lunes, 18 de noviembre de 2013

El cine asturiano también tiene cabida en el FICXixón

Tímidos aplausos en la proyección de Gabrielle.

Lunes 18 de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón

Cartel de la película Gabrielle
Cartel de la película Gabrielle
Es lunes, ese día de la semana que solemos querer que pase de puntillas. En los festivales también ocurre así. Después del bullicio del fin de semana y del público masivo llega el estado sosegado de la tranquilidad. Son los lunes, los martes y los miércoles los tres días que marcan la línea de flotación y también los de la independencia porque en ellos se proyectan todas las apuestas más arriesgadas de los programadores del festival. Si aciertan el día pasará sin hacer mucho ruido y al año que viene serán aún más intrépidos, envalentonados porque no han roto nada. Si se equivocan el festival marcará en el recuerdo las señales de hasta donde bajó. Son señales que sirven para un «te acuerdas de aquella película tan mala que vimos en aquel festival» y unas risas. Pero no llegará más lejos, pues rara vez las películas de estos días se cuelan en un palmarés. El FICXixón de este año no sigue esta sacrosanta norma y así, sin riesgo, no hay diversión. En el fondo, en todo crítico cinematográfico hay un masoquista, así que se pone muy cuesta arriba no encontrar películas que nos horroricen.

Sección Oficial. Gabrielle. Louise Archambault

De Gabrielle, el largometraje de la canadiense Louise Archambault, se puede decir que es una película de intento de emancipación. Es también un despertar, el del amor de una pareja de discapacitados mentales que quiere vivir su sexualidad. La explosión de hormonas debe cargarse con el peso del razonamiento para conseguir la aprobación de sus obstinadas y sobreprotectoras familias. No habrá paso si no logran convencer a los «adultos» de que, a pesar de su condición psíquica, están capacitados para coger las riendas de su vida sin ayuda de los demás. Es por tanto una historia de independencia personal, de llegar a ese punto en el que se ha crecido lo suficiente como para decir a los padres que les siguen queriendo mucho, pero que ya no les necesitan tanto porque su presencia les pesa ya mucho en la vida. Son esos momentos normales en los que se quiere abrir las puertas a otras personas.

Gabrielle es un camino de demostraciones que se va llenando de desbarajustes. Quizá lo que vemos es que Gabrielle y Martín no saben tomar todas las decisiones. Esa es quizá la lección que encierra la película, que la capacidad poco importa para vivir porque la escala de medir no se debe imponer, sino que se debe dar entre iguales.

La película establece dos polos. Gabrielle quiere demostrar que está capacitada para tomar sus decisiones, pero la realidad es que no puede. Su hermana Sophie puede tomar sus decisiones, pero sin embargo las pospone. Las obligaciones nos permiten relegar aquello que nos exige a un mayor esfuerzo. Las obligaciones a menudo nos sirven para ser convertidas en manidas excusas. El valor y la cobardía se enfrentan desde distintos aspectos en la película.

Gabrielle termina cayendo hacia el lado melodramático y abusa de la música coral a la que se rinde pleitesía y demasiados minutos. Ese sonido abrumador contrasta con los silencios, momentos muy difíciles en una pantalla que pocas veces resultan salvables. Archambault opta en varias ocasiones y durante escasos segundos por la ausencia de sonido, por desconectar.

Gabrielle es una película menor, original a ratos y muy apta para un lunes.

Gran Angular Ficción. Quai d’Orsay. Bertrand Tavernier

Cartel de la película Quai d’Orsay
Cartel de la película Quai d’Orsay
A la política hay que tratarla con humor debe pensar Bertrand Tavernier. Quai d’Orsay es una comedia sobre la ineficacia de quienes ejercen el poder político. Ganar unas elecciones no les capacita para tomar decisiones. El ministro de Asuntos Exteriores está más preocupado de pasar a la historia por sus palabras que de resolver los conflictos. Le obsesiona el lenguaje más que las guerras, así que llama a un nuevo consejero para que prepare cada uno de los discursos. Este consejero está alejado de la política y de la diplomacia, es demasiado moderno para el clasicismo que impera en el ministerio. Los ojos del consejero nos van mostrado toda la fauna, las relaciones, las tiranteces y los juegos del gabinete. A través de ellos vemos la burocracia establecida y rígida. El protagonista de la película, o eso creíamos, es ese joven muchacho contratado. Sin embargo, el joven prometedor va pasando a un segundo plano porque es el propio ministro quien decide ejercer de protagonista.

Tres elementos estructuran la película y se corresponden con los tres personajes fundamentales. El ministro es un ciclón. Él es la cúspide, pero en realidad no trabaja. Es un personaje caricaturizado, y sin embargo tiene un trasfondo real: Dominique de Villepin. Su obligación es la de generar el trabajo y las preocupaciones en los demás, a él le basta con citar a Heráclito. Solo él es capaz de ver lo verdaderamente importante. A los ministerios les suele ir mejor sin ministros. Todo funciona por el segundo de los personajes, el hombre callado, que nunca duerme y que con su diplomacia es quien resuelve los conflictos. Él es el imprescindible, el que sostiene todo el entramado, porque ese es su trabajo y sabe que no está de paso como los demás. Del tercero en disputa ya hemos hablado, el nuevo consejero, que es quien conecta con el espectador y lo va atrayendo hacia la película. La presencia del consejero nos viene a decir que lo moderno tiene su sitio, pero poco a poco vemos cómo el personaje va siendo tragado por el político, que no está ahí para cambiar, sino para que sean los demás los que le cambien a él.

Muchas son las críticas hacia una clase política ridiculizada en la película. Quizá la mayor de ellas es el desgaste por repetición al dar por supuesto que nunca nada está bien hecho a la primera, así que no vamos a perder el tiempo, mejor empezamos otra vez de cero. No hay esfuerzo, no se lee, como mucho se marca lo que hay que leer. Otra de las críticas en las que también abunda es el de las colaboraciones. El ministro no se cansa de pedir a sus amigos que participen en la elaboración de sus discursos. En realidad se trata de mostrar un tamiz y no una síntesis, que estén todas las ideas aunque no digan nada.

Divertida a ratos, sin embargo Quai d’Orsay termina haciéndose larga.

