viernes, 9 de julio de 2010

Un tren lleno de personas cargadas de historias

Abordo del tren se presentan también los otros géneros


Viernes 9 de julio de 2010. Tren Negro


Fabián Escalante
Fabián Escalante
La de los candidatos al premio Hammett no fue la única rueda de prensa que se le celebró dentro del tren. Tuvimos otras tres más, pues al final siempre resulta muy corta una semana de diez días, que es lo que dura Semana Negra de Gijón, y hay que aprovechar todo el tiempo disponible.

La primera de ellas sirvió para presentar a Fabián Escalante, un general cubano retirado que dedicó su carrera profesional al contraespionaje. Participó en la Revolución Cubana y después su trabajo le llevó por distintos puntos de Latinoamérica. También estuvo en Angola. Es sin duda un experto en la crisis de los misiles. Confiesa que cuando le enviaron al Caribe para un congreso sobre el tema en el que también participaba la URSS, se lo preparó tan a conciencia por la presencia de tantos periodistas que empezó a escribir para contarlo. Nadie en el mundo académico hablaba de los antecedentes de la crisis, ni de los 5.780 actos terroristas cometidos en territorio cubano, ni del documento aprobado por Kennedy que señalaba la invasión de la isla como una posibilidad a tener en cuenta. Ante aquello era necesario cubrir el propósito de la defensa nacional.

Otro de sus libros versa sobre el asesinato de Kennedy. Escalante confiesa que desconoce quién le mató, pero se ha dedicado a ir uniendo las piezas de la información norteamericana y a añadir pedazos de sus investigaciones. Es la injerencia de los EE.UU. en todo el continente otro tema que le interesa, habiendo escrito libros también sobre Nicaragua, los complots para asesinar a Fidel Castro y otro sobre el tema de Playa Girón para explicar que todo proyecto militar se antecede siempre de un proyecto subversivo. Le gusta ir explicando las cosas, aunque indica que, en su país, sólo la ciencia ficción puede explicar lo que ocurrió. No se considera escritor, simplemente en sus libros cuenta lo que ha visto y lo que le han contado a él. Dice ser un producto de una generación. Taibo dice que en la Semana vamos a romper el bloqueo literario y que estarán los libros de Escalante a la venta.

Joe Haldeman y Larry Niven
Joe Haldeman y Larry Niven
En la segunda de estas ruedas de prensa se presentaron los escritores norteamericanos de ciencia ficción. Taibo explicó que este año habían querido traer a la Semana Negra un grupo potente de una ciencia ficción que se ha vuelto clásica, pues son los libros que nos crearon como lectores. Taibo les pregunta en qué novelas están trabajando y cada uno de ellos va desvelando sus propósitos. A su lado está Ian Watson, que se esfuerza con mucha simpatía en hablarnos en castellano. Habla de que pronto se editará en España una de sus novelas. Ha sido un proceso muy largo pues el libro se tradujo hace seis años. Mientras, ha podido ir escribiendo otras tres novelas y un libro completo de relatos eróticos.

Sentado en uno de los taburetes, Joe Haldeman explica que está trabajando en un trilogía de la que pronto aparecerá en España el primer volumen, mientras él va terminando el segundo. Cuenta que es la historia fronteriza de una familia que viaja a Marte para explotar los recursos que hay allí. Una historia muy norteamericana, dice con una sonrisa. Larry Niven por su parte está escribiendo una ficción centrada sobre una especie de juego de rol en vivo. David Wellington es un escritor de Zombies. Dice bromeando que ha empezado a escribir un nuevo libro aquí, en el tren, y que espera poder acabarlo a la hora de la comida; no va a tener fantasía y sí mucha violencia.

La última de las ruedas de prensa sirve para presentar el resto de géneros: novela histórica, fantástica, sagas, ciencia ficción, misterio, de espías... de todo ello hay en la Semana. Eduardo Vaquerizo cuenta de su novela La última noche de Hipatia que utiliza tanto componentes históricos como de ficción. Susana Vallejo, autora de La llave del secreto, novela con la que cierra una tetralogía juvenil basada en la historia de dos mundos paralelos, cuenta que lo que ella hace es literatura histórica con ingredientes fantásticos. Usar la ciencia ficción permite poder criticar la sociedad actual.

