viernes, 30 de noviembre de 2012

La denuncia del olvido

José Manuel Serrano Cueto recupera para el presente las historias de varios actores y actrices de reparto en el documental Contra el tiempo

¿Por qué? Por el entrañable deseo de conocer la historia de nuestro cine y recuperar rostros que habíamos olvidado.
Cartel de la película documental Contra el tiempo
Cartel de la película documental Contra el tiempo
Contra el tiempo es un documental de José Manuel Serrano Cueto que nos habla sobre todo de los que hacieron cine. Se centra en un puñado de actrices y actores que rodaron, aquí y allá, muchas películas, especialmente en los 60 y 70, época en la que por un lado vinieron los grandes estudios de Hollywood a nuestro país para realizar algunas de sus superproducciones y por otro Almería se convirtió en el mayor plató donde poder filmar un western. Fueron actores de reparto que rodaron con los más grandes y trabajaron por todo el mundo haciendo películas de género (del oeste, de terror, históricas, destape…), pero que nunca se convirtieron en estrellas.

El actor Antonio Mora visita a estas personas para entrevistarlas porque desea aprender de ellas y saber cómo era la profesión entonces. Una disculpa para dejarles hablar y filmarles de nuevo. Ese viaje sirve de hilo conductor principal del documental. Las preguntas de Mora les permiten a los actores contar su pasado y mostrar su presente para que sea el espectador el que complete el cuadro y saque sus propias conclusiones acerca de cómo ha ido cayendo el tiempo sobre ellos y ellas y cuál ha sido ese proceso de envejecimiento que les ha alejado de nuestras pantallas. Indagar en lo que fueron y en lo que se han convertido hace que en el aire flote un interrogante sobre si ese paso del tiempo y nosotros nos hemos comportado con justicia.

Pero Contra el tiempo es también un homenaje, un ajuste de cuentas, una revancha, un combate contra el olvido y una oportunidad de ver el lado entrañable del cine, el de las personas, el de carácter más humano. Cine dentro del cine. Ese prisma desde el que lo mira todo José Manuel Serrano Cueto se hace entrañable, vivo y logra impregnar el documental de un sabor que va variando, que a veces es dulce y otras amargo, a ratos nos sabe a pesimismo para después convertirse en optimismo y viceversa, pero que siempre destila un amor hacia el cine muy contagioso.

Lone Fleming, Antonio Mayans, Ricardo Palacios, Fernando García Rimada, Carlos Bravo, Mabel Escaño y Aldo Sambrell cuentan sus anécdotas y nos reímos con ellos. A todos les queda un cierto halo de misterio a su alrededor. Muchos de ellos aún mantienen intacto el encanto canalla o esa mirada inquietante que les llevó a las pantallas en su momento. Después de la anécdota, el recuerdo con el que se va reconstruyendo la importancia de una etapa del cine, va surgiendo el dolor del silencio y olvido que les recorre. Ahora tienen otras vidas, algunas alejadas, otras apegadas aún al mismo mundo del cine. Unos añoran ese pasado y volverían sin dudarlo. Otros no tanto, les gusta recordarlo eso sí, pero ya está, hace tiempo que decidieron pasar página para seguir adelante con sus vidas.

En el documental hay entrevistas, pero no se abunda en exceso sobre el recurso del «busto parlante», ese personaje que habla a cámara para contarnos todo y al que simplemente escuchamos. Tampoco se tira apenas de archivo. Es mejor acercarse hasta tocar la intimidad del personaje, donde las confesiones vayan más allá de las palabras. Esas decisiones tomada por el director le dan viveza a la película y un ritmo cinematográfico que transciende al género del documental. Ese toque diferente, como de nostalgia combativa que va más allá de sentarse a escuchar anécdotas, y que tiene intenciones, consigue el interés y la complicidad del espectador.

Hoy se estrena Contra el tiempo, lo hace en Artistic Metropol de Madrid, una nueva sala dedicada al cine independiente, clásico y sobre todo de re-estreno para poder recuperar todas esas buenas películas que se estrenaron en un mal momento y no tuvieron la oportunidad que se merecían.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Momoiro Sora o / About the pink sky, una fina crítica de la sociedad

Domingo 25 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

Momoiro Sora o / About the pink sky es la película triunfadora del FICXixon

Toni Garrido, Dan Mirvish, Norma Ruiz y Diego García Cruz en la gala de clausura de anoche
Toni Garrido, Dan Mirvish, Norma Ruiz y Diego García Cruz en la gala de clausura de anoche
¿Cómo se miden los festivales de cine? La verdad es que hay muchas formas de hacerlo y en mi caso uso varias métricas. La primera es puramente numérica: el número de películas que compiten en la sección oficial, con eso se puede intuir la ambición. A esas películas hay que mirarles la nacionalidad y quien las firma para entender el riesgo que asumen los programadores de la edición. El número de secciones paralelas o el tipo de cine que traen explica la pasión cinéfila que se va a respirar esos días. Y la última, un tema de volumen, consiste en mirar cómo de llenas están las salas, que es algo que viene a explicar la implicación de la propia ciudad con su festival, si no están llenas es que la edición no puede ser buena.

También tengo métricas personales, como son el número de horas que paso en las salas viendo películas, los litros de pepsi con los que acompaño la escritura nocturna de las reseñas, las pocas horas de sueño en que los días que pasan de cinco están bien y el montón de entradas usadas que queda sobre la mesa. En todas esas categorías, el FICXixón ha hecho buenos números.

