domingo, 24 de noviembre de 2013

Las difíciles relaciones familiares

Otras historias que también pasaron por el FICXixón.

Varios días de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón

Mariana Rondón durante su encuentro con el público
Mariana Rondón durante su encuentro con el público
Ayer se apagaron las luces de la 51 edición del FICXixón, pero aún me quedan historias en el tintero y me apetece alargar un día más la crónica de este Festival.

Gran Angular Ficción. Pelo Malo. Mariana Rondón

Pelo Malo fue la película ganadora en el pasado Festival de San Sebastián. Ganó por méritos propios pues se trata de una gran película. Es una historia dura, de soledades, entre una madre y su hijo. Hay detrás dos asuntos abiertos que rondan y que no se explican: la muerte violenta del padre y lo que ocurrió en Carnavales. Ambas situaciones han construido un dique infranqueable en el corazón que les distancia. Todo está roto entre ellos, sin remedio. El niño es rebelde, como su pelo. Quiere domarlo, alisarlo, buscando transformarse en lo que no es. El niño está formando su identidad con carácter. Choca una y otra vez con su madre, cansada de contemplaciones, preocupada con volver a su trabajo, sin ganas de querer a nadie, cargando sobre su hijo todas sus frustraciones y echándole todas las culpas. Ya es bastante dura su vida como para asumir otras responsabilidades.

Me sorprende gratamente la capacidad de Mariana Rondón, su directora, para trazar unos personajes tan rotundos con la mayor sencillez, simplemente dejándoles moverse y hablar. Mirándoles unos minutos se les entiende a la perfección. Se nota una mano inteligente detrás que se aleja de lo obvio y se dedica a lanzar preguntas al espectador sin que éste se dé cuenta. Rondón nos tiene dando vueltas alrededor de las mismas cuestiones que a ella le carcomen. Sin duda hay en la película muchos niveles y todos tan abiertos que permiten bastantes tipos de interpretaciones. Me decanto por pensar que asistimos a una batalla entre la obediencia ciega y la naturaleza, justo en ese periodo en el que se forma la personalidad. Las opciones que se tomen entonces marcarán el futuro y ante los ojos del muchacho pasan todas las posibilidades. Puede elegir la salida limpia del deporte como el quiosquero, o la violencia como la que terminó con la vida de su padre, o el mundo idílico de la abuela –seguro y con el tiempo detenido-, o la pauta diaria como va a elegir su vecina, o incluso la básica de la supervivencia. Quiere agradar a su madre, pero es demasiado tarde. Nada de lo que hace sirve ya.

Cuenta Mariana Rondón en su encuentro con el público que la historia no empezó aquí, que viene de los anteriores Carnavales. Pero eso no se enseña. Cuenta que esa decisión de omitir una explicación tiene que ver con dónde se ubica el espectador ante la película, en qué lugar de la aceptación o la intolerancia está parado.

No le costó dar con el niño protagonista, en realidad fue el primero en hacer el casting. Pero Rondón pensó que la vida no podía ser tan fácil. Así que vio otros cien más. El niño está en casi todos los planos, por eso era importante ver si tendría fuerzas para aguantar el rodaje. Todos los actores son debutantes, para construir sus personajes se pasaron cinco meses de ensayos semanales. La relación que se estableció entre los actores que interpretaban a la madre y al niño fue muy linda, algo que permitió hacer violenta la relación entre ellos en la pantalla.

La directora explica que con Pelo Malo ha querido tratar de entender por qué una madre se encuentra con que no puede querer a su hijo. Mientras desarrollaba la película ha descubierto que hay muchos motivos. No se trata de juzgar sino de ver las razones. Se desata una guerra de poder donde las necesidades vitales de cada personaje –madre, niño, abuela- son diferentes y ninguno puede dejarlas de lado. En Venezuela tienen una expresión: «correr la arruga», por mucho que la estires siempre va a estar ahí. Cuando al fin la madre recupera lo que quería, cuando vuelve a su cuartito de vigilante de dos metros por dos metros, lo que vemos es que es un lugar como una cárcel. Pero es lo que ella deseaba. Por lo que ha peleado es lo más mínimo.