Gran Angular Asturiano. Bernabé. Pablo Casanueva

El actor Fernando Martínez y el director Pablo Casanueva
El actor Fernando Martínez y el director Pablo Casanueva
El cine asturiano y en asturiano tiene un hueco importante este año con su propio espacio. Se proyecta en el teatro de la Laboral, con entrada libre y con coloquio posterior. No conozco otra edición con tantos títulos asturianos como ésta, sin embargo no me quito la sensación de un doble juego: más títulos, pero más apartados, como si formaran parte de una programación paralela. La Laboral, a las afueras de Gijón, solo acoge títulos de dos secciones, ésta (Gran Angular Asturiano) y la de Efants Terribles, otra sección que ha perdido peso tras la llegada en la edición anterior de AnimaFICX. También la lengua asturiana puede parecer en esta edición más presente, y sin embargo dos secciones han castellanizado su nombre: Esbilla y Llendes.

Bernabé es un cine muy inexperto y precario, que se ha hecho con pocos medios. Como la mayoría de las primeras películas trata de abarcar más asuntos de los que debería. La historia está salpicada de clases de folclore, de miradas a oficios y labores que van camino de desaparecer, de etnografía y de costumbrismo. Son escenas que no están integradas con la historia y que cortan el ritmo. Problema es también que salvo el actor principal, Fernando Martínez, la interpretación cojea y le da a toda la cinta un sabor demasiado amateur. Cuestiones que se olvidan en algunas ocasiones y que en otras pesan como losas.

Bernabé es una película bien intencionada, con algunas buenas ideas cinematográficas de un director camino de explotar. Me quedo con el brindis: «Salud y república».

domingo, 17 de noviembre de 2013

El día de las óperas primas en el FICXixón

El nuevo cine latinoamericano tiene voz de mujer.

Domingo 17 de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón

Claudia Pinto y Carme Elías durante la Rueda de Prensa
Claudia Pinto y Carme Elías durante la Rueda de Prensa
Hace frío en Gijón. Me doy cuenta que vuelvo a recurrir a la meteorología para abrir otra reseña del FICXixón. Debe ser porque siento la climatología como una parte de esta ciudad, del carácter de sus gentes, de las sensaciones que se producen y de este festival. Cuando hace más frío, a cualquiera le apetece estar en casa, lo más arropado posible y ver una buena película. Las mejores se ven en esos días. Hoy no ha sido una excepción como ha ocurrido con La distancia más larga, aunque eso es siempre opinable. Hay al menos una opinión en la que todo el mundo se muestra de acuerdo en esta edición. Tiene que ver con el anuncio de Coca-Cola que se proyecta antes del pase de las películas de la Sección Oficial. Preguntes a quien preguntes le parece moralmente vergonzoso. Su campaña de marketing Cambia las estadísticas que va en contra del sedentarismo y la obesidad –sobrepeso lo llaman- enfada y mucho a los espectadores en cada pase. No gusta esa actitud de paladín de la salud de quien no es otra cosa que uno de los principales generadores de lo contrario, eso mismo que dice combatir. Molesta su hipocresía, que la marca piense que todo es una opinión de imagen, que la realidad se borra con una simple campaña y que somos tan tontos como para creérnoslo.

Sección oficial. La distancia más larga. Claudia Pinto

La distancia más larga es la ópera prima de Claudia Pinto. Me emocionó verla. Con toda sinceridad creo que es una maravillosa película que por justicia deberá llevarse más de un premio en esta edición. Ahora me toca justificar esta opinión más allá del enganche que he tenido con la cinta. No me quito de la cabeza los ojos de Carme Elías en la escena final, con esa inquietante mirada de felicidad. Es directa y penetrante, como el temblor que se siente cuando se gana después de un duro camino defendiendo la razón frente a los demás. Con La distancia más larga se sufre y se sonríe a la vez, porque es un punto de encuentro con los sentimientos y la vida.

Me gusta porque respeta la opinión de los personajes sin traicionarlos. Habla de dolorosas decisiones sostenidas por la razón a pesar de que el corazón pida lo contrario. Esa tolerancia de admitir la decisión de otro aunque no se comparta salta la pantalla y se contagia, nos hace mejores, más personas. Me gusta también porque muestra el proceso de entender las situaciones más complicadas, las que no se explican con palabras porque cuando las vamos a verbalizar siempre forman un nudo en el estómago. Me gusta, finalmente, porque pregunta qué es el valor y nos responde diciendo «sostener lo correcto».

Es hermoso el paisaje de la gran sabana venezolana y esa senda que lleva como destino a la cima del Roraima convertida en una metáfora de los mejores momentos que disfrutamos, de tenacidad, de superación y de viaje interior. Cuando se debe elegir entre cómodas carreteras rectas y asfaltadas frente a senderos polvorientos, tomar el camino difícil se aplaude.

Claudia Pinto abre la rueda de prensa explicando el modelo de financiación del cine venezolano. Es la ley del 5%, ya que se dedica este porcentaje de las entradas de cine, de los beneficios de televisión y de lo que se recauda como precio de emisión de los anuncios comerciales para dotar el fondo cinematográfico que permite hacer películas. Pinto se atreve a decir que este modelo ha influido en que tengan en este momento una cinematografía emergente. De la película cuenta que uno de sus conceptos principales es el de la dualidad: hay en la cinta dos tipos de país –el de la gran ciudad y otro totalmente rural-, dos tipos de muertes y dos viajes vitales. Uno es un viaje exterior, infantil y jovial y otro más interior, más discreto. El trabajo ha consistido en unir esos dos viajes.

La película nace del lugar en el que se desarrolla al que la directora fue en un viaje personal y que le sirvió para ver aquello que le preocupaba de una forma más clara. Esa geografía es por tanto un punto de partida, pero también un personaje más con el que contar el interior de Martina y de Lucas. El de Martina es un personaje muy complicado, centrado en el interior y que presenta muchas escalas. Reconoce que ella durante el rodaje se pasaba el tiempo llorando. La película se hizo con pocos recursos y para resolver esa escasez salió la magia del cine que surge cuando hay trabajo en equipo. Cada miembro puso su corazón y su alma. Se fueron quitando corazas igual que lo hacía el personaje. El equipo desapareció para que la protagonista fuera la historia.

