sábado, 3 de diciembre de 2011

Estreno del cortometraje Vida Parada

Una comedia social en diez minutos


Martes 20 de diciembre de 2011. Escalera de Jacob. Madrid


Cartel de Vida Parada
Cartel del cortometraje Vida Parada
A la Isla Inexistente le toca hablar de sí misma. Esta noche presento en el Festival Cortos con Ñ mi primer corto: Vida Parada, una comedia social en diez minutos. Digo social porque habla de la distribución de la riqueza, y digo comedia porque he tratado de contar la historia desde el humor.

Aprovecho también para dar las gracias al equipo por todo el trabajo que han realizado; a ellos les debo que este sueño se haya convertido en una realidad.

No me extiendo más, hoy no me toca hablar, así que os dejo con lo que ha dicho José Luis Mora, responsable de Cortos con Ñ, sobre Vida Parada:

«Vida Parada, de Vier Castellanos.
Con Amanda Guadamillas, Jesús Monroy, José María Alfaya, Jorge Navarro, Emna M. Quintro Niño, Virginia Fernández y Alejandro Figueroa.

Marta es una mujer en paro. Se siente sola e inútil. No sabe qué hacer con su vida. Siguiendo a un viandante encuentra la solución...

Con un envoltorio de tragicomedia costumbrista de corte clásico que tan bien se nos da hacer a los españoles, Vier Castellanos nos regala a todos los espectadores una deliciosa historia sobre gente, tan normal y corriente como la mayoría de nosotros, que descubre cómo una decisión impulsiva podría cambiar su vida para bien. El guión es brillante, está repleto de una gran carga de crítica hacia muchas cosas que no funcionan en nuestra sociedad; pero también es un guión escrito con un tono tan amable y los personajes que protagonizan el corto son tan humanos que no podemos si no sentir una enorme simpatía por ellos y por lo que hacen.

La narración funciona muy bien y el realizador sabe muy bien cómo tocar cada tecla para conectar con los espectadores. Vida Parada, además de resultar un buen vehículo de crítica social, entretiene tanto por cómo está contada la historia como por el estupendo trabajo realizado por Amanda Guadamillas y Jesús Monroy, dos actores como la copa de un pino que brillan en cada cortometraje en el que participan. Y aquí, lo que nos ofrecen a los espectadores es una actuación tan real como la vida misma. Le dan a cada personaje todos los matices que necesitan y les imprimen tal dosis de ternura que, como suele decirse, sus creaciones traspasan la pantalla.

Éste es un cortometraje redondo en todos sus sentidos y para nosotros es un honor que nos hayan elegido para realizar su estreno oficial.»

jueves, 1 de diciembre de 2011

Cantautores por Tele K

El apoyo a una emisora necesaria que el 16 de enero volverá a las ondas


Jueves 1 de diciembre de 2011. Auditorio Marcelino Camacho de CC.OO. Madrid


Cartel de presentación del concierto en apoyo de Tele K
Cartel de presentación del concierto en apoyo de Tele K
Los preámbulos y la palabra antes de la música

Pepe Tarduchi se encargó de presentar el concierto. No podía empezar de otra manera, por el lugar en el que estaba, que recordando a Marcelino Camacho, un sindicalista y un hombre como pocos, de esa docena de personas que no pueden olvidarse nunca. De Tele K dijo poco y a la vez mucho, que es la expresión popular de un barrio con capacidad de autogobierno: Vallecas.

Javier López, secretario general de CCOO de Madrid, explicó que debe ser una exigencia de todos reivindicar la vuelta de Tele K a las ondas, que ahora que se celebra el aniversario de la Constitución debemos pensar en qué es lo que se homenajea desde los poderes políticos y recordar por el contrario lo que costó conquistar los derechos que recoge y lo fácil que resulta perderlos.

Por su parte, Manel Calbet, presidente de Ràdio i Televisió Cardedeu, se sumó a este acto para apoyar a Tele K desde una emisora que empezó en el 80, en una pequeña población, como medio de expresión de sus ciudadanos y que sigue emitiendo. Señaló que Tele K es una alternativa necesaria tanto a la telebasura como a las cadenas propagandísticas de los políticos.

Luis Pastor, el sentimiento arraigado y la lucha que no cesa

Luis Pastor tomó su guitarra y se acercó al micrófono para empezar recordando que viene de una generación cuyos padres fueron emigrantes que vinieron a Madrid desde muchos puntos de España para ganarse un sustento. Vallecas fue uno de los lugares que les acogió. Para aquella generación, aquel barrio se convirtió en la imagen y el recuerdo de la lucha colectiva, de los movimientos vecinales y de la solidaridad. Recordó que Vallecas en los 70 añoraba una utopía: convertirse en un puerto de mar independiente, así construyó su imaginario, fruto del cual es la batalla naval que se celebra todos los años. Tele K es otra de las utopías, un medio independiente, libre, cercano, de izquierdas; una bandera que nos une y que es necesario defender.