Ya sé que es simplista, pero al final la única medida que vale es la calidad de la película ganadora, ni siquiera quienes la acompañaron en el palmarés. En esta 50 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón el premio a la mejor película se la ha llevado la película japonesa Momoiro Sora o / About the pink sky, de Keiichi Kobayashi. Ella sola dirá si este año el festival se ha portado.

Cartel de la película Momoiro Sora o / About the pink sky de Keiichi Kobayashi
Cartel de la película Momoiro Sora o / About the pink sky de Keiichi Kobayashi
Sección oficial. Momoiro Sora o / About the pink sky. La maestría de contar el mundo sin que lo parezca.

El festival ofrecía la oportunidad de ver el domingo la película ganadora de este año. Reconozco que me acerqué hasta la taquilla aún con ciertos prejuicios; no soy un gran amante del cine asiático en general, ni de la escuela japonesa en particular. Culturalmente siento una distancia insalvable con su cine que la mayoría de las veces se me hace demasiado aburrido. Al salir de ver Momoiro Sora o / About the pink sky me encontré sin embargo con que era el único en mi alrededor al que la película le había gustado. Con ironía, detrás de mí alguien decía «estaba impaciente por saber como acababa». En la vida tampoco hay misterios, acaba siempre con la muerte, y sin embargo nos parece interesante vivirla.

¿Que por qué me gusto? Porque me encontré en ella una estupenda crítica social que no esperaba, por su calidad cinematográfica y por el excelente guion que trama historias en las que siempre podemos leer entre líneas e ir más allá. Ese guion esta maravillosamente impregnado de una maestría sublime que permite contar el mundo sin que lo parezca. Sus protagonistas son adolescentes, con problemas de adolescentes y con reacciones de adolescentes. Y sin embargo cada situación retrata a la perfección una realidad del mundo de los adultos, y nos la explica con una comparación natural. No hay una intención de juzgar, solo de mostrar.

Keiichi Kobayashi, en su debut como director, se toma su tiempo para hacer este retrato. Es cierto que a veces parece que no pasa nada, sin embargo es falso que vaya sin rumbo, hay detrás toda una estructura milimétrica que sostiene la película y que va haciendo encajar cada pieza. Por eso es un cine que hay que defender. Hecho en blanco y negro, con una cuidada fotografía y una naturalidad asombrosa para colocar la cámara, Kobayashi crea un universo cercano y emotivo. A eso hay que añadir ciertos toques de humor.

Me parece brillante la idea de leer cada día el periódico puntuando sus noticias por lo buenas o malas que son. Las buenas puntúan en positivo, las malas en negativo y hacer la suma total después. La protagonista de la película lo hace y todos los días le sale negativa, muy negativa, como de -537 o así. Es la lucha diaria entre el pesimismo y el optimismo, no una utopía.

Para cambiar el mundo hay que conocerlo, los códigos morales en la cultura japonesa están perfectamente imbuidos y todos saben lo que está bien. Pero un joven puede ir más allá, puede plantearse si lo correcto es lo justo, y si se puede aplicar una prórroga donde dar una oportunidad al ser humano. No dice dejar de cumplir, simplemente ayudar hasta que algo se solucione. Los códigos morales de la cultura japonesa funcionan por la confianza y porque ésta se coloca por encima de todo y no se rompe jamás.

La protagonista vagabundea un día de vacaciones escolares, se cruza con un hombre que quiere trabajar pero que tiene problemas y vemos como la película se plantea la cuestión del paro y la falta de empleo en una sociedad capitalista, le bastan un par de frases para explicarse. De la misma forma vemos el mecanismo empresarial que coloca jefes intermedios que forman los eslabones de la cadena que va desde la persona que manda hasta la que hace el trabajo. También nos enseña como el dinero viaja circularmente para llegar al mismo sitio y quedarse en las misma manos. No falta el honor de devolver lo prestado, cuando se toma dinero de otro se firma un pagaré que se romperá al devolver el dinero recibido. Habla de muchas más cosas: de las deudas, de los sueños, del amor, de la homosexualidad, de los videochats nocturnos, del trabajo infantil, del periodismo, del dinero sucio, de la amistad… Y sobre todo de esa mentalidad de trabajo, trabajo y trabajo.

No infantiliza a los adolescentes, al contrario nos los muestra fuertes y responsables, bien preparados, inteligentes y con capacidad para sopesar y decidir las mejores soluciones. Menos mal que la juventud es el futuro porque nuestra sociedad no aguanta mucho más tal y como está.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Se clausura la 50 edición del FICXixón con fuegos artificiales

Sábado 24 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

La Pirogue / The Pirogue y Between Us, el mundo que sobrevive y el mundo de la opulencia.

Gil Parrondo durante la rueda de prensa del premio honorífico de la 50 edición
Gil Parrondo durante la rueda de prensa del premio honorífico de la 50 edición
Premio honorífico de la 50 edición a toda una carrera del director artístico Gil Parrondo

Para presentar a Gil Parrondo, Nacho Carballo dice que es historia viva del cine mundial y que darle este premio lo que hace es dar honor al festival. Gil Parrando es un hombre sentido, de corazón. El director le recuerda siempre dibujando a pincel. Para esta edición que cumple cincuenta años, el premio debía recaer en alguien tan grande como Parrondo, además es asturiano y ciudadano del mundo.

