sábado, 17 de septiembre de 2011

El Manifiesto Comunista sigue de actualidad

Se presenta el Manifiesto Comunista de Marx y Engels reeditado con nuevas ilustraciones de Juan Kalvellido y los comentarios de Raúl Calvo


Sábado 17 de septiembre de 2011. Fiesta del PCE. San Fernando de Henares. Madrid


Ginés Fernández, Raúl Calvo y Juan Kalvellido presentando el libro ilustrado Manifiesto Comunista. Foto Toni Gutiérrez
Ginés Fernández, Raúl Calvo y Juan Kalvellido presentando el libro ilustrado Manifiesto Comunista. Foto Toni Gutiérrez
Ginés Fernández, director de Mundo Obrero, presenta en esta Fiesta del PCE un libro ya clásico: el Manifiesto Comunista de Marx y Engels. Se trata de una nueva edición comentada por Raúl Calvo e ilustrada por Juan Kalvellido. Los tiempos de crisis son un buen momento para acudir al Manifiesto, para volver a leer unos principios comunistas que muchos daban por terminados, pero que se están mostrando de nuevo de plena actualidad. Es un texto que nos reconforta y que nos lleva a nuestros orígenes.

Juan Kalvellido empezó dando las gracias al PCE y especialmente a Ginés que le ha acogido en su casa estos días. Después comenzó con cierta retranca, parafraseando a su manera a Cristiano Ronaldo: «Soy pobre, feo y no me gusta el fútbol, así que no me abuchean». Recordó la primera edición que preparó con Raúl Calvo del Manifiesto Comunista y cómo sintieron que les faltaba algo. Ahora es más gordo y en blanco y negro. Lo han colgado en internet, en la plataforma Bubok. Sale caro, dice, porque no hay un editor detrás, se imprime bajo demanda. Lo que hace es comprar unos cuantos ejemplares para conseguir un precio más bajo, tenerlos en su casa y admitir pedidos desde su página web Kalvellido.net. Con los pedidos va haciendo un paquetillo, añadiendo a lo que piden otros libros, pegatinas…

Dibuja para él y si a la gente le gusta, pues mejor. Pero no vive de esto. Le piden un dibujo y no sabe decir que no. Así que lo hace, casi siempre gratis, contando al menos con que se lo distribuyan. Cuenta que trabajó dieciocho años en un Burger King, hasta que le echaron y que ahora está en el paro. Dibujar es su desahogo, su terapia diaria en su vida de amo de casa.

Raúl Calvo y Juan Kalvellido con sus enseres dedicando el Manifiesto Comunista. Foto Toni Gutiérrez
Raúl Calvo y Juan Kalvellido con sus enseres dedicando el Manifiesto Comunista tras la presentación. Foto Toni Gutiérrez
Añade que del Manifiesto no hace falta hablar, ya que se ha traducido a todos los idiomas. Habla de un pueblo con conciencia y tiene muchas lecturas, pues lo bueno del libro es que te hace pensar y así vas creando conciencia. Kalvellido envidia a esa gente tan feliz, a la que le basta un partido de fútbol en la televisión para lograrlo. Él sólo lo logra algunos ratos, luego piensa en el mundo y en sus problemas, en los niños de África… Cuando ves un partido de fútbol es como que te apagas, como que dejas de pensar.

Por su parte Raúl Calvo señaló que tal vez no sea la edición definitiva, pero querían recuperar un clásico, con las mismas traducciones soviéticas a las que estamos acostumbrados en nuestro país, con un lenguaje duro, sin edulcorar. La izquierda, en los últimos veinte años se ha desfondado de ideas con las que salir a la calle. Hay que volver a armarse y el Manifiesto Comunista nos sigue ofreciendo esa munición ideológica porque también es un libro escrito para el siglo XXI. Sigue resultando fácil de leer, porque es un texto de divulgación, el folleto más famoso que ha existido.