Él lo hace, como ha venido haciéndolo siempre, con responsabilidad y desde sus canciones. Está preparando un disco nuevo del que recitó Qué fue de los cantautores, el tema que le dará título, una declaración de que él sigue en pie, de que aquel espíritu de lucha contra la dictadura aún respira.

Con su inseparable Lourdes Guerra a su lado y haciendo los coros se arrancó con Vengan a ver (Vallecas 75) y después, a capela, golpeándose el pecho como cajón de percusión que marca el ritmo, cantaron Mariposa que dedicaron al poeta chileno Nicanor Parra que recientemente ha sido galardonado con el premio Cervantes y a su hermana, Violeta Parra.

Lourdes Guerra, Pedro Pastor Guerra y Luis Pastor en un momento del concierto
Lourdes Guerra, Pedro Pastor Guerra y Luis Pastor en un momento del concierto. Foto por cortesía de Pedro Pastor
Después, para el siguiente tema, llamó al escenario a su hijo, Pedro Pastor. Los dos, bajo la mirada atenta de Lourdes, afinaron sus instrumentos: Pedro la guitarra y Luis el timple canario. Lo hicieron sin prisa, con meticulosidad, entre bromas, empezando de nuevo y cuando todo estuvo a su gusto, lo tres nos ofrecieron En las fronteras del mundo, un himno a la integración y el ser humano.

Pedro Pastor, la saga continúa

Los padres se fueron y se quedó solo el hijo. Se presentó con soltura y avisó que estaba aquí para «romper el esquema de estos mayores». Tiene diecisiete años y apunta maneras, sabe incorporar nuevos ritmos a esto de ser cantautor. Para empezar se arrancó rapeando Creer, soñar… un tema que comienza con la estrofa: «Yo creo en Libia y creo en Palestina». Después hizo otros dos temas, uno de ellos definido como funky. Actúa con descaro, moviéndose cómodo sobre el escenario, con garbo, y bromeando con el público. Repitió su nombre una y otra vez, sabedor de que la repetición –con un poco de humor– hace memoria. Para cerrar eligió un tema que escribió la semana pasada: Viva la libertad.

El titular: El 16 de enero vuelven a las ondas

Pepe Tarduchi regresó al escenario para oficiar de maestro de ceremonias con humor, con el mismo que se cantó a capela Yo soy banquero, una versión libre del Soy minero de Antonio de Molina.

Tras él tomó la palabra Paco Pérez, el alma de Tele K y uno de sus rostros más reconocibles. Anunció que traía un titular: «Después del apagón llega la luz, el 16 de enero, lunes, Tele K va a volver a las ondas» para demostrar que otra televisión es posible. Agradeció la participación de los presentes por tener esa consciencia de que Tele K es una necesidad, la de tener una televisión crítica, ciudadana e independiente. Se necesitan las manos de todos, las de los indignados, las de las gentes de los barrios y también las de unos sindicatos fuertes.

Marcó el concierto como algo histórico, cuya recaudación resulta vital para el sostenimiento de la cadena, les sirve para ponerse al día en sus cuentas y que puedan transmitir en esta tecnología tan cara. Agradeció la labor y apoyo del Ateneo Republicano de Vallecas. Después al propio barrio que definió como una comunidad imbatida, una metáfora de la utopía, un ejemplo de dignidad y un maestro que a él le ha enseñado todo, empezando por la lucha. La chabola mediática que es Tele K sigue adelante.

Ismael Serrano y Manuel Cuesta en un momento del concierto
Ismael Serrano y Manuel Cuesta en un momento del concierto.
Foto por cortesía de Manuel Cuesta
Manuel Cuesta, un cantautor con estilo de rockero

Al cantautor sevillano Manuel Cuesta le tocó retomar la parte musical. Presentó temas de La vida secreta de Peter Parker, su último disco que prometió vender en persona a la salida del concierto. Abrió, guitarra en mano, con Bailando en una nube de cartón. Es un cantautor de voz potente y estilo rockero, que se mueve entre lo íntimo y lo social.

Para se segundo tema, Teoría del Caos, solicitó la colaboración del público, con el que ensayó el estribillo. No quedó mal y lo cerró cantando al público sin micro los últimos versos. Cambió de disco, se fue a Días Rojos para hacer Cuando despierte esta guerra un canto que surgió tras la caída de las Torres Gemelas y que habla de hacer el amor en lugar de la guerra. Volvió a su último disco para el siguiente tema, Baílame el agua, uno de los más potentes y mejor trazados musicalmente y que acompañó tocando la armónica. Para despedirse invitó al escenario a Ismael Serrano y juntos hicieron Tu risa en la Alameda.