Gil Parrando habla bien de todos sus rodajes, más o menos igual cada uno dice para no elegir uno solo. Los trata como a sus hijos y todos los ha abordado con rigor y amor. Dice que el secreto de su felicidad está en que con los mimbres que tenía en cada momento hacía su trabajo sin necesitar más. Eso le ha producido mucha paz. Siempre se ha encontrado cómodo allí donde ha trabajado, ya sea en el extranjero como aquí. De todas formas cuando vuelve a España después de estar tanto tiempo fuera, trabajar de nuevo en su tierra le parece muy hermoso.

La pintura es uno de sus grandes placeres. Quería ser pintor, pero con catorce años ya había visto las películas de Hollywood y el veneno ya estaba dentro. Después llegó la guerra y a pesar de ella fue feliz porque iba a diario al cine. En las guerras no se para el mundo, son aterradoras y peligrosas. Recuerda que frente a esa realidad veía los decorados de las películas de Fred Astaire y Ginger Rogers tan fantásticos y empezó a enfriarse con lo de la pintura. Su fuerza la ponía en poder llegar a hacer películas.

Dice que el suyo ha sido un camino con suerte. Fue ayudante de Sigfrido Burmann en la productora ECESA durante diez años. Así que cuando le llegó firmar el primer trabajo en solitario, estaba tranquilo, preparado y sabiendo que esa era su profesión. Lo que realmente había sido emotivo le había ocurrido mucho antes, cuando entró por primera vez en un plató y descubrió la magia del cine.

Parrondo prefiere que le digan decorador antes que director artístico. Explica que decorador es una palabra que suena muy bonita en español. Sin embargo a él no le gusta dirigir, no es su aspiración y rechaza la palabra director. Tampoco le gusta la expresión que se usa ahora de diseñador de producción, dice que le horroriza pues es un término que al oírlo uno no sabe qué es. De su trabajo dice que primero lee el guion y lo disfruta -en su vida solo ha rechazado dos porque no se encontraba a gusto con aquellas palabras ni con el ambiente-. Después habla con el director. Para cada trabajo hay mil posibilidades para cada cosa y las mil son buenas. Prepara las ideas que tiene y suele presentar al director tres soluciones. Si el director le propone otra, él no se siente incómodo, abandona las suya y se pone a trabajar en la del director. Es capaz de prescindir de las ideas previas, las olvida para seguir la trazada por el director porque esa es la que vale para él y lo hace sin dolor.

La tecnología en lo suyo ha avanzado mucho estos años, nada que ver con lo del lápiz y el papel. Dice que no está en contra de aplicar esta tecnología en la profesión, pero que él no ha entrado. Después entretiene a la prensa hablando de los almacenes del atrezzista Julián Mateos. Se lo conoce de arriba abajo, cuando necesita algo le llama por teléfono y le puede explicar dónde está el objeto que le gusta. Le encanta ir en persona a buscar algo y charlar con Mateos. Recuerda otros almacenes en Londres donde estaba todo catalogado. Buscaba unas sábanas para una cama. Todo está ordenado y más resuelto fuera, pero en España resulta más encantador.

En su vida ha recibido muchos premios, pues son muchos años los que lleva trabajando, y todos le han dado alegría. Se sintió algo extraño cuando le dedicaron una calle en Luarca. Cuando se lo dijeron le entró un desasosiego por esa sensación de que los nombres de las calles eran personas que ya estaban muertas. Le dio miedo. Este premio lo disfruta porque es en su tierra. Aunque viva en Madrid, sus raíces siguen estando en Asturias. Ha llegado a querer el paisaje quemado de Castilla, pero no se olvida de Asturias. Señala que encontrarse con el Cantábrico es algo importante y que no se cansa de mirarlo cuando viene. Los que aquí viven no se dan cuenta de esa maravilla, casi ni lo miran

Almodóvar y él son los dos únicos españoles que pueden presumir de haber ganado dos Oscars, algo que les ha unido, aunque no hayan coincidido ni se conozcan. Una vez se saludaron a los dos lados de un paso de cebra. Recuerda que el primer Oscar fue emocionante. La noticia la recibió en Cataluña, le llamó su mujer a las cuatro de la mañana. A las cinco se vistió y se fue solo a la playa. El Oscar se lo mandaron por correo porque no pudo ir a recogerlo. Recuerda la emoción de abrir la cajita. El segundo tampoco pudo ir a recogerlo. No se las arregla para cortar un trabajo e irse a recibir algo. No es de actos, ni de estrenos.

Hablando de futuro desvela que tiene dos proyectos próximos y que después se retirará. Los dos son de personajes. El primero es la vida de Antonio Machado y el segundo trata de los 33 días que Picasso utilizó para pintar el Guernica. Lo hizo en 37 y en aquel año Parrondo estudiaba Bellas Artes en la Real Academia de San Fernando, por debajo de los obuses, cogiendo el tranvía y pintando. Dice que esas son las última vueltas del camino, pues hasta los decoradores jóvenes dicen que no les deja sitio, que no acaba nunca.

Cartel de la película La Pirogue / The Pirogue de Moussa Touré
Cartel de la película La Pirogue / The Pirogue de Moussa Touré
Llendes. La Pirogue / The Pirogue. Buscando un futuro, dejándose la vida.

