jueves, 13 de mayo de 2010

Non solum, la fiesta de los mismos

El teatro se pone en pie para aplaudir con clamor un gran texto y una soberbia interpretación del actor Sergi López


Miércoles 12 de mayo de 2010. Teatro Español. Madrid


Cartel de la obra Non solum
Cartel de la obra Non solum
Escuché decir a Sergi López que Non solum es «una obra más difícil de explicar que de ver». Se deja ver con facilidad ésta comedia, y es sorprendente porque no tiene un hilo conductor. Curiosamente, igual le pasa a la vida que tampoco está guiada y nos puede sorprender a cada vuelta de esquina.

Me sincero desde el principio, la obra me gustó muchísimo. En primer lugar porque el texto es una genialidad. Podría completarlo diciendo que resulta algo diferente, inclasificable, imaginativo, un tanto surrealista y a la vez muy cercano, pegado a nuestra piel. En segundo lugar por la soberbia interpretación de Sergi López, que sostiene este monólogo sobre el escenario durante más de hora y media. Me encantó verle trabajar como un clown para conseguir explotar toda la comicidad de la obra, entregado y a la vez jugando y divirtiéndose como un niño. Una magia que se traslada desde el escenario al público que lo disfruta y sabe agradecerlo. El actor ha recorrido un largo camino desde 1991, cuando debutó como payaso en el espectáculo de circo de calle Malakas de Escarlata Circus.

El propio Sergi López y Jorge Picó se han encargado de toda la creación artística que hay detrás. De sus cuatro manos, de sus gestos y de sus palabras ha salido este texto en el que hay muchos personajes, pero en el que se da la paradoja de que todos son iguales. Non solum arranca con la fiesta de los mismos. Sergi López se multiplica sobre el escenario para dar vida a distintas personas que van entrando en una casa de un tamaño infinito y poco a poco se van percatando de que todos ellos son tan iguales como una gota de agua a otra. Surge la sorpresa, así que no es extraño que cuando se encuentran todos a la vez se hagan la pregunta de «¿Qué está pasando aquí?» y resulte que contestándose se vuelvan un tanto existenciales. Y siendo todos iguales por fuera descubrimos que hay algo dentro que les hace ser distintos: a veces los sentimientos, otras las acciones, los gustos, comportamientos... Pasamos desde la aceptación del «Todos somos iguales» a que cada un es distinto sin dejar se ser semejante. Y es que ninguno es de una sola manera. No nos gusta que nos definan, pues un rasgo no representa nunca al conjunto de lo que somos. Sin embargo, no es ésta una historia que hable de lo individual, lo suyo, lo que hay debajo, es lo colectivo. No podemos dejar de identificarnos, de darle vueltas en la cabeza a lo que vamos viendo, pues sin duda la inteligencia se nos despierta en este monólogo que nos lanza con fuerza una pregunta: «¿Qué es lo que estamos haciendo hoy día?».

Sergi López en una escena la obra Non solum
Sergi López en una escena la obra Non solum
Decía más arriba que Non solum está llena de magia, pero no lo explicaba. Es así, sobre todo, porque da con la clave de la comunicación: describe para obligar al espectador a que ponga la palabra precisa, la que siente como suya, a que interprete en su propia realidad. Es la parte en la que cuenta su primera experiencia sexual, en la que nos dibuja otro ser igual a él sin decir cabeza, pies, brazos, piernas, ojos, pene... Parece esta historia algo desencajada del resto de la obra, sin embargo nos enseña el lenguaje común de toda la obra, la necesidad de interpretar para entender. Me fascina ese despliegue de un lenguaje descriptivo que todo lo va explicando y cómo en la cabeza va surgiendo el verdadero nombre de las cosas.

Así, cuando Sergi López en otra de las partes se sienta entre el público para ser uno más del «gran nosotros», nos señala como iguales. Probablemente es la parte más graciosa donde todos nos reímos a carcajadas de un escenario vació que el actor nos va explicando desde el palco. No puedo narrar este momento por irrepetible y por personal. Veo un aplauso al trabajo callado del mundo de la cultura, motor imprescindible para el cambio y el progreso. Es curioso descubrir que cada uno forma parte de muchos «nosotros» a lo largo del día, que se identifica y se funde, que desaparece a la espera de que otros empujen.

De regreso al escenario se establece un diálogo con uno que no es igual en esta república de todos. No dice su nombre porque no hace falta, le señala con un dedo que apunta a la oscuridad para dar las gracias por haber encontrado un pequeño agujerito para poder asistir al teatro. Es uno de los que decide, es uno que gestiona lo público, es uno que bien podría ser corrupto como tantos otros lo son.

Sergi López en una escena la obra Non solum
Sergi López en una escena la obra Non solum
Sergi López es un hombre sólo que lleva en su interior toda una orquesta de voces. El escenario está vacío, bueno, hay una caja de madera en el centro. Tampoco hay muchas luces, ni grandes efectos. Muestra la soledad del cómico frente al público. Se sirve de lo que tiene, de su chaqueta, de una gafas de plástico y de su mímica para representar el resto del mundo. Actúa, tararea y canta sin el menor acompañamiento musical. Se comporta como un hombre orquesta con sus canciones populares que tanto cuentan sin el disfraz de la solemnidad. No son meras transiciones entre escenas. En lo musical, se luce con la canción cantada en catalán de Pau Riba L'home estàtic para explicar que si no participas estás muerto. Acude también al bolero, y cierra con uno: Nosotros de Pedro Junco Jr., que dice eso de «Nosotros, que nos queremos tanto / debemos separarnos / no me preguntes más. / No es falta de cariño, / te quiero con el alma, / te juro que te adoro / y en nombre de este amor y por tu bien / te digo adiós». Y estoy seguro que quiere decir algo. No sé si habla de autonomías, de federaciones o simplemente se despide del público.