Ismael Serrano, un militante vallecano de la memoria

Se quedó solo en el escenario Ismael Serrano con su guitarra. Antes de nada quiso expresar que para él resultaba un placer compartir el escenario con maestros y amigos apoyando a Tele K. Recordó que tuvo un programa allí que se llamaba Cualquier noche puede salir el sol. No olvidó lo mucho que aprendió en Tele K y en el barrio. «La indignación la inventó Vallecas» y a él le dejó un sentimiento de clase adherido a la conciencia. Un barrio de obreros, de dignidad incuestionable y legendaria. Saludó a los trabajadores de Tele K y les dio las gracias.

Tocó Te vas. Se acordó de Urdangarín y Marcichalar, a los que el republicanismo debería rendir un homenaje por lo mucho que están haciendo por la causa republicana y después hizo Al bando vencido, al que siguieron Ya ves y Dónde estarás.

Tomó de nuevo la palabra antes de cantar Papá cuéntame otra vez, un reproche de su generación a la de sus padres, por haber renunciado a la utopía, pero también a la suya, pues también le corresponde asumir gran parte del desastre que habitamos. Ismael aún cree en los sueños, en reivindicar aquellas mismas utopías que dejamos caer. Sigue cantando este tema porque continúa militando en la memoria y la reivindica para construir una identidad propia y como una herramienta de futuro. Y también porque es un homenaje a los que siguen en la primera línea de combate desde entonces, sin resignarse. Porque vendrá una nueva generación que llenará las calles. Porque es un relato que ahora empezamos a construir entre todos exigiendo una nueva sensibilidad a los políticos.

Luis Eduardo Aute: fe, curiosidad y criterio propio

Luis Eduardo Aute fue el encargado de cerrar el concierto. Explicó que le resultaba estimulante que después de esta derrota y fracaso que vivimos hoy, el teatro estuviera lleno. Bromeó diciendo que habían decidido dar cinco conciertos más, porque si con este se ayuda a salvar a Tele K, bien podría darse que con la recaudación del resto pudiéramos comprar Prado del Rey. Avisó que vienen tiempos un tanto extraños, donde parece que se va a derrumbar, que solo nos quedan nueve días para una nueva catástrofe financiera. Pero en realidad lo único que ocurrirá es que nos quedaremos con el culo al aire. Con este preámbulo, a modo de causa, presentó La intemperie.

El siguiente tema Giraluna se lo dedicó a los que tienen fe, no pierden la curiosidad y mantienen su criterio propio, porque tendrán su recompensa. Para La belleza no necesitó presentaciones, ni tampoco para hacer el ultimo tema: Al alba, que cantó a capela, con el hermoso coro de todo el público como un susurro infinito de dignidad y memoria. Al terminar sonó el mayor aplauso de la noche con el público puesto en pie.

A modo de pequeño anecdotario: Con motivo de que Tele K vuelve a las ondas el lunes 16 de enero de 2012, el viernes anterior, día 13, en la sala Hebe se celebrará La Fiesta del Retorno de Tele K, en la que participarán Motociclón y Wyoming y Los Insolventes.

sábado, 26 de noviembre de 2011

La noche de Montxo Armendáriz

Pepe Colubi y Blanca Romero presentan la gala de clausura del 49 Festival Internacional de Cine de Gijón

Detalle del cartel del 49 FICXixón
Detalle del cartel del 49 FICXixón en la mesa de prensa del Antiguo Instituto
Se acabó la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. Nueve maravillosos días cargados de películas para todos los gustos. La de este año ha sido una selección de gran calidad, tanto que si habláramos de cosechas de vino y sus añadas, a esta edición se debería aplicar la categoría de excepcional.

Sección oficial. The Forgiveness of Blood, las culpas de los padres heredadas por los hijos

El director estadounidense Joshua Marston, que hace unos años sorprendió con la excelente María llena eres de gracia compite en la Sección Oficial con su segunda película: The Forgiveness of Blood, una coproducción entre cuatro países: Estados Unidos, Albania, Dinamarca e Italia.

En una aldea albanesa, padre e hijo, viajan en un carro tirado por un caballo. Cruzan las tierras de los vecinos, apartando las piedras que han colocado, para evitarse el rodeo que supone usar el camino, es algo que vienen haciendo de siempre. En el bar discuten las dos familias por estos asuntos, se llaman ladrones unos a otros, pero no llegan a las manos, alguna mirada de las que hielan hasta el alma, alguna palabra más alta que otra. Nik, el hijo, es un adolescente con una vida normal. Su futuro, lo que hará en unos años cuando sea adulto, y la chica detrás de la que va, ocupan su tiempo. En clase tienen ordenadores, él usa Facebook, se comunica con móviles… La tecnología no es algo extraño en la aldea, conviven el atraso y el progreso en el mismo pueblo. Pero no va de eso la película, va de lo otro, de esas disputas entre familias que un día acaban con un muerto. Nos cuenta la historia de una deuda de sangre entre familias, en realidad las consecuencias que trae. Hay toda una ley ancestral que rige de qué forma se ajustan las cuentas en estos casos, una ley que todos respetan: un duelo, el encierro de la familia deudora en su casa, el uso de mediadores…