¿Por qué tantos jóvenes se dejan la vida en el mar huyendo de sus países y buscando la costa del primer mundo? La respuesta es sencilla, necesitan, como todos, un futuro y si en sus países no hay expectativas tendrán que salir fuera, cruzando el mar si es preciso y muriendo en el intento en un punto impreciso del océano.

El senegalés Moussa Touré nos propone en La Pirogue / The Pirogue una road movie en cayuco en la que nos muestra el viaje interior rumbo a Europa. El barco es un universo en el conviven gentes de diferentes países, idiomas y trabajos. Todos han pagado su puesto en la piragua y al subirse a ella, cada uno de ellos deja atrás sus historias lanzados a perseguir su objetivo que no es el de un sueño sino el de una vida. En el mar verán la muerte y oiremos sus pensamientos que van repasando lo que quisieron ser y no serán. Nos contarán lo que dejan atrás, lo que son. Tendrán miedo, gritarán y muchos morirán extenuados durante ese viaje.

Uno de ellos no quería venir, lo hizo por su amigo y porque le ofrecieron el trabajo de ser el capitán del cayuco, de asumir la responsabilidad de las otras treinta personas que se embarcaron rumbo al bienestar de Europa.

Todavía me sobrecoge cuando ponen los pies en tierra, en las Canarias, arropados bajo mantas, temblando y asustados. El camino de vuelta es más rápido: una avión, un bocadillo y 15€. Cuando regresan deportados las miradas de estos hombres son diferentes, ya su carga es otra. La muerte les miró a la cara y sobrevivieron. Comprarán un souvenir a modo de regalo, como si todo hubiera sido un viaje convencional para hacer turismo. Se dejaron la piel y algunos la vida, y sin embargo volverán a intentarlo las veces que haga falta hasta que lleguen a las costas del primer mundo y puedan quedarse allí. La vida que les queda no les puede servir.


Foto de ganadores y jurados del 50 FICXixón
Foto de ganadores y jurados del 50 FICXixón
Gala de Clausura. Premios y premios y más premios

La novedad de esta edición son unos fuegos artificiales encargados a la Pirotécnica Pablo en la Universidad Laboral. El cielo se ilumina, el fuego purifica y los restallones nos dicen que el festival se acaba. Dentro nos recibe la misma banda que abrió el Festival. Toni Garrido y Norma Ruiz se encargan de presentar, lo hacen con soltura, especialmente Garrido y con varios toques de humor que parece que les sale natural, como si no estuviera escrito en cada una de las tarjetas que van leyendo.

Lo primero que hacen es recordar a Tony Leblanc que nos ha dejado hoy, y a José Luis Borau y Miliki hace unos días. Se entrega un premio a Juraj Jakubisko quien bromea con que lo que es un arte de verdad en estos tiempos es lo que hace su mujer, su productora, que se encarga de conseguir dinero para hacer las películas.

Otras caras de actores y actrices conocidas van saliendo para ir entregando los premios del palmarés. Juan Diego, Nerea Camacho, Lluvia Rojo, Elena Furiase, Xenia Tostado… Me quedo con unos cuantos momentos:

Lo más reivindicativo, o digamos con un cierto toque de izquierdas: recordar la huelga de cómicos del 75 y lo que con ella se consiguió. Sirve para presentar a Juan Diego que participó en ella y que luego nos habla de recortes y recortadores para que no demos nunca un aplauso al ministro Wert.

Lo más emotivo: la entrega del premio honorífico a Gil Parrondo. Se lo da Mario Camus y los dos se funden en una abrazo. Parrondo exclama «¡cuántas emociones en un día!».

Lo más divertido: Lee Sang-Woo recogiendo su premio, bailando, agradeciendo y gritando lo mucho que quiere a España. Y luego el traductor Diego García Cruz intentando poner el mismo tono al traducir y consiguiéndolo.

El mensaje más repetido: Son los ciudadanos de Gijón los que hacen el FICXixón.

Dan Mirvish juega a hacerse fotografías durante la rueda de prensa de presentación de su película Between Us
Dan Mirvish juega a hacerse fotografías durante la rueda de prensa de presentación de su película Between Us
Sección Oficial. Between Us. Discusiones de las que huiríamos en el mundo real.

Para clausurar esta edición, se eligió la película de Dan Mirvish Between Us. La presentó primero y mientras lo hizo se mostró simpático y juguetón, pues a la vez que le traducían aprovechó el tiempo con Toni Garrido haciendo fotos con su móvil.

En este festival me he dado cuenta de que el cine de la clase media me aburre cada día más. Necesito una buena historia, un mensaje y un compromiso político, cosas que este cine independiente está dejando de lado. Between Us es teatro introspectivo llevado a la pantalla.

El debate es qué hacer con el talento, ¿elegir arte o dinero? Soterradamente se puede trasladar esa misma discusión a tener que elegir entre cine independiente hecho en Nueva York o las grandes producciones de Los Ángeles. Ninguna de las opciones termina de ser la perfecta para las dos parejas, y eso que cada una se alinea en distinto bando. Unos, los del dinero y las grandes producciones, viven en una casa grande el Medio Oeste Americano, con una superpantalla y fotografías comerciales adornando las paredes. Los otros habitan un apartamento en Nueva York en el que les gustaría tener más espacio y las fotos colgadas con pinzas de alambres que bajan por la pared son más personales y artísticas.