A estas alturas se han despertado hasta las suspicacias, pues Non solum crea una necesidad constante de leer entre líneas, de concretar. Todo son interpretaciones, como en la vida donde cada detalle está lleno de signos a descifrar o a dejar en su silencio para que otros arqueólogos más ilustres puedan desvelar. ¿De qué habla cuando se pone unas gafas que hacen ver el mundo de otra forma? ¿Son acaso un escudo desde el que decir frente a frente la verdad? ¿Y las ironías de una juventud en un eterno camino de construcción y «tan distinta» a los adultos?

Asumir sin esconderse, aportando, responsabilizándose. Veo todo esos mensajes en algún momento, durante esa lucha entre lo individual y lo colectivo, un enfrentamiento que sin duda gana lo humano, que es a la vez las dos cosas. Y aplaudo con fuerza al terminar, de pie, como la mayoría del público porque he disfrutado y yo también me he construido un poco más sintiéndome igual que los que están a mi lado y un poco diferente a la vez. Entiendo que Sergi López no está solo, como dice el título, porque tiene al público acompañándole.

Luego, por el pasillo, mientras abandono el patio de butacas me pregunto que es lo mejor de la obra. Tal vez que Non solum nos da risa y sin embargo no deja en ningún momento de ser seria. Una seriedad sin complejos, crítica, certera y con capacidad para observar desde muchos puntos de vista. No sé como lo han hecho López y Picó para conjugar todo ésto, que nos riamos, que salgamos pensando y que queramos hablar los unos con los otros de lo visto.

No quisiera cerrar la reseña sin indicar que todo lo escrito no es sino una interpretación propia de lo visto, desbordada por los sentidos que son quienes me han gobernado a la hora de escribir y en el momento de verla. Además seguramente nada tendrá que ver con la realidad de lo que han visto otros y de lo que pensaron sus autores. Decir también que para mí es lo mejor que he visto en teatro en los últimos años; una obra maestra con una actuación soberbia.

A modo de pequeño anecdotario: Jorge Picó y Sergi López fueron alumnos en París de la escuela de teatro de Jacques Lecoq. Se conocieron entonces, en 1990, aunque no llegaron a trabajar juntos entonces. Sin duda esas enseñanzas compartidas les unen y cuando se encuentran realizan un trabajo perfecto a cuatro manos con las que comparten la escritura del texto, la dirección del monólogo... Llevan 5 años haciéndolo en catalán, cuatro en francés y desde hace cinco meses también en castellano.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Los artistas del barrio abren sus puertas

El arte es algo vivo, que está en la calle.


Sábado 8 de mayo 2010. Por las calles de La Latina y Lavapiés. Madrid


Cartel anunciando las jornadas de puertas abiertas Los artistas del barrio
Cartel anunciando las jornadas de puertas abiertas Los artistas del barrio
Cuando vemos un cuadro en un museo o en una galería no pensamos en la forma de trabajo de quien lo realizó. Tal vez es algo lejano pero sin duda todo el proceso es tan interesante como desconocido. Que los autores te abran la puerta de los talleres, de los estudios, de sus casas y que charlen contigo podría parecer impensable. Sin embargo en La Latina y Lavapiés se han organizado la séptima edición de Los artistas del barrio que supone trascender las fronteras institucionalizadas del arte recluido para devolverlo a su fuente original, sus espacios de creación y de auténtica divulgación. Es una oportunidad de conocer la obra a partir de la observación de la misma, de la comprensión del lugar en la que surge, sin intermediarios. Queda algo pomposo, pero así lo describen los organizadores.

Son las calles de estos dos barrios las que van uniendo una casa con un taller, un estudio, una sala alternativa, una librería... en un trayecto al ritmo vital de la calle. El concepto es sencillo, durante estas dos jornadas los artistas del barrio abren las puertas para enseñar su modo de trabajo. La organización establece dos puntos de contacto, en los que los espectadores pueden adquirir el catálogo, la chapa acreditativa y el mapa donde se indican los lugares participantes. El precio es de 5 euros. 46 son los espacios que se pueden visitar y en ellos hay de casi todo.

Lo primero es estudiar el catálogo para organizarse, nada mejor para ello que sentarse en uno de los bares del barrio y pedir una caña. Otra cervecita vino después, esta segunda pensando en que algo de intrusivo tiene ésto, pues de pronto te vas a colar en un lugar privado que hoy, por arte de magia, se ha hecho público, y, que por tanto, es necesario matar la timidez.

Paco Nogales durante su performance Casi desnudo como los hijos del mar
Paco Nogales durante su performance Casi desnudo como los hijos del mar (Foto: Toni Gutiérrez)
Elijo comenzar por la Asociación Cultural de Mediodía Chica que es a la vez un lugar y un grupo de 15 amigos que son jóvenes diseñadores, ilustradores, creativos, fotógrafos, grabadores, pintores y escultores. Ahora tienen un espacio común de creación y exposición en un antiguo y enorme taller textil clandestino chino. Es espacioso y está bien distribuido. Nada más entrar te encuentras la parte de exposición donde se ven varios cuadros de Jordi Mora Huguet, de su proyecto Sin Edén ni tierra firme. Mas adelante te encuentras con la zona de taller y recepción. Sobre una mesa algunos libros y en otra mesa auxiliar hay vasos porque han preparado una sangría para recibir al barrio. Me impresiona el enorme patio que también utilizan como lugar de trabajo. Se hace tarde, es hora de comer.