Carme Elías habla de su trabajo para dar vida al personaje de Martina. Al llegar al sitio encontró lo que necesitaba, pues la precariedad del lugar arropaba a su personaje. Lo demás fue ir aflojando, saber hablar con los silencios y establecer una gran confianza con la directora y el equipo. La dificultad estaba en no caer en el sentimentalismo, sino estar en una raíz más profunda

Sección oficial. Ida. Pawel Pawlikowski

Pawel Pawlikowski durante la Rueda de Prensa
Pawel Pawlikowski durante la Rueda de Prensa
Pawel Pawlikowski es un rebelde del cine, un artista consciente de que la forma de mirar marca la diferencia. Sus planos no siguen lo estándar, lo importante no suele colocarlo casi nunca en el centro, sino que lo desplaza. Puede parecer que da libertad al espectador, que le avisa sobre que la cámara no lo es todo y que está obligado, usando su experiencia, a completar la escena incluyendo aquello que se ha quedado fuera de foco. Pero la fotografía está construida para que quien la vea vaya moviendo los ojos, buscando. Hay en ella una la intención de señalar de qué forma mirarla. Seguir el cine de Pawlikowski requiere esfuerzo en el espectador, al menos realizar el mismo trabajo que esa misma persona debe emplear en entender el mundo que le rodea a diario.

Ida es una película sin artificio, íntima, sencilla. Me doy cuenta de que las palabras que estoy empleando dan una opinión positiva de la cinta. Sin embargo la sensación que tengo después de verla y de pensar en ella es la de una película que no me gusta. Me parece superflua e innecesaria, pero sobre todo fría. Es como si se quedase en un espacio distante que no me afecta, como que nada me importara lo que le pasa a sus personajes. Habla de identidad, de raíces y de creencias, pero lo cierto es que lo hace sin involucrarse y apenas sin expresividad, dejándolo todo en una desnuda idea conceptual demasiado pura. Las cuestiones que plantea no las desarrolla para que lleguen a inquietarme y no creo que el film sirva para crear conciencias.

No comparto el concepto cinematográfico de las últimas películas de Pawel Pawlikowski, pero me gusta escucharle explicarse. Le da vueltas a lo que cuenta buscando encontrar una comunicación perfecta, donde el oyente pueda entender completo el punto de vista del director, con su mensaje íntegro. Alarga sus explicaciones, las matiza, y está atento a todo. No necesita demasiado al traductor porque entiende el castellano, pero prefiere responder en inglés. Repasando las fotografías que he tomado de él veo que son casi las mismas que le hice aquí mismo hace dos años, cuando su película The Woman in the Fifth clausuró el Festival. Apenas encuentro matices diferentes, en ambas ocasiones lleva ropa negra, usa las mismas gafas, posa con los mismos gestos e incluso el corte de pelo sigue siendo igual.

Pawlikowski, en rueda de prensa, habla de que con Ida aborda la realidad. Podría parecer una referencia al cine polaco clásico, pero él responde que esas películas tienen una relación dramática y retórica con la historia, mientras que él ha elegido ser más contenido y formal, apartándose de ese lenguaje cinematográfico explicado con movimientos de cámara, lleno de imaginería y demasiado barroco. Es una película de personajes; las dos protagonistas son muy distintas, en físico y en carácter, pero también por sus peculiaridades. Ida no representa un modelo psicológico y sociológico. Es una novicia que tiene una fe fuerte, orgánica, que no está restringida a la concepción de la creencia católica. Su idea de religión no se limita al concepto tradicional de dios. Wanda está al otro extremo. En lo que ella tiene fe es en el marxismo, pero esa fe se está rompiendo. Es una mujer que necesita desplegar sus deseos mundanos: beber, bailar… Ambas son tendencias opuestas tirando en direcciones contrarias. La concepción que tiene Ida del mundo es muy limitada, su identidad viene fijada por el entorno y sus rituales. Al descubrir sus orígenes judíos y el hecho de que fuesen católicos quienes mataron a sus padres establece una lucha entra la sangre y las creencias. A través de Wanda descubre la necesidad de tener otra persona al lado y se da cuenta que tiene que vivir nuevas experiencias que le permitan descubrir lo que hay en el mundo antes de renunciar a él cuando selle sus votos. Esa es la prueba a su fe. El director añade que también es una historia de amor extraña.

Pawlikowski ha luchado contra simplificaciones y atajos con Ida. Ha elegido hacerla en blanco y negro porque los recuerdos de esa época que él tiene también lo son. Su intención era hacer la película de la forma más sencilla. Por eso ha reducido estímulos, ha decido que no haya color, ni ruido, ni demasiada interpretación, ni muchos movimientos de cámara. Solo quería contar el mundo, así que se concentró en la forma más clásica y academicista, mostrando algunas cosas y no dándolo todo, para que la imaginación complete el resto. El director prefiere los elementos sugeridos.

Vuelve al festival de Gijón, dice que lo hace por continuidad. Valora las relaciones estables y con éste festival ha conectado porque se ha establecido una lealtad que funciona en los dos sentidos. También ha vuelto a Polonia para hacer esta película por la misma continuidad. Con ello cierra un círculo. Abandonó el país de adolescente, ha vivido en muchos lugares, pero nunca ha dejado de sentirse polaco. Dice que es un buen país para rodar porque está atravesando una situación problemática. Señala que es peligroso hablar de ciertos temas y eso le gusta. Es un país dividido en el que no existe consenso. Todas estas características son positivas porque el entorno afecta a la hora de crear una obra artística. No ha perseguido crear polémica porque es ruido al margen, algo a lo que la película transciende. Pero al final se ha creado polémica en su país porque Ida se ha instrumentalizado y simplificado como si fuera una pelota con la que jugar un partido de fútbol. Se la ha tachado de antisemita y antipolaca, pero la película no es ninguna de estas dos cosas, son las ideas de otros hablando, se supone, que desde su opinión de la vida.

Sección oficial. Ilo Ilo. Anthony Chen

Cartel de la película Ilo Ilo
Cartel de la película Ilo Ilo
Ilo Ilo es el debut cinematográfico de Anthony Chen. Se trata de una película muy correcta que logra llegar a las raíces escondidas que pudren las relaciones familiares. Los Lim tienen un hijo problemático que son incapaces de dominar. Son una familia acomodada de Singapur con criada nueva que viene de Filipinas. Ese choque cultural es determinante en la película, pues sirve al director para cuestionar el modelo educativo de Singapur basado en la disciplina. Chen nos muestra en su película que ese modelo no es eficaz y solo sirve para crear jóvenes rectos pero insensibles. Lo que falta es el afecto y la película nos descubre que es un factor indispensable.