Mientras filmaban se estaban produciendo noticias sobre la enfermedad de Hugo Chávez. Las imágenes que se muestran a través de la televisión eran las noticias que estaban ocurriendo. No son cualquier noticia. De esa forma, apareciendo al fondo en la película, se trata la contemporabilidad porque se marca la realidad que está ahí. El balance de una vida, la situación difícil del país y el contexto social van drenando el film. En Venezuela aún no se ha estrenado, pero ya ha desatado una controversia muy grande. Vivimos un momento muy perturbado en el que se usan las acusaciones de homosexualidad como armas de polarización. El hecho es no aceptar al otro. En Estados Unidos se habla del racismo de esta película. En América se la tacha de muy política. En Europa se le ha visto un toque de homosexualidad. Reconoce que esas visiones explican que Pelo Malo tiene múltiples posibilidades de lectura.

Gracias a una ley de hace casi diez años en Venezuela se creó el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía. Lo más interesante es que reúne impuestos de todas las industrias audiovisuales para hacer un fondo. Los cineastas presentan sus proyectos a este fondo, concursan y te lo aprueban o no. Gracias a este modelo, se están preparando entre 30 o 40 películas para el año que viene. La directora explica que para concursar a este fondo no ha tenido exigencias políticas. No hay injerencias. El Estado tiene la Villa del Cine, una especie de productora, a través de la que realiza las 3 o 4 películas que le interesan al año. Otra parte importante de la ley es que obliga a los estrenos nacionales a estar en cartelera un mínimo de dos semanas. En este momento el cine venezolano es el que más dinero está dando a las salas de allí.

Gran Angular Ficción. Like Father, Like Son. Hirokazu Kore-Eda

Cartel de la película Like Father, Like Son
Cartel de la película Like Father, Like Son
Like Father, Like Son, del japonés Hirokazu Kore-Eda, también aborda las relaciones familiares. Arranca con la cotidianidad de una familia adinerada. Un padre que trabaja muchas horas para mantener su posición de imprescindible en su empresa y que por tanto sacrifica el tiempo que debería estar con la familia, una madre sumisa y un hijo obediente pero limitado a la hora de cumplir las expectativas que su padre ha fijado para él. El conflicto surge cuando del hospital les avisan que hubo un error con los bebés y que se los entregaron cambiados. Su verdadero hijo está con una familia más sencilla, más mundana. ¿Intercambiarlos?, ¿quedarse con los dos?, ¿seguir como hasta ahora?

Like Father, Like Son va de saber ser padre. Nos habla de elecciones y de desapegos que duelen. El guion y las interpretaciones funcionan bien, pues el espectador construye en su cabeza las preguntan implícitas que no se llegan a pronunciar, pero que están flotando toda la película, especialmente en las miradas. ¿Ha sido un buen padre? ¿Dónde están los lazos padre-hijo, en la sangre o en la relación que han formado a través de la convivencia? ¿Cuál de los dos es su hijo, el que se le parece o aquel al que ha educado en su misma forma de pensar? La oportunidad de empezar de nuevo es una buena forma de ir respondiendo con sinceridad a cada una de las cuestiones y también para no repetir los errores.

Kore-Eda firma una excelente película con expresivas interpretaciones de todos los personajes, incluso los niños.

Cine Europeo en Ruta. Grand Central. Rebecca Ziotowski

Cartel de la película Grand Central
Cartel de la película Grand Central
Es una pena que Grand Central solo sea una película de amor. No todos los días se puede conocer a un técnico de descontaminación que trabaja en una central nuclear. Su vida, igual de precaria que la de la mayoría, daría para mucho más. El protagonista es un muchacho que necesita encontrar un trabajo. No tiene formación y tampoco quiere llevar una vida de delincuente. La oportunidad de trabajar en la central nuclear es una buena solución. Sabe que por fin va a conseguir trabajo, dinero, compañeros y amigos, sentir por una vez que ha echado raíces. El proceso de admisión es demasiado sencillo, sin duda algo no funciona bien. Las cuadrillas se forman cada vez con trabajadores más jóvenes y sin experiencia. Los recortes reducen el presupuesto y éste, a su vez, los salarios y la seguridad que se va al garete. Un medidor que cuelgan al pecho marca el nivel de radiación al que se han expuesto y una máquina antes del último torno comprueba que solo salgan si están limpios y no contaminados. Ahí, en la parte social y en los conflictos laborales, podría haber centrado Rebecca Ziotowski su película para darle mayor potencia. La directora elige contarnos dos tipos de contaminaciones y en ciertas formas compararlas: la radioactiva del entorno de trabajo que mata lentamente y la de enamorarse de quien no se debe que duele igual. Ambas se colocan a la misma altura y con la misma peligrosidad. Ese triángulo amoroso supone la deriva de su protagonista, que nada le importe ni tenga sentido para él. Hay una imagen en la película que muestra a la perfección esa idea, la de la brillante manzana que se cae y baja rodando por el barro.