A eso de las siete, después de una larga sobremesa, visito el Espacio Espora que se presenta como un lugar de encuentro para creativos y artistas emergentes, así como un espacio de continuo dialogo e intercambio cultural. Lo suyo es el arte urbano y en movimiento. Ofrecen servicios de serigrafía, montan talleres de formación en distintas disciplinas, es un sala de exposición y producción de proyectos de arte contemporáneo, alquilan su espacio para desarrollar una actividad... También tienen una pequeña tienda con material Skate y camisetas de ediciones limitadas. Su programación es de las más abundantes. Me quedo para ver a Paco Nogales con su performance Casi desnudo como los hijos del mar que realiza en la plaza que hay a la puerta. Chispea cuando Nogales despliega una larga tela negra donde va dejando distintos objetos, todos ellos envueltos en plástico, con un lazo morado y un ramito de lavanda. Después se va desnudando por la propia fuerza de sus pasos y unas cuerdas que tiran de la ropa cuando él camina. Algún curioso más se detiene, algún vecino se asoma a la ventana y se ríe, una chica pulsa el telefónillo para avisar a su abuela y que no se pierda el espectáculo... No es demasiado explícita su performance, más bien cargada de imágenes simbólicas que evocan tal vez sufrimiento.

Vuelvo dentro y Ana Matey sigue construyendo un muro de terrones de azúcar. Lo hace en silencio, sin llamar la atención sobre su trabajo, como un descanso visual para el espectador entre actividad y actividad. Se proyectan los cortos del vídeo colectivo Femenino y plural y tampoco les saco partido. Miro a mi alrededor y lo que veo es un arte hastiado, como nosotros, la generación consumista que somos. Los mensajes se hacen crípticos simplemente porque buscan más ser innovadores que presentar una explicación. Miro al resto del público, pienso en los obreros que trabajan todos los días ocho horas infinitas con sus manos y me avergüenzo un poco de estar perdiendo el tiempo. Salgo. Noto que el día está mohíno, cargado de una tristeza contagiosa.

Estudio de pintura Micky Forever
Estudio de pintura Micky Forever (Foto: Toni Gutiérrez)
Cerca está el estudio de pintura Micky Forever, el proyecto de cinco pintores, dibujantes e ilustradores. Al cruzar las cristaleras azules se entra en su lugar de trabajo. Aunque hay más visitantes me da cierto reparo invadir su intimidad. Miro las paredes y me doy cuenta que el espacio se lo han repartido entre los artistas. Los estilos son muy diferentes; los hay con una fuerte base de abstracción, también figurinistas con mucho detalle y dibujantes al estilo del cómic. Veo que hay unos vasos con sangría, entre los cuadros y las herramientas, porque están de fiesta. Siempre es motivo de alegría mostrar el trabajo que uno hace, saber que a los demás le interesan y se acercan a verlo.

Al salir me doy cuenta de que muchas de las persianas metálicas de mi barrio que me parecían locales vacíos, en realidad esconden espacios de creación y cultura. Veo que la juventud recupera un lugar de la calle porque sigue inquieta y trabajadora, porque piensa que tiene algo que decir: una parte del mensaje que está construyendo. Me cruzo con más gente que lleva la chapa y que por tanto están haciendo su recorrido entre los artistas del barrio. Llevamos todos caras parecidas que reflejan una cierta extrañeza, pues muchos nos hemos acostumbrado a ser simples espectadores y estas jornadas lo que piden es participación.

Cierro el día en la Casa de los Jacintos para ver la obra de teatro El pequeño mundo de Lucía, creada y dirigida por Lee Lima. El espacio me gusta mucho, con una sala arriba en la que varios sillones invitan al descanso y a la charla sosegada mientras se miran unas paredes llenas de mensajes y cuadros. Descendiendo por unas escaleras se llega a la sala, que tiene una barra, unas sillas variadas y un escenario. Todo está muy cerca, como para sentirlo más próximo. Lo que veo es una pieza corta que habla de las mujeres de nuestro tiempo a las que se ha educado para ser y mostrarse siempre perfectas, que cuando se preguntan a sí mismas quiénes son no tienen respuesta, sólo un vacío se les abre y si son los demás quienes les contestan entonces las definirán por su trabajo, por su rol o por los patrones de la publicidad de nuestro mundo encargada de describir cómo es una mujer de verdad. No es fácil conocerse en estos tiempos. Dice su autora que lo que hemos visto son algunas escenas de un proyecto que está en desarrollo. A Lee Lima le acompaña sobre el escenario Eva Villeta, y las dos juntas consiguen tramar una historia que se contagió al público. Risas, aplausos y cariño. Sin duda la propuesta más interesante del día.

martes, 11 de mayo de 2010

Aquellos que controlan el pasado, controlan el presente

Vicenç Navarro ofrece una clase magistral en la que relaciona lo histórico, lo económico, lo político y lo social


Lunes 10 de mayo de 2010. Círculo de Bellas Artes. Madrid


Miguel Abensour
El profesor y filósofo Miguel Abensour durante su ponencia en el Congreso Horizonte utópico y discurso político
Durante estos días, en Madrid, se está celebrando el Congreso «Horizonte utópico y discurso político» organizado por el Círculo de Bellas Artes y la Universidad Carlos III de Madrid. Se trata de una propuesta que pretende un acercamiento a la utopía en su relación con la política para avanzar en nuestro conocimiento crítico sobre la sociedad actual, pues todo lo utópico conduce a la política. Durante la jornada de hoy se presentaron dos ponencias. La primera de ellas a cargo del profesor y filósofo francés Miguel Abensour para reivindicar lo pertinente de la utopía y hablar sobre La conversión utópica. La segunda, a cargo del economista y claro defensor de lo público, Vicenç Navarro para conversar sobre La importancia de conocer el pasado para entender el presente. El caso español.

Abensour, durante un discurso cercano a la hora, se mostró tan académico como alejado del público. Su ponencia se centró en una política de la utopía bajo el prisma de la conversión utópica como instrumento de una metamorfosis del alma. Definió la utopía como una disposición merced al ejercicio de la imaginación para entender la sociedad. Partió de la duda cartesiana como arma para enfrentar a la filosofía de la libertad contra las teorías que valorizan la imitación de lo que ha sido y lo que es. Hay que despertar, luchar contra el dogma y suspender el orden establecido de tiempo y espacio porque la nada de la utopía es la posibilidad de poder realizar lo que no es. La utopía es un movimiento hacia una sociedad más justa que mejore la vida. Lo contrario de la utopía es la muerte. Éstas son las ideas que entresaqué del discurso, pero lo cierto es que me costó bastante seguirle.