Que los hijos no conectan con los padres es algo generacional, pero también un signo de nuestras sociedades. El modelo de trabajo, que también cuestiona la película, no deja tiempo y antepone la vida laboral a la crianza de los hijos. Se entregan horas y vida a la empresa y ésta no responde de una forma simétrica, como descubre el padre cuando entra en juego la crisis financiera. Él es una buena persona, un tanto cobarde como bien refleja su estampa en calzoncillos.

Es la presencia de la criada filipina en la casa la que desata las tensiones. Ella, con una mirada diferente y culturalmente distinta, encuentra el camino correcto y consigue que los Lim vayan siendo una verdadera familia. El estilo de vida que retrata la película hace aguas por sus cuatro costados pues supone una ausencia de lo emocional. Esa es la verdadera denuncia de Ilo Ilo.

Rellumes. El verano de los peces voladores. Marcela Said

Gregory Cohen durante el encuentro con el público
Gregory Cohen durante el encuentro con el público
El verano de los peces voladores es una película compleja. Llega de Chile y es el primer largometraje de ficción de Marcela Said, directora que cuenta con una gran experiencia dentro del cine documental. Said ha preferido sugerir a mostrar, por eso no se ve directamente la violencia, aunque la sentimos. Detestables resultan los dueños de la tierra, prepotentes y con la idea fija de que sólo se puede hacer lo que ellos mandan, independientemente que esté dentro de la ley o fuera de ella. Están llenos de manías estúpidas, de necesidades inventadas. Son sarcásticos, porque tiempo para bromear solo pueden tenerlo los ricos. Manejan el país en sus manos.

La cámara siempre llega tarde, con los temas comenzados, como si abriese una puerta a una habitación donde hay gente conversando para que seamos testigos. Pero no va más allá. El verano de los peces voladores se queda en una película contemplativa, demasiado simbólica y que permite tantas interpretaciones como personas la han visto. El mensaje se queda subterráneo. Empieza y acaba en cualquier momento sin que nada haya cambiado.

A pesar de que hoy se celebran elecciones en su país que seguramente hagan volar también peces allí, el actor Gregory Cohen se ha venido a presentar la película al FICXixón. Dice que siempre había hecho papeles extremos, de personajes exacerbados, pero esta vez interpreta a un poderoso. Le atrae en los seres humanos el delirio ponderado que todos llevamos dentro y que nos convierte en psicópatas en potencia. Son los personajes que dan más miedo. Éste poderoso es un personaje conflictivo que no le fue cómodo de interpretar por ser tan laberíntico.

Cohen explica que la película se sumerge en la perversión de las personas y en las del propio paisaje. Explica que hay referencias sugeridas al denominado conflicto mapuche que se da en su país. Con este tema hay una sensación de derrota y fracaso muy grande. Es un asunto que no se ha solucionado. «Los chilenos tenemos vergüenza de nuestros orígenes mapuches» añade. Lo que está haciendo la sociedad chilena para proteger a los mapuches es darle una pequeña capa de puro asistencialismo.

sábado, 16 de noviembre de 2013

Carmelo Gómez: «El mecenazgo es un bote de humo»

El público del FicXixón ovaciona al checo Jiri Menzel por su The Don Juans.

Sábado 16 de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón

Cartel de la película Henri
Cartel de la película Henri
El segundo día del Festival Internacional de Cine de Gijón se despierta diferente a como acabó anoche. Llueve suave y hace sol a la vez, una sensación que resulta agradable y que hace que no importe que el agua te moje. Así es Asturias.

Leyendo el programa de este año, me ha llamado la atención el hecho que para los desempleados se destinan todos los días cincuenta entradas gratuitas para cada pase de la Sección Oficial que se realiza en el Teatro Jovellanos. Es una preocupación que demuestra sensibilidad por una de nuestras mayores lacras.

Sección oficial. Henri. Yolande Moreau

Yolande Moreau construye su largometraje con un lenguaje propio, visual y directo, a través de mimbres que son metáforas cotidianas, como la de esas palomas que no saben volver a casa, o la de quedarse dormido en un vertedero porque ha llegado a la cima de su propio abandono… Después, lo llena de música igual de simbólica, a la que además le saca un rendimiento estupendo. Por si fuera poco su estructura está muy bien construida. Henri es una película con alma que gira en torno a dos personajes. El primero es Henri, un hombre adulto y bastante bebedor. La segunda una mariposa blanca, es decir una muchacha con cierta discapacidad mental. Un símil tan afortunado como poético, pues en la naturaleza las mariposas blancas nos resultan diferentes, más tristes, porque sus alas no tienen color y por eso mismo dejan de resultarnos bellas. De Henri vemos su hastío, como si hubiera ya pasado mucho tiempo desde que perdió las ganas de vivir. Rosette, «la mariposa», es la curiosidad personificada, esa búsqueda incansable de las experiencias que le faltan por vivir. Cada uno de estos dos personajes está en un polo opuesto. Y sin embargo, encajan hasta el punto de que su relación sostiene la película. Henri narra la transformación de estos dos personajes.

Me inquieta dónde se quedó la vida de Henri, quizá en las fotos de sus paredes, el los trofeos que debió ganar cuando fue un ciclista joven. O quizá en un amor gastado. Lo cierto es que no siente responsabilidades y es incapaz de romper la inercia. Bebe y olvida porque delante de su vida no encuentra nada que le guste. ¿Qué ve ella en él? La materialización de una simple idealización de un estado desconocido para ella pero anhelado desde esa curiosidad que siente.

Quizá la única debilidad de la película venga de no difuminar la diferencia entre amar o querer cuidar de alguien, pareciendo que ambos asuntos sean la misma cosa. Sin embargo no son dos conceptos iguales, ni siquiera sinónimos. Cuidar a otra persona significa asumir responsabilidades y le sirve a Henri para encontrar ese motivo perdido para volver a desear vivir «porque la noche sin ti ha sido ya demasiado larga» como dice la pegadiza canción que idealiza el personaje de Rosette.