No es la única comparación poética que Ziotowski nos propone para que saquemos conclusiones: vestir de blanco a la protagonista en sus escenas o esa lluvia que siempre supone una derrota.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Vidas enfermas

El FICXixón echa el telón a su edición 51

Sábado 23 de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón

Cartel de la película Miele
Cartel de la película Miele
Se acabó el FICXixón un año más. Lo hizo sin mucho ruido y con las salas llenas de gente que quiere ver cine.

Cine Europeo en Ruta. Miele. Valeria Golino

La actriz Valeria Golino se ha pasado al otro lado de la cámara. Con su película, Miele, tengo sensaciones enfrentadas. Me encanta su fotografía de playa y rostros en primerísimos planos. Me parece que Jasmine Trinca, la actriz protagonista y casi omnipresente en todos los planos, hace un trabajo excelente además de traerme constantemente a la cabeza a una Isabella Rosselini joven y modernizada al estilo de nuestros nuevos tiempos. Me gusta el valor de tratar un tema como la eutanasia sin tapujos, al menos en su nivel básico. Me seducen los diálogos que se salen de los tópicos. Pero no termina de convencer el recorrido que sigue la película.

Ayudar a morir debe ser una tarea agotadora, que exige un esfuerzo mental enorme para no desplomarse. Dudas, desequilibrios… se necesita un carácter especial para mantener las convicciones. Ver morir siempre desgasta; la vida se resiente, la realidad se desenfoca y todo lo demás, si es que queda algo, deja de importar. No es extraño que la protagonista convierta su vida en una mentira y que cuando pierde las fuerzas sea incapaz de mantenerla y estalle. Esa es quizá la parte más frágil de Miele, la prescindible.

El derecho a una muerte digna crea debate sobre si es posible ejercer la decisión de morir cuando la vida no puede considerarse como tal. Es un problema de límites, de preguntarnos cuándo deja de merecer la pena. Sin embargo la pregunta que se hace la película es más demoledora y simple: ¿debería haber límites? No hay respuestas rotundas. No entiendo la condena moral a la eutanasia. No comprendo por qué es obligatorio defender la vida cuando ésta no se sostiene. No me explico por qué se penaliza a quienes ayudan a dejar de vivir una vida indigna, ni la hipocresía social que les obliga a bordear la legalidad para hacerlo. A veces al plantear las cuestiones se muestra el punto de vista y la opinión se deduce según la pregunta hecha.

Gala de Clausura

Largometrajes
Instantáneas de la Gala de Clausura:
(1) Roko, (2) Patrice Leconte y Claudia Sainte-Luce, (3) Foto de familia del FICXixón, (4) Ewa Puszczynska, (5) Inés Paz
La gala de clausura nada tiene que ver con la de inauguración, como si al Festival le pesaran los días y las noches sin dormir. A pantalla completa se repasan las imágenes seleccionadas para recordar esta edición, mientras la banda del Festival de Cine pone la música desde atrás. Cuando se levanta el telón, el escenario está triste, un poco desangelado. Presenta de nuevo Inés Paz, pero esta vez su guion se limita a dar paso a unos y a otras y no se ha colado ni el menor chiste. El ingenio lo ponen SAM o Leconte y poco más.

Escuchar agradecer un premio, más aún si se hace a través de un vídeo, se hace plomizo y el resultado es una gala sosa y descafeinada. Pocos minutos se salvan: Los dos números musicales de Roko como gran apuesta de la noche, la equivocación del distribuidor de Blue Ruin que confundió el nombre del director, Jeremy Saulnier, con el del actor Jeremy Irons y la emoción con la que recogió Claudia Sainte-Luce el premio especial del jurado a su película Los insólitos peces gato.