Vicenç Navarro
El economista y profesor Vicenç Navarro durante su ponencia en el Congreso Horizonte utópico y discurso político
«Aquellos que controlan el pasado, controlan el presente» fue la frase elegida por Vicenç Navarro para arrancar su conferencia. Lo dijo directamente, mirando al público, con una estudiada pausa al final. Habló de su experiencia, contó que luchó contra la dictadura en los años 50 y señaló que por cada asesinato de Mussolini, Franco cometió 30.000. Navarro se considera un hijo de los vencidos tras el golpe de estado que acabó con la legalidad de la Segunda República. Su lucha le llevó al exilio, a Suecia, a Gran Bretaña y a los Estados Unidos, pero su ilusión en aquella época era la de volver. La vuelta de un exiliado es muy compleja, pero la suya se resolvió y se reintegró al mundo académico. Dando clases a su vuelta descubrió que sus alumnos no sabían nada del pasado franquista, bueno sí, que Franco era un vejete malhumorado, que la Transición la trae el rey para homologarnos con el resto de democracias europeas, que la República supuso un periodo caótico... Tuvo que explicar que no era así, que la República fue una época de progreso como no hemos vivido otra, en la que el resto de Europa nos miraba expectante y nos seguía como punto de referencia, que en ella se emprendió una reforma agraria, que se mejoró la sanidad y la educación... pero que había unos poderes fácticos (banca, iglesia, terratenientes y empresarios) que no querían el progreso por miedo a ver mermados sus beneficios económicos y que se impuso a la gran mayoría con un golpe militar, ayudados por Hitler y Mussolini. Como no tenía apenas apoyo popular, la represión fue enorme. La época de la dictadura produjo en España mucho retraso y explica también la insuficiencia de infraestructuras sociales, porque éstas no se llegaron a desarrollar.

Al llegar del exilio Navarro se decía aquello de «España va bien. Y Cataluña mejor». Pero eso no se sostenía empíricamente, no era lo que decían los datos que el profesor fue recogiendo. Todo estado del bienestar se define por cuatro elementos: las Transferencias sociales (pensiones), los Servicios públicos (educación y sanidad), las Intervenciones públicas de protección y garantía de los derechos (trabajador, consumidor, medio ambiente...) y las Iniciativas para crear trabajo. Para cada uno de los elementos hay indicadores. Por ejemplo, el gasto público social con relación al PIB; en España es el más bajo de los 15 países europeos más desarrollados. Tenemos menos funcionarios que en otros países, gastamos menos de lo que nos corresponde en Sanidad, Educación, Servicios Sociales... ¿Por qué ocurre esto? Al llegar del exilio, Navarro escuchaba que España era un país de clases medias. En realidad no es así, hay un 30% de población que tiene rentas altas y que acude a una Sanidad y una Educación privada. El otro 70% recurre a los servicios públicos. Esto produce una polarización. Pero lo curioso es que la clase dominante forma parte de ese 30% y además son los que no pagan y los que obligan a que el gasto público sea bajo porque a ellos no les afecta. Los que sufren son las partes menos desarrolladas que ven mermados su derechos a la Sanidad, a la Educación, a las Pensiones y todas las Transferencias y servicios familiares como el acceso a las escuelas de infancia y los recursos económicos de la ley de ayuda a la dependencia. Es la mujer la más afectada en estos recortes.

Vamos muy retrasados porque nos paran las clases dominantes. La visión del pasado es clave en este punto, conocer el poder que han concentrado las fuerzas conservadoras desde el comienzo de la Dictadura, porque nuestro retraso se encuentra enraizado con ella: estas fuerzas conservadoras de ahora vienen de aquellas de entonces, por eso insisten en que no se sepa nada. ¿Qué reconciliación hemos tenido si las izquierdas no pueden buscar a sus desaparecidos, ni conocer quiénes les mataron y cómo lo hicieron? Hay que recuperar nuestra historia para dar fortaleza a los partidos que hacen políticas progresistas y debilitar a los que fueron responsables de todo aquello. Es fundamental redefinir la Historia, corregirla, porque lo que se ha enseñado es una horrible mentira. No podremos recuperar el futuro si no conocemos nuestro pasado. La utopía se construye y se destruye con bases diarias. El socialismo es un proyecto que se hace y deshace con bases diarias.

Miguel Abensour, Juan Calatrava y Vicenç Navarro
Miguel Abensour, Juan Calatrava y Vicenç Navarro en la mesa del Congreso Horizonte utópico y discurso político
Navarro indicó que no es cierto que la juventud no esté interesada en conocer el pasado que se les robó y el poder lo sabe. Pero el control de los medios es enorme, no hay pluralidad, no se pueden ver en nuestros diarios noticias relacionadas con la República. Un país donde no se permite criticar al jefe de estado es un país cuya democracia se encuentra muy limitada. La recuperación de nuestro pasado supondrá la corrección de nuestra historia. Si no conseguimos recuperarlo, nuestras clases populares seguirán sufriendo.

Vincenç Navarro comentó que el término «franquista» no se utiliza fuera de España, dicho término es un proyecto de la derecha para borrar la etiqueta de fascista sobre dicho periodo. La derecha dice que la Dictadura sólo fue fascista en sus inicios, pero que aunque tuvo un carácter autoritario no fue totalitarista. Pero esto es falso, los signos y símbolos fascistas se mantuvieron durante todo el régimen. Se usó a la Falange para los trabajos sucios, igual que hoy en día para detener al juez Garzón y mantener la impunidad del Franquismo. Si miramos estadísticas de muertes en barrios obreros y por accidente de trabajo, vemos que los últimos años del Franquismo aumentaron, pues el fascismo fue en todo momento contra las clases obreras.