A Steve Redwood le gusta moverse entre viajes en el tiempo para buscar respuestas a temas reales, resolver misterios muy serios aparentando hacerlo en broma. Finalmente Martin Cruz Smith habló de su nuevo libro que está ambientado en Rusia. Comienza en un tren del que desaparece un niño en el trayecto de tres estaciones. Con esta novela trata temas de mafias, bandas rivales y sobre todo un mundo semi-ilegal entorno a los niños. Confiesa que la Semana Negra es uno de sus eventos favoritos porque en ella se encuentra gente que ama los libros.

¿Quién se llevará el Hammett?

Los nominados al premio Hammett se presentan en la primera rueda de prensa del Tren Negro


Viernes 9 de julio de 2010. Tren Negro. En un lugar de Castilla


Los escritores Cristina Fallarás y Guillermo Orsi
Los escritores Cristina Fallarás y Guillermo Orsi
Los Hammett son los premios más codiciados de la Semana Negra de Gijón, y a la vez los más viejos. No se premian con dinero, sino con un feo diploma y con el cariño de los compañeros escritores que es lo que de verdad interesa. Aquí están Carlos Salem, Mario Mendoza, Cristina Fallarás y Guillermo Orsi. No pudieron estar presentes Eduardo Monteverde que viajó directamente a Gijón y Carlos Bardem que por estar rodando no podrá incorporarse hasta la parte final de la Semana.

Estos premios tienen un sistema de propuesta de candidatos muy abierto donde un amplio colectivo de hispanohablantes relacionados con el mundo de la literatura van presentando los libros que más les han interesado del año. Se confecciona una primera lista de 15 o 20 títulos, dependiendo de los años, y la organización la depura para dejarla en unos pocos, los finalistas. Este año son seis. Cerrada esta fase se elige un jurado pequeño de escritores, esta vez han sido tres, que serán los que lean y premien la mejor novela. Hay otra norma, y es que la composición que es secreta hasta el mismo momento del fallo. Nadie que participe conoce qué otros escritores son los jurados.

Son heterodoxos, donde el idioma es lo que unifica: son premios a libros editados en castellano, cuando se han escrito en otras leguas como el vasco, catalán o gallego pueden entrar el año que se editen en español y hayan sido traducidos por el mismo autor. La otra norma es que las novelas candidatas deben ser historias de acción que giren en torno a un hecho policial.

A Carlos Salem le hace mucha ilusión la nominación. De Pero sigo siendo el rey dice que es una novela de detectives escrita con su estilo, lo que en sí algunos otros autores ya consideran un género propio. El protagonista es el rey de España que se ve envuelto en una especie de delirio que incluso le lleva de una peripecia a otra y que también le obliga a tener que trabajar. Salem ha usado esta novela para mostrar las diferencias, ya que siempre le ha impresionado que a 200 metros de una autovía uno siempre puede encontrarse con la España más profunda durmiendo en una chabola.

Los escritores Mario Mendoza y Carlos Salem
Los escritores Mario Mendoza y Carlos Salem
Por su parte Mario Mendoza explicó que en este mismo vagón comentó en otro viaje la idea del personaje que le inspiró su novela Buda Blues. Se trata de una obra con contenido social para descubrirnos a los anarcoprimitivistas, un grupo de anarquistas contemporáneos que se enfrentan al sistema capitalista porque creen que, en lugar de avanzar hacia delante, estamos yendo hacia la prehistoria.