Gran Angular Ficción. Alabama Monroe. Félix Van Groeningen

Cartel de la película Alabama Monroe
Cartel de la película Alabama Monroe
Félix Van Groeningen ha hecho una gran película que hace unos días se llevó el premio del público en el Festival de Sevilla, es también la enviada por Bélgica a competir por el Oscar a mejor película de habla no inglesa y la que más nominaciones presenta a los premios del Cine Europeo. Lo primero que llama la atención de Alabama Monroe es la forma de contarla, saltando en el tiempo de un lado hacia el otro por los últimos siete años. Lo que parecía caótico se va transformando en una estructura pensada para darnos tiempos para asimilar los golpes. Lo cierto es que cuando contamos algo no siempre somos conscientes de que no seguimos la línea temporal. ¡Cosas del cerebro y de esa forma que tiene de relacionar y asociar los recuerdos! Cuando recordamos nos influyen los sentimientos, de un tema alegre pasamos a otro también alegre porque los almacenamos unidos. Así se estructura nuestra cabeza y también la película. Ese ritmo nos va abriendo los ojos. De la incertidumbre del presente se va atrás, primero a los mejores recuerdos, después a los más dolorosos, para terminar en los que somos incapaces de soportar, y mientras el presente también avanza.

Suena mucho country, la música más triste del mundo, que nos va formando el ánimo y conduciendo por los caminos de la película. Hay leyes de la vida que cuando se rompen nos destruyen. Alabama Monroe va de una de estas situaciones. Pero sobre todo habla de cuando desengañados dejamos de creer, ya sea en la religión o en los Estados Unidos como el mejor país del mundo. Las creencias no se sostienen con la razón y tampoco nos ayudan a hacer más tolerable el sufrimiento. Hay en la película un sensacional alegato contra la religión que habla de esto.

Los protagonistas a veces gritan, algo que, con la intensidad que se hace en esta película, se había perdido en el cine. No estamos acostumbrados, pero aquí resulta una técnica efectiva que provoca al espectador.

La sensación al final es la de que nada sobra, que cada pedazo está sabiamente puesto para enlazar con otro. Alabama Monroe me parece una película redonda, llena de emoción y muy lejos del sentimentalismo.

Pawlikowski gana

Palmarés de la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón

Sábado 23 de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón

Largometrajes de la Sección Oficial premiados en la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón
Largometrajes de la Sección Oficial premiados en la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón

SECCION OFICIAL DE LARGOMETRAJES:

El Jurado Internacional de la Sección Oficial de largometrajes de la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Patrice Leconte, Aida Folch, Iván Trujillo, Pablo Giorgelli y Ray Loriga ha concedido los siguientes premios a los largometrajes participantes:

Premio Principado de Asturias al mejor largometraje: Ida de Pawel Pawlikowski (Polonia)

Premio al mejor director: Jeremy Saulnier por Blue Ruin (Estados Unidos)

Premio al mejor actor: Alexandre Landry por Gabrielle (Canadá)

Premio a la mejor actriz: Agata Kulesza por Ida (Polonia)

Premio al mejor guión: Pawel Pawlikowski y Rebecca Lenkiewicz por Ida (Polonia)

Premio Gil Parrondo a la mejor dirección artística: Atarzyna Sobanska y Marcel Slanwinski por Ida (Polonia)

Premio Especial del jurado: Los insólitos peces gato de Claudia Sainte-Luce (México)

ANIMAFICX:

El Jurado Internacional de la Sección ANIMAFICX de la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Jordi Grangel, Manuel Sicilia y Sam ha concedido los siguientes premios a los largometrajes participantes:

Premio ANIMAFICX (Ex aequo): The Fake de Yeon Sangho (Corea del Sur) y Cheatin’ de Bill Plympton (Estados Unidos)

Mención especial: Patema Inverted de Yasuhiro Yoshiura (Japón)

SECCION OFICIAL DE CORTOMETRAJES:

El Jurado Internacional de la Sección Oficial de cortometrajes de la 51 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón, integrado por Blanca Romero, Emiliano Allende e Iván Massagué ha concedido los siguientes premios a los trabajos participantes:

Premio Principado de Asturias al mejor cortometraje (Ex aequo): Parvaneh de Talkhon Hamzavi (Suiza) y Cargo Cult de Bastien Dubois (Francia)

Premio al mejor director: Kira Richards Hansen por Fucking Tøs (Dinamarca)

Premio al mejor actor: Cosimo Cinieri por La Prima Legge di Newton de Piero Messina (Italia)

Premio a la mejor actriz: Paola Lattus por Asunción de Camila Luna Toledo (Chile)

Premio al mejor guión: André Marqués por Luminita de André Marqués (Portugal y Rumanía)

Premio a la mejor dirección artística: Laura Boni por La Prima Legge di Newton de Piero Messina (Italia)

Premio Especial del jurado: Luminita de André Marqués (Portugal y Rumanía)

RESTO DE PREMIOS:

Premio del público al mejor largometraje de la Fundación Foro Jovellanos del Principado de Asturias: Little One de Darrell James Roodt (Sudáfrica)