A esta nueva edición se ha incorporado el texto de Engels Principios del Comunismo considerado la base sobre la cuál se realizó la redacción del Manifiesto y cuenta también con nuevos dibujos de Kalvellido. La primera edición fue más bien un experimento, ahora se han cambiado muchos dibujos y algunos se han dibujado desde la perspectiva de esta crisis. Por su parte, Calvo añade que lo que ha intentado no ha sido explicar el Manifiesto, sino describir la época para que podamos comparar.

El libro se lo han dedicado a Quintín Cabrera y en él representan a todos los cantautores que ofrecen su arte gratis, a los que al final se mueren y desaparecen.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Economía crítica y marxista, una explicación a la crisis y una forma de superarla

Los profesores de Economía Juan Pablo Mateo Tomé y Juan Manuel Ramírez Cendrero presentan el libro Globalización, dependencia y crisis económica. Hacia un análisis marxistas para la crisis


Viernes 16 de septiembre de 2011. Fiesta del PCE. San Fernando de Henares. Madrid


Juan Manuel Ramírez Cendrero y Juan Pablo Mateo Tomé presentando el libro Globalización, dependencia y crisis económica. Hacia un análisis marxista para la crisis. Foto Toni Gutiérrez
Juan Manuel Ramírez Cendrero y Juan Pablo Mateo Tomé presentando el libro Globalización, dependencia y crisis económica. Hacia un análisis marxista para la crisis. Foto Toni Gutiérrez
Aunque existe un enfoque dominante –por mayoritario- entre los profesores de Economía que deriva hacia la mercantilización, en nuestras universidades se mantiene la presencia también de una economía crítica y marxista. Desde ese enfoque han organizado varios congresos, resultado del celebrado en Málaga con el nombre de II Congreso de Economía del Desarrollo y las ponencias allí desarrolladas surge el libro Globalización, dependencia y crisis económica. Hacia un análisis marxista para la crisis que edita la Fundación de Investigaciones Marxistas.

Juan Pablo Mateo Tomé, profesor de Economía Mundial en la Universidad de Comillas, defiende la pertinencia del enfoque marxista para entender la crisis actual, ya que es capaz de proporcionarnos las herramientas con las que entender la realidad: el proceso de crecimiento capitalista necesita de las crisis, pues son momentos necesarios en la acumulación del capital y en su dinámica, no son factores externos al sistema capitalista los que producen las crisis. Dicen los ortodoxos (neoliberales y keynesianos) que la crisis se ha producido por los especuladores que han sido demasiado avariciosos, porque hemos tenido unos tipos de interés demasiado bajos que ha facilitado el endeudamiento y que ha producido un auge bursátil desmedido donde encontrar mayores beneficios y finalmente por los estados que siguen siendo una cortapisa al libre mercado absoluto.

Sin embargo las crisis se repiten y nos hacen pensar que su origen no es algo extraño al capitalismo, sino que forma parte del propio sistema como defiende la economía marxista. No todo estaba contemplado en estas teorías, ya que el capitalismo no estaba totalmente desarrollado en el XIX, sin embargo no son elementos que no se puedan estudiar desde esta óptica. Con este enfoque deberemos analizar el cambio tecnológico que proporciona la mecanización y expulsa la mano de obra; explicar que no se ha cumplido la dinámica de crecimiento, es decir que no ha habido un constante incremento de los salarios porque se han creado bolsas de desempleados que tiran de los salarios hacia abajo, a la vez que se ha reducido la dinámica de inversión; revisar el porqué se han aumentado las dinámicas especulativas con un importante auge bursátil, financiero e inmobiliario.