Para Cristina Fallarás la Semana Negra supuso un descubrimiento de las novelas del otro lado del Atlántico, pues los mecanismos de distribución no permiten que giren de un lado al otro. Señala que es uno de los certámenes en los que no prima la moda y da cancha a la literatura y a las minorías. En su novela Así murió el poeta Guadalupe, Fallarás, se ha preocupado del lenguaje y del estilo. Se trata de un falso monólogo de una persona que se encuentra recluida en un centro psiquiátrico por propia voluntad. Habla de un personaje que se ha vendido a cambio de ser otra persona. La propia autora la define como una historia bestia y muy visceral que explora la tortura, tanto en su aplicación como en la organización de la misma.

Cerró Guillermo Orsi hablando de lo importante que es esta nominación, pues significa el poder entrar en Europa a través de España, algo que para un hispanoamericano no resulta tarea sencilla, ya que las editoriales se comportan de manera localista y las novelas no circulan entre los diferentes países. Habló de Buenos Aires, lugar en la que ha ambientado su novela Ciudad Santa, como una urbe enorme dentro de un país despoblado. En ella se concentra todo el poder y la corrupción que subyace en su alrededor. Habló también de la crisis que allí se vivió en 2001, el tiempo de la propia novela, y señaló que ellos salieron rompiendo todas las reglas. Pues en ese marco, con una moneda devaluada que anima a los turistas a visitar el país, surge la historia de un secuestro a un grupo de ellos. Tres son los policías que comenzarán la investigación. Uno es corrupto, y los otros dos son el bueno y el malo, aunque hasta el final no se distingue quién de los dos representa cada uno de los papeles.

El tren que une

La experiencia de ser uno más en el Tren Negro que lleva a los escritores de la Semana Negra a Gijón


Viernes 9 de julio de 2010. Tren Negro


Uno de los vagones
Uno de los vagones
Hace años que miraba con deseo las noticias del Tren Negro, sentía como un sueño el hecho de poder viajar alguna vez en él. Desde ahora, si no voy dentro, lo miraré con nostalgia, pues el deseo se ha convertido en realidad. Un poco más tarde de las 8:10 partí en él para vivir un año más con intensidad la Semana Negra de Gijón. Enganchado a una droga metafórica que se ha apropiado de mi sangre y que me obliga a señalar siempre en el calendario sus fechas, prohibiendo cualquier otro acontecimiento. Todo mes de julio tiene siempre de antemano reservados esos días.

El tren negro es ante todo felicidad, los problemas se han quedado atrás desde el momento en que las ruedas comienzan a moverse. El mundo pierde su peso asfixiante porque se viaja con amigos, aunque nunca hayas hablado antes con ellos. El tren une.

No hay nada extraño, nada diferente a cualquier excursión, como siempre que se mezcla gente, se van encontrando en el viaje. Aquí se mezcla una gran variedad de acentos, locales e internacionales. Se comparten inquietudes y no todo es charlar de escritura. Se van contando sus cosas, se bromea y se discute, por ejemplo de religiones y culturas diferentes. Hay quienes cantan. Luego se forman corros, en el que tengo más cerca están contando chistes. Cuando camino por el pasillo escucho otras conversaciones, pero sobre todo hay una que está en boca de todos, la del pulpo Paul que hasta aquí se ha colado. Se hacen fotos los unos a los otros, para el recuerdo cuando se agote el presente.

No falta de nada, hasta el A quemarropa, el periódico de la Semana, se distribuye entre los viajeros. Es el primer número de este año.

Yampi y su guitarra
Yampi y su guitarra
Es un tren antiguo, de tres vagones de lo que era la clase preferente en los años 80. Sillones amplios y cómodos, espaciosos, tapizados de aquel verde levemente rayado que tanto representó a Renfe en una época. Los cortinajes, también verdes y muy tupidos, evitan que los rayos de sol despierten a los que ayer más trasnocharon y hoy dormitan. El vagón de en medio es un vagón cafetería, donde se van celebrando las ruedas de prensa del día. El mismo vagón también dispone de varias mesas de trabajo. En la ventanilla que ya no hace de cocina se sirven dos tipos de bebidas, agua y Pepsi. Personal de Renfe se mezcla con autores, invitados, organizadores y periodistas, para ellos es un viaje más distendido, más cariñoso, pues la alegría se contagia. El tren se detiene en algunas estaciones, para dejar paso a otros trenes, pues no recoge viajeros por el trayecto.