Todo cambia, de la noche a la mañana han perdido su libertad. Nik se encuentra encerrado en casa, sin posibilidad de salir, su hermana Rudina, un poco más pequeña que él debe dejar la escuela para encargarse del reparto del pan con el que subsiste la familia. De pronto esa losa aumenta su responsabilidad, el dinero del pan es poco y comienza a vender tabaco. ¿Es justo que los hijos asuman la culpa de los delitos de los padres? Ese el dilema que se plantea The Forgiveness of Blood y para ello nos presenta esa atmósfera opresiva, con una estructura jerárquica familiar inquebrantable y esa obligación de hacerse mayor de golpe, porque toca crecer antes de tiempo.

Montxo Armenáriz posando en el Festival tras la rueda de prensa
Montxo Armenáriz posando en el Festival tras la rueda de prensa
Premio Nacho Martínez. Montxo Armendáriz charla sobre el presente del cine

Nacho Martínez fue un actor asturiano, de Mieres, que tuvo una presencia destacada en el cine que se hacía en nuestro país en los años ochenta. Comenzó en el teatro universitario independiente, cuando aún era muy joven y en los tiempos finales del franquismo. Se fue a Madrid y empezó a ganarse la vida como doblador poniendo voz a artistas como Richard Chamberlain en El pájaro espino, Richard Gere, Sylvester Stallone... Consigue un papel en Tasio y ya no pararía hasta el final de su carrera. 17 películas y una cuantas series como Los pazos de Ulloa, Los jinetes del alba o protagonizar El olivar de Atocha. Trabajó a las órdenes de directores como Manuel Gutiérrez Aragón, Gonzalo Suárez, José Luis Cuerda, Fernando Fernán Gómez, Vicente Aranda, Inmanol Uribe, Eduardo Campoy, Miguel Picazo o Montxo Armendáriz, pero sin duda siempre será recordado por sus papeles en las películas de Pedro Almodóvar, especialmente por su interpretación del torero de Matador.

Murió joven, en 1996, con 44 años de edad, de un cáncer de pulmón. En su recuerdo, el Festival Internacional de Cine de Gijón otorga el Premio Nacional de Cinematografía Nacho Martínez y que esta edición recae en el director Montxo Armendáriz, en reconocimiento a su carrera.

En el encuentro con la prensa, el director navarro cuenta que, cuando le llamaron, lo primero que pensó es que venía a dar el premio, no ha recibirlo. De Nacho Martínez tiene muchos recuerdos y anécdotas. Coincidieron en Tasio, la primera película de ambos. Cuenta que entonces Nacho Martínez era un doblador, con una voz muy bonita, así que el director tenía cierta preocupación por si podría adaptarla, romperla un poco, embrutecerla. Le hacía hablar mal y el actor le decía que le iba a hundir la carrera, que sus paisanos de Asturias cuando le oyeran hablar así se iban a pensar que era un mal actor. Dice que todo el mundo quería a Nacho Martínez, que era divertido y que se encargaba de poner motes a todo el mundo. Rodar su papel eran unos días, pero el equipo se iba inventando otras cosas para que se quedara y así, un día por otro, estuvo hasta el último día.

Le preguntan por la situación de los festivales de cine en España en estos tiempos de crisis y recortes. Responde que sería perjudicial que festivales como el de Gijón desapareciesen o viesen mermada su financiación. Son frágiles, cuesta colocar un festival en el mapa y sin embargo es fácil derrumbarlo. Quien no tiene una imagen desaparece. Gracias a ellos se da a conocer nuestro cine, quien habla de cine habla de cultura porque explica el pueblo que somos y cómo nos manifestamos. Es labor de los organismos oficiales desarrollar y potenciar nuestro cine, así como facilitar el intercambio cultural con otros países. El FICXixón cumple con estos objetivos, muestra nuestro cine y el de otras culturas, lo que nos permite enriquecernos. Sería injusto que desapareciese por una crisis creada desde fuera y que sin embargo tenemos que pagar todos nosotros, por culpa de unos mercados que se imponen a los gobiernos cuando debería ser al revés.

Respecto a los rumores de que el Ministerio de Cultura desparezca en la próxima legislatura con el gobierno de la derecha, dice que Ministerio de Cultura habrá siempre, lo que hay que ver es dónde está y en qué forma. Explica que le da igual que se llame como se llame, que sea un ministerio o que dependa de otro, porque lo importante no es el nombre, sino lo que tiene que hacer y lo que debe cumplir. Considera que es un error industrializar la cultura, algo a lo que desgraciadamente estamos asistiendo desde hace varios años. La cultura se quiere medir por los beneficios que genere, aunque con fortuna, aún se está escapando de esto en una gran parte. Más que el mercado, la unidad de medida debería ser la aceptación. Cree que cada uno debe decidir que películas quiere ver, pero siempre que exista la igualdad de oportunidades, si no es muy difícil hablar de libertad de elección.