Juan Manuel Ramírez Cendrero es profesor de Economía Aplicada en la Universidad Complutense de Madrid. Explica que la realidad económica, tal como existe, genera desequilibrios. Nos pregunta por qué existe el subdesarrollo. No es el resultado de las casualidades, sino de un funcionamiento concreto. La Economía del Desarrollo Emancipativo es un compromiso de superación, que nace de una vocación transformadora que primero quiere comprender la realidad para identificar los factores que indican el subdesarrollo y conseguir desbordarlos. Las teorías económicas ortodoxas y las críticas no se ponen de acuerdo ni siquiera en la definición del término economía. Los ortodoxos o convencionales señalan el valor de la Economía en maximizar de una manera eficiente los recursos que son escasos, marcando como importante el crecimiento y olvidándose de la distribución. Son técnicos que buscan que lo intolerable parezca necesario, lo suyo es reparar defendiendo ciertos intereses, pero no hay detrás ningún análisis científico ni planteamiento de alternativas. Los heterodoxos o críticos buscan en la Economía la ciencia de la abundancia, se preguntan cómo generar más recursos y de qué forma distribuirlos para mejorar las condiciones de vida de todo el planeta por igual.

Portada del libro Globalización, dependencia y crisis económica. Hacia un análisis marxista para la crisis
Portada del libro Globalización, dependencia y crisis económica. Hacia un análisis marxista para la crisis
El subdesarrollo es una espina clavada en el sistema capitalista, algo que desde el modelo convencional tiene difícil encaje, pues muestra las incapacidades que presenta. Así que los convencionalistas se ven obligados a explicarlo como causa del fatalismo, de que hay pueblos que culturalmente son incapaces de crecer y también porque tienen dirigentes corruptos. La economía mundial no ha existido desde siempre, al contrario, resulta algo reciente, de menos de trescientos años y surge como el modo natural de extender un capitalismo en función de intereses, de necesidad de nuevos mercados, de controlar las fuentes de materia prima y mano de obra para su beneficio. Las grandes compañías son las que han impuesto qué tiene que producir cada país, llevando a muchos de ellos hacia monocultivos que deja expuesta su economía a los caprichos del mercado. Los monocultivos no forman parte de la cultura de estos países y tampoco es un resultado de sus necesidades alimenticias. Así encontramos países con déficit alimenticio que sin embargo son exportadores de alimentos, la producción la orientan al exterior porque se obtienen mejores precios. Las compañías que allí se instalan para producirlos son de fuera, sólo miran por su rentabilidad. Así ocurrió por ejemplo en Haití, para modernizarse y competir debían abrir su mercado, la producción de azúcar se convierte en monocultivo y el mercado interno de azúcar lo ocupa una compañía de Arkansas. El resultado es que se destruye el tejido productivo e industrial, aumenta el desempleo y la pobreza, surgen poblados cuyas condiciones de vida están muy por debajo de los mínimos. Hay consecuencias de las catástrofes naturales que se amplifican por el sistema.

Los neoliberales están vampirizando la Economía del Desarrollo Emancipativo, su dios del crecimiento impone que sólo la empresa privada es capaz de garantizarlo de una forma eficiente. Fuera los Estados que legislan protegiendo unos servicios públicos que alejan la inversión. Nada que cuestione el hacer de las empresas. Estas corrientes neoliberales cuando se enfrentan al subdesarrollo lo abordan como un asunto de excluidos y lo hacen sobre una vía humana: el desarrollismo es algo a aplicar de forma individual, a unas pocas personas que puedan mejorar sus capacidades y sus oportunidades, así que se crean programas sociales de políticas asistenciales para grupos de damnificados estadísticamente significativos.

Sin embargo el Desarrollo Emancipativo busca las causas en el funcionamiento capitalista, donde el objetivo único es el beneficio. El mercado no decide los precios, lo hacen unos agentes negociadores que miran exclusivamente por los intereses de las compañías que representan. Que los precios garanticen la renta de los productores supone cuestionar la forma en que se exporta, la lógica del mercado y todos los aspectos consustanciales de la economía capitalista. El marxismo ha sabido identificar las claves del sistema capitalista, nos ha enseñado que la rentabilidad agudiza el subdesarrollo, que las salidas individuales no suponen la superación del desarrollo mundial.