Premio FIPRESCI de la Prensa Internacional: Henri de Yolande Moreau (Francia y Bélgica)

Premio al mejor cortometraje Día D'Asturies: Fracciones y Proporcionalidad de Tito Montero (España)

Premio CajAstur del jurado joven al mejor largometraje: Ida de Pawel Pawlikowski (Polonia)

Premio del jurado joven al mejor cortometraje: La Prima Legge di Newton de Piero Messina (Italia)

Premio ValetudoDVD: Estocolmo de Álvaro Martín (España)

Premio Impacta: Madres de Kiko Prada y Javi Prada (España)

Premio Universo Vídeo FICXLab - Gijón Creativo: Guillermo G. Peydró

Premio Proyecto Corto Canal+ - Pecera Estudio: Not The End de César Esteban Alenda y José Esteban Alenda

Premio del público infantil de la sección Efants Terribles al mejor largometraje para menores de 12 años: The Little Ghost de Alain Gsponer (Alemania)

Premio del público infantil de la sección Efants Terribles al mejor largometraje para mayores de 12 años: La Cité Rose de Julien Abraham (Francia)

Premio del público a la sección Rellumes: En Solitaire de Christophe Offenstein (Francia, España y Bélgica)

Premio Coca Cola al mejor largometraje asturiano a la sección Gran Angular: Frankenstein de Anto Rodríguez (España)

viernes, 22 de noviembre de 2013

Lugares donde la vida vale menos que el tabaco

Little One cierra la Sección Oficial a competición del FICXixón.

Viernes 22 de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón

Cartel de la película Little One
Cartel de la película Little One
El FICXixón de este año está empeñado en que veamos como la violencia se extiende. Nos faltaba tener la visión de este tema desde África y esta mañana el Festival ha satisfecho esta laguna con las dos películas de la Sección Oficial. Tanto en Little One como en Gigris, la violencia está latente.

El día también lo han aprovechado los políticos de la Oficina del Parlamento Europeo para venir a hablar de cine. Ellos se encargan de los premios LUX. Lo que no sé es hasta qué punto apoyan el cine o solo vienen a aprovechar un espacio para soltar su discurso institucional. Me ofendió que mostraran poco respeto por la película que proyectaban y comenzaran el debate mientras aún se pasaban los títulos de crédito. Me fui porque creo que quien dice defender el cine no puede ser irrespetuoso con las personas que lo hacen. Y con quien se muestra desconsiderado no debemos malgastar ni un minuto de nuestro tiempo escuchándole.

Sección Oficial. Little One. Darrell James Roodt

Las cifras son demoledoras: en Sudáfrica se producen al día 150 violaciones y la mayoría de ellas son a niños y niñas menores de 10 años. Como dice Pauline, la protagonista de Little One: «Aquí la vida vale menos que el tabaco». Y sin embargo no se hunden, tiran para delante. Esa es la realidad que Darrell James Roodt nos muestra en su película. La situación es terrible, pero aún así los personajes no se desmoronan, buscan reponerse y encontrar su felicidad. «Mañana será mejor» es una frase optimista que se dicen porque les da esperanza saber que algún día sentirán que todo es más fácil, una esperanza en la que creen de verdad y que ponen en práctica cada día. Todo se arreglará. Ese mensaje voluntarista es el eje que articula Little One. El mensaje funciona porque encontramos que la mayoría de los personajes son buena gente que se preocupa por los demás. No, no es inocencia, es un espíritu humanitario que desarrolla muy poca gente en nuestros días, pero que resulta tremendamente contagioso cuando lo vemos. Ayudar a los demás produce alegría y cura todas las heridas. Las del alma también.

Reconozco que la película peca de cursi y que la música, unas veces la de piano y otra el rasgar de guitarra española, juega en su contra. Veo sus trampas cuando la miro, y sin embargo me emocionó. No sé si será la forma de ser de Pauline, la mirada de la niña, la bondad del marido, la admiración de la enfermera o el deseo de resolver el caso del agente Morena. Nada de eso, una vez visto, me permite permanecer indiferente. Me gusta ese mensaje de hacer lo correcto, aunque nos quedamos solos, aunque nos exija un gran esfuerzo. Es nuestro deber.

Son sus personajes quienes sostienen Little One y lo hacen muy bien con una rotundidad dulce que enamora.