Cada vez se abre más el abismo entre los dos tipos que tenemos para hacer cine, el de las grandes producciones que suelen financiar las televisiones y las pequeñas producciones más orientadas a los festivales. Las primeras buscan el máximo beneficio, sea como sea, mientras que a las segundas apenas les importa la rentabilidad. Ese marco intermedio, entre un cine y el otro, se ha quedado sin espacio, desapareciendo prácticamente. El éxito se mide por la taquilla y, o lo tienes pronto y tremendo, o casi no existes. Las películas que van por el circuito de festivales y cosechan éxitos, luego pasan desapercibidas en las salas comerciales. Ese el dilema que hay que resolver.

Comenta que en torno a un festival y una vez al año, es fácil agrupar a gente joven que quiere ver películas «raras». Pero cuando desde los medios hay un bombardeo masivo de las películas de las grandes distribuidoras, es difícil mantener la pugna y encontrar público para esas películas de autor durante todo el año.

Dice no querer hablar de las subvenciones, pero sí de una protección mínima a nuestra cultura. Pone a EE.UU. como ejemplo. Explica que allí, si alguien va a rodar a un estado, el gobierno local reintegra el 40% de lo que se invierte en la producción, lo llevan haciendo desde hace años y eso hace que se pueda decir que el cine estadounidense es el más subvencionado. No todo es correcto en las subvenciones de nuestro país, así que no justifica que toda valga. Hay de todo, mucho listillo incluido que se aprovecha, pero eso no debe invalidar a todos por igual. Habría que ver caso por caso para evitar los abusos, algo que a toda la profesión le interesa. No le gusta que a veces se critiquen ciertas subvenciones, como diciendo que no deberían existir. Y sin embargo de otras no se dice nada. Nadie ha pedido justificación del dinero público que el gobierno ha inyectado a la banca.

Los premiados en la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Los premiados en la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Una Gala de Clausura muy ágil presentada con humor por Pepe Colubi y Blanca Romero

Arrancó con sorpresa, con una performance audiovisual, una especie de explicación del futuro y la deriva del cine, que combinaba una proyección con fragmentos de varias películas en una única historia sobre un guion perdido, encontrado, necesario e innecesario. Mientras las imágenes se mostraban en pantalla, los cuatro artistas interactuaban en directo, a través de un piano, un dispositivo y varios ordenadores. Le añadían música electrónica, efectos sonoros especiales, e incluso un tratamiento a las imágenes mostradas en directo. Algo diferente, que se graba en la retina y que predispone la actitud receptiva hacia lo positivo.

Después aparecieron los dos presentadores, Blanca Romero y Pepe Colubi, que siguiendo un guion ágil y con mucho humor consiguieron divertir al público. Colubi recordó que en la inauguración de esta edición habló del gobierno y que el domingo el gobierno cambió. También hizo bromas con la monarquía, y el lunes tuvimos lo del ojo del rey y la puerta. No por eso dejó de bromear con ambos temas en la clausura.

Se fueron entregando cada uno de los premios del palmarés con pocos discursos. Destacaron tres de ellos. El de Armendáriz para describir con ternura los momentos que compartió con Nacho Martínez en los rodajes. Cuando Santiago Mitre director de El Estudiante habló del bajo presupuesto de su película mientras bromeaba indicando que ya con estos premios recibía más dinero del que habían invertido; después en serio habló de su postura como cineasta ante la crisis y los recortes: «seguir filmando, sea como sea». Finalmente el máximo responsable de Golem, que distribuirá en España la otra película ganadora La guerre est déclarée, tuvo un discurso emotivo en estos momentos de crisis para apoyar al Festival ahora que los recortes aprietan a la cultura. Felicitó a su director José Luis Cienfuegos y a todo su equipo, pues sin su trabajo los estrenos americanos se comerían al cine independiente.

Tras la foto de familia con los premiados, la gala tuvo un guiño hacia su futuro, ya que al girar la mesa de los presentadores, tras el 49 apareció un 50, el número que hará la edición del próximo año que ya se ha puesto en marcha.

Pawel Pawlikowski, director de la película The Woman in the Fifth, durante la rueda de prensa de presentación
Pawel Pawlikowski, director de la película The Woman in the Fifth, durante la rueda de prensa de presentación
Sección oficial. The Woman in the Fifth, el juego onírico del aburrimiento

Pawel Pawlikowski cierra el Festival con la proyección en la gala de clausura de su película The Woman in the Fifth. Un trabajo confuso, que juega con la paciencia del espectador y que se ha construido sobre los tópicos de todo escritor maldito: hombre atormentado al que rondan sus fantasmas, autor de una única novela, que necesita a las musas cerca, que se siente perseguido y que debe tocar fondo para poder escribir, como si las palabras solo pudieran nacer del dolor. No hay una línea clara entre la realidad y el universo onírico del propio autor que interpreta Ethan Hawke. El resultado es una entelequia borrosa, demasiado literaria y con un exceso de simbolismo, donde todo parece querer decir otra cosa diferente.

