miércoles, 8 de abril de 2009

El tiempo es un sueño

Domingo 29 de marzo de 2009. En el Círculo de Bellas Artes. Madrid

Cartel de la obra«El tiempo es un sueño» es un monólogo en el que Asunción Balaguer recurre a sus recuerdos tamizados con levedad por la dirección de Rafael Álvarez «El brujo». Sobre un pequeño escenario aparece descalza, con un vestido vaporoso, y comienza a rememorar sus historias. Narra en primera persona su propio pasado sin ambages, mirando directamente, con la ensimismante dulzura de una abuela que con lucidez y experiencia habla de lo importante, de aquello que interesa. Cercana a cumplir los 84 años, mantiene una vitalidad que ilumina e intensifica sus gestos.

Se trata de una interpretación cargada, a partes iguales, de talento y sensibilidad, en la que Asunción desborda una bondad especial que contagia al público. Como testigo de nuestra historia nos habla de los tiempos de la esperanza, cuando se abrió paso la República con un aire fresco de progreso. Emotivo el recuerdo a sus padres, con especial cariño el trazo de su madre al piano.

Después habla de su amor por el teatro e intercala textos de «El tiempo es un sueño» una obra de Henri Lenorman que representó siendo muy joven. Ahora acude con frecuencia a su cabeza porque el personaje que interpretaba entonces y ella confluyen en sus premoniciones. Entonces no la entendía, le faltaba la experiencia necesaria para comprenderla que hoy sí atesora.

Comienza un homenaje al teatro que se interrumpe, pues en su vida entra Paco Rabal. A partir de aquí, él va impregnándolo todo. Habla del principio, trasladando al público a aquellos tiempos para presenciar las escenas con su carabina, que como buena señorita ella tenía contratada, las charlas en el café, los viajes en autobús... De su relación con Paco confiesa algún detalle, haciéndolo a medio camino entre la ternura y la admiración.

Se trata de un monólogo necesario, que recupera para la escena la memoria a través de una figura singular y entrañable. Espero que el ejemplo cunda, pues muchas son las voces dentro de nuestro teatro que pueden repasar una vida interesante.

A modo anecdótico: Cuenta «El brujo» de Asunción Balaguer que «cuando ella habla es un tesoro» así que a él, hace dos años y con la ayuda de su mujer, se le ocurrió grabarle 16 horas de confesiones y memorias. Con todo ese material ha construido un monólogo al que le ha dado forma dramática para llevarlo a la escena. Después de esperar un año a que el Teatro Español les diese una respuesta, han aceptado la propuesta del Círculo de Bellas Artes para su representación durante tres días.

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Cartel de la obra Reparto: Asunción Balaguer
Dirección: Rafael Álvarez - El brujo
Autor: Rafael Álvarez - El brujo

lunes, 6 de abril de 2009

Siempre fiesta

Viernes 27 de marzo de 2009. En la Sala Cuarta Pared. Madrid

Cartel de la obra«Siempre fiesta» es una comedia que quiere llevarnos hacia una reflexión sobre la búsqueda de la felicidad. Hay muchas maneras de encontrarla, pero quizá, para una familia conservadora y católica a ultranza, el paradigma perfecto sea repetir la cena de Nochebuena a diario. Cierto que no lo hacen por gusto, la hermana pequeña ha entrado en una depresión y la única forma de sacarla a flote es a través de esta pantomima.

Arranca con sorpresa, pues un narrador se mueve entre los personajes con el objeto de presentarles e ir contando al público lo que va pasando, a modo de acotaciones que se entrelazan y cruzan con los diálogos. Resulta original dicha anticipación, como también lo es la forma de interactuar con el resto de personajes: a través de los detalles, observando, con amabilidad, a imagen y semejanza del mayordomo silencioso de Balay. Se consigue con estos gestos gran dinamismo, algo que siempre está en los espectáculos de la Compañía Cuarta Pared.