El mensaje es que malgastar el talento produce crisis de pareja, pero no hacerlo y quedarse sin dinero también. A lo que asistimos es una fuerte discusión de pareja. Cuando estamos delante y somos espectadores en la vida real de una pelea de este tipo nos sentimos molestos, ¿por qué entonces en el cine no tendría que ser igual?

Dan Mirvish es uno de los cofundadores del Festival de Sundance. Por la mañana, en la rueda de prensa, Nacho Carballo explicó que Between Us podría haber estado en competición, pero como representa el tipo de película que el festival quería para clausurar los cincuenta años del festival, prefirieron que lo cerrase.

Mirvish habla del proceso de trasladar la obra teatral y a sus cuatro personajes al cine, manteniendo la intimidad de la pieza. Explica los métodos realizados con las lentes escogidas, o con el movimiento de cámara y el uso del tiempo de una manera más cinematográfica.

Trata tanto de la amistad como de los sueños rotos, pero la amistad es más importante, la que nos permite sobreponernos a los fracasos. Necesitamos a los amigos para salir adelante porque todos tenemos fracasos en nuestras vidas. Después cuenta anécdotas que no sé si tomármelas en serio o pensar que son inofensivas bromas del director con un sentido del humor peculiar. Lo cierto es que Mirvish es un excelente contador de historias, así como un infatigable tomador de fotos con su móvil. Sin duda quiere retratar el mundo y todo lo que le pasa en él.

Palmarés de la 50 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón

Sábado 24 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

El jurado señala que fue una decisión reñida

Largometrajes de la Sección Oficial premiados en la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Largometrajes de la Sección Oficial premiados por el Jurado Internacional en la 50 edición del Festival Internacional
de Cine de Gijón

SECCION OFICIAL DE LARGOMETRAJES:

El Jurado Internacional de la Sección Oficial de largometrajes del 50 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Dmitry Glujovsky, Ernesto Alterio, Lola Salvador, José Salcedo y Farid Bozorgmehr ha concedido los siguientes premios a los largometrajes participantes:

Premio Principado de Asturias al mejor largometraje: Momoiro Sora o / About the pink sky de Keiichi Kobayashi (Japón)

Premio al mejor director: Lee Sang-Woo por Barbie (Corea)

Premio al mejor actor: Yosef Carmon por Hayuta ve Berl / Epilogue (Israel)

Premio a la mejor actriz: Golshifteh Farahani por Syngué Sabour / The patience stone (Afganistan y Francia)

Premio al mejor guión: Amir Manor por Hayuta ve Berl / Epilogue (Israel)

Premio Gil Parrondo a la mejor dirección artística: Dragan Denda por Djeca / Children of Sarajevo (Bosnia-Herzegóvina, Alemania, Francia y Turquía)

Premio Especial del jurado: După dealuri / Beyond The Hills de Cristian Mungiu (Rumanía, Francia y Bélgica)

ANIMAFICX:

El Jurado Internacional de la Sección ANIMAFICX del 50 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Raúl García, Chelo Loureiro, Pablo Llorens Serrano y Luis da Matta ha concedido los siguientes premios a los largometrajes participantes:

Premio ANIMAFICX: Le chat du rabbin / The Rabbi's Cat de Joann Sfar y Antoine Delesvaux(Francia)

Mención especial: Le magasin des suicides / The Suicide Shop de Patrice Leconte(Francia, Canadá y Bélgica)

Primera mención honorífica: Le jour des corneilles / The Day of the Crows de Jean Christophe Dessaint(Francia)

Segunda mención honorífica: Un monstre à Paris / A Monster in Paris de Bibo Bergeron(Bélgica y Francia)

SECCION OFICIAL DE CORTOMETRAJES:

El Jurado Internacional de la Sección Oficial de cortometrajes del 50 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Fernando Marías, Miguel Ángel Vivas y Nadia de Santiago ha concedido los siguientes premios a los trabajos participantes:

Premio Principado de Asturias al mejor cortometraje: Abgestempelt / Punched de Michael Rittmannsberger (Austria)

Premio al mejor director: Jan Roosens y Raf Roosens por Rotkop (Bélgica)

Premio al mejor actor: Giorgio Colangeli por Terra (Italia)

Premio a la mejor actriz: Janis Vercaempst por Badpakje 46 / Swimsuit 46) (Bélgica)

Premio al mejor guión: Bert Vandael y Sanne Nuyens por Rotkop (Bélgica)

Premio a la mejor dirección artística: Diego Modino, David Benítez y Julio Torrecilla por Efímera (España)

RESTO DE PREMIOS:

Premio FIPRESCI de la Prensa Internacional: Syngué Sabour / The patience stone de Atiq Rahimi (Afganistan y Francia)

Premio del público a la sección Rellumes: Viagem a Portugal / Journey to Portugal de Sérgio Tréfaut (Portugal)

Premio Efants Terribles al mejor largometraje: Pinocchio de Enzo d’Alò (Italia, Luxemburgo, Francia y Bélgica)

Premio del jurado joven al mejor largometraje: Syngué Sabour / The patience stone de Atiq Rahimi (Afganistan y Francia)

Premio del jurado joven al mejor cortometraje: Abgestempelt / Punched de Michael Rittmannsberger (Austria)

Premio Día D'Asturies: (exaquo) Concejo Abierto de Carmen Comadrán (España) y Vía Tango de Adriana Navarro (España)

Premio Nuevos realizadores del Principado de Asturias al proyecto: Patatas presentado por David Barreiro Rodríguez (España)

Mención especial al Premio Nuevos realizadores del Principado de Asturias al proyecto: el trasgu presentado por Daniel Rodrígues Garrido (España)

Premio al proyecto corto Canal + 2011: El fin del mundo será en Brasil presentado por Bastian Films y dirigido por Sergi Portabella (España)

Farid Bozorgmehr, Dmitry Glujovsky, Nacho Carballo y Lola Salvador durante la lectura del palmarés
Farid Bozorgmehr, Dmitry Glujovsky, Nacho Carballo y Lola Salvador durante la lectura del palmarés
Tras la lectura de los premiados, Raúl García, miembro del jurado de ANIMAFICX explicó que le habían dado el premio a Le chat du rabbin / The Rabbi's Cat por su increíble plástica y por la brillante exposición de los conflictos religiosos.