La muerte está presente siempre, pero sin que sea demasiado distinguible de la vida. Los fantasmas se comportan como seres vivos, solo se diferencian en que los que ya están muertos suelen ser mucho más sabios. Otro punto en el que abunda la película es en el fuerte deseo que el protagonista despierta en las mujeres, una especie de magnetismo que las atrae supongo que por ese aire de escritor maldito.

Hay dos aspectos que resultan acertados. El primero, encontrarnos con un París sórdido para pintar en paralelo el derrumbe de su vida y el paisaje entre el que se desenvuelve. El protagonista está lejos de casa, en realidad siente que no hay ningún lugar al que pertenezca, salvo el territorio de lo inventado. El otro es la fuerza de la curiosidad frente a lo prohibido, esa imposición de no permitir hacer preguntas mientras se exige un trabajo que no se explica.

En la rueda de prensa, Pawel Pawlikowski explicó que le mandaron la novela para ver si podía hacer un thriller con ella, pero ese no era su estilo, así que decidió darle un tono más poético que encajase con lo que el director tenía en su mente. Quería contar la historia de una persona dividida por sus contradicciones mentales. The Woman in the Fifth es algo un tanto perverso, una mezcla de géneros que responde a un desafío personal propio. Hay una invención por parte de Pawlikowski de las normas que rigen el film para conseguir crear un universo paralelo que evoque sensaciones. Es su intención crear una atmósfera hipnótica para que el público no mida la película con la realidad. Confiesa que lo único que espera es que el espectador experimente algo. En realidad es un anti-thriller, una especie de juego más que una película de suspense. Hay una intención deliberada en que el nos piense en la trama.

Eligió a Ethan Hawke para el papel protagonista porque necesitaba un hombre que fuese atractivo para el espectador, pues según avanza la película el personaje va perdiendo la confianza que se ha depositado en él y se va haciendo más sospechoso. Hay una intención de que el público sufra con él.

Palmarés del 49 Festival de Cine Internacional de Gijón

Todos los jurados ha coincidido en señalar la buena selección del Festival de este año

Largometrajes de la Sección Oficial premiados en la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Largometrajes de la Sección Oficial premiados por el Jurado Internacional en la 49 edición del Festival Internacional
de Cine de Gijón

SECCION OFICIAL:

El Jurado Internacional de la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Eduardo Chapero-Jackson, Alberto Fuguet, Fernando Lara, Lola Mayo y Mira Staleva ha concedido los siguientes premios a las películas participantes en la Sección Oficial:

Premio Principado de Asturias al mejor largometraje: (ex aequo) La guerre est déclarée de Valerie Donzelli (Francia) y El estudiante de Santiago Mitre (Argentina)

Premio Principado de Asturias al mejor cortometraje: (ex aequo) At the Formal de Andrew Kavanagh (Australia) y Meteor de Christoph Girardet y Matthias Müller (Alemania)

Premio al mejor director: Ruben Östlund por Play (Suecia)

Premio al mejor actor: Jérémie Elkaïm por La guerre est déclarée (Francia)

Premio a la mejor actriz: Valérie Donzelli por La guerre est déclarée (Francia)

Premio al mejor guión: Santiago Mitre por El estudiante (Argentina)

Premio Gil Parrondo a la mejor dirección artística: Elena Zhukova por Фауст / Faust (Rusia)

Premio Especial del jurado: Take Shelter de Jeff Nichols (Estados Unidos).

Mención Especial del jurado: Iceberg de Gabriel Velázquez (España).

Fernando Lara, Eduardo Chapero-Jackson, Lola Mayo y Alberto Fuguet, Jurado Internacional en la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Fernando Lara, Eduardo Chapero-Jackson, Lola Mayo y Alberto Fuguet, Jurado Internacional en la 49 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón

El jurado leyó una declaración mostrando su apoyo al Festival Internacional de Cine de Gijón por su inestimable y necesaria labor en defensa del cine independiente.

RESTO DE PREMIOS:

Premio del público a la sección Rellumes: Tomboy de Céline Sciamma (Francia)

Premio FIPRESCI de la Prensa Internacional: Terri de Azazel Jacobs (Estados Unidos)

Premio del jurado joven al mejor largometraje: El estudiante de Santiago Mitre (Argentina)

Premio del jurado joven al mejor cortometraje: Voice Over de Martín Rosete (España)

Premio Efants Terribles al mejor largometraje: Papá, soy una Zombi de Ricardo Ramón y Joan Espinach (España)

Premio Día D'Asturies: Festuki de Francisco de Borja Fernández (España)

Premio Nuevos realizadores del Principado de Asturias al proyecto: El primer día del resto de mi vida presentado por Marta Loza Alonso (España)

Premio al proyecto corto Canal + 2011: Misterio presentado por Chema García Ibarra (España)

viernes, 25 de noviembre de 2011

Día de cine directo, el más próximo al documental

Dos historias de adolescente con nombre propio

El Festival Internacional de Cine de Gijón está abierto a los jóvenes espectadores, la sección Enfants Terribles está pensada para ellos y es bonito ver todos los días una larga cola de niños y niñas esperando para entrar a ver la película. Para estos pases, cada colegio ha reservado un día y ha hecho la solicitud previa.

