domingo, 8 de enero de 2006

Ly visto por Basi Vos



Nota: En el Coleópteros y Otros Virus (la revista de la Facultad de Informática), me creé varios seudónimos. Me gustaba jugar con ellos. No sé incluso si llegué a la paranoia, pero una vez en que les pedí a unos que describieran a los otros. Hoy recupero para este blog la descripción que hizo Basi Vos de Ly.

Ly
Ly
Esta mañana me encontré con Ly en la Isla inexistente. Venía a dar unas charlas sobre no sé qué demonios al paraninfo de nuestra universidad. Contaba vaguedades, todo etéreo, de esas cosas informáticas que a él tanto le gustaban. Ya recuerdo, me hablaba de una herramienta de «business inteligent» que está haciendo millonarios a sus jefes y dándoles dolores de cabeza a los que la desarrollan. El mercado tecnológico no ha pasado de comportarse como un monstruo que devora a los nuevos obreros de hoy en día, esos que llevan trajes italianos y que se dejan la vida en oscuras oficinas, delante de ordenadores, silenciosos, alienados, tal vez muertos. Le vi como siempre, agobiado porque el tiempo no le da para mucho, negativo con todo su entorno, algo más cansado que entonces... Pequeñas apreciaciones que yo iba contrastando con el tono de su voz y alguna que otra palabra suelta que se le escapaba. Le traía de la mano el Barón de Grantorcaz, que se comportó como un anfitrión inadecuado, ya que no se separó de él un metro y que permaneció escuchando atentamente durante los quince minutos en que Ly y yo repasamos nuestras vidas desde la última vez que nos habíamos visto. No me contó nada trascendente, su especialidad siempre resultó ser esos pequeños detalles habituales que tantas veces, el resto de la humanidad, somos incapaces de percibir. Me dijo que le gustaba mucho mi paraguas y le correspondí halagando los topos rojos de su corbata verde. Poco más. Aunque trato de hacer memoria, no consigo recordar lo que me gustaba de este muchacho, ni porque fuimos una vez amigos inseparables.

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lunes, 12 de diciembre de 2005

Basi Vos visto por Ana del Berro



Nota: En el Coleópteros y Otros Virus (la revista de la Facultad de Informática), me creé varios seudónimos. Me gustaba jugar con ellos, hasta el punto que unos tenían que describir a los otros. Hoy recupero para este blog la descripción que hizo Ana del Berro de Basi Vos.

Único retrato de Basi Vos conocido
Único retrato de Basi Vos conocido
La primera vez que vi a Basi Vos, tan envarado, con ese aire de suficiencia, me sentí obligada a dejarle en ridículo. Recuerdo, que aquella noche le llevé la contraria en todo lo que dijo. Basi no se inmutaba, me sonreía y seguía con su perorata cuando yo terminaba, sin que mis palabras, por terribles que fueran, le hicieran la menor mella. Cuando yo empezaba a hablar me dejaba exponer mis argumentos mientras se llevaba las manos a la espalda y hacía como que me escuchaba con atención inclinado con levedad su cabeza hacia mí. Así es él, educado e inamovible, todo lo contrario a lo que yo represento. No anidaba en su corazón el mínimo sentimiento y sin embargo, toda la noche tuve la sensación de que estaba perdiendo su tiempo con nosotros, un tiempo que gastado en otro lugar seguro le traería mayores satisfacciones. Traté de averiguar cuales eran sus vicios, pero la coraza inexpugnable de sus pulcras vestimentas de mayordomo no permitía vislumbrar nada al otro lado, como si no hubiera un ser humano detrás. Ahora, pasado el tiempo y después de haber compartido decenas de botellas de ginebra con Basi, reconozco parte de su razón y que me comporté como una niña mal criada, que fui yo la que se puso en ridículo. De su boca, a pesar de que yo le pregunte con constancia sobre aquella noche, nunca ha salido ningún comentario. De sus vicios, como entonces, sigo sabiendo lo mismo: nada en absoluto.

Ana del Berro

jueves, 20 de octubre de 2005

El poder y el gobierno



Nota: A pesar de haber matado a Basi Vos allá por el año 1994, lo cierto es que en junio de 2004 no pude resistirme a volver a utilizarle en otro nuevo texto de opinión política en uno de nuestros juegos del Taller Literario Oktubre 2003. En aquella ocasión teníamos que escribir un relato de ocupase menos de una página donde tuviera lugar una cena y un fuego. Este artículo que hoy recojo en este blog fue el resultado.

Miss Margaret
Miss Margaret
Lord Vran de Milos y Gorverats, con la excusa de una cena en honor del cumpleaños de nuestro monarca, había reunido en su mansión a la escasa nobleza de la isla. Sin embargo, el objetivo real no era otro que el de formar una coalición de poder con la que desplazar los previsibles resultados electorales de las elecciones de mayo. El control económico lo tenía asegurado desde que se había mostrado públicamente a favor de que al banquero Anselmo Ñaspe le fuese otorgado el título nobiliario de Barón de Grantorcaz. Ahora buscaba atar otros cabos.