El suyo es un teatro bien trabajado, mimando con esmero todos los aspectos visibles para el público, con mucha originalidad. Así ocurre en este caso con la escenografía que utiliza carteles de papel blanco sobre los que se va dibujando el decorado, o un multiusos sofá-acordeón, o reutilizables besugos de cartón, o especialmente las fotografías dibujadas a tamaño natural para que los actores las completen.

Otra característica importante es que enfrenta al espectador a textos sociales, donde el compromiso con la realidad está presente en primer plano. La crisis se dibuja en cada frase, los valores mercantilistas y desalmados de los empresarios aparecen descarnados en sus discursos. Pero el elemento sobre el que plantea la crítica es el consumismo como promesa de felicidad y que si arañamos un poco podemos ver convertido en el factor de adormecimiento de nuestras conciencias, el que nos ha llevado a un conformismo paralizante.

Escena de la obraBuenas interpretaciones, aunque el texto se trabe alguna vez por la velocidad que trata de imponer el narrador y algún que otro personaje, como es el caso de la hermana mayor, se haya quedado en un esbozo que no termina de explotar. Muy inteligente el cambio de papeles de los actores cuando interpretan a actores, sobre todo porque les permite un cambio de registro sorprendente muy bien realizado que logra transmitir esa intención de los autores de hablar entrelíneas, desde el prisma de los obreros, los diálogos más sociales.

A pesar de todo lo dicho, la obra no termina de funcionar, se encuentra lastrada en exceso por la estructura, ya que aunque cada una de las cenas presenta grandes diferencias y se perciben la decadencia y los cambios, no pueden dejar de resultar repetitivas. También es cierto que el ritmo decae a partir de la segunda cena, no volviendo a conseguir las risas con la misma facilidad en el resto de la obra.

A modo anecdótico: «Siempre fiesta» cierra la trilogía que inició «Café» y que continúo «Rebeldías posibles». Curiosamente el elenco se repite íntegramente entre la anterior y esta última obra y de la primera sólo falta la actriz Esperanza Elipe, una de las caras reconocibles de «Cámara café». Se trata de una compañía con gran estabilidad.


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Cartel de la obra
Compañía: Compañía Cuarta Pared
Autores: Luis García-Araus, Susana Sánchez y Javier G. Yagüe
 Reparto: María Antón, Frantxa Arraiza, José Melchor, Javier Pérez-Acebrón, Asu Rivero y José Sánchez
Dirección: Javier G. Yagüe
Espacio escénico y vestuario: María Luisa de Laiglesia
Ayudante de vestuario: Carolina Rodríguez
Maquillaje: Esther Quijada
Realización de escenografía: Richard Vázquez, URLOAN
Realización del muñeco: Manuel Ramudo y Pilar Arriola
Iluminación: Eduardo Vizuete
Edición de sonido: Carlos Bercial
Fotografía: Alberto Soler
Diseño gráfico: José Antonio Aguado
Producción, Comunicación y Distribución: Cuarta Pared
Ayudante de producción: Encarna Guijarro
Ayudante de dirección: Elvira Sorolla

sábado, 4 de abril de 2009

La buena vida

«La buena vida» llega a las pantallas después de ser la triunfadora en el último Festival de cine Iberoamericano de Huelva y haberse llevado el Goya a la mejor película extranjera de habla hispana. Ninguno de esos premios ha sido por casualidad, se trata de un trabajo estupendo de su director Andrés Wood y todo el equipo.

escena de la películaEl largometraje entrecruza cuatro historias sobre las bulliciosas calles del centro de Santiago de Chile para hablar de anhelos, de sueños que se frustran, de incapacidades, pero sobre todo de aquellos secretos incómodos que se callan. Mario (Eduardo Paxeco) es un joven clarinetista con talento que quiere entrar en la Orquesta Filarmónica, pero no lo consigue porque la plaza está dada previamente, así que para subsistir y seguir tocando decide entrar en el Orfeón de Carabineros. Edmundo (Roberto Farías) es un peluquero que sólo necesita comprarse un coche para ser feliz; acomodado a vivir con su madre y con cierta habilidad de seducción aprendida en su trabajo, lo tiene todo resuelto, hasta que se ve obligado a escarbar en su pasado familiar. Teresa (Aline Küppenheim) es una psicóloga que da clases a otros pero que no es capaz de anticipar lo que va a ocurrir en su casa. Patricia (Paula Sotelo) es una prostituta enferma que intenta sobrevivir por su cuenta. Existe un quinto personaje que se nos muestra en todo momento: la ciudad que les aprisiona a todos ellos con una vorágine a la que son ajenos.