Varias personas recorren los pasillos, se van saludando, muchos no se veían desde la Semana Negra del año pasado y ya se estaban echando de menos. Los datos fríos hablan de 140 viajeros de los que soy uno de los 40 periodistas que nos hemos dado cita en él.

Durante el viaje hay tiempo de casi todo, hasta para que Yampi, el cantautor autóctono de la Semana Negra, nos amenice el viaje con su guitarra y su voz. Confiesa que cuando empezó tenía un libro de canciones, ahora carga con ocho. Taibo le mira, le pide que cuide la voz que la Semana es un maratón y le pregunta después si recuerda la primera canción que tocó en un tren negro. «Sí. Calle Melancolía de Sabina». Hoy elige otro repertorio que va mezclando temas propios con los ajenos y es que estamos llegando a Mieres y el vagón se mueve mucho.

Llegada a Mieres
Llegada a Mieres
En Mieres hay parada. Nos esperan parte de los organizadores con la prensa local. Tras los abrazos al bajar, una gaita y un tambor comienzan a tocar y tras ellos vamos todos cruzando las calles de la ciudad. En el patio de un colegio nos espera la comida, una «espicha» con sidra, empanadas, «bollinos preñaos», embutidos y dulces. Queda tiempo para un café, o una caña, que de todo hay y regreso al tren. Se respira la cercanía del destino entre el verde paisaje de la cuenca minera del Caudal. En Oviedo el tren se detiene otra vez para el saludo protocolario del presidente Areces a la comitiva.

Quedan solo las últimas conversaciones, pues entramos en Gijón donde nos reciben la banda municipal y los trabajadores de Chupa Chups a los que les amenaza un expediente de regulación de empleo y el cierre de su fábrica.

jueves, 8 de julio de 2010

Preparados, listos, ya…

Arranca oficialmente la Semana Negra con una tertulia de los autores en la Casa América


Jueves 8 de julio de 2010. Casa América. Madrid


Los escritores Laura Esquivel, Paco Ignacio Taibo II y Rodolfo Pérez Valero durante la tertulia
Los escritores Laura Esquivel, Paco Ignacio Taibo II y Rodolfo Pérez Valero durante la tertulia
La Casa América de Madrid acogió el primer acto de la Semana Negra de Gijón. Así se inaugura una actividad frenética, una fiesta de la literatura, que continuará en Gijón alargándose hasta el próximo día 18 en el que se apaguen las luces y el sueño nos venza. Paco Ignacio Taibo II planteó la tertulia para resolver la siguiente pregunta: «¿por qué elegimos las literaturas de género para contar nuestras historias?». Los autores uno a uno fueron dando sus explicaciones desde su óptica personal, muchos recurrieron a su infancia, a sus recuerdos y a una necesidad de contar historias que les preocupan. Tiene algo de juego, de no querer crecer también, de invento. Se habló de que hoy en día los géneros no son puros, que los autores mezclan, que las etiquetas son para otros, para los editores y libreros que necesitan organizar en estantes cada novela escrita.

Algunos reconocen que en el mundo que vivimos hay una influencia del cine, de la televisión, del teatro, de la música... que van variando las formas de escribir literatura. Es una manera nueva que no existía antes. «Somos lo que comemos y escribimos lo que hemos leído». No todos están de acuerdo, pues el cine se ha encargado de convertirlo todo en estereotipos, algo de lo que la novela debe huir porque no es un camino para ser más rico, más guapo o más alto. La literatura es la pasión máxima y si uno no escribe bien la siguiente página se muere.

Cristina Fallarás, que este año compite con su novela Así murió el poeta Gudalupe al premio Hammett explicó que la mejor manera de mezclar los dos temas que le preocupan, la muerte y la rabia, es la novela negra, y que si además le sumas la política...

Carlos Salem, que también es finalista del Hammett con Pero sigo siendo el rey explicó que a él lo que le gusta es escribir novelas degeneradas y que para ello utiliza elementos del género negro.