Por su parte Dmitry Glujovsky, miembro del jurado internacional de la Sección oficial, señaló que la decisión había sido muy reñida, con un enfrentamiento encarnizado porque hubo dos bandos, el de la película ganadora apoyada por tres de sus miembros y otros dos que apoyaban otra película que no se le permite decir. La guerra se saldó con este resultado.

Lola Salvador defiende la decisión tomada como jurado. Explica que en Momoiro Sora o / About the pink sky ha visto cine por todos los costados, que tiene los valores más misteriosos e interesantes del cine. Es como un golpe. Añadió los adjetivos arriesgada, nueva y valiente, un cine que un día ves y te conmociona pero que otras personas pueden verla un día que no están receptivas y no valorarla de la misma manera. Es cine puro. Un festival no es un sitio donde se tenga que entrar en consideraciones al estilo de las carreras de caballos. Nacho Carballo, director de esta edición, zanja la cuestión antes de que la sangre llegue al río diciendo que «es la decisión del jurado y éste ha sido el palmarés».

viernes, 23 de noviembre de 2012

Barbie, del coreano Lee Sang-Woo, se convierte en favorita

Viernes 23 de noviembre de 2012. Festival Internacional de Cine de Gijón

Barbie, Hello, I must be going, Héritage / Inheritance y Viagem a Portugal / Journey to Portugal, entre el cine comercial y el de más opciones para ganar

Dentro de un festival hay muchos, tantos como espectadores que cuentan lo que ven desde su punto de vista. Un mismo festival es distinto para cada uno, yo no puedo mirarlo desde la visión de las personas que trabajan en él, o tal como lo ven los directores invitados, ni siquiera como público. Me acerco con una «mirada de prensa», entre la objetividad y lo subjetivo del que tiene sus gustos propios. Eso es hacer una crítica.

Ante el tamaño de un festival, un crítico ve un fragmento y trata de construir la foto completa, la que defina mejor el festival, aunque a veces solo sea una arista. Un festival es un conjunto de decisiones, lo que se elige básicamente. Como en toda elección el crítico se equivocará, elegirá algo que hasta a él mismo le horroriza y habrá películas para las que no encuentre la mirada adecuada. A veces el cansancio le hace perder la objetividad o la chispa necesaria para comprender el detalle crucial que esta vez se le ha pasado desapercibido.

Lee Sang-Woo, director de la película Barbie, durante la rueda de prensa de presentación
Lee Sang-Woo, director de la película Barbie, durante la rueda de prensa de presentación
Sección oficial. Barbie. Una gran película

Barbie merece estar en el palmarés de esta edición. La de hoy ha sido una gran película y lo es sobre todo por la inteligencia con la que está contada. Con pulso firme, a Lee Sang-Woo no le tiembla la mano para tratar un hecho verídico que ocurrió en su país hace 28 años. Una historia que deja en quien la ve un tremendo poso de amargura, que duele y que hace mirar callado hacia el suelo como buscando las palabras para esa sensación de vacío que se queda por dentro después de la última escena.

Las cosas casi nunca son lo que parecen y los sueños menos. En el país de las oportunidades todo tiene precio. Un padre y una hija viajan a Corea para adoptar una niña. La elegida se ocupa infatigable de un padre retrasado y una hermana de salud débil. Todo lo ha tramado su tío. Ella no quiere irse a América, pero su hermana es lo que más desea en este mundo. Algo extraño debe haber cuando los americanos se muestran distantes y esa inquietud plasmada en un instante es la que nos dejará sin aliento. Una inquietud marcada por los acordes de una guitarra española que suena para enfatizar y en las miradas de las niñas.

A la puerta del cine, tras el pase de prensa, se encuentra su director que va dando las gracias a cada uno de los asistentes. Junta las manos y agacha la cabeza en un gesto sentido. Uno a uno, sin saltarse a nadie. Se nota que es feliz cuando puede mostrar sus películas. Sang-Woo es un tipo particular, de un carácter diferente al que uno puedo imaginarse tras ver Barbie. Hace bromas que contrapone con una seriedad extrema y te hace dudar de cuándo habla en serio y cuándo no. Dice que su cine siempre trata de una manera u otra de la familia. Esta vez ha cambiado de estilo y su película no habla de sexo ni de violencia, sino de un hecho verídico. Cuenta que ahora, en Corea, no podría volver a darse, pero sí en otros países asiáticos. Después añade que la película no quiere ser una crítica a los Estados Unidos, ni aplastar el sueño americano. Estudió y vivió allí, así que le debe mucho a los Estados Unidos. Reconoce que le encanta aquel país. Lo que trata de decir la película es que la gente tiene que vivir su vida.