Sección Oficial. Gigris. Mahamat-Saleh Haroun

Cartel de la película Gigris
Cartel de la película Gigris
Hay un género que yo llamo de «supervivencia ejemplarizante por sueños truncados». Normalmente estas películas transcurren en alguna ciudad europea dentro de un barrio con mucha inmigración y problemas de integración. Siempre hay un par de muchachos inteligentes que podrían haber sido buenos, pero las circunstancias no les han dado otra posibilidad que las que ofrece la marginación. Se equivocan y lo pagan, porque es ley de vida. En esas películas de las que hablo los protagonistas se conforman con sobrevivir. No hay nada más en su mundo. Ni siquiera un deseo de superación. La dureza de conseguir despertarse un día más lo marca todo. Gigris está rodada en el Chad, pero en realidad es una película de este tipo del que hablaba. Una historia que sabemos desde el principio que no puede acabar bien sin defraudarnos.

El protagonista es un discapacitado, con una pierna inútil, que quiere ser bailarín. Es la atracción de las discotecas donde pasa la gorra después de cada baile. Así va tirando, pero de pronto necesita dinero para cuidar al marido de su madre cuando cae enfermo porque siente que es su obligación. Se equivoca traficando con gasolina, y de su error vienen sus desgracias. Salir adelante es complicado, sobre todo por la hostilidad de un entorno que desprecia a quienes no han triunfado.

Gigris tiene muchos condicionantes sociales para construir una película con peso, pero pierde fuelle desde el principio. Elige suavizar la distancia entre los que abusan y los que son utilizados y prefiere volcarse en la fábula del deforme y la bella para contar la historia de amor de una pareja desigual. Una historia que ya hemos visto demasiadas veces.

Hay hacia el final una secuencia que imparte un poco de justicia. Pero no lo hace sobre el culpable, sino que a quien castiga es al trabajador que ejecuta las órdenes que dicta el culpable. La ejecución de la condena es violencia tribal aplicada con contundencia. Pero a Mahamat-Saleh Haroun le da una cierta vergüenza y decide borrar las pruebas quemándolas, como si la tribu no hubiese obrado de acuerdo a sus normas y sintiera que ha actuado de forma inmoral. No es más que la conciencia de una visión occidentalizada.

Límites. El triste olor de la carne. Cristóbal Arteaga

Cristóbal Arteaga durante el encuentro con el público
Cristóbal Arteaga durante el encuentro con el público
A veces uno se equivoca eligiendo las películas, pensando que va a encontrar una historia diferente a la que realmente termina viendo. Pero las películas son de sus directores, ellos se encargan de explotar el punto de vista, de decidir qué contarnos y cómo narrarlo. Cristóbal Arteaga en el El triste olor de la carne ha hecho su película. A mí me parece que va de la cobardía de un hombre, pero dicen que es el largometraje de un desahucio. Seguramente sea así y yo esté equivocado. El problema es que el espectador no se va a encontrar análisis alguno (no hay causas, no hay efectos, no hay solidaridad…); como mucho escuchará a Rajoy hablar «sesudamente» por la radio explicando las medidas que tomará su gobierno. Al director no le importa el pasado y no gasta tiempo en explicar por qué se ha llegado a esta situación.

Se sitúa en el presente, en la angustia y en la desesperación. Su protagonista emprende una carrera tan desesperada como vacía. Es imposible ponerse del lado de este tipo cuando le escuchamos tratar a la gente y mentir sin escrúpulos. Y sin empatía no hay película. Supongo que se trata de ponerse en la cabeza del protagonista, de hilar los pensamientos que no se nos cuenta.

Está rodada con un solo plano secuencia, jugando a hacer malabarismos para que se note que no hay corte. Pero centrarse en el modo y no en el fondo va contra la película. También podría parecer que quiere ser realista y natural, pero se nota su construcción: los diálogos en la relojería, el monólogo del cobrador del frac… No es un documental, es pura ficción.

Tampoco hay profundidad y es una lástima porque el de los desahucios es un tema que se merece otro tratamiento más veraz y menos construido. No basta con que el asunto se coloque al fondo, hay que traerlo al frente y hacer que el espectador lo sienta, porque el problema ya es de toda la ciudadanía.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Entre la mirada femenina, la muerte y producir un cine barato

Los insólitos peces gato candidata a dar la sorpresa.

Jueves 21 de noviembre de 2013. Festival Internacional de Cine de Gijón

Claudia Sainte-Luce durante la rueda de prensa
Claudia Sainte-Luce durante la rueda de prensa
Hoy llueve a cántaros. No sé si es un preámbulo suficiente antes de contar la jornada del jueves en el FICXixón, pero no quiero extenderme más que el día va a ser largo.