Otro aspecto destacable que sorprende es la capacidad para hacer dudar al espectador sobre si estamos en la actualidad o en otro tiempo anterior. Nuestro pasado se parece tanto a nuestro presente que ya resulta indistinguible. Y eso resulta inquietante, pues estamos yendo hacia atrás.

Carmelo Gómez, premio Nacional de Cinematografía Nacho Martínez

Carmelo Gómez en el FICXixón
Carmelo Gómez en el FICXixón
Dice Nacho Carballo que el premio Nacional de Cinematografía Nacho Martínez que entrega el FICXixón se otorga por los valores humanos, a la buena gente del cine que se ha preocupado de los demás. Que a alguien se lo den, dice mucho de esa persona. Cuenta Carmelo Gómez que hay mucha gente buena, más de la creemos, por eso las guerras no se ganan desde la maldad. Explica que conoció a Nacho Martínez, el actor asturiano que da nombre al premio, durante el rodaje de El viaje a ninguna parte. Por entonces, el leonés, estaba estudiando arte dramático. Aquella película, como una paradoja válida para el presente, habla del cambio en el teatro cuando llegó el cine como una nueva forma de expresión. Fue necesario adaptarse. Ahora ocurre lo mismo. Echa la culpa a que seguimos sin contar lo esencial, esas cosas que dejamos escondidas en el baúl sin sacarlas de allí. El estado de reposo no es el estado natural del ser humano, por eso tenemos el corazón, un órgano eréctil que bombea y nos hace movernos. Savia nueva son todos esos chavales que vienen con ganas de contar historias, pero que aún no tienen medios.

El actor explica que hacer de malo te ayuda a conocer como son los malvados, también al que hay dentro de cada uno. Gómez reconoce que no le gusta hablar de sí mismo. El cine ha hecho crecer su imaginario de forma exponencial. Este oficio le ha llevado a sitios a los que de otra forma no hubiera podido, a vivir experiencias tan importantes que te sacan más allá de lo cotidiano. Se acuerda de Sarajevo, por ejemplo. Para ser un buen actor hay que olvidar la idea conservadora de estar protegido. Prefiere que los demás se acerquen y le hagan un poco de daño. Reconoce que todos los días pasa miedo. El cine le ha dado esta visión de la vida. Entendió a su padre con El rey Lear y no cuando estaba cerca de él. Las metáforas le han enseñado mucho. En su profesión se vive todo el día viajando, sin orden social, y te desequilibras. Para sobrevivir hay que llevar una vida muy austera. Además ha descubierto que el hombre no puede vivir solo. Carmelo Gómez dice que ha pensado dejar su profesión. Si sientes que ya no eres necesario te puedes ir, tienes que irte, insiste. Le gustaría dedicarse a la docencia, aunque también le atrae el campo.

Sobre el mecenazgo dice que se fía de lo que dice su amigo Gerardo Herrero, que sabe mucho del tema: «Es un bote de humo». Del cine no se recupera el dinero. Los gobiernos, éste y el anterior, lo saben. Primero legislaron para que la financiación quedara en mano de las televisiones y éstas les han dejado fuera. Explica que el cine está como el pez sin agua. Las películas se hacen con dinero porque la realidad hay que pagarla. El mecenazgo no puede funcionar nunca porque el inversor quiere recuperar el dinero que pone. Ahí entra el entretenimiento, todo el cine que se hace ahora quiere tener esa etiqueta. Reconoce que prefiere oír de hablar de cine como arte. El arte tiene una poética que coloca a las personas frente a la vida, las ayuda a mirarse como si estuvieran ante un espejo, permite que se desarrollen viendo reflejado su propio yo. Pero se ha puesto de moda lo otro, convertirlo en un producto comercial, y con ello se pierde su rango de identidad. El cine debe ser una apuesta social. Tenemos que crear un buen humus a través de la cultura. Añade que la política también es cultura, pero los políticos tienen que cambiar porque están equivocados, algo que ya saben. El estado del bienestar es esto. Tenemos que centrar el tiro porque por ahí va la solución. Recuperar es muy sencillo, todo lo que se ha ganado no se pierde. Nadie nos va a quitar Novecento, está ahí. Cita a Ortega y Gasset «no se puede mirar al futuro sin la mirada al pasado». Como todos lo sabemos se va a arreglar.

La vida que lleva ha superado cualquiera de sus sueños, así que es difícil decir «éste seré, este no seré». No ha dejado de hacer teatro porque no puede vivir sin el contacto del público, bromea con que a lo mejor tiene que ver con el ego. Luego afirma que el actor no aparece, se «transparece», es decir que el personaje pasa a través de quien lo interpreta. Esa sensación se la da más el teatro que una cámara donde no dejas de olvidar las marcas, los consejos de iluminación… El teatro es un estado de libertad total, no dices lo que el espectador tiene que ver en la obra sino que el público se sienta para ver lo que quiere ver en ella, en realidado lo que necesita ver en ese momento. El realismo atroz de una verdad cliché que vive el cine actual le agota, porque solo se ve lo que nos está contando el director. El estado poético del que hablaba antes llega cuando se transciende de la anécdota y el teatro pretende llegar a la luz desde la oscuridad.

Cuando le preguntan por el papel que le queda por hacer responde que los personajes vienen o sino no se pueden interpretar. No le quedan energías, pero sí rabia. Se acuerda de algo pendiente, pero hay que ser joven para hacerlo. Habla de Coriolano, un personaje de Shakespeare. Cuando en España vivíamos una época con la «mejor democracia», Carmelo Gómez se decía que había sido todo muy rápido, en veinte años, que aquí había algo que no olía bien. Lo primero era conseguir el voto y luego ya se hará lo que se quiera. Una vez ganada la voluntad del pueblo, se verá si se puede cumplir lo prometido. Todo esto lo contó Shakespeare antes de que se inventara la democracia que hoy conocemos. También le gustaría hacer de Manuel Girón Bazán, un maquis leonés de Ponferrada al que la guerra le pilló del lado de los rojos y al terminar le esperaban en el pueblo para matarle. No le quedó otra que tirarse al monte.