Mis labores de mayordomo me mantuvieron ocupado toda la semana; especialmente difícil me resultó convencer a Miss Margaret de que la sopa de cebolla debía desaparecer del menú, por mucho que ésta fuese su especialidad. La cocinera utilizaba su sordera como un muro y blandía su vejez como la experiencia infinita para imponer qué se debía hacer y qué no.

- No soy un advenedizo, Miss Margaret. Conozco todas las puertas y llaves que abren o cierran el protocolo, la idiosincrasia que se mueve bajo cualquier palacio y la elegancia de cambiar un florero por un búcaro sin mover un solo objeto. Así que no puedo permitir que sirvamos su sopa de cebolla francesa para celebrar una onomástica de un monarca mitad londinense, mitad romano.

No hubo sopa de cebolla, aunque sí se sirviese un consomé con cierto aroma similar. Antes de los postres, Lord Vran me llamó para presentarme a los comensales como una atracción de feria. Golpeó la copa con la cucharilla del postre, engoló su voz y comenzó:

- Quería agradecer al mayordomo Basi Vos su esfuerzo para lograr hacer de esta humilde cena una velada irrepetible. Por cierto, no creo que conozcan ustedes el temperamento filosófico de este hombre; en los últimos meses se ha convertido en mi consejero de cámara. Basi Vos, ¿qué opina sobre que los conservadores debamos dejar el gobierno de la nación a la izquierda? ¿No le parece una aberración?

En el tono de la pregunta entendí que me tendía una trampa en la que caer. Tal vez Lord Vran desconociese mis tendencias sexuales, pero estaba seguro de que sabía perfectamente mi filiación política. Cauteloso pensé si descubrir las cartas del noble y lanzar sobre la mesa la teoría de que gobierno y poder son dos cosas diferentes, que cuando se tiene bien atado el poder no importa quien gobierne; pero en el fondo, tal estrategia favorecía al lord. Así que mentí:

- No entiendo que tenga para ustedes interés mis palabras. Desconozco grandemente el efecto de un gobierno sobre los muros de esta noble morada, pues dentro de sus paredes la bonanza y el positivismo no se extingue. Las órdenes de Lord Vran son las únicas que ejecuto. Cierto es que alguna vez, para consideraciones de poca entidad me es permitido tomar iniciativas y paliar resultados previsiblemente molestos; pequeños detalles como desplazar un ornamento para colocar en su lugar otro. Nada más. Presiento que izquierda y conservadurismo, fuera de esta casa, sean términos opuestos, pero ambos prescindibles para cualquiera de mis labores.

No añadí nada más, no era momento de comenzar una revolución, ni de dejar descuidadamente un cigarro habano encendido, al pie de la mesa y tocando el mantel para que con un leve impulso se incendiase y produjese un fuego en la cena. Me retiré discretamente a mis aposentos a disfrutar de las habilidades sexuales de mi eunuco, donde, entre polvo y polvo, fui empezando a sentir el olor del humo del incendio. Aunque para fuego en aquella cena, el nuestro. Chinchín, mi amor.

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domingo, 18 de septiembre de 2005

Suicidio y muerte



Nota: Cuando estudiaba en la Facultad de Informática participé en la revista que hacíamos los alumnos y que se llamaba Coleópteros y Otros virus. Colaboré en muchas cosas, incluso dar vida a algún personajes extrovertido y todo el mundo onírico que le rodeaba. Todo para hacer un poquito de opinión desde otro punto de vista. El artículo que hoy recojo en este blog, fue escrito en septiembre de 1993 y publicado en el número 18 de dicha revista. Fue la última vez que Basi Vos y el resto de habitantes de la isla inexistente aparecieron en aquellas páginas.

El eunuco
El eunuco
Lord Vran tenía el propósito de quemarme esta mañana. Pensaba en una gran hoguera con leña bien seca de negrillo. Lord Vran ha descubierto mi homosexualidad.

Así pues estoy haciendo mi maleta para escapar como un ladrón por la buhardilla que da al tejado. Huir tristemente calle abajo, hacia el muelle, y abandonar para siempre esta isla inexistente. Por mi parte ya no habitaré más en la mansión de Lord Vran.

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Basi Vos ha huido de esta isla: se ha cortado las venas en el interior de la bañera. No podría morir de otra manera, pues nunca fue capaz de sufrir: el dolor le espantaba.

Ahora empiezo a notar su vacío, el frío de esta mansión sin sus sabios consejos, ni su extraña forma de ver el mundo. Ya no oigo sus palabras y me siento solo, incapaz de seguir adelante. No estoy preparado para el mundo exterior.