El secreto de esta amalgama es la cercanía, todo lo que ocurre resulta próximo, incluso cotidiano, como visto a través de la misma ventana que abrimos a diario. No nos cuenta los motivos, nos pinta la realidad que viven los personajes con gran acierto. Y sin embargo, sin salirse de lo habitual, el largometraje consigue despertar inquietud y sorpresa.

Un buen guión, en el que los protagonistas fijan la historia, a la manera de hilos sobre los que tirar para desentramar la telaraña tejida. Las interpretaciones son naturales, marcadas por el ritmo de impone la película, destacando especialmente las de Roberto Farías, Bélgica Castro y Eduardo Paxeco. El primero por la frescura con que interpreta a un hombre anodino dándole transparencia a sus comportamientos, la segunda por su soberbia representación de una madre opresora y el tercero por la rabia contenida con lo que expresa lo que no puede ser. Remata el pastel la excelente dirección de Andrés Wood, con las ideas claras de lo que quiere contar y cómo debe hacerlo.

Es una buena oportunidad de ver cine hecho en Chile, un país con una filmografía que llega a nuestras pantallas en contadas ocasiones.



A modo de pequeño anecdotario: Inicialmente Andrés Wood se planteó un proyecto alrededor de una peluquería y el «microcosmos» que lo conforma, luego otras historias fueron entrando y produciendo cambios para acabar convertidas en «La buena vida». No podía cerrar estas curiosidades sin destacar de la banda sonora la canción «Para el final» de Chinoy, un joven y prometedor cantautor chileno.

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Cartel de la película
Países: Chile, Argentina, España y Francia
Distribuidora: Alta Films
Fecha de estreno: 03/04/2009
 Reparto: Aline Küppenheim, Manuela Martelli, Eduardo Paxeco, Roberto Farías, Manuela Oyarzún, Paula Sotelo, Néstor Corona, Daniel Antivilo, Alfredo Castro, Bélgica Castro, Francisco Acuña, Jorge Alis y Luis Roque
Dirección: Andrés Wood
Productores: Andrés Wood, Mamoun Hassan, Gerardo Herrero y Diego Dubcovsky
Guión: Mamoun Hassan, Rodrigo Bazaes y Andrés Wood
Fotografía: Miguel Littin
Montaje: Andrea Chignoli
Sonido: Miguel Hormazábal
Música: José Miguel Miranda y José Miguel Tobar
Directores de arte: Estefanía Larraín y Rodrigo Bazaes
Director de producción: Patricio Pereira y Natalie Trafford
Jefe de producción: Eduardo Castro
Asistencia de dirección: María José Droguett
Productoras: Andrés Wood Producciones S.A., DB Cine, Tornasol Films, Paraiso Production Diffusion y Chilefilms

jueves, 2 de abril de 2009

Inmigración: personas o números

Utilizar el cine para contar historias que agiten las conciencias resulta sin duda el mejor uso que se le puede dar. El fin de semana pasado se estrenó Retorno a Hansala, una película que aborda de frente el tema de la inmigración. Lo hace con frescura, desde el vitalismo y de una forma que incluso resulta terapéutica.