Con respecto a esa moda estadounidense de hacer películas sobre presidentes le preguntan a qué presidente español le gustaría interpretar. Dice que elegir uno sería una respuesta mercantilista. Ha pasado poco tiempo y están todos muy cerca. Señala que cuando un actor habla de política le están poniendo de un lado del río o del otro. A partir de ahí ya resulta sospechoso para un 50%. Lo cierto es que no tenemos libertad. Para interpretar dice que le parece más interesante la historia de los políticos que vivieron la Transición para conocer el trasfondo, o un rey de España que mostrase todos sus hilos, o a Botín porque ese sí que sabe lo que ha pasado, el resto es una pandilla de «matados». Los de atrás, los que mandan de verdad, esos son los peligrosos. A esos canallas hay que llevarlos a los escenarios para que veamos como son.

Rellumes. The Don Juans. Jiri Menzel

Jiri Menzel presentando su película
Jiri Menzel presentando su película
La mayor ovación de lo que va de festival sonó al terminar la película de Jiri Menzel. The Don Juans. Dice el director que las comedias hay que verlas con público, y que unos se rían con otros. La gente debe salir del cine alegrándose de la vida, queriendo vivirla. Ya hay demasiadas películas deprimentes. Las que él hace son claras y sencillas. Su trabajo consiste en levantar la moral.

Hay mucha ópera en la película, en realidad dos visiones sobre el concepto de ópera. El director defiende en la cinta la música sobre la escenografía, algo que en el mundo modernos ha terminado siendo al revés. Explica que no le gusta que los cantantes representen, prefiere escuchar la ópera por la radio, pues no necesita imaginarla. No quiere ver cantantes que se torturan o cómo los directores desarrollan su ingenio para buscar algo nuevo.

Menzel es un hombre simpático, muy jovial, al que le gusta usar su ingenio. Ya tiene muchos años a sus espaldas, así que puede banalizar lo que quiera porque esa comedia dulce y sencilla esconde muchos niveles, algo que solo está al alcance de los grandes maestros. A poco que se rasque el entretenimiento que la envuelve, el espectador se encuentra una crítica mordaz a nuestras sociedades -pluralizo porque transcurre en su República Checa pero parece que esté hablando de Alcorcón y Eurovegas- donde lo económico se ha situado por encima de las propias personas. La voluntad sustituye la labor del Estado, el valor de la Cultura se pierde y lo profesional se vuelve amateur para poder mantener la pasión que se sienten por un oficio.

Tampoco deja en pie el menor de los convencionalismos. No los admite y tira contra ellos. Nuca pasa lo que debe, y lo que ocurre es siempre mejor como por si por fin hubiera triunfado la alternativa utópica. Sin duda quiere abrirnos los ojos con unos personajes diferentes que nos atraen sin remedio porque viven con pasión todo lo que les rodea. Quizá sea la seducción del cine, o quizá un trabajo esforzado por entregar solo la esencia.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Arranca el Festival Internacional de Cine de Gijón

Emotiva noche de entrega de premios en una gala de inauguración muy ágil.

Viernes 15 de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón.

Cartel de la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Cartel de la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Lo malo de cubrir un festival es que suelen ser inabarcables, pasan tantas cosas que es imposible contar más allá de una pequeña parte. Los festivales se viven contrarreloj y se escriben en los huecos que quedan, con un titular, una entradilla vistosa y a lo sumo un par de opiniones que intentan destilar la esencia de lo visto. Desde que empieza una edición ya se están descontando los minutos que le quedan. Al principio importa poco, por delante se ve todavía mucha carretera y es tiempo de pisar el acelerador. Las primeras horas acumulan anécdotas porque lo que no faltan son las ganas de poner todo a rodar. Hoy el Festival Internacional de Cine de Gijón arranca su 51 edición. Si el año pasado, cuando «aterrizó» en él Nacho Carballo, parecía que la consigna escrita era «lo veis, no ha cambiado nada», este año lo que se escucha es que hay cambios.

La gala de inauguración empieza con música, la de la banda del Festival de Cine que se formó el año pasado. La presenta Inés Paz, con chistes desenfrenados, dinamismo y mucha agilidad. Son varias las bromas que se hacen con la política, pero entre el guion de Paz también hay un lugar para la nostalgia de los que están fuera que tanto echan de menos las cosas de casa, la música de Nacho Vegas, las gaitas y sobre todo la virtualidad de nuestro mundo. Para hablar del estado del cine español también hay unas líneas escritas: luce más una fiesta que un velorio. Afortunadamente el cine es «un enfermo con una mala salud de hierro». Por el medio la presentadora va repasando las secciones, desde las más locales hasta las universales.

Una de las retrospectivas está dedicada a Jean-Françoise Laguione, maestro de la animación. Dice que ésta es la primera retrospectiva que le dedican a su obra, lo que le ha hecho mirar hacia atrás. Detrás queda toda una vida, lo que le ha hecho verse como un anciano. Sin embargo está encarando su nueva película y ha sentido con ella la misma emoción que cuando empezaba. Por cierto, quien le traduce en esta gala del francés es Diego García Cruz.

Por el escenario pasan los jurados. Primero lo hace SAM representado a los de AnimaFICX. Los jurados internacionales de la Sección Oficial sí que están todos; este año son cinco: Patrice Leconte, Aida Folch, Iván Trujillo, Ray Loriga y Pablo Giorgelli.

Carmen Frías, premio a la Mujer de Cine 2013

Carmen Frías agradeciendo el premio a la Mujer de Cine 2013
Carmen Frías agradeciendo el premio a la Mujer de Cine 2013
En la gala se entregan varios galardones. El primero, el premio a la Mujer de cine 2013, es para la montadora Carmen Frías. Fernando Trueba reconoce que ha aprendido mucho de ella. Destaca que es una mujer luchadora que se ha arriesgado: «ha dado la cara por los compañeros y por las libertades cuando no las había». Tiene en estima su opinión y por eso la llama para que sea su primera espectadora de todo lo que hace. Fernando Méndez-Leite empieza diciendo que no ha trabajado nunca con ella. Había en TVE un grupo de montadoras cuando él llegó, eran las más listas, las más activas y las más luchadoras. Frías, después de Magdalena Pulido, era una jefa de filas. Cuando ella se iba a las reuniones le pedía que cuidara a sus niños, ese es su vínculo. Patricia Ferreira dice que desde siempre Carmen Frías estaba allí, así que no es consciente de cuando la conoció. Trabajó con ella en dos películas. Ya se montaba con ordenador y no hacía más que pedirle hacer pruebas hasta que Carmen le dijo que montar es tener toda la película en la cabeza, no es cosa de andar probando, cuando la has imaginado es cuando haces los cortes, otra cosa no hace más que crear confusión. Ferreira destaca de la montadora esa enorme capacidad para tener en su cabeza siempre la película que la directora quiere hacer. Reconoce que se han peleado mucho, pero que jamás lo hizo delante de un productor. Finalmente, su hija Berta Frías lee una carta de Juan Carlos Tabío dando las gracias a su madre, porque se siente un beneficiario de su enorme trabajo.