Decían en Corea que Sang-Woo es su director más pervertido. En realidad viene de una familia relativamente acomodada y sin mayores traumas. Pero para ser un cineasta hay que destacar. Él lo hizo rodando Mi madre es una puta o Mi padre es un perro, películas que retratan a los más inestables, a los que tienen problemas. Cuando se estrenó Mi madre es una puta, la primera de sus películas que lo hizo, tenía ya rodadas siete películas. Era 2010 y el éxito en cartelera le permitió estrenar alguna de las otras. Barbie se estrenó en Corea hace tres semanas y algunos espectadores se acercaron para decirle que era un traidor por abandonar su estilo. La verdad es que no quiere repetirse. Le gusta lo que hace y quiere seguir rodando. El año pasado realizó cuatro películas y ahora va a comenzar con una superproducción histórica y luego quiere volver al cine independiente otra vez. Para el año que viene tiene previsto que se estrenen seis de sus películas. Barbie es la décima en su carrera y en todas las anteriores siempre ha estado él por medio: guion, actor protagonista… Dice que es su forma de conseguir ahorrar dinero. Esta vez ha sido la primera que ha trabajado con actores profesionales que han trabajado gratis, la única manera de conseguir hacer cine independiente. Trabajar gratis no quiere decir sin costes. Para esta película se había reservado el papel del tío, pero la productora le dijo que si quería ser director tenía que dejar de ser actor. Bromea después con que tiene cara de pan, tan grande que no cabe en la pantalla. Dice que no le importa desnudarse en sus películas y que esa es otra de sus ventajas. Lo arriesgó todo para apostar por su carrera. Lo que tiene lo dedica a hacer películas.

La hermana mayor de Barbie es una actriz muy conocida en Corea y la pequeña es su hermana en la vida real. No es profesional, pero Sang-Woo lo tuvo claro, al verla supo que tenía que ser la otra niña porque le gustaban sus ojos, tenían algo terrorífico. Para el rodaje tuvieron muy poco tiempo, así que lo hicieron todo seguido en once días. Al noveno tuvieron que llevarle al hospital por agotamiento. Rodaban sin pausa y apenas si dormían una hora o dos al día.

Cuando le preguntan si ha conseguido distribuidora para su película en España bromea: si alguien le pone un dólar encima de la mesa le da los derechos de la cinta. No le interesa el dinero, lo que quiere es que sus películas se vean y que pueda seguir rodando. Anima a todos los festivales a que le inviten y promete que no va suponer ningún gasto para aquellos que lo hagan.

Cartel de la película Hello, I must be going de Todd Louiso
Cartel de la película Hello, I must be going de Todd Louiso
Sección oficial. Hello, I must be going. La terapia de nosotros mismos

Hubo un tiempo en que estuvieron de moda los programas sobre operaciones. Holanda los producía y las cadenas de televisión europeas se pegaban por emitirlos. Cinematográficamente puede ser interesante ver como una cámara desciende por nuestro esófago camino de filmar el interior de nuestro estómago. Pero el interés general no lo termino de ver y no es algo que atraiga. De la misma forma se nos invade con un cine-medicina, de esos de terapia propia que nos sirva para solucionar los malestares de nuestra psicología. Un cine que pretende curar nuestra alma o al menos enseñarnos a vivir. La sociedad, su ritmo especialmente, nos hace correr pero hacia ningún lado, descuidándonos como personas y haciéndonos infelices sin saberlo. Hace falta tiempo para encontrarnos a nosotros mismos y saber elegir el mejor camino para tomar. Es necesario elegir y tener cerca a aquellos que nos pueden escuchar, los que de verdad nos quieren tal y como somos. En realidad este tipo de películas me interesa tanto como aquellos documentales de los que empecé hablando.

La película es un drama suave, sin querer herir, con ciertas pinceladas de comedia. Habla de la confusión de una mujer que tras su divorcio se le desmorona toda su vida planificada. A salir de su estado le ayuda un jovencito que se ha enamorado de ella y con quien puede hablar de sus sentimientos. Esas charlas le sirven para repasar su vida y ver si eso que añora era tan bueno como pensaba. Es la reflexión y las preguntas contestadas con sinceridad las que nos llevan a encontrar la verdad, a medir la verdadera proporción de lo que se ha dejado atrás y encontrar que quizá aquella vida no era tan maravillosa ni tan completa.

Lo mejor de la película de Todd Louiso son las escenas en blanco y negro de las películas de los hermanos Marx que su protagonista ve por las noches en la televisión. Esas solas imágenes explican mejor que nada una película contada cientos de veces. Cuando Groucho juega a que el espejo se equivoque y no le devuelva su propia imagen sino otra construida y de la que sospecha como falsa, en realidad nos está desvelando todo el secreto de Hello, I must be going, esa necesidad de encontrarnos a nosotros mismos, el yo de dentro, de no admitir la falsificación de nuestra vida. La frase que da título a la película también la dice Groucho y sirve para señalar que siempre estamos en camino, yéndonos o quedándonos, pero siempre intentando encontrarnos.