Vincenç Navarro escribe un artículo relevante y nuevo cada día en su blog. Lo hace porque hay que informarse, porque tenemos la obligación de demostrar con datos que el empresario miente. La verdad se impone a la larga. El pueblo está despierto, pero se encuentra bajo una fuerte presión, haciendo un enorme sacrificio que le resta todo el tiempo. Así que los que tenemos tiempo libre debemos ser su voz bien informada. Hoy la lucha interinstitucional resulta difícil. Las ONG's hacen una buena labor pero no es suficiente. El compromiso debe ser social y puesto al servicio de las clases populares, para ayudar a la gente en su vida cotidiana. Añadió que es importante que la juventud se organice, que milite en partidos.

Cerró su intervención hablando de la crisis como consecuencia de la lucha de clases. Explicó con claridad que la renta nacional que deriva del trabajo desde hace treinta años decrece en nuestro país y a cambio se disparan las rentas del capital. En las familias, durante este periodo, se ha visto que el sueldo de uno de los integrantes no bastaba, lo que produjo la integración del otro cónyuge como consecución de un segundo sueldo que mejoraba el bienestar familiar, llegaron los créditos que incentivaron el consumo a los que se accede con la garantía de una vivienda. Como las rentas producen mayor beneficio que el trabajo, quien tiene dinero lo invierte en especulación. Pero la especulación explota y se acaba el crédito. Los salarios no han crecido, el paro aumenta, así que no se consume y este es el problema real. Los estados acuden a salvar al sector financiero, inyectan dinero al 1% de interés que estos toman pero que no repercute en la población, pues lo utilizan para comprar bonos de los estados que se pagan a un 5%. Hacen dinero sin moverse. Dice Navarro que para salir de esta crisis las medidas que se necesitan son aumentar el gasto público, no bajar los salarios y crear una banca pública que se encargue de gestionar los créditos. De esta manera el consumo volverá. Hay que dejar la retórica e ir a los datos.

jueves, 6 de mayo de 2010

Que se mueran los feos, una comedia divertida sin más

Un gran reparto coral acompañan a Javier Cámara y Carmen Machi en esta tierna comedia de Nacho G. Velilla


Cartel de la película Que se mueran los feos
Cartel de la película Que se mueran los feos
Que se mueran los feos salió bien parada del Festival de Málaga con dos Biznagas de plata, una al Maquillaje y otra a la Banda Sonora. Además ha sido la primera de todas las películas de la sección oficial de esta edición que se ha estrenado en salas comerciales. Tal vez porque detrás está la Productora de Antena 3. Que te vas a reír es seguro, pues es graciosa. Que intuirás las situaciones antes de que ocurran también, pues peca de ser algo previsible. De todas formas, lo más probable es que salgas de la sala con la idea de que el precio de la entrada te ha servido para hacer una sesión barata de risoterapia y des por bien empleado el dinero. No busques mucho más: la película es desahogo en estado puro.

Es una película de amor dónde chico conoce a chica, chico pierde a chica, chico recupera a chica. Lo que ocurre es que Eliseo (Javier Cámara) es feo, cojo y soltero; no ha encontrado a la mujer de su vida y no conoce el amor. Nati (Carmen Machi) es fea, le falta un pecho y está separada; encontró al hombre de su vida, pero, pese a eso, no conoce el verdadero amor. Eliseo piensa que lo peor de su vida está por llegar. Nati piensa que lo mejor de su vida está por llegar. Este es el punto de partida, al que se añade la simpatía que produce el mundo rural. Nada resulta idílico, ni tampoco bucólico y lo que sí se nota es un cierto interés por parte del director en reflejar que la modernidad también se ha instalado en nuestras aldeas donde ya es posible tener de todo. Se agradece que no se haya ido por lo rancio y haya superado algún que otro tópico de catetos.

El complejo de fealdad se muestra desde dos ópticas. Eliseo lo arrastra con tristeza, asumiéndolo y pensando que no podrá hacer nada. Nati lo olvida, se comporta sin vergüenza, con optimismo. Este choque de puntos de vistas se convierte en el principal motor de la comicidad que nos lleva por una senda que linda entre el vencer y el ser vencido por el complejo. Que se mueran los feos se alimenta de lo exagerado, como es el caso de las peleas que se forman en la verbena o la escena del cementerio con la viuda. Llega incluso a rozar el estilo del comic tipo Mortadelo, como bien se puede comparar cuando el camión atropella a Nieves (Petra Martínez). Todo en la vida de Eliseo es desmedido, todo, en el fondo es doloroso y la culpa la tiene su aspecto. Lo vemos desde el principio, en la cita con Sofía (Carmen Ruiz) con la que lleva chateando seis meses pero que aún no se han visto las caras. La escena resulta hilarante para el espectador y sin embargo algo de la humillación nos traspasa.

Javier Cámara y Carmen Machi en una escena la película Que se mueran los feos
Javier Cámara y Carmen Machi en una escena la película Que se mueran los feos
Además del humor, de lo grotesco muchas veces, la película también deja un cierto poso de ternura. Tal vez porque sus protagonistas con personas que nunca podrán ser malas, por mucho que lo intenten, ni siquiera son capaces de dejar de pensar en los demás. Son personajes sin egoísmo, algo sometidos a las obligaciones familiares que usan como parapeto contra la vida que les maltrata.

¿Cómo se soporta que desde niño los demás te llamen «el feo»? ¿Se puede vivir si lo único que provocas en el resto es repulsión? Hay un mensaje de superación detrás de Que se mueran los feos y una cierta esperanza en que siempre se termina encontrando el sitio de cada uno. Bondad y una convivencia que va poniendo los puntos de encuentro, son las armas utilizadas para sobrellevar la carga. Si bien es cierto que esta parte humana consigue enternecer, no por ello se deja de ridiculizar a los personajes y sus decisiones, que rozan un ridículo convertido en cotidiano.