Carmen Frías agradece a quienes le han otorgado este premio, sobre todo porque han sido capaces de hacerle creer que se lo merecía. Paradójicamente se lo dedica a un hombre, a su padre. Con emoción habla de él porque siempre defendió que la libertad de la mujer viene por la emancipación económica. «Para ti papá, te lo regalo». Da las gracias a todos los directores, con los que se ha llevado bien y con los se ha llevado menos, pues todos le han dado trabajo.

(1) Carmelo Gómez, (2) Vicente Aranda, (3) Los jurados (Patrice Leconte, Aida Folch, Iván Trujillo, Ray Loriga y Pablo Giorgelli) y la presentadora (Inés Paz), (4) Inés Paz
Instantáneas de la Gala de Inauguración:
(1) Carmelo Gómez, (2) Vicente Aranda, (3) Los jurados (Patrice Leconte, Aida Folch, Iván Trujillo, Ray Loriga y Pablo Giorgelli) y la presentadora (Inés Paz), (4) Inés Paz

Carmelo Gómez, premio Nacional de Cinematografía Nacho Martínez

Dice Loquillo que cuando se enteró de a quién le daban este premio llamó inmediatamente al Festival para invitarse. Quería ser él quien le entregase la estatuilla a su amigo. Le recibe con un fuerte abrazo.

Carmelo Gómez agradece que le den un premio por una cualidad, es la primera vez, el resto han sido por reconocimiento a un trabajo concreto. Con Carmelo llegó un profundo momento de emoción. Siendo leonés quiso hacer mención a los mineros de su tierra que hace unos días fueron sepultados por la codicia. No se merecen el olvido, sino una buena película. Del cine dice que nos toca un tiempo de espera, pero que no se van a quedar sentados porque vendrá nueva savia que pondrá nuestro corazón a tope.

Vicente Aranda, premio honorífico de la 51 Edición

Victoria Abril y Jorge Sanz son los encargados de entregar este premio. Saben que Vicente Aranda no es amigo de homenajes porque suelen significar que se está llegando al final. Cuando sale a escena lo hace protegiéndose con una visera y con humor dice que como tiene disfonía atrófica su discurso va a ser muy breve. Solamente dice muchas gracias. Después se escucha la mayor ovación de la noche.

Sección oficial. A promise. Patrice Leconte

Patrice Leconte durante la Gala de Inauguración
Patrice Leconte durante la Gala de Inauguración
Confiesa Leconte en francés que estudió español de pequeño, pero que lo ha olvidado. Se siente muy alegre de que le hayan elegido para ser jurado, pero que a la vez siente un cierto embarazo por tener que juzgar la obra de sus compañeros. Sin embargo hay otra cosa que también le da vergüenza, el Festival le ha pedido su última película para la inauguración; así que esta noche veremos A promise, unos meses antes de que se estrene en Francia.

Cuando habla de su película tiene el gesto concentrado. Si le preguntan por la semilla de la misma cita una conversación con su amigo el guionista Jérôme Tonnerre que le recomendó que leyera la novela Viaje al pasado, de Stefan Zweig, porque creía que allí había una película para él. Compró el libro y lo leyó en una noche porque es una novela muy corta. Por la mañana llamó a Tonnerre para decirle que tenía razón y que había que ponerse con ella. Le gustó la novela porque aborda emociones muy fuertes que le conmovieron a título personal.

Leconte genera imágenes muy poéticas en A promise; pero, sobre todo, lo que más trabaja son las sensaciones, intentar que el propio espectador las vaya descubriendo a la misma vez y de la misma forma que los personajes. En cierta manera lo consigue. No obstante, en mi opinión la película peca de parsimoniosa. Comienza con rapidez, escatimando lo que contar para situarnos a los personajes con unos breves trazos pero suficientes. La palabra justa, en su justa medida, la que da siempre la esencia. Pero después llega el momento de los sentimientos contenidos, del dolor y de lo imposible. Es el tiempo atormentado, constreñido por una sociedad clasista en plena revolución industrial y en una Alemania al borde de la Primera Guerra Mundial. Esas pinceladas iniciales que establecen un juego dialéctico y la capacidad de pintarnos los dos lados de la sociedad a través de pequeños detalles que no pasan desapercibidos por su fuerza visual son los dos elementos que más valoro en la película.

Géneros mutantes. Haunter. Vicenzo Natali

Vicenzo Natali creo Cube. Esa referencia es suficiente para decidirme a elegir su película para la primera noche del Festival, sin esperar a su segundo pase. Se titula Haunter y va de una casa con presencias fantasmales. La mutación que le hace Natali al género es la de quedarse anclado siempre en el mismo día, un 23 de abril de 1985, justo una jornada antes de que la protagonista cumpla sus 16 años. La rutina es terrorífica, sin embargo, cada detalle que se altera o deja de repetirse es todavía más escalofriante, como si el cambio nos llevase hacia peor. Pero conocer es avanzar. Resolver el puzzle, a pesar del castigo impuesto por cada pieza colocada, se convierte en necesidad. De esa forma se crea el suspense, descolocando al espectador que nunca sabe qué está viendo realmente pero que se siente seguro de que todo tiene un sentido que se aclarará al final.

Haunter juega bien con los elementos clásicos del terror: música, sonidos inquitetantes, oscuridad, niebla, haces de luz, sustos, espejos, puertas, lugares secretos, doble personalidad, el personaje calmado cuyas palabras producen terror mientras se mantiene inmutable… Por eso no defrauda.