Sección oficial. Michael, los criminales y las víctimas no pueden ser invisibles

Markus Schleinzer, director de la película Michael, durante la rueda de prensa de presentación
Markus Schleinzer, director de la película Michael, durante la rueda de prensa de presentación
El austriaco Markus Schleinzer debuta en la dirección con Michael, una película durísima sobre un caso horrible de un hombre adulto, Michael, que tiene secuestrado a un niño en un cuarto especial de su garaje.

Michael resulta especialmente dolorosa por la frialdad con la que está tomada. La cámara sigue al protagonista en su vida cotidiana y no tiene ninguna señal que deje intuir lo depravado que es. Hace una vida normal, pero al llegar a casa, cuando se bajan las persianas automáticas de la casa, encontramos a ese otro Michael que aterra sin levantar la voz, con una pequeña mirada. La suya es una vida construida sobre el engaño y lo hace con espeluznante naturalidad, la vida de un ser que parece ser inofensivo.

Curioso ver que esa maldad del personaje no transciende en su vida profesional, donde se está labrando una buena carrera. Es un monstruo que triunfa porque su mejor virtud es la de ser servil y mostrar la mayor docilidad hacia sus superiores. Algo que nos hace preguntarnos qué tipo de personas están construyendo nuestras sociedades.

No es un producto consumible, es una película que conmueve y hacer revolverse los intestinos de quien la ve, pero lo hace de una forma sosegada, aséptica incluso, mientras nos habla de una crueldad vergonzante que nos sonroja y que no nos permite mirar hacia otro lado. Filmada sin ser explícita, asentada en los detalles y con una gran capacidad para sugerir nos obliga a sufrir con asco, a desearle lo peor a Michael, a no sentir piedad cuando tiene mala suerte, a esperar que le pillen.

Comenta su director en la rueda de prensa que se han dado muchos casos de secuestros de niños en Austria, todos ellos son casos horribles. La intención de Schleinzer con Michael es la de enfrentarse a estos hechos criminales desde un enfoque serio, alejado del tratamiento sensacionalista que tienen estas noticias en la prensa amarilla. Reconoce que no tuvo ningún dilema moral, porque conocía a priori sus ideas al respecto, pero no ha querido ser moralista. Confiesa que no tiene las soluciones y que ni siquiera sabe qué hacer con estos sujetos. Lo que tiene muy claro es que los criminales y las víctimas no pueden quedar invisibilizados ante la sociedad.

Rellumes. Pankot ne e mrtov / Punk’s Not Dead, rebeldes a los cuarenta

Luis Mayo conversa con Vladimir Blazevski, director de Pankot ne e mrtov durante la rueda de prensa
Luis Mayo conversa con Vladimir Blazevski, director de Pankot ne e mrtov / Punk’s Not Dead durante la rueda de prensa de presentación
Pankot ne e mrtov / Punk’s Not Dead es una película de Macedonia dirigida por Vladimir Blazevski. Va sobre un grupo punk que después de diecisiete años vuelven a juntarse para dar un concierto. Hacen un viaje para ir recogiendo a sus viejos compañeros y en él vemos una país destrozado por una guerra con un fuerte conflicto étnico que va siendo el telón de fondo de Pankot ne e mrtov / Punk’s Not Dead.

Lo primero es ir convenciendo a cada uno de los miembros, pues la vida ha dado muchos tumbos. Han envejecido en lo físico, pero sus vidas no han cambiado demasiado, es como si se hubieran congelado en el tiempo para seguir tras la guerra en un punto similar. Lo colectivo se ha deshecho y solo quedan los caminos personales, un tanto ácratas, de cada uno. La película nos muestra con crudeza a los marginales, la pobreza, los que van trampeando para ganarse la vida, las drogas, lo que tienen que escapar por patas pues siempre están –elijan lo que elijan– en el lado equivocado. No hay reconstrucción posible.

Macedonia y las otras repúblicas ex-yugoslavas son un paisaje desolador, con barrios destruidos, con gentes con armas, con bandos que separan a los nuestros del enemigo, algo que se repite varias veces en la película. Por contra, lo que propugna como solución es la multiculturalidad. Hay en Pankot ne e mrtov / Punk’s Not Dead un deseo implícito de provocar desde el arranque de la película. No es otra cosa que invitarnos a levantar la barrera de la moral, a dejar que nos llegue la historia sin prejuicios.