Chus Gutiérrez en la rueda de prensa de presentación de Retorno a HansalaHablaba Chus Gutiérrez en la rueda de prensa sobre las dificultades del rodaje, pero sus palabras recogían agradecimiento por la hospitalidad recibida. Contaba que de un lado y del otro del Mediterráneo somos diferentes, que nuestros valores mercantilizados nada tienen que ver con los de ellos. «En Hansala son pobres, no tienen nada de lo que a nosotros nos parece “imprescindible” para vivir, pero la comida que hay se comparte y se comparte el tiempo y la curiosidad de conocerse, de comunicarse a través de gestos, de miradas, de sonrisas». Decía que Said, un joven actor de 15 años, les hacía de interlocutor y también de anfitrión pues les ofreció la casa de su familia, un hogar diáfano, de puertas abiertas, de espacios colectivos. Recordaba cuando al principio de todo le dijeron que había que poner precio a las cosas, que si salía un burro en la película había que pagar al dueño por ello, que si comían en su casa debería cobrarles. Said se reía, pues en su mundo eso no dejaban de ser tonterías: el burro estaba allí, sois mis invitados...

Que el cine ayude a construir la sociedad es un valor añadido nada desdeñable. La llegada del equipo de rodaje a Hansala, además de llevar algo de prosperidad al pueblo, sirvió no sólo para que las mujeres de allí recibieran por primera vez un salario por su trabajo, sino para que vieran a otras mujeres mandando sobre hombres. Así, sin premeditación alguna, se formó «la pequeña revolución de las mujeres»: ellas solicitaron a los hombres entrar a formar parte de la «Asociación del pueblo». Aunque no se lo permitieron, no se rindieron, formaron su propia asociación y comenzaron una labor de alfabetización entre sus compañeras.

Con gran humildad nos habla también del orgullo que sienten porque su aldea resulte visible, para decirnos después que en una sola patera esa pequeña comunidad había perdido a trece hombres.

Estas palabras de la directora y su largometraje me han removido el deseo de poner en palabras los sentimientos surgidos, así que en este punto recupero mi propia voz para continuar mientras me alejo de la película.

Cartel de Retorno a HansalaViven con lo básico, en países con sistemas políticos que se han mostrado incapaces de generar un progreso colectivo que ofrezca una mínima esperanza a sus habitantes. Tutelados por un Occidente egoísta que se encarga de explotar sus recursos mientras se molesta en mantener inamovible el estado de las cosas. Nada nuevo, enfrentarse a unas perspectivas que aquí también conocimos, basta con echar la vista hacia atrás y mirar a las España de 1940. Los jóvenes de allí han encontrado la misma solución que hallaron los de aquí entonces y ante la falta de oportunidades han optado por buscarlo en territorios más prósperos. Si no es de una forma será de otra, pero se irán. Los muros no les detendrán. La realidad cambiará las leyes.

Recogen lo poco que poseen en un pequeño hatillo y se lanzan desesperados al mar en pateras, cayucos... para tener un futuro. Cargan sobre sus espaldas las historias personales y en silencio se agarran a su tragedia durante el trayecto. La noche, el frío que en los huesos, la humedad rodeándoles. No sé si saben que no es el agua sobre la que se deslizan lo que nos separa, la línea divisoria la marca la muerte. Los que sobrevivan llegarán a nuestras costas para ser tratados con desprecio, llenos de miedo al otro que es distinto y les rechaza, examinados con el tamiz de nuestra cultura en la que sus códigos se tambalean al resultarles ahora inútiles, con ganas de olvidar para superarse y sin fuerzas para sostener a los que llegarán después. Lo desconocido significa incomprensión.

Portada de Las voces del estrechoLos fallecidos se convierten en negra estadística, en números que pierden su significado y que sólo representan magnitudes sin sentimientos. Tragedias que el paso del tiempo va alejando de nuestra realidad. 3, 28, 1, 14, 9, 37, 60, 4... Así, cuando sólo son un goteo de cifras hacen menos daño y podremos olvidarlos antes.

Todo cambia con la proximidad, si nos acercamos lo suficiente a sus vidas y personalizamos se produce la variación en el punto de vista. Tendrán importancia y valor para nosotros al encontrar semejanzas o comportamientos que nos unan. Desde este prisma, enfocando para aproximarlos y que sintamos su cercanía, su realidad, escribió Andrés Sorel la novela Las voces del estrecho.