Y en frente tenemos un pueblo cargado de tolerancia con los dos protagonistas porque forman parten de su idiosincrasia, porque en cierta manera se han ganado el cariño. Como su tío Auxilio (Juan Diego) todo un filósofo hecho a sí mismo con lecturas de libros de autoayuda. Como Abel (Tristán Ulloa), un cura con pendientes y pasado rockero. Como la pareja construida con comprensión formada por Javier (Lluis Villanueva) y Bego (María Pujalte), llena de constantes cesiones. Como Mónica (Ingrid Rubio), una lesbiana cuyo reloj corporal le pide ser madre. Como Román (Hugo Silva), un canalla cansado pero que debe mantener su imagen invencible, que quiere a Luz (María Pastor), pero al que le tienta Paloma (Kira Miró). Como Bertín (Julián López), el discapacitado sin medida. Como las cotillas (Teresa Lozano y Silvia Casanova) que dicen las verdades a la cara, sin esconderse. Como Juan (Pere Arquillué), el hermano tramposo que cuando no le queda nada regresa... Sin duda lo mejor de la película es su reparto, pues todos juntos y cada uno por separado consiguen desplegar una bis cómica maravillosa. Carmen Machi y, sobre todo, Javier Cámara soportan el guión, pero también sobresalen Ingrid Rubio y Juan Diego, con una dicción estupenda, algo que no abundaba en sus últimos personajes.

Destacan también los paisajes aragoneses, ya que la naturaleza se convierte en un personaje más de la trama aportando sosiego. Los títulos de crédito del final son una pequeña joya, ya que consiguen que casi nadie abandone la sala hasta que terminan porque siguen contando la película sobre un álbum de fotos. La música del largometraje también resulta divertida, una banda sonora entorno a los temas Que se mueran los feos de los Sirex y el mítico Eres tú de Mocedades, a los que se suman rumbas y música de orquesta, o mejor dicho: de banda municipal.

La sala estaba llena, se escucharon muchas risas y alguna carcajada... Esta película permanecerá alguna semana más en cartelera y no correrá la suerte habitual del cine español que en pocas ocasiones supera la semana.

A modo de pequeño anecdotario: A Nacho G. Velilla le conocimos primero por ser uno de los guionistas de la exitosa serie Médico de Familia. Luego fue director, guionista y productor ejecutivo de 7 Vidas. Labores que repetirá en otras comedias televisivas como Aida y Gominolas. En cine, ésta es su segunda película; antes había dirigido Fuera de carta.

martes, 4 de mayo de 2010

Javi Larrauri: «Es una carrera contrarreloj en la que quiero rescatar a esa generación»

Javi Larrauri se embarca en la aventura maravillosa de realizar una serie de retratos sobre Mujeres Republicanas


Javi Larrauri durante la entrevista
Javi Larrauri durante la entrevista
Javi Larrauri es sincero, inquieto y comprometido. Un hombre polifacético que está buscando su sitio como artista plástico desde hace unos años. Quedamos en una cafetería céntrica para hablar de la serie de cuadros sobre Mujeres Republicanas en la que está trabajando. Se pide un café con hielo. Es alto, con una mirada directa. De su cara destaca una barba profusa que contrasta con la cabeza rapada.

Javi Álvarez (JA): ¿Quién es Javi Larrauri?

Javi Larrauri (JL): Me resulta complicadísimo describirme. ¿Artísticamente? A mí, más que el prototipo de artista, me interesa la gente que hace cosas concretas. Me cuesta etiquetarme en algo. He tocado muchos palos, he hecho teatro, danza, estuve estudiando cine y música. En el 2004 empecé con esto de la pintura y me metí en una Academia de Dibujo durante unos meses. Adquirí unos mínimos conocimientos y comencé a experimentar por mi cuenta solo en casa. Aprendí pintando, pero tenía la espina de no haber hecho Bellas Artes. El año pasado me matriculé. Estuve todo el año yendo a clase, aprobé primero pero era muy duro. Ahora en segundo seguía viendo que me pedían pintar bodegones y no me quedaba tiempo. Empecé con la serie de las Mujeres republicanas y abandoné la carrera. Ahora estoy más centrado en las artes plásticas. Todo mi tiempo libre lo dedico a ello y se ha convertido en una especie de droga. Tengo muchas inquietudes, muchos horizontes distintos. Cuando me meto en algo me comporto como si me fuera la vida en ello.

JA: Decías que ahora el tiempo se lo dedicas a la serie Mujeres Republicanas, ¿cómo describes este trabajo?

JL: La idea original fue hacer una serie de retratos con un tema que me interesaba especialmente, el papel relegado de la mujer detrás del hombre en un periodo muy importante de nuestra historia durante la Segunda República, la Guerra Civil y en la lucha antifranquista. Son una parte importante y merecen un reconocimiento. La historia se ha olvidado de ellas, de las mujeres comprometidas con aquellos ideales. Yo podía pintar los cuadros en mi casa, pero decidí que ésta era la escusa perfecta para acceder a estas mujeres, para buscarlas, para involucrarme de otra manera más importante que me apetecía. Me puse a ello, empecé a indagar y encontrarlas resultó una odisea. Recurrí a asociaciones de la memoria, a fundaciones, a listines telefónicos. A veces, cuando no las localizaba a ellas llamando a familiares, a vecinos, las busqué por sus pueblos… En un momento dado, además de los cuadros, decidí que quería contar también la historia de estas mujeres. Sobre algunas se han escrito libros o rodado documentales, pero hay otras sobre las que no hay nada. Así fui añadiendo las biografías de cada una al lado de los cuadros, para reflejar quiénes fueron y por qué lucharon. Decidí también que iba a capturar su testimonio, ya que son todas mayores y van quedando poquitas. Es una carrera contrarreloj en la que quiero rescatar a esa generación. He grabado las entrevistas en vídeo porque además de los cuadros yo quería que la exposición tuviera una componente audiovisual, no sé aún si una pieza completa o pequeñas partes. Creo que la serie ha recogido material bastante interesante y que en cierta manera puede ser un granito de arena para que pueda llegar a determinado sectores que desconocen la historia de estas mujeres. No es habitual encontrarse mujeres como ellas, absolutamente maravillosas, con vidas llenas de una coherencia total, con mucha entereza. Tenemos varias que siguen vivas, así que vamos a intentar hacerles un homenaje y contar sus historias.