Cartel anunciando la presentación de la Semana Negra
Cartel anunciando la presentación de la Semana Negra
Paco Ignacio Taibo II, cuerpo y alma de la Semana Negra, aclaró que la novela negra y los géneros son la literatura social de los siglos XX y XXI. La idea de denuncia sobre lo corrupto de nuestra sociedad aparece en boca de varios autores. No sólo se valora esa capacidad permanente de lucha, sino algo más íntimo y personal. A la vez, frente a la educación formal, la novela negra aporta una educación sentimental necesaria para las personas. Tiene también un carácter idealista, para que los buenos puedan ganar en algún sitio y en algún tiempo, para que los demás veamos la luz al final del túnel.

El colombiano Mario Mendoza que opta al premio Hammett por Buda Blues habló de lo que está ocurriendo en Hispanoamerica y de qué forma lo que allí surge es la vanguardia mientras que el primer mundo se ha ido convertido en retaguardia con la que salvaguardar sus valores. Este estado es el que le permite expresar que «nunca como ahora el género negro ha sido tan necesario».

Otro de los finalistas del Hammett con su novela Ciudad santa es el argentino Guillermo Orsi quién confesó que escribe desde antes de empezar a escribir. Reflejó su profesión como una pasión. Dice que él viene de otro tipo de literatura, pero, que sin querer, en sus novelas siempre le aparecía un muerto sobre el que había que investigar porque no era fácil explicar su fallecimiento. El género negro trata de acercarse al individuo, a la gente que son las víctimas.

Hay escritores que vienen del mundo del periodismo y han encontrado en el género la oportunidad de contar historias que no tienen cabida en los diarios, de profundizar en ellas y de decir cosas que de otra forma no se escucharían. La literatura en el fondo es una forma de poder narrar aún más la realidad.

Alguno apunta a que la literatura negra le ha condenado a ser feliz. ¿Se puede encontrar un motivo más importante?

Bebe es extrema y dura

Gran expectación previa para su concierto en Madrid y un gran noche para el disfrute de sus seguidores


Jueves 8 de julio de 2010. Escenario Puerta del Ángel. Madrid


Un instante del concierto (Foto: Toni Gutiérrez)
Un instante del concierto (Foto: Toni Gutiérrez)
Como previo al concierto de Bebe actuaron Shinoflow, un grupo joven que basa su fuerza en sus dos voces con un personal estilo de hip-hop. Potencia en la batería y buen hacer del guitarra que completan el grupo. Fueron veinte minutos de aperitivo antes de que las luces se apagaran a las 22:17 sobre el escenario y de entre lo oscuro apareciera Bebe. Vestía un mono azul con parches negros, como coderas geométricas repartidas por el cuerpo. Los pendientes y las uñas pintadas de un color fucsia fosforescente. Su estilo vistiendo recordaba a las años 80, a que el tiempo había retrocedido. Su música no, al contrario, se va situando a la vanguardia de una nueva música que está evolucionado desde lo experimental.

Comenzó Con mis manos, un tema de su primer disco Pafuera telarañas. Salió un tanto retraída, como si tuviera que tomar el pulso a un escenario de nuevo. Parecía demasiado grande para ella. Lleva una banda muy completa para conseguir un sonido fuerte y potente. Dos guitarras, un bajo, un batería, otro percusionista y el encargado de los platos de scratch y ordenador, pero todos ellos dejan un semicírculo inmenso para darle a ella libertad. Las dudas duraron poco, el calor de su público le llegó pronto para cargarla de energía y el escenario se encogió porque ella fue creciendo.

Me fui y Busco-Me inauguraron la lista de los temas de su segundo disco Y . que iría repasando durante la noche. El público, que se sabía las letras completas, las coreaba demostrando que este concierto iba a ser de entrega.