La pobreza y la extrema pobreza son la expresión del subdesarrollo, el salario en condiciones de subsistencia es el peaje que sirve para conseguir el abaratamiento de un producto. No cuestionar la rentabilidad y todas estas reglas del juego no sirve para cambiar las condiciones de vida. Globalización, dependencia y crisis económica. Hacia un análisis marxista para la crisis es el resultado de esta perspectiva emancipadora explicando por qué resulta posible.

jueves, 15 de septiembre de 2011

El Festival se acaba con la emoción de todo adiós

Los dioses de verdad tienen huesos y Marina las dos triunfadoras del 20 Festival de Cine de Madrid-PNR


Jueves 14 de septiembre de 2011. Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes. Madrid


La doble ganadora del Festival Los dioses de verdad tienen huesos. Recogió el premio Víctor Madrigal, de la ONG AIDA (Foto: Verónica Sánchez, por cortesía del Festival)
La doble ganadora del Festival Los dioses de verdad tienen huesos. Recogió el premio Víctor Madrigal, de la ONG AIDA (Foto: Verónica Sánchez, por cortesía del Festival)
El Festival de Cine de Madrid-PNR que organiza la Plataforma de Nuevos Realizadores se acaba con una gala de clausura a la que siguen la proyección de los trabajos ganadores. A las puertas del Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes se agolpan directores, prensa, actores, amigos y equipos técnicos, todos expectantes de lo que puede depararles aún este Festival. Se respira una mezcla entre aire festivo, un deseo de sorpresas, un anhelo de acertar en las quinielas de los premios y un suspiro porque no se vayan lejos, que al menos le toque la suerte a un amigo.

Amanda Guadamillas, encargada de presentar la gala, baja la escalera de un lateral y cruza el patio para llegar ante el micrófono. Viste un vestido blanco con estampados de árboles negros de trazo simple, sin mangas, con ribetes también negros sobre el escote y cerrando toda la parte superior. El vestido es de Guateque Cacahuete y lo complementa con perlas en collar, pendientes y pulsera y unos zapatos negros sencillos con cierto tacón. Después, con toda su naturalidad, saluda al público y comienza un emotivo discurso, bien contado, de cercanía y proximidad. Nos habla de que esta gala, en cierta manera, cierra el festival como si se tratara de una maleta llena de ambición. Si la miramos la veremos cargada de muchos tesoros, como los que nos ha ofrecido cada una de sus secciones. En ella se han quedado recuerdos, imágenes y sensaciones. Contó que a través del Facebook ha pedido que la gente le diga sus mejores recuerdos de este festival. Los va leyendo, a modo de aquellas cosas que ellos meterían en esa maleta tan simbólica y que casi podemos ver, si estiramos la imaginación, a sus pies. Cumple así su promesa, con emoción.

El ambiente está listo ya para entregar los premios que se acompañan con su dotación económica, un grabado de la artista asturiana Alicia Jiménez y el aliciente de convertirse en preseleccionados para los premios Goya del cine Español de este año. Éste ha sido el palmarés de esta edición:

Premio del público: Aunque todo vaya mal de Cristina Alcázar

Premio al mejor cortometraje de la sección Socios PNR: Rött Hår|Svart (Pelirrojo|Negro), de Alfonso Díaz y Luis Ángel Pérez

Segundo premio al mejor cortometraje de la sección oficial: Ámár de Isabel Herguera

Primer premio al mejor cortometraje de la sección oficial: Marina de Álex Montoya

Mención del Jurado Joven al mejor largometraje: Los dioses de verdad tienen huesos de Belén Santos y David Alfaro

Premio al mejor largometraje de la sección oficial: Los dioses de verdad tienen huesos de Belén Santos y David Alfaro

Cerró la noche José Fernández, presidente de la Plataforma de Nuevos Realizadores, recordó la historia del Festival, el giro que hace unos años le dio su directora, Elena Medina y la satisfacción que le produce el trabajo bien hecho. Tuvo palabras para su equipo de trabajo, especialmente para los más cercanos.