Los retratos de Ángeles García-Madrid, Piedad Arribas y Carmen Arrojo formando el cartel de Mujeres Republicanas
Los retratos de Ángeles García-Madrid, Piedad Arribas y Carmen Arrojo formando el cartel de Mujeres Republicanas
JA: ¿Por qué te embarcas en este proyecto?

JL: Yo creo que es necesario que la gente sepa la represión que hubo en España que hay muchas generaciones que lo desconocen. Yo mismo me incluyo, hasta que no empecé a interesarme con este proyecto. Ni en el colegio ni en el instituto se contaba nada de esto. Luego es lo que nosotros hayamos ido buscando. Yo mismo descubro cosas que me asombran. Como si nos hubiéramos quedado sin memoria. No concibo como podemos tener tanto conocimiento de lo que pasó en las dictaduras de Argentina y Chile, o en Alemania y saber tampoco de lo nuestro.

Me da mucha rabia porque cuando hablo con ellas, veo que antes la gente se interesaba más por la sociedad. Son mujeres que desde adolescentes ya estaban militando en la J.S.U. (Juventud Socialista Unificada), tenían ideas políticas y un compromiso, pensaban que el mundo se movería. Y de repente estas mujeres se encuentran con una Guerra Civil, con que llegan los fascistas y deciden jugarse la vida. Yo creo que si eso pasara hoy en día… Aquello fue una revolución absoluta y hoy la gente pasa de todo. Eso es lo que más me llama la atención, su activismo y compromiso frente a la pasividad actual. Ahora hay una desmemoria, probablemente porque a la gente que ha estado en el poder no le ha interesado contar la realidad y ha ido apagando la historia. No basta con que ellas hablen y se las escuche. La gente tendría que empezar a avanzar.

JA: ¿Cuál fue el detonante que te llevó a arrancar este trabajo?

JL: Fueron dos chispas en realidad. Una de ellas resultó la lectura de las memorias de Marcos Ana, Decidme cómo es un árbol, que me dejó profundamente maravillado; me impresionó muchísimo. Y otra, que coincidió con esas fechas, la visión en la Filmoteca del documental La voz a ti debida de Antonio Girón Serrano. Me quedé flipado, me encantó el documental y después escucharles hablar a ellos en el coloquio. Así surge. No sabía muy bien como enfocarlo. Buscarlas y acceder a ellas me parecía imposible en un principio, así que comencé a investigar sobre el tema y descubrí una figura, la de Tomasa Cuevas, que me dejó fascinado que se recorrió toda España con un magnetófono entrevistando a todas las mujeres presas de Franco. Entonces el primer retrato que hice fue el de ella y ya luego a partir de ella me planteé ir haciendo lo mismo con otras mujeres

JA: ¿Cuál está siendo tu relación con estas mujeres durante la serie?

JL: Aún hoy me sorprende que todas me hayan recibido con las puertas abiertas de sus casas, sin pedirme ni preguntarme nada, sin poner ningún tipo de pega. Durante las entrevistas y con su trato he visto que son mujeres llenas de generosidad. Es una cura de humildad ver a estas mujeres en lucha, después de todo lo que han pasado. Se establece una relación muy especial con ellas y luego sigo manteniendo el contacto e incluso me invitan a celebraciones republicanas. Al terminar los retratos he ido a enseñarles una reproducción. Su reacción cuando se ven es maravillosa, son superagradecidas.

JA: ¿Cuál es el sistema que has seguido para esta serie?

JL: Ha sido a través de entrevistas. Antes de ir a verlas intento documentarme lo más que puedo sobre sus vidas para intentar hacer una entrevista única, aunque ha habido algunas a las que he entrevistado varias veces como a Piedad Arribas. Las dejo que me cuenten. Hay alguna pregunta que les hago a todas para orientarlas como su sentir sobre la Transición. Cuando les pregunto si creen que va a llegar una Tercera República, cada una tiene su opinión. Por ejemplo Concha Carretero decía «Sí, yo lo creo». Ángeles García-Madrid se mostró más escéptica. Resulta bonito ver que mantienen la esperanza a pesar de ver que tras la Transición y la Democracia todo sigue igual, con un silencio doloroso que se ha hecho sobre todo el sufrimiento que pasaron. Intento también preguntarles sobre la represión que se dio sobre los homosexuales.

Retrato de Concha Carretero
Retrato de Concha Carretero
JA: ¿Alguna de las historias que te contaron te ha resultado especialmente interesante?

JL: Todas han sido impactantes. Podría contar cada una de ellas. Concha Carretero tiene una vida toda ella increíble. Piedad Arribas estuvo en el frente y después pasó 16 años en prisión. Hay una mujer de Cádiz que aún tiene una bala dentro. Son todas historias tremendas. No me podría quedar con una. Cada vez que me he encontrado con una historia de ellas me he impresionado.

Hay algunas muy mayores que se van olvidando y no recuerdan alguna cosa porque se les va borrando la memoria. Hubo una mujer que no le apetecía recordar. Su hija me había comentado muchas cosas que ella había contado, pero llegó un momento de su vida que decidió que ya no quería hablar más, estaba cansada de remover tanto dolor, le había hecho mella.