Al salir de la película se levantó un vendaval fortísimo, de esos que el viento casi te lleva.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Ciudadanos en defensa del transporte público y de calidad

Nace la Plataforma Madrid en Transporte Público para convertir el cabreo en acción

Miércoles 13 de noviembre de 2013. Estación de Atocha. Madrid

Largometrajes de la Sección Oficial premiados en la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Instantáneas del acto de presentación de Madrid en Transporte Público

Que el transporte público en Madrid se está deteriorando a marchas forzadas es algo conocido. Sin embargo cada vez nos cuesta más caro a las personas que lo utilizamos para movernos. Madrid en Transporte Público nace como respuesta a la política de recortes y precarización del transporte público que el Gobierno Regional y el Ayuntamiento han impulsado en los últimos años: progresivamente hemos asistido a un incremento de tarifas muy por encima del IPC, a un recorte brutal de servicios en Metro, a la desaparición del buhometro, al cierre de vestíbulos e, incluso, al desmantelamiento de una línea ferroviaria como la de Pinto-San Martín de la Vega. Para darse a conocer, esta mañana, en el intercambiador de Atocha, se han presentado al resto de la sociedad.

El primero en tomar la palabra ha sido el escritor Isaac Rosa. Acude como ciudadano preocupado con lo que está ocurriendo con nuestros derechos. Además de preocupados, estamos irritados y cabreados. Así que es hora de que usuarios y trabajadores nos unamos para defender lo nuestro. Madrid en Transporte Público es un espacio de resistencia ciudadana frente a los que hoy están degradando y amenazando el futuro del transporte público en la Comunidad de Madrid. Debemos rescartarlo de esas manos que lo han gestionado mal, sin transparencia, externalizándolo y poniéndolo al servicio del modelo inmobiliario. Isaac Rosa explica que es necesario garantizar la función social del transporte público. No podemos permitir que se imponga un modelo de troceamiento y privatización como el que están siguiendo otros servicios. Debe ser totalmente público, universal, accesible, de calidad y con financiación suficiente. Es hora de transformar el cabreo en acción.

Tras él interviene Mariano, representando a la plataforma de Madrid en Transporte Público. Cuenta que este acto es el primero, pero que llevan más de dos meses de reuniones y asambleas. La rapidez con la que se está deteriorando el servicio -reducción de líneas, horarios, frecuencia…- deja traslucir el aparente deseo de privatizarlo por parte de sus gestores. Ante esta realidad es necesario construir un dique de contención a estas intenciones, pero que también sirva para proyectar el transporte público como eje principal de la política de movilidad porque es el medio más equitativo, barato, eficiente y de menor impacto ambiental. En definitiva: Más transporte público y de más calidad. El programa no se queda en lo abstracto sino que propone seis medidas concretas:

1. Reducción de las tarifas actuales, introducción de nuevos Abonos Sociales gratuitos para personas sin empleo, familias con ingresos inferiores al Salario Mínimo y menores de 13 años y ampliación del Abono Joven hasta los 30 años.

2. Recuperar los servicios suprimidos por los recortes y ampliar el servicio público a lugares donde hoy no llega o es insuficiente: poblaciones, polígonos, hospitales…etc.

3. Accesibilidad universal, con estaciones y vehículos adaptados a personas con problemas de movilidad y eliminación de controles racistas.

4. Mantenimiento de la propiedad y la gestión pública del transporte colectivo.

5. Realizar una auditoría ciudadana de la deuda contraída para verificar qué partidas son ilegítimas y por tanto no deberían devolverse.

6. Establecer una política fiscal finalista: que los ingresos autonómicos y/o municipales obtenidos del automóvil se dediquen a financiar un transporte público de calidad.


Mariano, representante de la Madrid en Transporte Público, durante su intervención
Mariano, representante de la Madrid en Transporte Público, durante su intervención
La plataforma es abierta a la ciudadanía y a los colectivos. Funciona de forma asamblearia. Por eso fueron tomando la palabra representantes de diversos colectivos que forman parte de Madrid en Transporte Público explicando por qué y para qué están allí.

Los inmigrantes piden a Metro de Madrid que no colabore con el acoso que realiza la policía en sus instalaciones y erradique de ellas la idea racista de los controles policiales por ser actuaciones discriminatorias, ilegales e inmorales.

Los desempleados explican que el transporte público les sirve en sus viajes personales y también en los que emprenden para buscar trabajo. Sin ingresos no pueden costearse el transporte público, así que solicitan un abono transportes gratuito para toda persona cuyos ingresos no supere el Salario Mínimo Interprofesional.

Los trabajadores y trabajadoras del transporte público madrileño hablan de los recortes y de cómo se ha reducido plantilla y bajado los salarios. Quieren mantener sus condiciones laborales y alejar el transporte público de las políticas de recortes para seguir teniendo un servicio y unas instalaciones de calidad.

Los jóvenes señalan que con la excusa de los recortes nos roban el transporte y el futuro. Se enfrentan al alto índice de desempleo juvenil, a un acceso al trabajo precario y a la subida de las tasas universitarias. En esas condiciones, ante el aumento de tarifas que ha llevado el precio del abono joven a un 10% del Salario Mínimo Interprofesional y con la realidad de que el abono joven de transporte solo llega hasta los 23 años, consideran que sus necesidades de movilidad se ven mermadas. Exigen que el abono joven se extienda hasta los 30 años.

El ciudadano Isaac Rosa durante su intervención
El ciudadano Isaac Rosa durante su intervención
Los yayoflautas señalan con su ejemplo personal que en los últimos ocho años su pensión se ha reducido un 20% mientras a la vez las tarifas de trasporte público han subido un 33%. Indican también la falta de accesibilidad para la gente que lo necesita y el hecho de que no llega a los lugares públicos que debería llegar, como es el caso de algunos hospitales. Es un deber que se extienda a todos los lugares y a todas las personas. Para ello hay que vencer a estos que quieren acabar con nosotros y hacernos esclavos.

Finalmente, las personas que viven en los pueblos de la Comunidad de Madrid contaron que sufren el mismo problema de los transportes públicos pero en dos sentidos: como usuarios de los transportes interurbanos y también de los urbanos porque ambos medios deben coger para llegar a su trabajo. Los recortes alargan el tiempo de transporte con más esperas y menos líneas. Nunca se pagó tanto y nunca hemos tenido un servicio con menor calidad.

El acto no dio para más, se hizo necesario recoger la pancarta y disolverse pues la seguridad privada contratada por Renfe así lo solicitaba. Queda la promesa de vernos en las calles y el grito de «Transporte público y de calidad» que nos une.