Andrea Dueso en una escena del cortometraje Marina
Andrea Dueso en una escena del cortometraje Marina
Después se apagaron las luces y se proyectaron los ganadores. Faltaba por recoger en estas páginas el ganador de los cortometrajes. Álex Montoya nos trae con Marina un trabajo redondo hecho con mucha sencillez y corazón. Destaca en muchos aspectos, empezando por sus exteriores, en Cudillero, que aunque es siempre por la noche, luce hermosa, especialmente en una toma desde arriba donde se aprecia su preciosa bahía de aguas verdes. Siguiendo por las duras interpretaciones de sus protagonistas. Andrea Dueso presentándonos una mujer dura en una situación frágil y Luis Zahera con un personaje hecho de silencios de tempestades y malas mares, tallado con las manos y la mirada. Continuando por una fotografía rotunda que logra plasmar con eficacia la intención de cada plano, conjugando en ellos cada uno de los detalles que lo hacen completo. Terminando con un buen guion que va dosificando la información de la historia, jugando a que nos creamos un supuesto equívoco y desentrañándolo después desde la distancia de la mañana siguiente en la que se recuerda lo que pasó primero.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Todo va sabiendo a despedida

Se proyectan los últimos trabajos a concurso en el Festival de Cine de Madrid-PNR


Miércoles 14 de septiembre de 2011. Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes. Madrid


Cartel del cortometraje Ensayo de actores
Cartel del cortometraje Ensayo de actores
El Festival de Cine de Madrid-PNR que organiza la Plataforma de Nuevos Realizadores va llegando a la recta final. Vuelve a ser un día para mostrar los cortos de sus socios.

Ensayo de actores, de Jesús Monroy, es un cortometraje que destaca por su calidad. Ya lo hace en el arranque, con el prólogo que suponen los títulos de crédito, unos estupendos dibujos de Tina Lorenzi que sirven para teatralizar la historia sagrada. Son maravillosos y además muy bien acompañados por la alegre música de Moisés P. Sánchez. Luego viene el corto, trece personajes y un único plano secuencia tomado con una cámara que va siguiendo al personaje del director y a su ayudante a través de una coreografía de lo más natural y ágil. Es un día de ensayo, donde esa glamurosa vida de los actores, ese mágico mundo que tanto nos seduce al resto de mortales, se cae: no es más que otro día de trabajo, de echarle horas al texto y a la interpretación, de esfuerzo. Jesús Monroy no pretende desmitificar nada con este corto, ni tampoco trata de aclarar de qué forma se comporta la realidad en la profesión. Va más allá, se lo toma con humor y nos lo contagia, algo evidente cuando escuchas las risas entre el público, que entra en el juego con facilidad y lo agradece. Además, Ensayo de actores es un bonito homenaje a Manolo Summers y a los actores que trabajaban con él.

A veces ocurre que las historias no conectan con el público, muchas veces por repetidas o por soportarse sobre tópicos. Ocurre también cuando los giros de guion resultan obvios. Patrick Bencomo, en Entre fogones, prepara una buena historia y monta un corto técnicamente estupendo, pero su historia no es la primera vez que se cuenta y sin sorpresa pierde emoción.

Slides, de David Ilundain, Eugenia Poseck, Luis Arribas, Paul Severn, César Urrutia, Javier San Román, Jesús Liedo y Paco Ortega, son ocho piezas pequeñas contadas por ocho directores en ocho idiomas para presentar ocho sensaciones sobre el mundo actual. En el corto, hay de todo, la suma es más bien dispar, pues al final no hay nada que las una, ni los entremezclen y más cuando estás viéndolo en una serie con otros.