Me pasó una cosa curiosa. Estando en Cádiz, entrevistando a una mujer, llegó una vecina de la nieta que me dijo que quería hablar conmigo. Me dijo que su padre y su tío se murieron sin poder hablar de cómo habían matado al padre de éstos y me empezó a contar una serie de historias estremecedoras de lo que le pasó a su abuelo, a familiares suyos, a vecinos. Me hablaba bajando un poco la voz. A mí me sobrecogió, fue una de las entrevistas que más me ha impresionado. Tuve la sensación de estar escuchando a alguien que habla por primera vez. Las otras mujeres tenían de alguna manera una frescura nacida de que habían repetido la historia muchas veces y eso les da una cierta facilidad y elaboración. Te lo cuentan de otra manera, pero ésta era la primera vez que lo narraba públicamente. Esa mujer que había guardado tantos años silencio estaba contando la historia de un asesinato brutal, de un suceso oculto. Yo me enteraba de esta historia por pura casualidad, así que me hizo pensar en cuántas personas se han ido a la tumba sin sacar a la luz historias de este tipo. Lo que sabemos de la represión franquista es una parte pequeñita, y hay montones de cosas de las que nunca nos enteraremos. De repente esta mujer me hizo plantearme todo esto. ¡Cuántas historias hay que ya se han perdido para siempre! Una represión brutal en su pueblo, con unos hechos tan crueles que la gente quedó conmocionada, con miedo en el cuerpo de por vida. Un miedo que se hizo generalizado en el pueblo, donde nadie se atrevió a hablar. ¿Para qué vamos a hablar? Es fuerte que hayan pasado tantos años y todavía tengan miedo a contar aquellas cosas.

JA: ¿Crees que el hecho de contarlo puede ayudarles a superarlo?

JL: Pues no lo sé, no me atrevo a decirlo. Probablemente les ayude, pero cada persona es diferente. En las mujeres con las que he hablado se notaba que los habían contado varias veces, habían dado entrevistas… Con sus maneras de afrontar los recuerdos. Me sorprendía que contaban sus historias escalofriantes con naturalidad y entereza, cuando yo me estaba sobrecogiendo al escucharlas. A base de contarlo lo han ido superando. Tal vez el hecho de verbalizarlo les haya servido.

JA: ¿Además de la experiencia humana, para qué más te está sirviendo este trabajo?

JL: A mí lo que me interesaba es la parte humana más que la técnica del trabajo. Para mí verlas y escucharlas ha sido suficiente para sentirme agradecido. Me ha resultado una aventura maravillosa. También he tenido que coger una cámara de vídeo y aprender a editar. Descubro algo nuevo, me meto y disfruto. Al principio hacía zoom cuando quería alejarme, unas cosas tremendas. Tampoco tenía experiencia haciendo entrevistas. Así que todo empezó siendo más bien intuitivo.

JA: ¿En qué punto estás ahora?

JL: De momento he finalizado diez retratos, cuadros grandes, de metro y medio. Tengo ya preparados los dos siguientes con sus entrevistas y algunos contactos pendientes para ver si puedo seguir ampliando. Estoy haciendo pequeños vídeos de muestra y, aunque la serie siga creciendo, he empezado a preparar un dossier para enviar a las salas. Esa es mi ilusión, tener una exposición pronto en Madrid, cuanto antes, para que ellas puedan asistir y verse, que puedan tener una alegría. Son mayores y no me gustaría ir más allá de este verano o principios de otoño. También la Diputación de Cádiz se ha interesado por este trabajo para exponer el año que viene.

Retrato de Rosario Sánchez «la Dinamitera»
Retrato de Rosario Sánchez «la Dinamitera»
JA: ¿Hasta cuándo vas a seguir trabajando en este proyecto?

JL: Es agotador, no descansas. Supongo que llegará un día en que quiera tomarme un respiro, pero no va a ser mañana.

JA: ¿Veremos algo de lo grabado en una sala de cine?

JL: No me he plantado que la parte audiovisual sea algo independiente para poder emitir por ahí. No soy un director. Es un trabajo para mí mismo, para completar la exposición. De momento quería usar las entrevistas de ellas. No me he planteado otro uso. Sólo con tener sus testimonios es una maravilla. Escuchar a estas mujeres cubre mis expectativas.

JA: Decías antes que a estas mujeres les preguntabas sobre la represión a los homosexuales, ¿estás vinculado a la defensa de sus derechos?

JL: Yo soy gay. En los 90 estuve militando en un colectivo gay y para mí es un tema muy importante. Todo ha cambiado muchísimo desde que yo era joven, pero aún faltan muchas cosas. Seguimos viviendo en una sociedad que nos separa, de la que hay que erradicar muchos comportamientos. Tenemos que avanzar en temas legales. En Madrid todo está más normalizado, pero, si te vas a un pueblo pequeño, la gente no lo tiene tan fácil. Mientras la Iglesia siga fomentando la homofobia con las burradas que dice hay que seguir trabajando. Actualmente no milito.

JA: ¿Se puede ver algún otro trabajo tuyo en estos días?

JL: Sí, Spanish bomb en Cádiz. La exposición va bien, pero son cosas que yo hacía hace tiempo y con las que ahora no me identifico mucho, con esa temática y con esos cuadros. Son mis comienzos y ya los miro con cierta distancia. Me resulta algo superficial en comparación con lo que hago hoy en día. Me siento ajeno. También voy a exponer en junio una serie que tengo con animales desde enfoque que se llama Presencias (casi) humanas.

JA: ¿Cómo repartes tus horas del día?

JL: Trabajo por las mañanas y las tardes las dedico a lo que de verdad me apetece. Estuve trabajando como informático muchos años hasta que me cansé de aguantar carros y carretas. Al final lo dejé y me saqué unas oposiciones. Me quité un peso de encima, pues en el mundo de la informática no se respeta nada, ni a nadie; todo vale. Ahora los días malos de funcionario no son comparables a los que pasé en la empresa privada.