Cartel de la película Héritage / Inheritance de Hiam Abbass
Cartel de la película Héritage / Inheritance de Hiam Abbass
Sección oficial. Héritage / Inheritance. Los problemas de una familia palestina

Al salir de ver Héritage / Inheritance lo primero que escucho es a un hombre respondiendo a la pregunta de sus amistades sobre si le ha gustado o no. Levanta los hombros y dice «una más». No puedo estar más de acuerdo, el film de Hiam Abbass, directora de origen palestino, no tiene nada de especial, ni de diferenciador. Es una película plana centrada en los problemas que atraviesa una familia musulmana que vive muy cerca de la frontera entre el Líbano e Israel. No juega a su favor que esta coproducción francesa-turco-israelí haya sido rodada con una visión tan occidental.

Como otras películas vistas en el festival trata de contarnos cómo se puede vivir la normalidad dentro de una guerra. Los helicópteros forman parte de la banda sonora y los israelíes bombardean varias veces, la primera deteniendo la celebración de la boda de una de las hijas. Es una película que dice que, en cualquier lugar, debemos tomar nuestras decisiones, si somos jóvenes. Si ya estamos más maduritos también se pueden tomar, pero hay que ser responsable con las costumbres del lugar y la implicación en los demás.

En cierta manera habla de la hipocresía, lo mismo da que sea la de un musulmán presentándose a alcalde con el apoyo de los israelís, que tener una amante judía, no trabajar, ser incapaz de pagar a los empleados, querer a alguien de otra cultura o ser impotente. Tiene algún buen momento, pero uno ya casi la ha olvidado al salir del cine.

Sérgio Tréfaut durante el encuentro con el público tras la proyección de su película Viagem a Portugal / Journey to Portugal
Sérgio Tréfaut durante el encuentro con el público tras la proyección de su película Viagem a Portugal / Journey to Portugal
Rellumes. Viagem a Portugal / Journey to Portugal. Cerrando los países a las personas

Desde el primer día que hojeé el programa apunté Viagem a Portugal / Journey to Portugal como una de las películas imprescindibles de esta edición. No compite en Sección oficial, pero participa en Rellumes, donde sí que hay un premio del público.

La película de Sérgio Tréfaut está basada en hechos reales, aunque puedan parecer increíbles. Narra una historia de inmigración en un aeropuerto con una estética personal que obliga al espectador a reflexionar y madurar lo que está viendo. Los trámites burocráticos de toda aduana son terriblemente fastidiosos, pero hay veces que se convierten en una auténtica pesadilla. Hay normas absurdas que se aplican de forma mecánica y a quienes las ejecutan les van convirtiendo en inhumanos. Esta sociedad preventiva que vivimos hace daño y, sobre todo, resulta injusta. Se olvida de las personas y penaliza sus comportamientos más normales. Una duda se convierte en sospecha y ésta crea una ley que a su vez se erige como una barrera que criminaliza un conjunto amplio por una posibilidad escasa. Todos somos culpables. Todos somos ladrones. Esas leyes preventivas permiten que sin pruebas ni juicios se pueda tratar a personas como criminales, simplemente por el olfato de un guardia o porque alguien ve negro lo que no tiene color.

Tras la proyección, su director explica que Viagem a Portugal / Journey to Portugal es su primer largometraje de ficción. Lo rodó en once días. Señala que antes había hecho documentales y que por eso, para esta película quería un tratamiento plástico diferente, que indicase que no se trata de una realidad hecha para televisión. Así que decidió realizar un trabajo un tanto experimental que lo alejase del realismo de la propia historia. Para ello usa una retórica propia, con una especie de visión fotográfica en blanco y negro, con los claros como páginas de libros y con repeticiones para que podamos observar el punto de vista tanto de quien interroga como del interrogado. Lo hace con dos intenciones, la primera la de mostrar algo que resulta violento y que por tanto hay que oír más de una vez y por otro para jugar con el concepto del tiempo que puede tener una persona retenida contra su voluntad. En esos casos el tiempo pasa a otro ritmo, oyes como doble, no entiendes… Por eso la primera parte es rápida y la segunda más lenta, representando ese hastío de la impotencia y el deseo de que acabe de una vez.

Lo que narra la película no es un hecho aislado, es algo cotidiano. Las personas a quienes les ocurren estas situaciones se han sentido tan humilladas que no se les pasa por la cabeza protestar contra los gobiernos o los policías. A finales de los años 90, que es cuando ocurre el hecho en que se basa la película, Portugal no estaba preparada para recibir a tantos extranjeros como llegaron. Sólo de Ucrania llegaron 600.000 una cantidad importante para un país como Portugal, de apenas 10 millones de habitantes. Ahora las cosas han empezado a mejorar en aspectos como los de la traducción. Con la Expo cambió la mentalidad del país, «ahora somos europeos» decían como si no lo fueran de antes. Portugal no se siente particularmente intolerante, pero los que vinieron se van porque las dificultades económicas son enormes. Aquella mano de obra inmigrante que llegó ha sido absorbida y otros se han ido porque la mala economía hace lo que tiene que hacer. De los ucranianos deben quedar unos 35.000.

A Tréfaut le interesa explorar dos aspectos. El primero tiene que ver con la aplicación mecánica y lo que eso supone frente a la gente. El otro aspecto fundamental que se plantea es cómo actúan los portugueses y de qué forma ven ellos mismos esa actuación. Dice que tienen la impresión de que son gente amable. Recuerda que en un documental sobre inmigración que hizo con anterioridad, a los portugueses les molestaba la violencia con la que se realizaban los interrogatorios. Y sin embargo gentes de otras nacionalidades al verlos decían «¡qué simpáticos estos portugueses!».