No sé a quien se le ha ocurrido, pero últimamente se ha puesto de moda en los conciertos colocar focos giratorios detrás de los artistas que apunten al público, es molesto porque deslumbra y muchas veces obliga a desviar la vista del escenario, y su aporte estético es más que discutible. Anoche ocurrió, especialmente con las primeras canciones.

Un instante del concierto (Foto: Toni Gutiérrez)
Un instante del concierto (Foto: Toni Gutiérrez)
Regresó a su primer disco, del que anoche tocaron pocas canciones. El golpe y Ska de la Tierra que empezó entonando para que el público cantara las primeras estrofas. Tal vez no esperaba este arranque, cogió fuerza y creció un poco más comiéndose otra porción de escenario. Un columpio al centro y al fondo como atrezzo, un ventilador de frente para moverle suavemente el pelo y para refrescarla del calor bochornoso de la noche.

Para Sin sentido tomó su guitarra, sobre la que había pegado una fotografía, para cambiar de estilo, para sentir en sus manos el peso del concierto que ya tenía encerrado en el bolsillo. La terminó entre aplausos. La banda la dejó sola para comenzar Sin palabras que arrancó con su voz y su guitarra. Después, cuando sube la intensidad retornan dos de sus músicos: Javi Rojas al bajo y Pablo Novoa a la guitarra. Siguen los tres, pero al crecer el ritmo se incorporan la otra guitarra, la de «El Cata», y la percusión de Guillermo Domercq. Para el final de la canción ya están todos con Juni Martín a la batería y Omar trasteando con los platos.

Si algo destaca en Bebe es la comunicación tan especial que establece con su público. Está pendiente de ellos, muy cercana. Su voz cálida, su timbre poderoso les envuelve y cuando necesitan agua también se ocupa de ellos y les lanza un par de botellas. Es el momento de No+llorar y de nuevo se calla para escuchar el coro de voces que ha vuelto a surgir espontáneamente. Ahora, que se acerca la mitad del concierto, aparece Carlos Jean con una guitarra y juntos tocan Se fue, un tema en el que la música y su melodía están especialmente cuidados. Cuando se va, la escenografía cambia; surgen dos sillas verdes infantiles sobre las que se sientan el bajo y el guitarra. Bebe se tira por el suelo, quiere dar rienda suelta a sus instintos porque la vida no para nunca y siempre hay tiempo para los deseos, el momento de Pa una isla. Comienzan los mejores momentos, los de una Bebe desbordada: La bicha es sin duda el tema más aplaudido y coreado, el instinto de lo festivo explotando. Sensualidad y sexualidad unidas con picardía. Es el turno después de la emblemática Qué mimporta donde ella misma se describe como una mujer extrema y dura.

Son sus letras las de una mujer de su tiempo, sin pelos en la lengua, que vive en igualdad de condiciones y que toma de la vida lo que necesita, sin suplicar, ni pedir, porque sabe que le corresponde. Coge del árbol la fruta y entrega su alma en las historias de sus letras. No sé si hay un sentimiento de identificación en su público femenino, pero sí que las letras les llegan, que cuentan un recuerdo que también vivieron, un instante que han soñado. Es su causa la de la feminidad que se abre paso en un mundo manchado por lo masculino.

Siete horas levanta al público de sus asientos y Escuece cierra el concierto. Los bises arrancan con el regreso de las dos sillas verdes para sus dos inseparables y ella abanicándose, subiéndose al columpio y descolgándose por el suelo por puro instinto. Suena Uh, uh, uh, uh, uh. Vuelve su guitarra a las manos para llenarse de coraje y de sabor con Como los olivos. Al terminar da las gracias porque «nos habéis emocionado un montón». Cierra con Pa mi casa y se despide con un «chao pescao» cargado de complicidad. Son las 23:50 y por más que el público insiste en que vuelva al escenario, Bebe ya no aparece. Son los técnicos los que entran para ir desmontándolo todo.

A modo de pequeño anecdotario: Bebe también ha hecho cine, su primer papel fue en el 2002. Se trataba de la película de Fernando Colomo Al Sur de Granada. Su primer disco Pafuera telarañas es posterior, del 2004.