Blazevski, en la rueda de prensa, explica que Macedonia presenta problemas similares a los de otros países postcomunistas, que han iniciado cambios sociales, políticos y psicológicos y que desde dentro se perciben con muchísima inseguridad. A todo esto hay que sumarle un conflicto étnico entre la mayoría macedonia frente a la minoría albana.

Han pasado diecisiete años desde que Blazevski presentara su anterior película, dice que ha sido un periodo de «querer hacer algo y no poder hacerlo». Ahora se siente más maduro y capacitado, ha profundizado en el Cinema Verité. Confiesa es que su deseo es que la película se vea como si fuera un documental. Ha tratado de ser fiel a la cultura punk con sus personajes y la actitud que toman. Resultan caóticos, anarquistas y, con cuarenta tacos encima, parecen ser inmaduros e irresponsables, algo que es fruto de sus decisiones. En opinión de Blazevski el punk es un movimiento importante, con una ideología, y con gente rebelde e inconformista.

Sección oficial. Terri descubriendo su mundo

Azazel Jacobs, director de la película Terri, durante la rueda de prensa de presentación
Azazel Jacobs, director de la película Terri, durante la rueda de prensa de presentación
Entender el mundo cuando se está en el instituto es un proceso difícil, un tanto imposible. En la pubertad se viven momentos específicos que luego, en los años posteriores, tienen un gran impacto en la vida de esa persona. Las decisiones de entonces marcarán el futuro.

Azazel Jacobs nos narra en Terri la historia de un adolescente muy gordo que se siente excluido. Hay, a esas edades, una necesidad de formar parte de algo, de ser admitido en un grupo, de compartir con los demás. Pero no vale cualquier cosa, la solución no puede pasar por una pandilla de monstruos. La diferencia de Terri con los demás chicos es que no tiene a nadie más, él mismo tiene que observar por sí mismo el mundo ya que no tiene otras referencias. Ese trabajo personal de asimilación de lo de fuera le da un cariz importante a su carácter, pues le hace más comprensivo con los otros.

Terri es también una película de aprendizaje, donde se empieza a entender el mundo de fuera y se van encontrando los esquemas a repetir, los que nos permiten aprender lo necesario para sobrevivir. Todos tenemos defectos.

En ese mundo cruel y real, la válvula de escape que funciona es el sentido del humor que está presente con frecuencia en la película. Es un tanto ácido, pero funciona a la perfección, sirve para hacer explotar el dramatismo y para poder dibujar en los personajes una sonrisa ante una vida tan adversa. El director maneja muy bien esa comicidad que lleva a primer plano.

Durante la rueda de prensa, justifica Azazel Jacobs que la película solo nos muestre lo que Terri conoce, dice que en ningún momento ha intentado salirse de su mundo y que ha huido, como director, de hacer ningún comentario para dejar que las imágenes hablen por sí solas. Al hilo de esto explica la importancia de la música en el film, definiéndola como un diálogo para expresar los sentimientos de Terri. También nos habla de que el guion no es suyo, que con este proyecto ha tratado de ver si podía contar la historia de otro. Lo cierto es que lo ha hecho muy bien, le ha salido una buena película que además resulta entretenida.

Esbilla Asturiana. First We Take Milán, 20 años de historia de un campus universitario

Chus Neira y José Braña se han encargado de realizar el documental First We Take Milán. Con la disculpa del concierto que ofreció la Universidad de Oviedo a Leonard Cohen cuando vino a recoger el Premio Príncipe de Asturias, los directores han elaborado un trabajo que recupera los veinte años de historia del campus del Milán, un lugar por el que han pasado Nacho Vegas, Xabel Vegas, Ígor Paskual, Fernando Marín, Mar Álvarez, Montse Álvarez, Luis Mayo…

El documental se ha construido charlando con los músicos que vivieron el arranque del campus, con las canciones del concierto-homenaje a Cohen y a base de grabaciones caseras de los primeros años del Milán que recogen los conciertos que se ofrecían en las Semanas Culturales que se organizaban cada año. Se trata de hacer una memoria audiovisual que recupere la actividad que allí se llevó a cabo, que muestre los grupos que se formaron y que dé visibilidad al movimiento social y cultural que se dio en los años 90 entre los universitarios del campus. Un trabajo express que tardó veinte años en hacerse para poder dar el reconocimiento de la Universidad a aquellos estudiantes que luego han desarrollado sólidas carreras en el mundo de la música.

El documental está hecho sin pretensiones, como una cosa pequeña, pero no por eso deja de ser importante, sobre todo para quienes lo vivieron o se acercan ahora a la música que se hacía en Asturias. First We Take Milán consigue la magia de recuperar el pasado a través de una conversación amable, entre amigos y conocidos, y deja momentos memorables tanto de antes como del ahora. Me quedo con dos del presente, a Ígor Paskual explicando como llegó a la versión del Allelujah estilo Elvis o a Nacho Vegas y Mar Álvarez intepretando El extranjero.