Sección Oficial. Los insólitos peces gato. Claudia Sainte-Luce

Los insólitos peces gato, de la mexicana Claudia Sainte-Luce, es una película personal, con la que se puede conectar o no, pero que sabe a cine desde el primer minuto. Quizá sea ésta la película que más se adentra en los sentimientos de las que compite este año en el festival. Describirla es intentar contar un volcán de sensaciones, como un dolor profundo que se quiebra con un gesto de ternura. Hay quien dice que es la sorpresa de esta edición. Está escrita y dirigida con el corazón en la mano, a través de una mirada limpia que coloca al espectador con toda su sensibilidad a flor de piel. Los insólitos peces gato es ante todo emotiva. Impregnada de melancolía y tristeza, nos habla desde un estado de ánimo al que se aferra. Lo que encontramos es a una muchacha que escapa de la soledad por la admiración que le despierta la mujer de la cama de al lado del hospital. Se trata de una mujer enferma y desahuciada, a la que no le queda demasiado tiempo, pero que se aferra a la vida. Y con ella su familia que ha establecido una relación envidiable.

La rueda de prensa la comienza Claudia Sainte-Luce pidiendo a los periodistas que no se espanten si llora. Dice la directora que el tiempo ha pasado tan rápido desde que acabó la película que no le ha dado tiempo aún a volver a «habitarse». Hacerla le ha costado un largo aliento del que aún se está recuperando. Es su primer film y está basado en una historia personal, aunque tiene partes de ficción para que funcione. Cuando conoció a Marta y su familia descubrió que hay gente a la que no conoces pero con la que puedes llegar a compartir fuertes vínculos afectivos. Marta tenía VIH y estaba desahuciada. Claudia se fue convirtiendo en un apoyo en este proceso, sirviendo como una ayuda que permitían a Marta y su familia soltarse y, en cierta manera, pasar un duelo frente a la frustración que produce vivir con la muerte a diario.

En México, cuando tienes VIH y estás sin seguro médico, tienes que elegir entre comer o pagar el tratamiento. Es caro y difícil conseguir los retrovirales. Debes ir a urgencias para que te deriven a infectología, un departamento con muy pocas camas. Si no quedan camas vacías hay que esperar a que alguno se muera o mejore. Es algo muy duro, por eso la película tiene un tono melodramático, hablando de algo fuerte y tomándolo un poco a la ligera. Como por sí misma la enfermedad trae pegada el sufrimiento, la directora se exigió encontrar el modo amable para contar la historia. Todos sabemos que nos vamos a morir, por eso la muerte es un tema universal. Hay que mirarla primero a los ojos para poder ver bien la vida, quedarte y exprimirla. Hablar de la muerte ayuda a tener herramientas para vivir y disfrutar de cada momento con los que te hacen felices.

A la directora, tras cada pase, le gusta quedarse a la salida del público del cine para mirarles y ver en su mirada si le película les cambió alguna cosa.

Sección Oficial. Enough Said. Nicole Holofcener

Cartel de la película Enough Said
Cartel de la película Enough Said
James Gandolfini murió hace unos meses. Es un bonito detalle que en el FICXixón haya decidido rendirle tributo eligiendo Enough Said, donde el actor realiza uno de sus últimos papeles, para competir en la Sección Oficial. Quizá no sea una película típica de festival, eso hace más simbólico el gesto.

Enamorarse es un acto cotidiano, hecho de pequeños detalles que se comparten. ¿Qué encontramos en el otro para que nos atraiga? Eso siempre es diferente para cada persona. Bajo esas premisas Nicole Holofcener nos plantea una comedia romántica con personajes maduros, mujeres y hombres que van camino de los cuarenta y tantos, y desde una sensibilidad bastante femenina. Enough Said es una película de personas corrientes en la que se habla, se escucha y se observa. Habla de relaciones que se envenenan por mirar a las personas desde otros ojos. Una ex siempre te encontrará los defectos, aquellas manías que poco a poco fueron desgastando la relación porque de simpáticas un día se convirtieron en odiosas e intolerables. A la pareja hay que descubrirla y valorarla uno mismo, sin interferencias ni puntos de vista llenos de prejuicios que distorsionen la relación. Dejarnos guiar por lo que a los anteriores les salió mal solo conduce al desastre.