Hay cortos muy cortos que caen bien, que son un enredo suficientemente cinematográfico. Mi favorito, de Marcos Vilariño, es uno de ellos: una tragedia contada a través de una decisión, que si normalmente resulta trivial hoy nos va a parecer dramática. La sencillez llevada al extremo para contarnos que lo importante a veces parece ridículo.

También hay historias cortas que se esbozan, que pueden parecer una buena idea, pero que vistas en la pantalla se han quedado cortas, les falta muy poco, un puntito, que marque la diferencia. Marcos Chanca, nos trae Simulacro. En pareja siempre hay dos perspectivas, aunque una parezca anulada. Se termina estableciendo un lugar de consenso, un espacio de dos, y se trabaja para que nada derrumbe el concepto de pareja. También hay miedos, confesiones que pueden romper ese espacio, así que nos inventamos excusas y solo la insistencia nos hace soltar la verdad. Son nuestros miedos que no tienen por qué arraigar de la misma forma en el la otra persona.

Cartel del cortometraje Olvido
Cartel del cortometraje Olvido
Olvido, de Cristina Rosselló Florit, nos cuenta una historia trabajada, con un personaje viviendo dos historias que tienen puntos de confluencia. La existencia en paralelo de esos dos hilos le ayudará a entender la irrealidad de lo que siente, encontrar el ancla que necesita. Se ha enamorado de una chica a la que ni siquiera ha visto, y esa sensación marca su vida. Es su abuela, incapaz de reconocerle, que vive en el pasado, en el amor que sintió, quien le hará recapacitar. El guion da tiempo y espacio a la historia, que vamos viendo construirse en los silencios, en los monólogos, en los diálogos cargados de preguntas y en los gestos pequeños que terminan pareciéndonos que requieren un esfuerzo titánico.

Nada es como siempre, de Francisco Hervada Martín, nos narra con voz en off las dudas de un hombre al que una llamada telefónica le saca de su cotidianeidad. Le piden que espere a que le pasen con otra persona, sin dar explicaciones. Una interrupción que queremos que acabe cuanto antes, pero que sin embargo no nos deja hacer otra cosa.

Los huevos de Fany, de Daniel Ramírez, parodia Funny Games con mucha gracia y acierto. Cuando nos esperamos el mayor horror que presentimos surge el humor, la anécdota que da sentido a la historia. Y de pronto esa originalidad nos gana.

Sergio Muñoz y Almudena Gómez, con Go, nos muestran un cine delicado, hecho de detalles, de gestos y miradas, para hacer tangible una historia presagiada. Las cosas son como son y no es posible subvertir el mundo en el que vivimos, parece querer decirnos. Era así en Japón hacia el 1900 y lo sigue siendo. Antes se compraban esposas, ahora las empresas alquilan esclavos por un salario. Y no hay héroes que rompan esa cadena. Cine hecho con exquisitez.

Marquinhos, de Violeta Barca-Fontana, es un corto documental para llegar al corazón. Nos muestra a Marquinhos en primer plano hablándonos de su vida cotidiana y de sus sueños. Marquinhos es un niño de nueve años que vive en Brasil. Su vida debe resultarnos muy dura.

martes, 13 de septiembre de 2011

Renovando el mensaje desde nuevas estéticas

Se acaban los cortos de la sección oficial


Martes 13 de septiembre de 2011. Cine Estudio del Círculo de Bellas Artes. Madrid


Cartel del cortometraje Matar a un niño
Cartel del cortometraje Matar a un niño
El Festival de Cine de Madrid-PNR que organiza la Plataforma de Nuevos Realizadores proyecta su última sesión de cortometrajes en sección oficial. Elige para esta noche algunos de los que presentan un formato más novedoso con respecto a la forma, con una sensibilidad artística diferente.