El mundo me comerá y algún paleontólogo soñador encontrará los restos del festín dentro de miles de años. El paleontólogo creará su teoría y volverá a resucitar una vez más. Tal vez entonces me faltará un brazo también.

Lord Vran de Milos y Gorverats



No he podido hacer nada; mis pies no eran capaces de realizar ningún movimiento. Lord Vran sacó un revólver de su casaca roja y se disparó en la cabeza. Ahora yace muerto. ¡Maldito hijo de puta que nos abandona! Somos plebe sin cultura, esclavos sin un amo condenados a vagar atados por la cadena de la insuficiencia e incapaces de pensar y decidir por nuestra cuenta.

También el mayordomo, ese tirano político, se ha suicidado. En eso he tenido suerte: no volverá a joderme.

¿A quién seguir ahora? ¿Por quién votar si no nos queda cacique ni demagogo?

El eunuco



Afortunadamente mi sordera se confunde con ceguera y todo ello con locura. ¡Qué estupidez! Siempre se demuestra que los más viejos viven más por lo que saben callar que por otra cosa, pura tautología. Si a Miguel Servet le hubiesen cortado la lengua al nacer, hubiera muerto de viejo tranquilamente sobre su cama. Basi Vos diría que mi postura reaccionaria va contra el progreso y qué sería del hombre sin evolución. No sé, yo desconozco las respuestas a mis cuestiones ontológicas: ser o no ser sin progreso. Tampoco tengo interés en contestármelas pues creer en el dios católico me exime de ello: nunca hay que confundir la tierra con el paraíso. De esta manera poco me importa esperar al próximo amo de esta mansión.

Miss Margaret



De esta forma he matado a todos mis personajes, pues tras el suicidio de Basi Vos y el Lord, desplomé una pared sobre el ama de llaves e hice que tres salteadores apuñalaran al eunuco. Soy cruel, no obstante, qué más da si al final siempre hay un cabrón que se salta un semáforo y te mata.

El autor

martes, 16 de agosto de 2005

Filósofo



Nota: Cuando estudiaba en la Facultad de Informática participé en la revista que hacíamos los alumnos y que se llamaba Coleópteros y Otros virus. Colaboré en muchas cosas, incluso dar vida a algún personajes extrovertido y todo el mundo onírico que le rodeaba. Todo para hacer un poquito de opinión desde otro punto de vista. El artículo que hoy recojo en este blog, fue escrito en enero de 1994 y publicado en el número 16 de dicha revista.

Retrato de Lord Vran de Milos y Gorverats
Retrato de Lord Vran de Milos y Gorverats
Lord Vran no ha conseguido dormir, así que pasea descalzo por el jardín. Dos mansiones más allá -hacia el mar, quiero decir- el Barón Anselmo Ñaspe hace lo mismo. Caminan los pies desnudos humedeciéndose del despertar de la hierba -hermosos rocío que invade las plantas (de los pies)-, piensan las cabezas cubiertas bajo los sombreros. Los unos andan en círculos y a pasos más o menos rápidos, mientras las otras reflexionan: «¿Es el hombre un fin en si mismo?». Oscuras palabras de nobles señores ociosos, que un mayordomo como yo ha de responder sin más dilación o ninguno de ellos dormirá esta noche.

Hago sonar una campanita y acuden. Ya reunidos en el salón carraspeo -por hacerme resaltar- y comienzo mi Basi Vos Perorata:

- Pienso en el hombre y veo una alimaña pequeña y revoltosa que salta y huye por el bosque. Otras veces es un oso enorme puesto en pie y chillando. Pero no es eso de lo que queréis que diserte. Es más bien, en si el hombre debe luchar por la evolución, como amo del mundo, de su especie o debe morir como individuo. Hablar de prosperidad colectiva es indicar la necesidad de un proceso escalonado -de piedra sobre piedra-, es sugerir la continuidad entre unos y los siguientes, apostar por el compromiso. Sí, es necesaria la transmisión de conocimiento para comprender el mundo. Aunque también puede ser que queráis preguntar si el hombre es el fin de la cadena -un fin en si mismo-. Lo cierto es que no necesita de un ente «superior» para vivir su vida; todo, absolutamente todo, está a su alcance. No hay respuestas fuera del hombre. No hay milagros. Ha de conformarse con lo que tiene: labrar la tierra con sus propias manos para que sea fértil, regar con su propia inteligencia. Nada cae del cielo, ni el futuro está escrito, se va construyendo día a día.

Concluido mi discurso, abandoné el salón para que ellos reflexionaran. Supongo que dentro de unas horas me llamarán de nuevo para interrogarme sobre la muerte. Pero esa ha de ser otra disertación, en la que habré de fundir la nada u el silencio, para luego confundirlos en la perfección absoluta de la inmovilidad. Hermosos discursos metafísicos, pero más hermosos es practicar el sexo oral con mi eunuco. Así que no os extrañe que escrito esto Basi Vos desaparezca durante algunas horas.

→ Basi Vos firma#