres y mujeres a los que se detendrá ante la mera posibilidad de que decidan emigrar y a quienes se encarcelará en la prisión que España está construyendo en Mauritania; a tantos muertos y desaparecidos por las políticas de inmigración.

El viaje de Samba está lleno de legitimidad y nos muestra por un lado la violencia que ejercen los países para que la gente se vaya y por otro la dignidad de muchas de éstas luchas. Por ejemplo la de quienes están peleando ahora porque la Sanidad sea universal, o por los derechos de las trabajadoras domésticas o contra las redadas dirigidas por la policía hacia aquellos que tienen otro color de piel. Esas estrategias considerábamos que eran para los de fuera, así que no nos movimos de la silla, pero ahora vemos que se han extendido hacia nosotros. El Pampa afirmó que el mundo está hecho una mierda, así que es necesario que levantemos el culo para cambiarlo.

Juan Diego Botto durante la presentación (Foto: Toni Gutiérrez)
Juan Diego Botto durante la presentación (Foto: Toni Gutiérrez)
Cuando Juan Diego Botto tomó la palabra fue para señalar que considera a Montxo Armendáriz uno de sus referentes, especialmente por su honestidad. Dijo que ha crecido trabajando con el director y por eso le resulta muy importante tenerle a su lado en esta presentación. Reconoció que el rigor que trata de aplicar para encarar el trabajo y la importancia del punto de vista los aprendió de él. Con El Pampa comprendió que «los otros somos nosotros» y que si descuidamos el eslabón más débil nos estamos descuidando a nosotros mismos. Dijo del activista que se ha empeñado en favorecer un cambio legislativo y que es de los que insiste para que miremos hacia esas personas expuestas a los mayores abusos.

Regresando al libro, Botto explicó que tiene dos patas y ambas son personales. La primera es una llamada de su tío informándole que se iba a celebrar el segundo megajuicio sobre las torturas y desapariciones ocurridas durante la dictadura argentina en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), y que el caso de su padre iba a formar parte del juicio. La segunda de las patas surge con otra llamada, en este caso la de El Pampa para asistir al funeral de Samba Martine. En el taxi que les llevaba hasta allí, le fue contando todo el caso, cada uno de los detalles: once visitas a consulta médica, solo una vez con traductor, no le hicieron mucho caso hasta que murió. Tenía SIDA, pero en el CIE de Aluche no se lo llegaron a diagnosticar, aunque hubiera bastado para ello un simple análisis de sangre. Ahora se conoce que en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en el que había estado antes ya se lo habían detectado, pero que esa información no viajó a Madrid. Una muerte a todas luces evitable. En el entierro, la madre se aferraba al ataúd cerrado de su hija gritando «yo que te parí, no te puedo abrazar. Yo que te vi crecer, no te puedo abrazar». La imagen, por lo contundente, la tiene grabada y fue uno de los motores que le llevaron a escribir la obra de teatro.

Hablar de inmigración es hacerlo del desarraigo y la soledad, pero sobre todo de dos elementos que laten con fuerza y con una tendencia cada vez más acentuada: desigualdad y abuso. El autor lo ha ido constando con personas que saben del tema a las que ha ido conociendo; personas que le han dejado entrar en sus vidas y que le han ido contando sus historias personales. Esa proximidad establecida, confesó Botto, es la que ha llevado a la obra a ser lo que fue. Cuando Santos López le planteó el libro comenzó a desandar el camino para volver a la verdad que se ocultó tras la ficción.

Melani Olivares lee el principio de Invisibles (Foto: Toni Gutiérrez)
Melani Olivares lee el principio de Invisibles (Foto: Toni Gutiérrez)
Quiso tener tiempo en su intervención para recuperar la idea esgrimida por Armendáriz sobre que ningún arte es neutral porque la comparte en su totalidad. Habló de Van Gogh y de unas botas gastadas y sucias de un obrero que retrató; con ellas está contando algo social y nos dice que allí hay belleza. Al teatro le ocurre lo mismo, pero pero plantearse ser social y político antes debe preocuparse de entretener. Si no lo haces ameno, el mensaje no va a llegar. Su obra la construyó con esa idea, pero sin faltar a la verdad y tratando de que los personajes no resultaran maniqueos, ni buenos ni malos. Para terminar su intervención, describió Un trozo invisible de este mundo como una reflexión sobre esos lugares oscuros a los que muchas veces no queremos mirar y aprovechó la ocasión para agradecer a todos aquellos que formaron parte de la construcción de la obra de teatro porque también son parte de Invisibles. Fue citando a cada una de estas personas por su nombre.

Para finalizar la presentación, Melani Olivares leyó el principio del libro. Imposible no emocionarse con esas palabras tan sentidas. Ella lo hizo y Juan Diego Botto la miró con ternura, intercambiaron una sonrisa y siguió con el texto. Al finalizar, la actriz le miró dándole las gracias por «habernos enseñado un trocito visible de tu mundo».