He repasado la prensa buscando que queda de tantos inmigrantes que han muerto en el trayecto y no he encontrado otra cosa que cifras de muertos. Sin embargo todos ellos han dejado una vida llena de inquietudes similar a la mía. No me lo dicen, pero sé que cada uno de ellos tiene su nombre; se llaman Said, Leila, Fátima, Ajda, Marién, Bilal, Omar, Nadiva, Khadija, Muley, Amina, Zohra, Ahmed, Alí, Abdehalak, Mohamed, Malud, Raisha, Abdelak...

miércoles, 1 de abril de 2009

Festival de Málaga: Presentación

Antes de empezar la Rueda de prensaEsta mañana se ha presentado en Madrid (Fnac de Callao) la 12ª edición del Festival de Málaga de Cine Español. La rueda de prensa ha contado con la presencia de Carmelo Romero, director del Festival, de Fernando Méndez-Leite, director de cine que forma parte del comité de dirección y selección del Festival, y de varios de los de directores de las películas participantes.

El festival, que tendrá lugar del 17 al 25 de abril en la ciudad de Málaga, mantiene la continuidad con las ediciones anteriores, lo que significa apostar por la presencia de un panorama completo del cine español, abrir una ventana al cine latinoamericano, mostrar películas solidarias con capacidad de influencia en la sociedad, fomentar la presencia de jóvenes creadores y buscar la participación constante del público.

La sección oficial contará con 14 largometrajes, de los que 8 son óperas primas, 3 se corresponden con segundas películas de sus directores y otras 3 pertenecen a realizadores con más veteranía. Una proporción que viene trasladada de la propia realidad, ya que la intención de esta sección es la de mostrar una panorámica de nuestro cine a través de obras recién acabadas. Las películas que compiten abarcan gran variedad de géneros y se ha presentado como:

  • «Bullying» (Josetxo San Mateo) habla del acoso en las aulas.
  • «Pagafantas» (Borja Cobeaga), en clave de comedia, trata sobre la humillación que puede soportar un joven enamorado.
  • «Un buen hombre» (Juan Martínez Moreno) muestra la doble moralidad en las clases medias altas.
  • «Agallas» (Samuel Martín Mateos y Andrés Luque Pérez) se define como un thriller con retranca.
  • «Fuga de cerebros» (Fernando González Molina) es una comedia romántica y gamberra.
  • «Trash» (Carles Torras), una película coral de tramas cruzadas que promete emociones intensas.
  • «La escarcha» (Ferrán Audí), una coproducción con Noruega, se trata de un drama psicológico con tintes de realismo mágico.
  • «Siete minutos» (Daniela Fejeman) una comedia romántica y coral sobre gente que intenta dejar de estar sola.
  • «Amores locos» (Beda Docampo Feijóo) muestra el amor a través del tiempo y los sentimientos.
  • «Tres días con la familia» (Mar Coll) una película sobre las relaciones personales que nos muestra a una familia a lo largo del velatorio, misa y entierro.
  • «Flores Negras» (David Carreras), un thriller con coprodución alemana.
  • «La vergüenza» (David Planell) que habla de las decisiones y sus consecuencias.
  • «El niño pez» (Lucía Puenzo) se presenta como una road movie.
  • «Siete pasos y medio» (Lalo García) que trata de los sueños incumplidos.

Todos los participantes en la rueda de prensaSe proyectarán largometrajes en otras secciones, como son los casos de Zonazine para presentar el cine más arriesgado, Territorio Latinoamericano que mostrará el próspero cine iberoamericano hablado en español, Premios que supone una retrospectiva de los premiados (Juan Diego, Gregorio Ros, Enrique Cerezo y Nacho Vigalondo) y la Película de Oro: Viridiana (Luis Buñuel).

Otras de las apuestas del festival son los cortometrajes y los documentales. Cabe destacar los documentales sobre los últimos testigos «Fraga» (José Luis López Linares) y «Carrillo» (Manuel Martín Cuenca), así como el homenaje a la copla que supone «La España de la copla» (Emilio Ruiz Barrachina).

Existe un gran número de actividades paralelas, tales como diferentes exposiciones relacionadas con el cine, masterclass de prestigiosos profesionales de la profesión, cineforum, videocreación, mesas redondas...