El diálogo calmado, entre socarrón e irónico, es el sello de esta película donde también hay subtramas desde las que abordar qué hacer cuando las hijas abandonan «el nido» o cómo, si queremos estar seguros de que los demás nos entiendan, es mejor decir las cosas directamente y no envolverlas en indirectas.

Hay quien a este tipo de cine lo llama independiente. No termino de entender esa etiqueta al hablar de una película de la industria cinematográfica californiana que distribuye la Fox. No seamos simplistas, puede que sea una película de bajo presupuesto, que no tenga efectos especiales… pero de eso a llamarla independiente hay un mundo.

Gran Angular Ficción. A Touch of Sin. Jia Zangke

Cartel de la película A Touch of Sin
Cartel de la película A Touch of Sin
A Touch of Sin (Un toque de violencia) es una gran película china muy larga que cuenta cuatro historias, todas ellas con una fuerte explosión de la violencia en sus personajes. En realidad, lo que vemos son cuatro tipos de violencia. La primera tiene que ver con lo colectivo y la pérdida de justicia social. Robar al pueblo y salir impune y con cierta prepotencia lo único que sirve es para denostar a la sociedad. Es una realidad que nos debería exigir que nos enfrentemos a los ladrones corruptos para desmantelar su sistema y recuperar lo que es de todos. La impotencia de una justicia negada por sistema no deja muchas salidas. Esta primera es la que más me interesa. Hay una segunda violencia que va asociada a una delincuencia sangrienta que utiliza las armas como herramienta de trabajo. Delinquir se vuelve una forma sencilla para ganarse la vida. El precio de morir o vivir lo marca lo que pese un bolso o la resistencia que se oponga. La tercera de las violencias tiene que ver con lo instintivo, con la defensa ante el acoso, con la humillación, con decir basta. La última de ellas es una violencia nihilista de una juventud precaria que ha perdido toda esperanza y que no encuentra un lazo de unión con el hecho de vivir.

Jia Zangke nos dice que matar es fácil, y que en muchas ocasiones podemos llegar a sentir empatía con el asesino. Matar está al alcance de cualquiera y por tanto somos asesinos en potencia, nos falta que la vida nos lleve a toparnos con las circunstancias precisas para acabar con la vida de otro. Lo cierto es que nos lo cuenta con una fotografía magistral, apuntalando un retrato de la sociedad de su país y enlazando su película con la tradición cultural. En A Touch of Sin los personajes de las cuatro historias se cruzan sin llegar a relacionarse, como por casualidad. Esos pequeños detalles que nos llevan de una historia a otra permiten que la estructura sea robusta.

La violencia nos obsesiona. Se ha instalado en nuestras sociedades y en todas las partes del planeta para quedarse. En cada lugar con sus matices, sus colores y sus causas. Este festival serviría para hacer una tesis sobre el tema con películas como Les Apaches y La Bataille de Solférino en Francia o Blue Ruin en los EE.UU.

Gran Angular Documental. Baratometrajes 2.0. El futuro del cine hecho en España. Daniel San Román y Hugo Serra

Daniel San Román y Hugo Serra en el encuentro con el público
Daniel San Román y Hugo Serra en el encuentro con el público
Baratometrajes 2.0 es un documental, y también un proyecto, para dar visibilidad a un cine que se hace en nuestro país con muy pocos medios. Sacar adelante una película de este tipo requiere mucha pasión. No hay otro punto en común para estos largometrajes que ese deseo de llevarlos a cabo por parte de sus autores y hacerlo a pesar de todas las dificultades que encuentran en el camino. Ninguno concebiría un mundo donde no hubiese películas.

Dicen que la tecnología ha democratizado el cine. Es fácil conseguir un equipo con el que rodar una película por poco dinero. En casos extremos hasta con un móvil puede ser suficiente. «Tienes una idea, hazla», no te quedes esperando, solo necesitas algo de financiación y amigos.

El documental recorre el ciclo completo de las películas dando explicaciones claras de la situación actual de nuestro cine: los problemas para financiar una película, el crowndfunding, la ley del cine y la distribución. Son los directores de este cine low cost los que van dando sus opiniones y hablando en primera persona de sus experiencias. No les une temática, ni forma expresiva, pero todos sienten la necesidad de contar historias. Todos persiguen buscar calidad con presupuestos muy cortos. La realidad es que se seguirá haciendo cine aunque no deje beneficios.

Baratometrajes 2.0 destaca por su sinceridad, la sencillez y un amor tremendo por el cine.