Por ejemplo, los hermanos Esteban Alenda, César y José, presentan Matar a un niño, un cortometraje en blanco y negro que en su mayoría es una sucesión de fotografías estáticas. Es la suya una propuesta muy interesante, de tiempo visual detenido me atrevería a decir, jugando en todo momento con una imagen que se para y un sonido que sigue, como eligiendo cada fotograma que debe guardar el espectador en su memoria. Una historia de inocencia narrada con una voz en off potente, marcada por sonidos cotidianos que nos resultan familiares y que rellenan los huecos entre imágenes. No por detener el movimiento se pierde la tensión dramática, incluso en algunos puntos se acentúa más. Me dejó muy buen sabor de boca, a pesar de que el giro final del guion supone, más que una sorpresa, un cambio de decisión, una ruptura demasiado fuerte que se separa por sí sola del resto del cortometraje.

Cristina Molino con ¿Te vas?, también hace un par de apuestas estéticas. La primera parte la recorre con una cámara en movimiento que va atravesando las estancias de un edificio sin detenerse y en un mismo plano. Nos cuenta cómo son los vecinos de la escalera que mantienen toda su atención sobre una conversación que todos escuchan. Ella se quiere ir, dejar a su marido, pero éste la detiene y se entabla una última conversación de reproches, de decisiones coartadas. La segunda se produce cuando la cámara llega a la habitación de los dos protagonistas, la imagen se ha detenido y lentamente la mujer rompe el estatismo sin que nada más en la fotografía se altere para hacer una llamada de despedida a su amante. Es un buen trabajo, muy interesante y lleno de poesía.

15 summers later, de Pedro Collantes, resulta un corto extraño. Desde lejos vemos una escena que ocurre en la orilla del mar. Es un encuentro, el de dos antiguos compañeros de instituto, donde ella casi no se acuerda de él, pero él no ha podido olvidar un solo detalle de ella, aunque hayan pasado 15 años. Se han ido a Noruega a rodarlo y el corto está rodado en esta lengua. Aunque parece un experimento, 15 summers later resulta muy fresco y original.

Cartel del cortometraje ¿De qué se ríen las hienas?
Cartel del cortometraje ¿De qué se ríen las hienas?
¿De qué se ríen las hienas?, de Javier Veiga, es un cortometraje con un mensaje directo, con chistes que se van haciendo serios porque la edad va cerrando esos espacios. Pero no nos gana por lo gracioso, sino por la ternura que despiertan los personajes, por esos diálogos de comedia romántica que se cuelan en el excelente guion para luchar contra el ingenio más desmedido. Resulta una comedia divertida donde los dos protagonistas, el propio Veiga y Toni Acosta, transmiten con naturalidad un historia de amor que podría ser cotidiana. A ellos se suman Carlos Hipólito, Chiqui Fernández y Millán Salcedo con sus disparatados papeles.

Dicen, de Alauda Ruíz de Azúa, nos cuenta una historia de abusos escolares. La cámara sigue las contantes bromas que siempre se ceban en los mismos, en los más torpes, en los que son diferentes. Y nos habla de un precio para salir de esa situación. La cámara nos va desmenuzando a los protagonistas, nos va pintando su realidad y también cómo mantienen otra parte más imaginativa que es la que les permite salvarse psicológicamente del drama. Además de interesante la historia, la parte técnica de Dicen resulta impecable.

Última parada, de Juan Miguel H. Nevado, es quizá el corto más flojo de la sesión. Una voz en off nos va contando la historia imaginada de los personajes con los que se cruza a diario en el mismo recorrido de autobús. El corto incide en que a veces lo que nos imaginamos de los demás, esa felicidad que les suponemos, está muy alejada de la propia realidad.

El regalo, de Irlanda Tambascio, es una anécdota infantil contada desde el punto de vista de una niña. Nos muestra lo que parece un instante intrascendente, pero tal vez es el momento en el que la niñez se va quedando atrás porque se empiezan a entender las reglas de los adultos. Lo hace con tomas de mucho detalle, orientadas a la propia imagen, que juegan muy bien con la estética y los colores. Pero es su guion lo que flaquea, enredándose un tanto con las sensaciones y ralentizando la poca acción.